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Nacionales - 30-07-2021 / 09:07
LA INTERNA CALIENTE PONE EN RIESGO A JUNTOS POR EL CAMBIO

Gerardo Morales responsabilizó a Larreta por los ataques contra Manes

Gerardo Morales responsabilizó a Larreta por los ataques contra Manes
Morales, que salió en defensa de Manes, la “esperanza blanca” de la UCR, aseguró que "la responsabilidad del clima confrontativo dentro de Juntos por el Cambio tiene un solo responsable, es Rodríguez Larreta", a quien sindica como el promotor de la campaña de desprestigio contra el neurocientífico.
En Juntos por el Cambio, apenas acaban de cerrar la alianza electoral y ya empezaron a sacarle filo al puñal. Aunque sí hay algo en lo que coinciden todos en esta coalición derechista, es en sus similares intentos por despegarse lo más posible del gobierno que integraron con Mauricio Macri. La UCR se juega a pelearle los votos al PRO. Esta disputa se concentra entre Facundo Manes y Diego Santilli en la provincia de Buenos Aires y tira dardos hacia la CABA, donde encabeza la ex gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal.
 
Los conflictos internos en la coalición opositora, desatados tras el cierre de listas, siguen escalando. Que no usen los impuestos de los porteños para la campaña, lanzó Manes a Horacio Rodríguez Larreta; "Facundo... solo sembrás desconfianza y dudas en tu propio espacio", respondió el diputado del PRO, Cristian Ritondo; "es un mitómano" remató Lilita Carrió. Y el gobernador jujeño, Gerardo Morales, este jueves dijo que Larreta "se cree el dueño de Juntos por el Cambio" y que "es el responsable de los ataques a Facundo Manes".
 
La interna en Juntos por el Cambio está más que caliente. Ya casi que es volcánica y las peleas dentro la alianza que integran la UCR, el PRO y la Coalición Cívica, crecen con el correr de las horas. Por caso, los radicales Mario Negri y Martín Lousteau se cruzaron duro. Luego, Morales, que salió en defensa de Manes, la "esperanza blanca" de la UCR, aseguró que "la responsabilidad del clima confrontativo dentro de Juntos por el Cambio tiene un solo responsable, es Rodríguez Larreta", a quien sindica como el promotor de la campaña de desprestigio contra el neurocientífico.
 
Morales  lanzó sus quejas contra el jefe de Gobierno porteño. Primero reivindicó la figura de Manes a quien consideró como "la expresión del argentino medio, un tipo que estudia, es profesional, se va del país y después decide volver". Para el gobernador de Jujuy, las críticas a Manes llegan porque se sumó a Juntos por el Cambio desde la UCR. "Si hubiera ingresado desde el PRO no habría problema. Creo que deberían parar con esta campaña contra Facundo", dijo.
 
Morales también acusó a Larreta de creerse "dueño de Juntos por el Cambio" y hasta dijo que "se puso el traje de presidente antes de serlo". Por último afirmó que "creo que Rodríguez Larreta debería revisar su lógica de construcción política porque por este camino vamos a debilitar y a poner en riesgo a Juntos por el Cambio".
 
La pelea entre Negri y Lousteau comenzó cuando el cordobés, aspirante a senador nacional, dijo que "Córdoba hace años que no tiene una voz potente en el Senado". Negri, actual presidente del bloque de Diputados de Cambiemos, había lanzado un slogan de campaña a través de sus redes sociales y medios opositores en el que sostenía: "Me siento con potencia para enfrentar al kirchnerismo en el Senado, donde está la madriguera del poder de Cristina Kirchner".
 
Luego, para subirle el precio a su pelea contra la vicepresidenta se refirió a la falta de representación de Córdoba para hacerle frente a CFK. Eso hizo saltar a Lousteau que le llamó la atención a Negri por desconocer el trabajo de la senadora Laura Rodríguez Machado (PRO) y su par Ernesto Martínez (Frente Cívico). Todos contra todos en Cambiemos.
 
La Opinión Popular
 

 
INTERNA EN CAMBIEMOS
 
Elecciones 2121: todos contra todos en Cambiemos, la UCR dispara contra Carrió
 
"Son cruces propios de una interna", repiten tanto desde el radicalismo como desde el PRO cada vez que se los consulta por las disputas crecientes entre los bandos larretistas y centenarios. Lejos de calmarse el escenario pre PASO, ambos sectores incrementaron un fuego amigo vinculado a la intención de la UCR de ganar más espacios de poder dentro de la alianza y una conciliación que naufragó sin generar listas de consenso. Los impulsores de Facundo Manes en la provincia apuntaron directamente contra Elisa Carrió y Horacio Rodríguez Larreta por el tono de los dichos de la ex diputada pero aseguraron que el 13 de septiembre volverán a estar todos juntos.
 
Desde la UCR aseguraron a El Destape que defenderán a su candidato bonaerense y cruzaron directamente a Carrió, a quien consideran la autora material de un ataque planificado por Larreta que, según su análisis, dio la orden de la embestida contra Manes. Para el radicalismo, la ex diputada criticó con mucha violencia al neurocientífico y se "cansaron" de soportarlo sin salir a contestar.
 
Sin embargo, todavía intentan cuidar a un Manes, que no se convirtió en el protagonista del diálogo confrontativo y eligieron otros referentes, como el caso del gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, para salir a contragolpear. En diálogo con Radio con Vos, denunció que Horacio Rodríguez Larreta es el "único responsable de la campaña para desprestigiar a Facundo Manes".
 
