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Sociedad e Interés General - 29-08-2021 / 07:08
PRIMER GOLPE DE LA GUERRILLA URBANA EN LA ARGENTINA

El Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara (MNR-T) asalta el Policlínico Bancario

El Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara (MNR-T) asalta el Policlínico Bancario
 
El 29 de agosto de 1963, en Buenos Aires, el Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara (MNR-T), primera guerrilla urbana en la Argentina, asalta el Policlínico Bancario. Como consigna levantaban una línea histórica: «San Martín-Rosas-Perón». Arturo Illia acababa de ser elegido presidente, en elecciones fraudulentas, como "heredero" civil de la Revolución Libertadora, gorila, antiobrera y fusiladora.
 
El MNRT fue una escisión de Tacuara, la agrupación de extrema derecha, anticomunista y antisemita,  fundada por Alberto Ezcurra Uriburu. Al elitismo fascista de Tacuara, el MNR-T le opone una línea "nacional y popular", encontrando en el peronismo una base social y política mucho más activa que vegetar entre las sectas de extrema derecha.
 
Las revoluciones de Argelia y Cuba ejercían su influencia; también los militantes de la Resistencia Peronista. En ese contexto, Joe Baxter y sus compañeros dieron el "giro a la izquierda" y decidieron identificarse con el peronismo. Por temperamento, los integrantes del grupo amaban la acción directa y adherían a la consigna de "vivir peligrosamente" predicada por el Duce.
 
En el asalto, el MNR-T mató a dos empleados, causó heridas a otros tres y huyó llevándose unos quince millones de pesos destinados a pagar los sueldos de los empleados de la institución. Parte del dinero obtenido fue destinado a financiar actividades de la organización MNR-T, a la que pertenecían los integrantes del grupo. Casi todos los participantes fueron detenidos y enjuiciados, otros permanecieron prófugos y algunos se incorporaron más adelante a otras organizaciones guerrilleras.
 
Por Carlos Morales para La Opinión Popular 

 
El asalto al Policlínico Bancario, el primer golpe de la guerrilla urbana
 
Fue una conmoción en aquel entonces y terminaría por convertirse en un hito, si se considera la historia de los años que siguieron. El 29 de agosto de 1963 -hace hoy exactamente 40 años- un grupo armado entró a la playa de estacionamiento del Policlínico Bancario, mató a dos personas y robó la valija en la que llegaba el dinero para pagar los sueldos del personal. Eran unos 100 mil dólares, con los cuales la organización planeaba instalar un foco guerrillero en Formosa, invadir las islas Malvinas, comprar armamentos y llevar a los trabajadores a la lucha revolucionaria. Fue la primera operación de guerrilla urbana que conoció Buenos Aires. El comienzo de una lista larguísima, que explotaría en los 70.
 
El mes anterior, el radical Arturo Illia había ganado con el 25% de los votos unas elecciones en las que las Fuerzas Armadas habían proscripto al peronismo. En un contexto de democracia restringida, el temor de los factores de poder por la posibilidad de que los jóvenes se volcaran a la lucha revolucionaria crecía, potenciado por la explosión de movimientos antiimperialistas en distintas partes del mundo. Y especialmente, claro, por la revolución cubana, que había fascinado a muchos argentinos que no tenían nada que ver con el socialismo.
 
No fue, entonces, un hecho que surgió de la nada. Pero lo más sorprendente, tal vez, es el origen de ese grupo que asaltó el Policlínico: era un desprendimiento del Movimiento Nacionalista Tacuara, el grupo juvenil de ideas fascistas y antisemitas que había ganado fama en los dos o tres años previos gracias a su masividad y a su capacidad creciente para desarrollar violencia callejera.
 
Para 1963, Tacuara ya había dejado de ser solamente un grupo de choque callejero para ingresar en un complejo proceso de transformación. Y no sólo recibía adolescentes de doble apellido de Recoleta o Barrio Norte, sino también jóvenes de clase media que la veían como el instrumento más adecuado para expresar su oposición al sistema.
 
Así, con algún conocimiento técnico adquirido en los campamentos armados que Tacuara organizaba los fines de semana en descampados del Gran Buenos Aires, y el ánimo exacerbado por contactos con militares nacionalistas, sindicalistas y los sectores más intransigentes del peronismo, un grupo decidió pasar a la acción directa.
 
Lo lideraba Joe Baxter, un joven hijo de un inmigrante irlandés que apenas había pasado los 20 años y estaba recién desprendiéndose de su admiración por el nazismo que lo había conducido a Tacuara. En 1970 -después de entrenarse en China y pasar varios años en Cuba- fundaría el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) junto a Mario Roberto Santucho.
 
Después de varios robos de dinero y de armas a pequeña escala, la operación del Policlínico representaba para la organización la posibilidad de dar un salto de calidad. Así, alquilaron una ambulancia, doparon al chofer y lo colocaron sobre la camilla, para que cumpliera el papel de enfermo que les permitiera entrar a la playa de estacionamiento, justo cuando llegaba el furgón con el dinero para los sueldos. Con una ráfaga de ametralladora, uno de los asaltantes mató a dos empleados del Policlínico y los demás cargaron la valija en la ambulancia para la huida.
 
