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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 01-08-2021 / 09:08
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

La oposición macrista no sabe cómo hacer para frenar el fuego cruzado

La oposición macrista no sabe cómo hacer para frenar el fuego cruzado
Los problemas que cascotean el rancho oficialista son apenas una brisa comparados con la tormenta que azota las tiendas de la oposición, donde el cierre de listas fue el disparo de largada para un todos contra todos que amenaza con transformar la interna en una masacre.
Los problemas que cascotean el rancho oficialista son apenas una brisa comparados con la tormenta que azota las tiendas de la oposición, donde el cierre de listas fue el disparo de largada para un todos contra todos que amenaza con transformar la interna en una masacre.
 
La propia Patricia Bullrich, que suele dar pelea con el cuchillo en los dientes, propuso un código de conducta para evitar los golpes por abajo del cinturón. El documento, consensuado entre los tres partidos, propone, entre otros, los siguientes compromisos:
 
-      No mentir.
-      Ser leales con los adversarios en la interna.
-      No utilizar las redes sociales para agraviar.
-      No hacer acuerdos con otros partidos políticos.
-      Permanecer en el bloque de Juntos por el Cambio hasta finalizar el mandato.
 
Hay un punto más, que no llegó a escribirse por decoro, pero que fue el disparador de este pacto: no hablar de dinero. Es que el diálogo entre las cúpulas a partir de que Facundo Manes, en una de sus primeras entrevistas como candidato, echó un manto de sospechas sobre el financiamiento electoral de Diego Santilli: "Espero que no se gasten los impuestos de los porteños en la campaña", dijo. Hubo chat sumario de la UCR, el PRO y la CC, de la que partió un mensaje claro al candidato: "Si rompés los juguetes no puede jugar nadie".
 
Habrá que ver cuánto dura el compromiso de Fair Play, que en la tarde del sábado, antes de tomar estado público, ya tambaleaba. Mientras las cúpulas terminaban de discutir la letra chica del decálogo, Elisa Carrió anunciaba en sus redes sociales que demandará a Manes por daño moral por haber relatado que la exdiputada le ofreció la candidatura a vicepresidente en 2015, algo que ella niega. Habrá un zoom de urgencia de la mesa política, el lunes por la mañana, para definir qué hacer al respecto.
 

 
En sólo cuatro provincias del país (una gobernada por un radical, Jujuy, las otras tres, Formosa, Chaco y San Juan, por el Frente de Todos) no habrá internas el próximo 12 de septiembre para definir las candidaturas de ninguna de las dos grandes coaliciones nacionales, el peronismo y el antiperonismo. En los restantes veinte distritos las primarias cumplirán el cometido para el que fueron diseñadas: la consolidación de un sistema político que se articule alrededor de esos polos.
 
Muestra de aquello es que a pesar de que la tensión al interior de cada una de las dos alianzas es notoria, y en cada una cohabitan, por conveniencia, varios proyectos de poder, personales y/o colectivos, que no siempre resultan compatibles, nadie, ningún dirigente con votos, ha sacado los pies del plato. Es plata o mierda, pero siempre adentro de la caja. No hay lugar para proyectos solistas ni para practicar el salto con garrocha. De la línea para acá, el oficialismo; de la línea para allá la oposición. All in the game, yo'.
 
Eso no significa que sea fácil. Los cierres de listas siempre dejan heridos. Es tarea de la política ordenar ese descontento rápidamente, para que no haga mella en la campaña ni, cuando se trata del oficialismo, en la gestión. Fue lo que sucedió, por ejemplo, en el Frente de Todos en Hurlingham. El intendente Juan Zabaleta, muy cercano a Alberto Fernández, tiene una larga historia de asperezas con La Cámpora. La organización mantiene una actividad intensa en ese municipio y nunca disimuló sus planes para gobernarlo.
 
La negociación para armar las listas locales no llegó a buen puerto. La Cámpora controla el concejo deliberante y está en condiciones de escoger un reemplazo si el jefe municipal deja su cargo para cumplir una función en el gabinete nacional.
 
Para evitarlo, Zabaleta amenazó a dar una interna como candidato a primer concejal. Finalmente, la política ordenó el cuadro: el camporista Damian Selci gobernará el distrito, en estas elecciones habrá lista de unidad y al intendente le pagaron con justicia: asumirá al frente del ministerio de Desarrollo Social.
 
Por el contrario, en Santa Fe otra interna se resolvió mal por una sucesión de errores no forzados y terminó transformando un cierre de listas limpio para el oficialismo en un dolor de cabeza que todavía no se pasa con impacto directo en el gobierno de Fernández.
 
En esta ocasión, las dinámicas locales y nacionales, en lugar de confluir, entraron en colisión, dejando un escenario complicado. La intervención del Presidente, pública, desde Lima y fuera de timing, lejos de ordenar hizo que el eco de ese conflicto reverberase en todo el país.
 
Depende a quién se le pregunte, el conflicto comenzó porque el gobernador santafesino Omar Perotti no aceptó que el ministro de Defensa Agustín Rossi ocupara ningún lugar en la boleta. Tiene que ver con la sucesión en una provincia que no permite dos mandatos consecutivos.
 
