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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 29-08-2021 / 08:08
PERSPECTIVAS, CÁLCULOS Y DUDAS CUANDO FALTAN DOS SEMANAS

La participación en las PASO, un enigma, la polarización, otro

La participación en las PASO, un enigma, la polarización, otro
Los encuestadores se cuidan al extremo. La pandemia trastocó todo, las dificultades insalvables para hacer sondeos presenciales agrava el cuadro. Los especialistas suelen circunscribirse a describir tendencias, climas de opinión. La sensación térmica promedio, según su narrativa, arroja desinterés. Acaso apatía, confusión ante las PASO, enojo en ciertos sectores.
Dentro de dos semanas se realizarán las Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias (PASO). Hace seis meses, los grandes medios porteños y dirigentes opositores macristas alertaban que el Gobierno las aboliría sin precisar cómo. No era factible legalmente pero se repetía sin cesar.
 
Cuando se aprobó su postergación en el Congreso (con consenso amplio) nuevas voces advirtieron: el presidente Alberto Fernández las bajaría de un hondazo. Nada de eso ocurrió, la mudanza de fechas encuentra un cuadro sanitario relativamente propicio en septiembre. Pronosticar qué ocurrirá en noviembre sería prematuro.´
 
Los encuestadores se cuidan al extremo. La pandemia trastocó todo, las dificultades insalvables para hacer sondeos presenciales agrava el cuadro. Los especialistas suelen circunscribirse a describir tendencias, climas de opinión. La sensación térmica promedio, según su narrativa, arroja desinterés. Acaso apatía, confusión ante las PASO, enojo en ciertos sectores.
 
Economía, inflación y empleo como preocupaciones principales. El desempleo y los malos salarios castigan más a los menores de 30 años. En ese colectivo, a las mujeres más que a los hombres. En la escala social, a los pobres más que a las clases medias.
 
El resultado de noviembre se evaluará en base a dos variables que se debatirán en el Ágora, en quinchos nativos o de Wall Street, en charlas de café. La cantidad de bancas en el Congreso y la sumatoria de los votos conseguidos en 24 distritos, con boletas distintas.
 
Sería mala nueva que bajara significativamente la participación, resintiendo una virtud perdurable del sistema electoral. De cualquier forma, las 127 bancas de diputados y las 24 de senadores se repartirán entre los votos válidos emitidos.
 
El nivel de polarización entre el Frente de Todos (FdT) y Juntos por el Cambio constituye otro enigma. Las dos coaliciones apuestan a que será muuuuy alto. Ochenta y cinco por ciento, noventa ¿quién da más? Miran al pasado cercano más que a los antecedentes históricos. Las votaciones de medio término, sin ejecutivos en disputa, facilitan el voto expresivo a terceras fuerzas que se hacen ver en Diputados. La Cámara más pluralista, multicolor.
 

 
Corrientes elige hoy autoridades ejecutivas, gobernador e intendentes. También legislativas, provinciales y comunales. Es una de las dos provincias que desfasa su cronograma respecto del resto, consecuencia de intervenciones federales. La provincia tuvo 18 interventores federales en el siglo XX, desde 1983 los hubo durante el menemismo y el gobierno de la Alianza.
 
Es un distrito refractario al peronismo que no la gobierna desde la década del 70. Los radicales lo hacen ininterrumpidamente desde hace 20 años.
 
El gobernador Gustavo Valdés busca la reelección y es favorito frente al candidato peronista Fabián Ríos. Los compañeros justicialistas fincan más expectativas en recuperar numerosas intendencias, comenzando por las más importantes: la capital Corrientes y Goya.
 
En 2017 en elecciones similares el porcentaje de participación llegó al 79 por ciento. En general se presume que la pandemia impactará a la baja esa cifra. Como todas las referencias sobre resultados de esta nota se trata de especulaciones. Los datos certeros surgirán del escrutinio.
 
La campaña tuvo momentos de excesiva intensidad y de tensión. Como es común en muchas provincias, el gobernador  controla férreamente los medios de difusión locales. Los peronistas acusan a sus rivales de presionar a empleados municipales y de valerse con fines proselitistas de las redes creadas para el operativo de vacunación. Como el gobierno porteño, pongalé.
 
Un hecho terrible, de otra magnitud, impactó en la campaña. El diputado provincial peronista Miguel Arias fue baleado durante un acto en la localidad de Tapebicuá. Se trata de una población de 740 habitantes según el Censo 2010, en el acto había solo decenas de personas.
 
Arias debió ser operado de urgencia. Las autoridades provinciales no han avanzado en la investigación, al cierre de esta nota en la tarde del sábado. La posibilidad de un atentado debería convulsionar el tablero político nacional. Sería una degradación del sistema, un retroceso cualitativo, un precedente temible. Se usa el potencial porque este cronista no quiere disfrazarse de detective cuando todavía no hay pruebas. No se halló el arma ni se ha peritado la bala que puso en riesgo la vida de Arias.
 
La respuesta de las autoridades provinciales fue subestimar el hecho. El ministro de Seguridad Juan López Desimoni aseveró que "no hay hechos objetivos para pensar en una vinculación política". Sucedió en cierre de campaña, en una intendencia disputada, no hay detenidos... tal vez se apuró el ministro.
 
Ante la violencia innegable, la principal oposición nacional guardó silencio. La dirigencia de Juntos por el Cambio, tan dinámica para fulminar a "la maestra K", no expidió un comunicado. Sus candidatos no se molestaron en expresar preocupación y solidaridad así fuera por Twitter. Fea la actitud, un repudiable desdén.
 
