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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 28-03-2021 / 11:03
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La recargada agenda inter nacional de Alberto: Grupo de Lima, Mercosur, Cumbres para abril, FMI

La recargada agenda inter nacional de Alberto: Grupo de Lima, Mercosur, Cumbres para abril, FMI
La política exterior nacional no se resume en las pavas comparaciones con Venezuela ni en el simplismo del discurso dominante. No vale como consuelo aunque sí como descripción: imposible que sucediera de otro modo un país de tamaño medio, endeudado hasta el caracú, que convive en una región dominada por regímenes de derecha o centro derecha y que limita con naciones en condiciones sanitarias explosivas.
En una semana:

* La Argentina abandonó el Grupo de Lima.
* Los presidentes rioplatenses Luis Lacalle Pou y Alberto Fernández polemizaron con crudeza en la reunión del Mercosur.
* Su colega estadounidense Joe Biden volvió a invitar a Alberto a la Cumbre de Líderes sobre el Cambio Climático.
* El ministro de Economía Martín Guzmán se reunió con la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI) Kristalina Georgieva.
* Prosiguen las tratativas para conseguir más dosis de vacunas en distintos países del planeta.
 
La política exterior nacional, sugerimos, no se resume en las pavas comparaciones con Venezuela ni en el simplismo del discurso dominante. No vale como consuelo aunque sí como descripción: imposible que sucediera de otro modo un país de tamaño medio, endeudado hasta el caracú, que convive en una región dominada por regímenes de derecha o centro derecha y que limita con naciones en condiciones sanitarias explosivas.
 
En relaciones internacionales --más allá de la comunicación virtual y la circulación del dinero a velocidades incomparables-- el tamaño importa, la presencialidad domina y la geopolítica sigue siendo crucial.
 

 
La varadura del carguero en el Canal de Suez invita a comprender que el comercio internacional conserva constantes desde hace más de medio siglo. El canal concentra más del diez por ciento del tráfico de mercancías mundial. Una nave que no va y queda trabada produce tanto daño como en el pasado.
 
El round del Mercosur "roba cámara" y permite a la oposición autóctona embanderarse con la enseña patria uruguaya. No exactamente como Artigas, pongalé.
 
Para este cronista, el ranking de importancia de lo sucedido podría encabezarse por las vacunas y seguir con las tratativas con el Fondo, luego el adiós al Grupo de Lima. La polémica del Mercosur es añosa, el acting del viernes se sustanciará en reuniones más trabajosas y templadas.
 
Claro que todo ocurre al mismo tiempo y se interinfluye pintando un cuadro matizado y complejo.
 
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Lima, sucursal de la OEA:
 
La Organización de Estados Americanos (OEA) funciona como sucursal del Departamento de Estado, La mejor definición sobre el titular de la OEA, Luis Almagro, provino de su compatriota el ex presidente José Pepe Mujica: es un converso de la peor especie.
 
El Grupo de Lima replica los lineamientos de la OEA, monotemático respecto de Venezuela.
 
En minoría en América del Sur y en ambos organismos, el Gobierno argentino hizo malabares para no secesionarse. Provocó, según los trances, reacciones críticas de afuera y desde su propia coalición. Haber aprobado el informe de Michelle Bachelet sobre Derechos Humanos causó repudios internos.
 
La respuesta de AF y del Canciller Felipe Solá sigue pareciéndole razonable a este cronista. La Argentina tiene una larga y honrosa tradición acompañando a los organismos internacionales de Derechos Humanos. Y Bachelet es una ex presidenta chilena reelecta no homologable a las derechas rabiosas.
 
El límite infranqueable de la política oficial, anclado en otra tradición virtuosa, es oponerse a cualquier forma de intervención extranjera en la política interna venezolana. Sea a la patética investidura internacional de José Guaidó, sea a amenazas de desestabilización variadas.
 
Durante más de un año se pensó que era mejor discutir "desde adentro" del Grupo de Lima con más coherencia que eficacia, ahora se privilegió un gesto de ruptura. Con mirada progresista la pregunta crítica no sería por qué hacerlo sino si hacía falta esperar tanto.
 
De cualquier modo, la pertenencia al Grupo no impidió las mejores acciones de Fernández; haber salvado y asilado al ex presidente boliviano Evo Morales (decisiones coronadas con las elecciones presidenciales), haber apoyado al ex mandatario brasileño Lula da Silva y al candidato a presidente de Ecuador Andrés Arauz.
 
AF no se limita a ser "un nostálgico del 2010", también interactúa con jefes de otros estados, de distintas ideologías y de todo el globo.
 
Lo que explica en parte el convite de Biden e induce al presidente a imaginar movidas ambiciosas, sin precedentes (entre difíciles e imposibles) en el escenario global. Todo lo cual merece otro parrafito.
 