O porque Rossi desoyó las sugerencias de los Fernández de bajar su candidatura en pos de la unidad en una provincia que el peronismo no pudo gobernar durante doce años y corre el riesgo de volver a perder en 2023.
 
Rossi sospecha que Perotti prepara un quiebre con el Frente de Todos. Señala la evidente coincidencia entre su lema, Hacemos Santa Fe, con el que utiliza Juan Schiaretti, Hacemos Córdoba. Ambos están asociados al consultor Guillermo Seita, que en 2015 alcanzó el récord de asesorar simultáneamente a Mauricio Macri, Daniel Scioli y Sergio Massa.
 
Una curiosidad: los primeros carteles de Diego Santilli en territorio bonaerense, que se pegaron en junio, a cuenta de Diego Kravetz, también decían Hacemos la Provincia.
 
En la Casa Rosada molestó la decisión del ministro de mantener su candidatura a pesar de que tanto Cristina Fernández de Kirchner, primero, como Alberto Fernández, unos días más tarde, habían acordado sus términos con Perotti.
 
No debería sorprender: en las elecciones de 2009 y 2011 Rossi se presentó en contra de la opinión de CFK, que entonces pensaba, como ahora, que al rosarino le alcanza para la interna pero su techo le juega en contra en las generales. Por eso, desde Buenos Aires decidieron sellar el acuerdo con el gobernador.
 
Independientemente de las tácticas y estrategias electorales, la decisión de Fernández de castigar a Rossi por su intransigencia adelantando su salida del ministerio se manejó de forma desprolija y terminó subiéndole el voltaje a una crisis que pudo haberse consumido a sí misma sin pasar a mayores.
 
Para peor, al establecer, sin previo aviso ni consulta con sus socios políticos, "una regla ética" que exige que los candidatos con rol ejecutivo dejen sus cargos antes de comenzar la campaña, el Presidente se compró un problema que no existía.
 
Antes del cierre de listas, el criterio comunicado en el gabinete había sido otro, la veda a candidaturas testimoniales. Es decir: el funcionario debía estar dispuesto a dejar su lugar para asumir, en diciembre, el rol para el que se postuló.
 
Ese había sido el trato, por ejemplo, con Daniel Arroyo, que tenía previsto permanecer hasta diciembre en Desarrollo Social. Nadie había hablado de renuncias inmediatas, efectivas al momento de comenzar la campaña. No es lo mismo, en especial para el que no tiene su banca asegurada.
 
Introducir la dimensión ética al problema agregó otro foco de conflicto. Si el Presidente hubiera justificado la norma con un criterio político, no arrastraba consigo al resto de la coalición. Los criterios políticos pueden variar de lugar en lugar, de elección en elección, hasta contemplan excepciones.
 
Las normas éticas se presumen universales. ¿Omar Perotti y Juan Manzur, gobernadores precavidos que se postularon como suplentes al Senado, son poco éticos? ¿Daniel Gollán lo es pero su compañera de gabinete Teresa García no? Raro.
 
Por sorpresa, Fernández puso en camisa de once a varas a decenas de funcionarios municipales, nacionales y provinciales de todas las líneas, que anotaron su nombre en la boleta sin prever esta circunstancia. En su propio gabinete hay dirigentes que ya avisaron que no van a tomarse licencia, como el secretario de Interior, José Lepere.
 
Hubo en el Frente de Todos, incluso, quien llegó a preguntarse por estas horas si la cláusula aplicaría al propio Presidente en caso de que decida en dos años hacer campaña para su reelección.
 
La precipitación de los acontecimientos, además, metió ruido en el rediseño del gabinete que planeaba el Presidente para relanzar su gobierno de cara a la segunda mitad del mandato.
 
El cronograma original apuntaba a renovar el staff de ministros en diciembre, en coincidencia con el recambio en el Congreso, y no solamente implicaba el reemplazo de aquellos que saltaban al legislativo sino también un cambio en el esquema, en busca de un formato más ágil y compacto, seguramente con una menor cantidad de carteras.
 
Por estas horas, en Olivos, mientras cursa el aislamiento después de volver de Perú, Fernández evalúa si es conveniente anticipar también esa jugada o si por ahora sólo debe cubrir las vacantes y postergar, hasta después de las elecciones, la cirugía mayor.
 
Entre los que esperan la decisión está un empoderado Martín Guzmán, que ahora con la bendición de CFK aspira a encabezar un ministerio más robusto y con las capacidades menos loteadas. A partir del martes pueden esperarse definiciones, pero aún no hay nada concreto.
 
Horacio Rodríguez Larreta, en tanto, contempla con el paso de los días cómo aquello que imaginaba como un sendero de pétalos de rosa a la candidatura presidencial de 2023 se volvió un desfiladero tortuoso.
 
Si bien es cierto que logró imponer los nombres que quería al frente de las boletas en CABA y provincia de Buenos Aires, del resto de las listas le quedó poco y nada a causa del reparto que tuvo que hacer para contener a la mayor parte de la oposición dentro de su proyecto político personal.
 
