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Nacionales - 05-08-2021 / 10:08
LOS AGRESIVOS PERJUDICAN A LOS CANDIDATOS PROPIOS CON SUS LENGUAS INCONTROLABLES

Provocadores de la oposición: Misoginia y discursos vacíos muestran la decadencia de la derecha

Provocadores de la oposición: Misoginia y discursos vacíos muestran la decadencia de la derecha
Hay personajes provocadores de la oposición que terminan perjudicando a figuras de la derecha con aspiraciones a la Casa Rosada. Una de las figuras, tajante, ocurrente y sin tapujos, es Elisa Carrió. Pero ahora, la nueva figura provocadora de la oposición tiene nombre y apellido: Fernando Iglesias, que desde hace tiempo viene derrapando con sus polémicas declaraciones pero que, en pleno inicio de la campaña electoral, quedó en el ojo de la tormenta por sus repudiables expresiones misóginas.
Las elecciones de medio término son solo el puntapié inicial para lo que será un largo camino a las presidenciales 2023. Sin embargo, en ese andar hay personajes provocadores de la oposición que terminan perjudicando a figuras de la derecha con aspiraciones a la Casa Rosada. Una de las figuras, tajante, ocurrente y sin tapujos, es Elisa Carrió. Sus provocativas declaraciones de los últimos años no sumaron demasiado a la gestión y campaña de Mauricio Macri, quien en sus últimos meses de mandato prefirió tomar distancia de "Lilita".
 
Carrió es querida por muchos y odiada por otros tantos, y aunque es muy respetada por gran parte del espacio al que pertenece (Juntos, antes JxC), Lilita se convierte en un peligro en época electoral: dice lo que piensa, de quien sea, como sea y sin ningún tipo de filtro. Así las cosas, Carrió es un problema que Horacio Rodríguez Larreta, un político conciliador y no conflictivo, y además, con aspiraciones presidenciales para 2023, observa con cuidado, teniendo en cuenta que ahora Lilita está "sumando" para la campaña de María Eugenia Vidal y la lista de precandidatos a diputados por la Ciudad.
 
Pero ahora, la nueva figura provocadora de la oposición tiene nombre y apellido: Fernando Iglesias, que desde hace tiempo viene derrapando con sus polémicas declaraciones pero que, en pleno inicio de la campaña electoral, quedó en el ojo de la tormenta por sus repudiables expresiones misóginas. Los dichos de Iglesias impactaron de lleno en JxC, justo cuando el espacio intentaba ordenar su campaña de cara a las PASO y concentrar sus esfuerzos contra el Frente de Todos.
 
Fernando Iglesias se presenta como un ser despreciable. Nada hace presumir que no lo es. Nada parece indicar que no sea, él mismo, el personaje creado para hacer política bajo las banderas del PRO y el macrismo. Sus ataques machirulos contra Florencia Peña no hacen más que ratificar una trayectoria, si se nos permite el concepto. Aunque tal vez la palabra más precisa sería "prontuario".
 
Machismo y misoginia son la exacerbación de esa decadencia que es la política de los partidos derechistas. Desde hace días la agenda de los grandes medios porteños, que conducen al macrismo, está poblada de anotaciones sobre las visitas que recibió Alberto Fernández en la Quinta de Olivos durante el inicio de la pandemia. Cuestionar eso, convertirlo en una suerte de bandera para hacer flamear ante los ojos de la población, ya confirma esa pobreza política y programática. Revela, tanto como los tuits de Iglesias y Wolff, la pasmosa ausencia de ideas en la coalición derechista que se propone enfrentar al Frente de Todos. Y las peleas entre Facundo Manes y Carrió son apenas otra arista de esa miseria de la perspectiva política.
 
La incontinencia verbal de personajes como Iglesias o Carrió, puede ser muy perjudicial para el camino presidencial que busca transitar Rodríguez Larreta, pero por otro lado, también hay otros perjudicados, que ante dos lenguas incontrolables quedan totalmente silenciados: son los radicales, empezando por Gerardo Morales, quien en 2023 se le termina el mandato y ya avisó que quiere ser presidente. 
 
La Opinión Popular
 

 
INTERNA EN CAMBIEMOS
 
El malestar en Cambiemos por Fernando Iglesias y marcha atrás de Carrió
 
Fernando Iglesias y Elisa Carrió, los inmanejables de Cambiemos. Enojo interno por la misoginia del diputado y marcha atrás de Carrió.
 
Por Carla Pelliza
 
A Fernando Iglesias no le resultó gratuito el escándalo generado por su misoginia. Los dirigentes de Juntos por el Cambio le hicieron notar su malestar y hasta le pidieron que baje el nivel de presencia en medios de comunicación y redes sociales o que, al menos, deje de alimentar sus ataques contra Florencia Peña, algo que no funcionó porque es uno de los incontrolables de la alianza opositora. Otra figura que también lleva el título de inmanejable es Elisa Carrió que decidió no presentar su demanda contra Facundo Manes, el precandidato a diputado nacional del radicalismo, y lanzó una suerte de tregua.
 
