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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 26-07-2021 / 10:07
FRENTE A LA PANDEMIA Y LA PESADA HERENCIA ECONÓMICA MACRISTA

Encauzar la puja distributiva para que la reactivación se traduzca en más consumo y una menor pobreza

Encauzar la puja distributiva para que la reactivación se traduzca en más consumo y una menor pobreza
Es cierto que desde el Gobierno existe la política de propiciar los aumentos vía jubilaciones, asignaciones y salarios. Pero habrá que evaluar si se está haciendo todo el esfuerzo necesario para que eso se traduzca en una mejora del poder adquisitivo de los ingresos de las familias que ayuden a paliar esta emergencia.
La crítica situación social como consecuencia de un escenario que tiene elevadísimas cifras de pobreza e indigencia pone de manifiesto que es clave instalar la puja distributiva como eje de discusión y debate, a partir de lo que ha sido la profunda regresividad en esta materia desde 2016 en adelante.
 
Es hora de plantear los desafíos urgentes frente a la pandemia y la pesada herencia económica. La crítica situación social como consecuencia de un escenario que tiene elevadísimas cifras de pobreza e indigencia pone de manifiesto que es clave instalar la puja distributiva como eje de discusión y debate, a partir de lo que ha sido la profunda regresividad en esta materia desde 2016 en adelante.
 
Sería doblemente importante que, en forma urgente, los distintos espacios políticos que participarán de los próximos comicios se manifiesten en sus ideas y propuestas, ya sea para llegar a un rápido consenso o, si esto no es posible, despejar cualquier ambigüedad con la que se especule.
 
Uno de los principales objetivos de la política económica debiera ser que los ingresos de los argentinos crezcan en términos reales, es decir, que le ganen a la inflación. Si hay un imperativo que pudiese establecerse más allá del cuidado esencial que debe aplicarse vinculado a la pandemia y la necesidad de una administración pragmática de las divisas del BCRA, este debería ser la posibilidad de lograr un consenso vinculado a que nuestra economía está impulsada en su mayor parte por el consumo y que sin ese "motor", no es posible incluir a todos los argentinos en el modelo económico.
 
Una idea para que los distintos espacios políticos debatan puede ser la siguiente: la necesidad de que, de aquí en adelante, los incrementos salariales contengan, combinados, porcentajes y sumas fijas, por un plazo determinado no menor a tres años, y en dicho plazo, poner el salario mínimo registrado de cualquier actividad, (incluido el Salario Mínimo, Vital y Móvil) por encima de lo que marque la Canasta que sirve para determinar la línea de pobreza.
 

 
Hay un dato no menor que es necesario comprender. La reactivación en marcha estuvo iniciada de forma heterogénea en distintos sectores de la economía, sobre todo en la construcción y la industria, por lo que, sin una mejora en los ingresos reales de las familias, la maquinaria del consumo no se mueve, y si eso no ocurre, entonces se corre el riesgo de que la reactivación económica y el crecimiento no consoliden una mejora sustancial.
 
La Canasta Básica Total (CBT) de junio medida por el Indec se encareció 3,2% en cuatro semanas: una familia tipo necesitó $66.488 para no ser pobre. La Canasta Básica Alimentaria (CBA), que marca la línea de indigencia, trepó 3,6%, por encima del aumento de los precios a nivel general. Por lo tanto, una familia "tipo" requirió $28.414 para no ser considerada indigente. El dato que debiera llamarnos la atención es que la erosión salarial no fue igual para todos: si bien en los últimos 12 meses la inflación trepó 50,2%, el costo de la canasta para que una familia no sea indigente subió 57,6%. Por otro lado, el costo de la canasta para que dicho hogar no sea pobre trepó 51,8% en el mismo período. Súmese a esto que el Indec no incluye un gasto muy importante para muchos hogares como es el del alquiler.
 
Precisamente es lo que está ocurriendo. La reactivación es un impulso que podría tener fecha de vencimiento si las familias argentinas no tienen ingresos suficientes para poder impulsar el consumo. La reapertura de paritarias y la rediscusión salarial son datos alentadores, pero así y todo podría no ser suficiente. Medido por el Indec, en el primer trimestre de este año los asalariados experimentaron una caída de casi 4 puntos en la distribución del ingreso (fue de 49,8% a 46,1%) respecto al primer trimestre del 2020, es decir, en términos interanuales. Al margen de cualquier discusión, esa caída se sumó a los casi 20 puntos porcentuales que se perdieron entre 2016 y 2019, es decir, durante el mandato del expresidente Macri.
 
Hoy, en promedio, los salarios incluso del sector registrado privado (los mejores salarios que paga la economía argentina) se encuentran lejos de poder afrontar el pago de esta canasta de consumos mínimos. Trabajadoras y trabajadores formales que al final del mes son, incluso para las estadísticas, oficialmente "pobres" y cuyo número ha ido en aumento.
 
Lo problemático es la dinámica que tiene lugar. El crecimiento económico que se registra en algunos sectores económicos no se traslada a otros, por lo que las cifras de pobreza parecieran no ser sensibles a esa mejora. El saldo de la economía macrista ha sido de un impacto muy negativo prácticamente en cualquiera de los parámetros que quiera medirse.
 
Pobreza, indigencia, actividad, empleo, saldo exportable, inflación, deuda pueden ser algunos. La pandemia profundizó todo esto de la peor manera, ya que desbarató la posibilidad de que el crecimiento reduzca la desigualdad, la precarización y la informalidad, antes de cualquier posibilidad de rebote. De hecho, es una de las explicaciones del crecimiento muy heterogéneo que se registra y que no logra impactar en los sectores de menores ingresos.
 