Aún así, en territorio bonaerense deberá enfrentar una primaria competitiva contra Manes, que sumó el respaldo de Emilio Monzó, Margarita Stolbizer, Joaquín de la Torre y cuenta con una pequeña ayuda de Mauricio y Jorge Macri.
 
Los primos esperan un tropiezo del alcalde porteño y su delegado para mejorar sus acciones de cara al 23. Son varios los intendentes amarillos que, azuzados por los Macri, preparan un operativo para repartir las dos boletas antes de las PASO. Los radicales, además, tienen mejor capacidad para fiscalizar la interna.
 
Está claro que una derrota de Santilli en esa instancia, o una desventaja abultada en la general, recaerían exclusivamente en la cuenta de Rodríguez Larreta. No parece descabellado pensar se juega, en los próximos meses, su futuro político.
 
Trazando círculos en el cielo ya se pueden observar los buitres que esperan el paso en falso. Si la propia María Eugenia Vidal, su socia de mayor confianza y antigüedad, se volvió a anotar esta semana en esa lista, qué puede esperar del resto.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuente: El Destape
 

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06-02-2026 / 09:02
Con un comunicado insólito el gobierno autoritario de Javier "el Loco" Milei anunció la creación de una cuenta de X que será la Oficina de Respuesta Oficial que tendrá como objetivo "desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política". Asociaciones como Adepa (que agrupa a más de 180 empresas periodísticas) y Fopea (que nuclea a cientos de periodistas) expresaron su rechazo. El Gobierno anarco capitalista se autopercibe como dueño de la verdad y busca atacar la libertad de expresión con fondos públicos para imponer sus dogmas y su relato libertario.
 
"La Oficina de Respuesta Oficial fue creada para desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas", anunció el Gobierno al crear esta página que funcionará como el oscuro "Ministerio de la Verdad" que Orwell anunció en su novela de ciencia ficción "1984". Del odio periodístico a la patrulla digital: el cipayo Milei copia a Trump y crea quilombo anti-fake news.
 
Este esfuerzo por esclarecer lo verdadero en la era de la posverdad que representa este gobierno, seguramente destruirá la mentira de la inflación. Milei dijo que no cambiará el método para establecer la medición de este flagelo. O sea, reconoció que es necesario cambiar el sistema que usó hasta ahora porque no arrojó resultados reales. La Oficina de Respuesta Oficial deberá aclarar porqué si reconoce que el Indec mintió cada mes, igual anunció que seguirá mintiendo hasta que desaparezca la inflación sobre la cual está mintiendo.
 
Hay falsedades concretas por todos lados. Que la Oficina de Respuesta Oficial desmienta entonces a su inventor. En un canal de cable, la "psiquiatra pediátrica" Lilia Lemoine diagnosticó al chico autista Ian Moche como un chico sin autismo que simulaba su condición. El pibe recorrió los medios de comunicación para defender los derechos de la discapacidad, que el Gobierno abolió. Y la "psiquiatra" Lemoine diagnosticó que eso demostraba que no era autista. Al parecer Lemoine no es pediatra ni psiquiatra y, aunque lo fuera, nunca tuvo contacto con Ian como para diagnosticarlo. Mintió la terraplanista. Pero a Ian le hizo bien defender su dignidad, porque además lo hizo de manera inteligente, a diferencia de la señora mentirosa Lemoine que cree en la Tierra plana.
 
O sea, la terraplanista estaba mintiendo con el único objetivo de hacerle daño al pibe con autismo que lucha por sus derechos, que es lo mismo que luchar por dignidad. La Justicia le dio la razón a Ian y a su madre porque obligó al gobierno que integra Lemoine a reponer los derechos de la discapacidad que intentó retirarle. O sea, la señora Lemoine, mintió para hacer daño desde un lugar de poder y contra personas especialmente vulnerables. Como si un médico se ensañara con su paciente atado a la camilla. O sea que, además de mentirosa, es cruel y poco inteligente si se tiene en cuenta que era una mentira repugnante y de patas cortas.
 
Señores de la Oficina de la Respuesta Oficial de la República Argentina, ya tienen dos grandes mentiras para desmentir: la de una inflación de mentira que le ha comido el salario y la jubilación a los argentinos y una diputada que miente para atacar a un pibe de doce años para defender las mentiras del gobierno. Pero la Oficina Tal por Cual solo desmentirá y perseguirá a la verdad. Como siempre, el ladrón se rasga las vestiduras con el discurso de la honradez y ataca con mentiras a los demás. Y el mentiroso sobreactúa el discurso de la verdad para ocultar sus mentiras.
 
En ese contexto, la "Oficina de Respuesta Oficial" no parece solo una herramienta comunicacional. Es la institucionalización de una lógica: responder siempre, atacar primero y convertir cada crítica en un enemigo. Una versión local de un libreto yanqui importado, aplicada con fanatismo y sin demasiados matices. La libertad de expresión y el derecho a la información están bajo ataque autoritario.
 
La Opinión Popular
 

05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
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02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
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