"Descomunal asalto", fue al día siguiente el título principal de Clarín, que habló de "uno de los asaltos más precisos, espectaculares y odiosos de los últimos meses".
 
Antes del final de 1963, Baxter -que no había participado personalmente del asalto porque su cara ya se había hecho conocida, como la de uno de los jefes de Tacuara- viajaría a Madrid para contarle los planes del grupo a Juan Perón. El líder exiliado lo estimularía, como habría de hacerlo con todos los grupos que se volcaron a la lucha armada en aquellos años de exilio.
 
Sólo siete meses después -en marzo de 1964- se sabría que el asalto al Policlínico Bancario había sido una operación política. El velo se corrió cuando un empleado judicial que no integraba el grupo pero había actuado como entregador gastó en París, junto a su hermano y a una prostituta, parte del dinero, cuya numeración estaba en manos de la Policía.
 
Para entonces, no se trataba de la única corporización de los temores militares ante la anunciada llegada a la Argentina de la lucha revolucionaria. Por los montes salteños marchaba un grupo guerrillero formado y financiado desde Cuba, liderado por el periodista Jorge Masetti.
 
La mayoría de los asaltantes del Policlínico Bancario fueron encarcelados y algunos no salieron en libertad hasta mayo de 1973, cuando el peronismo volvió al poder y fueron amnistiados los presos políticos. Varios de ellos se integraron a las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), otros a Montoneros y los menos al ERP, aunque uno de ellos se lo vinculó con la ultraderecha peronista y con los servicios de inteligencia del Ejército que en los 80 viajaron a Centroamérica a dar entrenamientos en guerra contrainsurgente.
 
Una mezcla asombrosa, propia de un grupo en el cual cientos de jóvenes de los 60 amanecieron a la violencia, que se llamó Tacuara.
 
Fuente: Clarín

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El Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara (MNR-T) asalta el Policlínico Bancario
Joe Baxter.
El Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara (MNR-T) asalta el Policlínico Bancario
Tapa del diario Clarín.
22-09-2021 / 09:09
 
El 22 de septiembre de 1974 fallece, en la ciudad de Mar del Plata, Juan José Hernández Arregui. Filósofo, intelectual y ensayista, fue un escritor argentino que a partir de 1955, cuando el peronismo es expulsado del poder por antimperialista, inició una importante producción destinada a revisar "el pensamiento nacional" que lo colocó como uno de los referentes principales de la corriente nacionalista de izquierda y la izquierda peronista.

La corriente nacionalista de izquierda, denominada también izquierda nacional o marxismo nacional, surgió en la Argentina a mediados del siglo XX. Sus fundadores replantearon la interpretación de la historia y la cultura nacional con una perspectiva revolucionaria, latinoamericanista y socialista, cuestionando la visión liberal eurocéntrica predominante y su influencia en la izquierda tradicional.

De la confluencia de dos tradiciones ideológicas diferentes, el nacionalismo y el marxismo, se gesta el nacionalismo de izquierda, que se inserta en el cauce más amplio de una corriente nacional y popular peronista. Hernández Arregui es considerado el ideólogo de "Peronismo Revolucionario".

Hernández Arregui, a quien tuve la suerte de conocerlo y tratarlo, fue un intelectual fuertemente comprometido con la política. Sus principales obras: Imperialismo y cultura (1957) La formación de la Conciencia Nacional (1960) ¿Qué es el ser nacional? (1963) Nacionalismo y liberación (1969) Peronismo y socialismo (1972), han formado generaciones enteras de militantes políticos.
 
Escribe: Blas García



22-09-2021 / 09:09
 
A principios de los setenta se acentuó el reclamo popular por el regreso a la Patria de Juan Domingo Perón. El general Alejandro Lanusse había tomado el poder en marzo de 1971 mediante un golpe palaciego dentro del régimen militar surgido en 1966, y decidió restaurar la democracia institucional en 1973.
 
El 22 de septiembre de 1972, en una maniobra fraudulenta, el destituido presidente Perón es excluido, por tercera vez desde 1955, de las elecciones presidenciales. Perón, desde el exilio en España, tomó la decisión de nombrar un candidato a presidente por el peronismo cuya misión sería eliminar la proscripción por la que él no podía presentarse, para que Perón pudiera retornar al país y -tras la necesaria renuncia del presidente peronista que se descontaba que sería elegido- se llamara a elecciones y triunfara Perón.
 
Perón se decidió por Héctor J. Cámpora y el 11 de marzo de 1973, Argentina tuvo elecciones generales. Cámpora, con el apoyo de Perón en el exilio, gana las elecciones con el 49,5% de los votos; el líder radical, Ricardo Balbín, había salido segundo con un 21,3%, y, como el FreJuLi no había obtenido más del 50% de los votos tenía que realizarse un ballotage entre la primera y segunda fuerza.
 
Sin embargo, Balbín reconoció la victoria de Cámpora y renunció al ballotage. El delegado de Perón asumió el 25 de mayo de 1973, dándose así por finalizado el período dictatorial de la autoproclamada Revolución Argentina.
 