Gracias a las alianzas cambiemitas en distrito porteño, María Eugenia Vidal logró evitar que su compañero de fórmula sea Fernando Iglesias pero sus expresiones la golpearon. El lunes, sin preparar una respuesta, sólo se limitó a decir que comparten los mismos valores y que está orgullosa de toda su lista, con aciertos y errores. Al escalar el escándalo, debió salir con una rueda de prensa para repudiar las palabras de su candidato y, casi al instante, volver al discurso opositor de "buscan desviar el eje" del debate al hablar de violencia de género.
 
Iglesias, que en reiteradas oportunidades manifestó que las mujeres que visitaron la quinta de Olivos fueron a hacer "festicholas", enfrenta un pedido de expulsión de la Cámara de Diputados además de denuncias civiles y penales por parte de Peña. El procedimiento en la Cámara Baja no será sencillo y nadie asegura que efectivamente pueda quedar fuera del recinto. En primer lugar, se deberá conformar una comisión para tratar su caso, dar dictamen y llevar el debate al recinto donde serán necesarios los dos tercios de los votos. Sin el acompañamiento de Juntos por el Cambio, el número es imposible.
 
Sobre su futuro, Juntos por el Cambio no tiene intenciones de bajarlo de la lista de precandidatos a diputados nacionales. Iglesias es el segundo referente PRO en la boleta porteña y el cuarto postulante de la nómina. En caso de ingresar - todo indica que sí -, la Cámara puede elevar y votar distintos pedidos de impugnaciones a su asunción pero nada asegura que no pueda asumir. Un antecedente es el de Luis Patti quien no pudo jurar en 2005 cuando 212 legisladores acompañaron la impugnación y elevaron el diploma a la Comisión de Peticiones, Poderes y Reglamentos.
 
Los dichos de Iglesias generaron mucho enojo y malestar en varios referentes de la alianza opositora. Hubo llamados, hablaron con el diputado y le hicieron notar el mal ánimo por sus expresiones. Le pidieron que baje la exposición y no lo lograron - de hecho volvió a atacar a Peña - porque, dicen, es una persona inmanejable. Juntos por el Cambio espera conseguir alrededor del 40% de los votos en las PASO del 12 de septiembre y un piso del 50% para las generales de noviembre. Con esos números, podrían meter entre ocho y diez diputados nacionales por lo que tendría un lugar asegurado.
 
 
Todo concluye al fin
  
Cuatro días después de que Elisa Carrió decidiera amenazar con una denuncia contra Facundo Manes, la Coalición Cívica (CC) dio por finalizada la "controversia" generada por los dichos del precandidato a diputado nacional, quien aseguró en una entrevista que la dirigenta le había ofrecido la candidatura para ser su candidato a vicepresidente
 
Desde el espacio aclararon que cualquier tipo de acción que Carrió "pueda decidir iniciar pertenecen a su autonomía personal y a la esfera de lo privado". Sin embargo, adelantaron que ella no volverá a hablar del tema de forma pública aunque "considera que la sociedad debe conocer la verdad".
 
La tregua llegó luego de que el actual diputado y precandidato a concejal de La Matanza, Héctor Toty Flores, desmintiera a Manes ante un escribano público. En la exposición, el legislador narró que estuvo presente, en 2015, en la reunión entre Carrió y Manes, que él la organizó a pedido del neurocientífico, que se trató de una cena informal donde se abordaron varios temas de actualidad y que nunca se le ofreció una candidatura.
 
En las últimas horas, en plena confusión, se llegó a afirmar que Maximiliano Ferraro, presidente de la Coalición Cívica, le iba a pedir a Carrió que desistiera de la demanda contra Manes. Una solicitud hecha por una UCR que lo quería usar de mensajero. Desde la CC negaron tal conversación y aclararon que nadie puede decirle qué hacer a la ex diputada.
 
Los cruces entre Carrió y Manes generaron mucho ruido interno. Si bien el PRO intentó no meterse en la disputa, la alianza estuvo a punto de resquebrajarse cuando el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, amenazó con romper el espacio. El mandatario tiene la pretensión de comandar la UCR nacional a partir de diciembre de este año, un puesto para el que también se anotará Martín Lousteau.
 
En medio del escándalo, desde el radicalismo explicaron que se habían cansado de escuchar agravios sin salir a responder y que iban a defender a su candidato ante las acusaciones de "mitómano" o de no saber escribir una ley, algo clave para un diputado. En el fondo, la UCR quería constituir una lista de unidad con Manes a la cabeza mientras el PRO y la Coalición Cívica buscaron lo mismo pero con Diego Santilli como líder.
 
El martes, Carrió ya había dejado trascender cierto clima de calma. "Todo está en paz. Primero me retan, después me van a agradecer. Un beso. Lilita", dijo en redes sociales. Un mensaje dirigido a Morales dado que ninguna persona de su espacio, ni del PRO, se animan a decirle qué es lo que tiene que hacer.
 
Fuente: El Destape
 

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05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
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