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Nacionales - 30-03-2021 / 10:03
SEGUNDA OLA A PLENO

El peligro de un colapso sanitario pone al sistema de salud nuevamente en riesgo

El peligro de un colapso sanitario pone al sistema de salud nuevamente en riesgo
La perspectiva de una segunda ola de coronavirus en Argentina de la mano de cepas más virulentas y agresivas que ya circulan de manera comunitaria en la Argentina encuentra al sistema de salud en una situación diferente a la de hace un año. El personal, casi en su totalidad, ya está vacunado.
La perspectiva de una segunda ola de coronavirus en Argentina de la mano de cepas más virulentas y agresivas que ya circulan de manera comunitaria en la Argentina encuentra al sistema de salud en una situación diferente a la de hace un año.
 
El personal, casi en su totalidad, ya está vacunado. Existe un mejor conocimiento sobre la enfermedad y más experiencia. Se construyeron hospitales, se agregaron camas y se compraron respiradores. Ya no escasean los insumos básicos, máscaras, guantes o tests, o al menos no hay motivos atendibles para ello.
 
Sin embargo, para los trabajadores, en muchos aspectos, será un año más difícil. Al agotamiento físico y mental acumulado durante 13 meses de combate contra la pandemia, muchos sin vacaciones y salteando días de descanso, deben sumarse otros factores que harán de los próximos meses los más duros de su guardia: la posibilidad cierta del colapso del sistema de salud, las complicaciones de una vida que volvió -prácticamente- a la normalidad, que a su vez trae aparejada consigo el crecimiento de otras enfermedades y la falta de personal son solamente algunos de los problemas que deberán afrontar.
 
El 95 por ciento de los trabajadores de la salud categorizados como prioritarios para el operativo de vacunación ya recibió al menos una dosis de la vacuna y casi el 60 por ciento ya recibió las dos. Además, el gobierno decidió exceptuarlos del régimen que demora la segunda aplicación doce semanas, por el mayor riesgo al que están expuestos.
 
De todas formas, las nuevas cepas ya mostraron cierta capacidad de evadir la respuesta inmune que producen las vacunas, y si bien la efectividad para evitar la muerte o manifestaciones graves de la enfermedad es casi perfecta, pueden producirse contagios y síntomas.
 

 
El aumento de la capacidad del sistema de salud argentino para absorber casos de coronavirus, gracias a la construcción de hospitales modulares, la inauguración de otros cuyas obras habían sido abandonadas durante la gestión de Juntos por el Cambio, el refuerzo de las terapias intensivas y la compra de respiradores, es un esfuerzo que da sus frutos ahora.
 
Hoy, el país cuenta con un 50 por ciento más camas de cuidados críticos que hace un año. Eso permitió evitar el colapso sanitario durante todo el 2020. Será difícil mantener la situación en cauce durante este otoño e invierno.
 
 
Los motivos de un posible colapso
 
Eso responde a dos causas. Por un lado, la mayor virulencia de las nuevas cepas, surgidas en distintos lugares del mundo (Manaos, Gran Bretaña, California, Sudáfrica), que están arrasando como un tsunami con la capacidad hospitalaria de todos los países de la región: en Brasil, Chile y Paraguay no hay camas de terapia intensiva libres. Uruguay puede estar en la misma situación tan pronto como esta semana.
 
Además, a diferencia del año pasado, cuando las restricciones estrictas redujeron la circulación de otras enfermedades y también el número de accidentes, hoy esas estadísticas están prácticamente a niveles normales.
 
El descongelamiento de las actividades trae aparejado para el personal de la salud otro problema, o varios: adaptar su vida no solamente a cubrir sus lugares en la primera fila de la lucha contra la pandemia sino también a las vicisitudes de la nueva normalidad.
 
Los que tienen hijos en edad escolar, deben hacer tiempo para cumplir con el exigente calendario del sistema de presencialidad incompleta. Los que usan transporte público deben viajar hacinados, como antes del coronavirus. Son cuestiones que harán más difícil su labor profesional.
 
Hasta la compleja realidad económica argentina es una fuente de problemas. Achicados los gastos extraordinarios por la pandemia, la mayoría perdieron los beneficios y bonus salariales que cosecharon el año pasado (los que tuvieron la suerte de recibir esos estímulos).
 
Pero además, la devaluación del dólar blue a fines del año pasado hizo que para muchos médicos extranjeros que vivían en la Argentina para enviar remesas a sus países de origen el tipo de cambio dejara de resultar conveniente, por lo que en los últimos meses se vio un éxodo de profesionales que resultan muy difícil de reemplazar.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuente: El Destape
 

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01-04-2026 / 14:04
La Argentina de Javier Milei ha ingresado en una fase peligrosa: la de la construcción de una realidad paralela. Mientras las persianas de las pymes se bajan definitivamente, los comedores populares se desbordan y el consumo de leche cae a niveles históricos, el Gobierno nacional ha decidido que la mejor manera de combatir la pobreza no es con políticas públicas, sino con un lápiz y una goma de borrar en las oficinas del INDEC.


El reciente anuncio que sitúa la pobreza en un 28,2% para el segundo semestre de 2025 no es solo una provocación; es un insulto a la inteligencia de un pueblo que sobrevive en el ajuste más brutal de la historia argentina moderna. Estamos ante el "milagro estadístico" de un gobierno que pretende hacernos creer que, en medio de una recesión galopante y salarios de miseria, la pobreza ha retrocedido por arte de magia.