Según el análisis del partido centenario, el jefe de Gobierno la empujó a Carrió en su ataque y fue el promotor. Desde el PRO que maneja la campaña de Diego Santilli en Buenos Aires, en tanto, se defendieron y aclararon que es imposible escribirle un guion a la ex diputada que, de momento, tiene a su equipo concentrado en el armado de la carrera electoral. Así, el radicalismo decidió apuntarle a la dirigenta de la Coalición Cívica y, por elevación, al jefe de Gobierno, algo que alguno interpretó como una jugada desesperada para ganar cámara ante el avance de la carrera larretista con fotos de pelo colorado, recorridas, redes y medios de comunicación.
 
Morales fue más lejos en la disputa y lanzó que "si esto sigue así, cuando se profundiza este camino, lo que hace es llevar a la ruptura, esperemos que esto no se dé". Sin embargo, nadie consideró que algo así pueda llegar a suceder. "Se dobla pero no se rompe", dijo una fuente metida en la campaña. Precandidato a diputado provincial, armadores electorales y referentes de los espacios coincidieron en que el 13 de septiembre, un día después de la interna, estarán todos juntos.
 
Lo cierto es que el panorama no está calmo. Los radicales entendieron que Carrió lleva agua para su propio molino, cuestionaron el título autoimpuesto de "luchadora por la unidad bonaerense", cuestionaron que la alianza PRO-Coalición Cívica no quiere dejar crecer nuevos dirigentes y que la ex diputada decidió salir con tapones de punta para defender su "kiosco" en la Ciudad. Además, apuntaron que Manes metió al decir que la CABA no tenía que gastar fondos públicos para la campaña y que la dirigenta le había propuesto un cargo en 2015 - algo que ella desmintió -. Pero cuestionaron que eso no valida el uso de calificativos como "mitómano" o de persona que no sabe redactar una ley.
 
Pero deberán llevarse bien si no quieren romper la alianza. Según el complejo reglamento que armaron en la provincia para establecer los pisos del sistema D'hondt, Manes podría ir tercero en la lista encabezada por Diego Santilli o viceversa. Establecieron una base del 20% de los votos totales sacados por Juntos.
 
La lista perdedora, en caso de conseguir ese porcentaje y hasta el 30%, metería candidatos en el 3°, 8° , 13°, 18°, 23° , 28°, 33° y suplente 5°. Números que se incrementan en caso de sacar más del 30% (3°, 6°, 9°, 12°, 15° , 18° , 21°, 24°, 27°, 30°, 33° y suplentes 3° , 6° y 9° puesto) o más del 40% (3°, 4°, 7°, 8° , 11°, 12° , 15°, 16°, 19°, 20°, 23°, 24°, 27° , 28°, 31°, 32°, 35° y suplentes 3° , 4°, 7° y 8° lugar).
 
Pese a que el discurso oficial apuntó contra los dichos de Carrió como motor de los ataques radicales, lo cierto es que la UCR adoptó una postura más protagónica de cara a las próximas elecciones. Pese a los esfuerzos del larretismo por conseguir la unidad en distritos clave como la Ciudad, Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe, irán a una interna que enfrentará al PRO con el partido centenario.
 
En Buenos Aires, con un panorama no definido, se enfrentarán la UCR y el PRO a nivel nacional pero también con internas distritales. Por poner ejemplos, si bien Tres de Febrero (comandada por Diego Valenzuela) y Vicente López (bajo el mando de Jorge Macri) consiguieron listas de unidad a concejales, municipios como Lanús (de Néstor Grindetti) o La Plata (de Julio Garro) se enfrentarán a boletas del radicalismo.
 
En Córdoba también se desató una batalla feroz que todavía no mostró una definición de la UCR a nivel nacional. Por un lado, el diputado Mario Negri armó una lista que lo lleva como primer precandidato al Senado acompañado por Soher el Sukaria y Gustavo Santos como cara de la boleta a Diputados seguido por Soledad Carrizo y Ramón Mestre.
 
Según los cálculos del Negrismo, esta propuesta puede meter cinco radicales en el Congreso frente a la de los otros postulantes, apoyada por Martín Lousteau, con más protagonismo PRO. Esa lista está encabezada por Luis Juez, del Frente Cívico, para el Senado y Rodrigo De Loredo, por el lousteauismo, para diputados. En la nómina están los nombres de Laura Rodríguez Machado y Héctor Baldassi (ambos del PRO y los dos precandidatos a diputados nacionales), y Carmen Álvarez Rivero (también del PRO, y precandidata a senadora junto a Juez).
 
En Santa Fe pasó algo similar. El PRO duro llevó a Federico Angelini y Amalia Granata como precandidatos para el Senado acompañados de Luciano Laspina y Jorge Faurie para Diputados, bancada por la plana mayor del partido. Enfrente, tres listas radicales: una encabezada por Rosario Rodrigo "Roy" López Molina y Lucila Lehmann, con el apoyo de Carrió; otra por Carolina Losada y el exintendente de Santa Fe Mario Barletta; y, finalmente, la integrada por el diputado provincial y exministro de Seguridad local, Maximiliano Pullaro y Gabriel Chumpitaz.
 
Por Carla Pelliza
 
Fuente: El Destape
 

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05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
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