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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 01-04-2021 / 10:04

Tres plagas que hieren: Recesión macrista, crisis sanitaria y abusos de precios

Tres plagas que hieren: Recesión macrista, crisis sanitaria y abusos de precios
La secuencia muestra: el alto nivel de pobreza en el cierre de la recesión macrista, el agravamiento con la segunda recesión, la de la pandemia, y finalmente un inicio de la recuperación económica con un rezago importante en la recuperación de los ingresos de la población.
La crisis sanitaria y la paralización que impuso, cayó sobre una economía fracturada social y estructuralmente por una política económica letal, como la de los dos últimos años de macrismo.
 
El macrismo provocó un deterioro de los ingresos de la población más vulnerable, pero a la vez desarticulación del Estado que podía arrojarle  un salvavidas. Desaparición de decenas de miles de pymes industriales y comerciales, y a su vez una depresión de la demanda interna que borraba del horizonte toda perspectiva inmediata de recuperación. Precarización laboral de quienes perdieron sus fuentes de trabajo y tuvieron que "rebuscársela" como fuera.
 
En ese escenario, y con un gobierno que recién se acomodaba en los despachos, cayó la pandemia, que provocó un impacto desigual en distintos estratos sociales. La secuencia muestra: el alto nivel de pobreza en el cierre de la recesión macrista, el agravamiento con la segunda recesión, la de la pandemia, y finalmente un inicio de la recuperación económica con un rezago importante en la recuperación de los ingresos de la población.
 
Las políticas de protección a los sectores vulnerables que ejecutó el gobierno tuvieron resultados que se reflejan en las estadísticas. Evitaron la indigencia (hambre), pero no la pobreza (necesidades básicas insatisfechas), porque los precios de la canasta familiar siguieron aumentando.
 
Lo que no alcanzó a resolver la política oficial es que quienes se beneficiaron de la recuperación post pandemia distribuyeran los beneficios. No emplearon más gente, no recuperaron los salarios y, lo peor de todo, abusaron de su posición dominante incrementando precios de bienes de consumo masivo. Es la deuda pendiente.
 

 
RECESIÓN MACRISTA, CRISIS SANITARIA Y ABUSOS DE PRECIOS
 
Las tres plagas que hieren a la sociedad
 
Que la pandemia iba a provocar un impacto desigual en distintos estratos sociales era  previsible, Pero ahora está la evidencia de las estadísticas.
 
No es un dato para desatender que la crisis sanitaria y la paralización que impuso, cayó sobre una economía fracturada social y estructuralmente por una política económica letal, como la de los dos últimos años de macrismo.
 
Deterioro de los ingresos de la población más vulnerable, pero a la vez desarticulación del Estado que podía arrojarle  un salvavidas. Desaparición de decenas de miles de pymes industriales y comerciales, y a su vez una depresión de la demanda interna que borraba del horizonte toda perspectiva inmediata de recuperación. Precarización laboral de quienes perdieron sus fuentes de trabajo y tuvieron que "rebuscársela" como fuera.
 
En ese escenario, y con un gobierno que recién se acomodaba en los despachos, cayó la pandemia.
 
Qué es lo que dice la secuencia de los índices de pobreza desde la salida de la catástrofe macrista hasta  los días actuales. En el cuarto trimestre de 2019, el de la despedida de Cambiemos, la pobreza ya superaba el 38 por ciento. En el momento más duro de la pandemia y de freno a la circulación, que fue el segundo trimestre de 2020, trepó a un pico del 47%. En el cuarto trimestre de ese año, ya con parte de la economía saliendo de la recesión de la pandemia, bajó pero apenas dos puntos, al 45%.
 
Esa secuencia muestra: el alto nivel de pobreza en el cierre de la recesión macrista, el agravamiento con la segunda recesión, la de la pandemia, y finalmente un inicio de la recuperación económica con un rezago importante en la recuperación de los ingresos de la población.
 
Las políticas de protección a los sectores vulnerables que ejecutó el gobierno tuvo resultados que se reflejan en las estadísticas. Los aumentos en la AUH y las transferencias a través de las Tarjetas Alimentar a los sectores más carenciados se vio en la baja de los indicadores de indigencia durante la pandemia: llegó al 12,4% en el segundo trimestre (el pico de la crisis sanitaria), y fue bajando al 10,6 en el tercero y 10,4 en el cuarto.
 
Evitaron la indigencia (hambre), pero no la pobreza (necesidades básicas insatisfechas), porque los precios de la canasta familiar siguieron aumentando. El 57,7% de menores de 14 años habitando en hogares pobres es su imagen más dolorosa.
 
La política de defensa de los haberes mínimos jubilatorios, un derecho que se universalizó en los gobiernos kirchneristas, hizo posible que la población mayor de 65 tuviera en el segundo semestre de 2020 un índice de pobreza, por muy lejos, más bajo que el resto de la población: 11,9%.
 
Lo que no alcanzó a resolver la política oficial es que quienes se beneficiaron de la recuperación post pandemia distribuyeran los beneficios. No emplearon más gente, no recuperaron los salarios y, lo peor de todo, abusaron de su posición dominante incrementando precios de bienes de consumo masivo. Es la deuda pendiente. Las estadísticas no sólo lo confirman, sino que además muestran la urgencia que hay en darle respuesta.
 
Por Raúl Dellatorre
 
Fuente: Página12
 

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26-04-2026 / 09:04
El experimento económico de Javier Milei ha dejado de ser una promesa de libertad para convertirse en una maquinaria de demolición que está dejando a la Argentina en ruinas. No es solo la caída vertical del consumo o el cierre masivo de persianas; es la degradación deliberada de un país que se hunde en la informalidad y el desamparo. Mientras el relato oficial se jacta de un equilibrio fiscal sostenido sobre el hambre de los jubilados y la parálisis productiva, la realidad en la calle es la de un "derrape" sistémico que empuja a los trabajadores al abismo de la economía en negro y el sálvese quien pueda.
 
Lo que estamos presenciando es la mutación de una nación soberana en una colonia precarizada, donde el Estado abdica de sus funciones básicas para entregarle el territorio a los peores actores. Al destruir la industria y asfixiar al comercio formal, el gobierno no solo borra el futuro de la clase media, sino que pavimenta el camino para que el crédito narco y la marginalidad llenen el vacío estatal. La "Argentina rota" que está pariendo este modelo no es un daño colateral, es el objetivo final de un plan de miseria planificada que busca una sociedad sin derechos, sin red y sin dignidad.
 
En definitiva, la economía de Milei no solo está achicando el país, sino que lo está desarticulando, dejando tras de sí un tendal de comercios cerrados, trabajadores precarizados y una estructura productiva que, de no mediar un cambio de rumbo urgente, dejará marcas imborrables en el tejido social argentino.


De la redacción de La Opinión Popular
22-04-2026 / 21:04
22-04-2026 / 21:04
17-04-2026 / 16:04
16-04-2026 / 20:04
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