Javier Milei ha decidido abrazar el dogma por encima de la vida. Su gestión se ha convertido en una maquinaria de propaganda que utiliza la macroeconomía financiera para ocultar la microeconomía de la heladera vacía. Festejar un 28,2% de pobreza en un contexto de desguace del Estado, entrega de la soberanía y destrucción del mercado interno no es solo cinismo; es una declaración de guerra contra la realidad.



El Gobierno podrá seguir "dibujando" números y publicando gráficos en redes sociales, pero la calle tiene su propia estadística. Y en esa estadística, la que se mide en el boleto de colectivo, en el alquiler impagable y en el plato de comida que falta, el modelo de Milei solo ha demostrado ser un éxito en una sola cosa: en producir una miseria estructural que ningún comunicado oficial podrá ocultar por mucho tiempo. El despertar de este sueño estadístico será, lamentablemente, una pesadilla social de la que nos costará años recuperarnos.


De la redacción de La Opinión Popular

31-03-2026 / 16:03
29-03-2026 / 15:03
La gestión de Javier Milei atraviesa un momento muy complejo, atrapada en una tenaza que combina corrupción sistémica y degradación económica. La narrativa de austeridad se ha quebrado frente a pruebas judiciales contundentes: por un lado, el Caso $LIBRA, donde el peritaje técnico confirma un esquema de promoción de estafas piramidales que involucra directamente al Presidente y a Karina Milei por presuntos cobros millonarios; por otro, el escándalo de Manuel Adorni, cuya utilización de vuelos privados y un crecimiento patrimonial injustificado -que incluye mansiones y gastos de lujo- lo colocan como el nuevo emblema de los privilegios que el Gobierno prometió desterrar.

Sin embargo, el factor que transforma estos escándalos en un veneno letal para el oficialismo es el contexto de asfixia social. La paciencia popular, que hasta hace poco funcionaba como un cheque en blanco, se está agotando ante una realidad incontrastable marcada por la pobreza récord Con indicadores que ya superan el 55%, el ajuste ha dejado de caer sobre la política para ensañarse con la clase media y los sectores vulnerables; la inflación persistente, la cual, a pesar del discurso oficial, el costo de vida -especialmente en alimentos y servicios públicos- sigue demoliendo el poder adquisitivo de los salarios. A esto se le suma la crisis de expectativas: El contraste entre el "no hay plata" para comedores escolares y el despliegue de recursos en el entorno de Adorni ha roto el vínculo de confianza con su base electoral.


En definitiva, la caída en las encuestas no es solo producto de los tribunales; es el resultado de un modelo que pide sacrificios extremos a la población mientras sus máximos referentes se ven cercados por causas de corrupción que huelen a vieja política. La "libertad" parece haberse convertido, para el círculo íntimo del poder, en la libertad de gozar de privilegios mientras el resto del país cae en la indigencia.


De la redacción de La Opinión Popular

28-03-2026 / 07:03
La historia, caprichosa pero justa, suele poner las cosas en su lugar. El reciente fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que rechaza de plano la demanda de los fondos buitres contra la República Argentina por la recuperación de YPF, no es solo un alivio para las cuentas públicas; es la partida de nacimiento de una verdad que el relato libertario intentó asfixiar: la soberanía nacional no fue un error, sino el acierto estratégico más importante del siglo XXI.


Este veredicto no constituye únicamente una victoria jurídica, sino que representa una reivindicación política total para Axel Kicillof. En 2012, el entonces ministro de Economía comprendió que un país sin el control de su propia energía es un país sin destino. El tiempo, ese juez implacable, terminó por darle la razón: hoy, Vaca Muerta no es una entelequia, sino una realidad que bate récords de producción y sostiene el andamiaje de una Argentina que, de otro modo, estaría de rodillas.

 
En este escenario, es imperativo apelar a la memoria y desenmascarar el cinismo. El hoy presidente no fue un observador neutral en esta disputa; fue un militante activo y un lobbista desfachatado del bando buitre. Javier Milei, el mismo hombre que ahora intenta "caranchear" miserablemente un triunfo judicial ajeno, construyó su carrera mediática descalificando sistemáticamente la recuperación de YPF como un "robo" y un "atropello a la propiedad privada". Su alineamiento con el capital especulativo fue tan obsceno que llegó a proponer la creación de un humillante "Impuesto Kicillof": una tasa destinada a esquilmar al pueblo argentino para pagarle a los fondos buitres una deuda que, hoy lo sabemos, era ilegítima. Como bien señaló el gobernador bonaerense ante la contundencia del fallo: "Es lamentable que el presidente de la Nación haya defendido a los fondos buitres en lugar de defender los intereses del país".

 
La contundencia de la sentencia dictada en Nueva York se traduce en una victoria multidimensional. En el plano fiscal, la Argentina logra un alivio monumental al evitar el desembolso de una cifra astronómica fabricada por la voracidad especuladora. En lo estratégico, el fallo ratifica la legalidad internacional de la expropiación, blindando la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Finalmente, en el terreno político, el veredicto desmantela el relato de la "mala praxis" esgrimido por Milei, validando la solvencia técnica y el coraje de una defensa que priorizó el patrimonio nacional por sobre los dictados de los mercados financieros internacionales.


De la redacción de La Opinión Popular
27-03-2026 / 19:03
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