Carlos Morales para La Opinión Popular

 
22-09-2021 / 09:09
 
El 22 de septiembre de 1866, en Paraguay -en el marco de la invasión de este país por parte de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay)- se libra la batalla de Curupaytí donde, en una verdadera masacre,  mueren alrededor de 9.000 argentinos y menos de 100 paraguayos.
 
La batalla tuvo inicio con el bombardeo de la flota brasileña a las fortificaciones paraguayas, seguido del avance terrestre del ejército aliado. Pero las pésimas condiciones del terreno dificultaron el ataque aliado, lo que resultó más fácil a los paraguayos defender sus posiciones. El desenlace de este enfrentamiento fue favorable al ejército paraguayo, y fue su mayor victoria en esa guerra.
 
Cuando los soldados aliados estuvieron a tiro, se ordenó disparar a la artillería paraguaya que estaba casi intacta y que causó enormes bajas a las tropas enemigas que avanzaban en formaciones muy densas y con mucho esfuerzo y lentitud debido a la zona lodosa.
 
Estas fuerzas, al superar la zona batida por la artillería debían pasar por zanjas cubiertas con espinas y estacas para llegar al campo de tiro de la infantería paraguaya atrincherada en sus posiciones. Los soldados aliados no pudieron acercarse a las trincheras enemigas, y los pocos que lograron hacerlo fueron literalmente fusilados.
 
El desastre de Curupaytí, que constituye un cabal ejemplo del fracaso de un ataque frontal sin reconocimiento previo contra una posición prácticamente inexpugnable, paralizó las operaciones de los aliados durante diez meses, terminó de hundir el ya mermado prestigio del entonces presidente argentino Bartolomé Mitre como generalísimo y reavivó especialmente en Argentina el rechazo popular a la guerra, lo cual devino en una serie de levantamientos en las provincias que hicieron forzoso retirar tropas del frente.
 
La Opinión Popular



21-09-2021 / 09:09
20-09-2021 / 10:09
 
El 16 de septiembre de 1955 se produce el golpe militar oligárquico contra el gobierno constitucional de Juan Perón. El 20 de septiembre, Eduardo Lonardi asume la presidencia de la República con una famosa frase que luego fue desvirtuada por la realidad de los hechos: "Ni vencedores, ni vencidos".
 
Pese al eslogan de Lonardi, apenas derrocado Perón, no hubo misericordia con los peronistas y se desató una ola de odio que golpeó a los sectores mayoritarios de la sociedad. No controlaron al sector más violentamente antiperonista y se produjo una secuela sin precedentes de despidos por causas políticas o gremiales.
 
Encarcelaron a todos los diputados, senadores, ministros, intendentes y gobernadores peronistas de todo el país. Fusilaron al secretario general de la CGT de Azul, Manuel Chaves. Saquearon las casas de funcionarios peronistas como Ramón Carrillo, Raúl Apold, Ángel Borlenghi, Oscar Nicolini y Franklin Lucero, entre otros.
 
Aun así, el primer presidente de facto fue visto como demasiado débil: lo sustituyó Pedro Eugenio Aramburu con su siniestro decreto 4.161, que prohibió nombrar a Perón. Lo trataban de "tirano prófugo" y "tirano sonriente"... Con la llegada del gorila Aramburu se intensificó la venganza de los vencedores. El peronismo pasó a estar prohibido y el Movimiento se encontraba desorganizado. Se produce el desbande general de los viejos dirigentes; muy pocos permanecerán en sus puestos de lucha.
 
Los "comandos civiles" atacan los sindicatos obreros y los ocupan a punta de pistola. Se interviene la CGT, se asaltan las Unidades Básicas y se encarcela a sus dirigentes más representativos. Fusilaron militantes peronistas en oscuro basurales. Pero la Resistencia surgió rápida y espontánea en las bases populares indignadas por el derrocamiento de Perón, aunque sus dirigentes estaban presos, ocultos o exiliados.
 
Las bases peronistas no esperaron nada porque no podían esperar. Se largaron a pelear por su cuenta y protagonizaron una de las luchas más puras de la historia política de nuestra Patria, la lucha obrera y popular clandestina por el retorno del Líder. La realizaron al margen de todas las conducciones formales, políticas y gremiales, del PJ y la CGT que estaban intervenidos, y la hicieron desde el seno mismo del Pueblo, porque estaban dispuestos a no rendirse, a no doblegarse, a seguir luchando.
 
Se llenaron todas las cárceles del país con los que resistían a la dictadura militar, con los que exigían la vuelta al sistema constitucional, el retorno de Perón a la Patria y al poder y la restauración de las conquistas sociales obtenidas por la clase trabajadora durante el gobierno justicialista.
 
La campaña de desperonización de los gorilas vencedores no dio el resultado que esperaban y, por el contrario, se inició en el país la Resistencia Peronista, que duraría casi 18 años, hasta el 25 de mayo de 1973.


El retorno del Líder del exilio y la proscripción 
Escribe: Blas García 

 

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