Hay solo dos pretendientes a la gobernación; la provincia funciona como bipartidista clásica. De igual modo sucederá en noviembre cuando se renueven diputados nacionales y las tres bancas de senadores. Dejan la Cámara Alta dos peronistas y un cambiemita.
 
Valdés confía en recobrar una banca sacando mayoría, los peronistas en repetir su victoria de 2015 con el actual senador Carlos Mauricio "Camau" Espínola como primer candidato. Encuestas para noviembre no hay disponibles, los consultores se precaven ante un escenario inédito.
 
Ojalá que la jornada de hoy sea tranquila, con respeto colectivo, comportamiento ciudadano ejemplar y buen presentismo.
 
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Más sensación térmica que números:
 
En noviembre dejan sus bancas 16 diputados de terceros partidos, lo que no llega al 13 por ciento del total de los recambios. Si ese conjunto virtual y diverso, que repasaremos líneas abajo, consigue sumar (por decir algo) 20 por ciento de los votos válidos, podría incrementar bastante su dotación. Puesto al revés, así acontecería si las dos grandes coaliciones sumadas totalizan el 80 por ciento.
 
Los aspirantes son numerosos. Mencionemos a los más mentados:
 
* Partidos provinciales que gobiernan en Córdoba. Misiones, Río Negro y Neuquén.
Partidos provinciales competitivos aunque no gobiernen, como la Fuerza Republicana bussista en Tucumán. O el Frente Progresista de Santa Fe, que gobernó hasta 2019.
* El Frente de Izquierda Unidad (FIT), expandido en casi todas las provincias.
Fuerzas o candidatos con implantación local a los que se le atribuyen perspectivas de ingresar así fuera un diputado. El del exministro Florencio Randazzo en Buenos Aires. Javier Milei y José Luis Espert.
 
La lista enumera a los renombrados; no es exhaustiva.
 
Sin hacer inventario estricto, sujeto a variaciones cada dos años, en ciertos territorios hay tres, cuatro y a veces cinco fuerzas con potencial para llegar a Diputados. Por lo pronto en las cuatro provincias más grandes: Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Ciudad Autónoma (CABA) en las que se renuevan 66 bancas, más de la mitad.
 
Sin ser ludópata ni promover el juego, este cronista apostaría que en todas ellas entrarán diputados de terceros partidos. En Córdoba, seguro. En las demás casi, casi seguro. En CABA y Buenos Aires posiblemente más de tres. Hagan juego.
 
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Con toda la Vox que tengo: 
 
Los terceros en discordia tratan de hacerse ver en una contienda empapada de bipartidismo. El 12 de septiembre algunos se juegan la continuidad: los partidos que deben superar el umbral del 1,5 por ciento del distrito para poder presentarse en las generales.
 
O precandidatos como los ex ministros Ricardo López Murphy y Adolfo Rubinstein deben conseguir más del 15 por ciento de los votos cambiemitas en la Ciudad Autónoma para mecharse en la lista que encabeza Vidal. Si no lo consiguen, game over. Ahorremos pálpitos que pueden fallar.
 
Los postulantes de derecha son aupados por los medios hegemónicos. Milei, astuto y estridente, es atractivo para los panelistas. Grita, amenaza con dinamitar el Banco Central, insulta al Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta, lo amenaza. "Zurdo de mierda, te puedo aplastar", se (le) permite expresar. Queda insinuado qué destino reservará Milei a otros "zurdos", más zurdos que Larreta... que los hay en cantidades.
 
El periodista Martín Rodríguez atisba un parentesco con la dirigencia española de Vox. Insultan a "la casta política", hacen suyo un latiguillo que supo ser progre o de izquierdas. Quizá, añade Rodríguez,  la intransigencia de Milei induce a los cambiemitas para desplazarse a derecha como el Partido Popular hispano. Parece disolverse la diferencia insinuada entre halcones o palomas, cimentada con los avances de Rodríguez Larreta respecto del expresidente Mauricio Macri hace contadas semanas. 
 
La idea sería no dejar espacio entre los cambiemitas y la pared. La exministra Patricia Bullrich no será candidata pero su discurso prevalece; setenta halcones y ninguna flor.
 
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Revival y tradiciones: 
  
Los acontecimientos de Afganistán promueven revival del 2001. La historia, cree uno, contiene constantes, repeticiones pero no se repite como calco. El talibán regresa, los sucedidos ulteriores al 11 de septiembre de 2001 demarcan un mundo distinto. Se repiten circunstancias, en otro contexto. Se puede intuir una excitación del terrorismo en ciudades del Primero Mundo. Y ya se consuman oleadas de migraciones en situaciones afrentosas para la condición humana.
 
Nuestro país, asocia libremente este cronista, es tierra de acogida. Su mejor tradición reconoce derechos "a todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino". De regreso al eje de esta columna se incluye el de votar en elecciones provinciales, reconocido en 23 provincias. Cada una con sus reglas constitucionales... el federalismo funciona aunque a veces es medio rantifuso. Los migrantes, recogen las crónicas, votan proporcionalmente menos que los nacionales y se interesan más cuando se disputan cargos ejecutivos.
 
La Argentina es un país que reconoce derechos, a menudo universales. Donde lo público y el acceso gratuito rayan alto en la experiencia comparada. El segundo centenario de la Universidad de Buenos Aires, las polémicas sobre educación y salud pública, los comicios con sufragio universal ofrecen botones de muestra sobre la persistencia de esa tradición que se construyó luchando, confrontando con poderes establecidos, con minorías intolerantes o avaras. Sus alcances están en disputa ahora y en noviembre.
 
En dos semanas millones de personas comunes podrán ejercitar su derecho-deber que -como tantos-es una conquista y no un fruto de la naturaleza. Bueno es recordarlo en las vísperas, ahora y siempre.
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
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