Por eso es necesario hacerle un lugar a la discusión y la toma de acción. Las medidas del Gobierno nacional van en este sentido, pero existen grandes desafíos, entre ellos, la negociación de un acuerdo con el FMI.
 
Sin dejar de lado lo irregular de las condiciones en las cuales fue contraída esa deuda, y la querella criminal que ha iniciado el Estado por decisión del presidente de la Nación, probablemente le vaya mejor a la Argentina si el Gobierno puede reunir un consenso con la oposición política de no aceptar cláusulas incumplibles, algo que dio origen a esta situación de endeudamiento con el organismo.
 
Volviendo a la discusión, la reapertura de paritarias es una buena noticia, como lo es también que los ingresos de las familias crezcan en términos nominales y reales. Otro desafío redunda en repensar la estrategia vinculada a la evolución del precio de los alimentos y las tarifas, los rubros de mayor impacto en los sectores más vulnerables de la población. Hay que evaluar y poner la lupa en la concentración que existe en sectores estratégicos, lo que redunda en los costos de toda la cadena de valor e involucra una política de precios que es injusta con aquellos que no pueden afrontarlo como consumidores, ya que se trata de sectores sensibles como los alimentos.
 
Es necesario prestar atención a la evolución de los precios internacionales de los productos de exportación de nuestro país y trabajar para desacoplar esos valores en dólares, de los precios domésticos en pesos, de forma tal que los sectores exportadores tengan el suficiente incentivo para expandir ese negocio que beneficia al país con las divisas necesarias, sin que esto derive en un aumento de la pobreza inmediato a partir del incremento inflacionario vía puja distributiva.
 
Al margen de que una reforma tributaria más abarcativa y con sesgo progresista es indispensable en estas cuestiones, de nuevo, sería interesante que distintos sectores políticos, sindicales, empresarios, dirigenciales de la sociedad planteen la necesidad de que los incrementos salariales contengan, combinados, porcentajes y sumas fijas, por un plazo determinado no menor a tres años, y que en dicho plazo, se logre impulsar el salario mínimo registrado de cualquier actividad, incluido el Salario Mínimo, Vital y Móvil por encima de lo que marque la canasta que sirve para determinar la línea de pobreza.
 
Es cierto que desde el Gobierno existe la política de propiciar los aumentos vía jubilaciones, asignaciones y salarios. Pero habrá que evaluar si se está haciendo todo el esfuerzo necesario para que eso se traduzca en una mejora del poder adquisitivo de los ingresos de las familias que ayuden a paliar esta emergencia.
 
Por Julián Guarino
 
Fuente: ambito.com
 

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24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

24-03-2026 / 12:03
El 24 de marzo de 1976 una sublevación cívico-militar derrocó a la presidenta constitucional, María Estela Martínez, instalando una dictadura de tipo permanente autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", gobernada por una Junta Militar integrada por tres jerarcas militares, uno por cada fuerza. La junta designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla.
 
El gobierno militar suprimió los derechos civiles de los ciudadanos y las libertades públicas, anuló las garantías constitucionales, suspendió la actividad política, vedó los derechos de los trabajadores, intervino los sindicatos y la CGT, prohibió las huelgas, disolvió el Congreso y los partidos políticos, y destituyó la Corte Suprema de Justicia.

 
La dictadura impuso el terrorismo de Estado como método sistemático, un régimen de represión ilegal, violencia indiscriminada, persecuciones, tortura sistematizada y desaparición forzada de personas, en el que se violaron masivamente los derechos humanos y se produjeron, en un verdadero genocidio, decenas de miles de desaparecidos.

 
Pero la dictadura no se instaló sólo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los núcleos más concentrados de la economía, quienes se apropiaron además de buena parte de los negocios públicos. Durante el proceso militar, por ejemplo, el grupo Macri pasó de tener 7 a 47 empresas, mostrando que el golpe no fue solo accionar de fuerzas represivas. Y los empresarios que mandaban en 1976, siguen mandando.

 
Para imponer un régimen alejado de los intereses nacionales y populares, el golpe militar fue ejecutado en contra del Pueblo y del peronismo en su conjunto, institucional, política e individualmente. Pensado en función del molde agro exportador de fines del siglo XIX que, dados los cambios internacionales, derivó en el programa pro financiero y desindustrializador, el modelo neoliberal. Hoy Javier Milei y Victoria Villaruel expresan muchos de esos ideales de Videla y Martínez de Hoz, pero también de los grandes empresarios, eternos dueños del país.

 
El Terrorismo de Estado produjo miles de desaparecidos. Hubo 30.000 luchadores sociales barridos por la represión, de todos los sectores políticos populares y revolucionarios. La inmensa mayoría de las víctimas fueron jóvenes, la inmensa mayoría fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayoría fueron peronistas.


El Proceso puso fin al "Estado de Bienestar" fundado por Juan Perón y al Proyecto Nacional y Popular concebido por el justicialismo desde la década del 40, dejando en lamentable estado la convivencia democrática, la economía, la sociedad y las instituciones, abriendo profundas grietas que recién después de más de cuatro décadas empiezan a ser curadas.


A 50 años de aquel infausto 24 de marzo, en el contexto de un gobierno anarco capitalista que niega, justifica o exalta los crímenes cometidos por las fuerzas represivas, convocamos a mantener viva la memoria del Pueblo en apoyo a la continuidad de la búsqueda de memoria, verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos y en defensa de los Derechos Constitucionales, los Derechos Humanos y las Libertades individuales de ayer, de hoy y de siempre.


Carlos Morales para La Opinión Popular 

23-03-2026 / 10:03
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