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Otro parrafito:
 
Biden ratificó por carta la invitación que le había formulado a Alberto Fernández platicando por zoom tras haber sido electo. "Un gesto", traduce un embajador con mucho millaje y buen conocedor de Estados Unidos. No equivale a plata ni a un aval para las negociaciones con el FMI pero insinúa que para la Casa Blanca, Alberto dista de ser un clon de Nicolás Maduro o un títere de Vladimir Putin.
 
En el Departamento de Estado computan que el presidente argentino es dialoguista, que habla asiduamente con su par chileno Sebastián Piñera y hasta con el colombiano Iván Duque.
 
Con Lacalle había compartido un asadito que se quemó con efecto retroactivo el viernes pasado. AF también puede servir como puente con Bolivia o con el agigantado ex presidente brasileño Lula da Silva.
 
Fernández peregrinó por Europa antes de la pandemia y cuenta con buenos interlocutores por allá. Argentina precisa que el FMI cambie las reglas de los acuerdos de Facilidades extendidas, concediendo plazos de espera más amplios y mejores condiciones de pago.
 
Tamaño cambio tiene que resolverse "en el mundo" y no solo en Washington o Nueva York", explican en Olivos y Economía, con distintas jergas e igual pensamiento. La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner extrema los argumentos sin contradecirlos. Puede leerse como una división de roles o como un pressing interno o como un mix pero nunca como antagonismo dentro del Frente de Todos (FdT).
 
El cónclave presidencial convocado por Biden ocurrirá en abril, casi al mismo tiempo que la XXVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno a celebrarse en Andorra. Tal vez, comentan confidentes de la Casa Rosada, Alberto Fernández se valga de ese ámbito para pedir apoyo internacional en las tratativas con el FMI. Los principales aliados deberían ser los Jefes de Estado de España y Portugal, Pedro Sánchez y Antonio Costa, con los que el presidente conversa con frecuencia.
 
La solidaridad internacional ha escaseado en la era de la covid 19. Escalaron la concentración de poder y de riqueza, el egoísmo, el acaparamiento de vacunas. Quizá la segunda ola provoque un cambio de conciencia que se acicateará con reclamos concretos y eventuales aliados de porte, suponen en el Gobierno.
 
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Las diferencias de siempre, con lenguaje picante:
 
Lacalle sorprendió por su lenguaje en el encuentro de Mercosur, imaginado como protocolar. Decir "corsé" vaya y pase, desbrozan en Balcarce 50... pero la alusión al "lastre" colmó la medida. Fernández, acaso sorprendido por la intensidad del planteo, replicó enfadado. Jamás expulsó a Uruguay del Mercosur porque no dijo eso, porque no es su ideario.  Por añadidura no podría hacerlo aunque quisiera.
 
"Menos mal que fue virtual, con presencialidad terminaban a las piñas" distorsiona y se solaza el politólogo sueco que hace su tesis de postgrado sobre Argentina en un informe elevado al Decano de Sociales de Estocolmo. El investigador hibernaba y se puso en movimiento: el Mercosur lo inspiró.
 
Nuestro amigo exagera pero las divergencias entre los socios "chicos" del Mercosur (Uruguay y Paraguay) y los grandes (Brasil y Argentina) son proverbiales. No se han reparado en treinta años, la entidad está trabada en muchos aspectos.
 
Diferentes los países, distintas las expectativas y proyectos. No hay polarización extrema sino diferencias. "No nos negamos a hacer acuerdos sino a hacerlos de cualquier manera y con cualquiera" explican en el Palacio San Martín. Los uruguayos hablan de "abrirse al mundo", los argentinos de "conectarse".
 
La polémica dominará la reunión presencial de Cancilleres a realizarse el 22 abril, posiblemente más documentada y ritual que el round entre los presidentes. Lacalle Pou conoce ese cronograma. Su provocación pudo ser  un capítulo internacional de la política doméstica: en medio de un trance sanitario grave "garpa" plantarse frente a la Argentina.
 
Está fresco el fracaso del Acuerdo de Libre Comercio con la Unión Europea (UE), una de las fantasías predilectas del ex presidente Mauricio Macri. La firma preliminar hizo llorar al ex Canciller Jorge Faurie. El entusiasmo naufragó en el Viejo Mundo. El pacto requería la aprobación parlamentaria de todos los países miembros de la UE.
 
"Una quimera parecida al cambio de la Coparticipación Federal que exige el aval de todas las Legislaturas provinciales" extrapola el becario sueco, versado y chusco.
 
En varios estados europeos se opusieron productores locales, con argumentos proteccionistas, caramba. No querían competir con bienes provenientes de este Sur acaso más baratos. En el Primer Mundo se trata con respeto a quienes elaboran bienes, laboran la tierra, mantienen fuentes de trabajo, tienen arraigo y suman votantes.
 
Ahora las pretensiones de los librecambistas sureños enfilan hacia Corea. No les es fácil armar un frente común.
 
Pepe Mujica deploró ayer el entredicho en declaraciones periodísticas y la encuadró políticamente: "Es un momento de pasión y a cualquiera le puede pasar que se salga de la raya. No creo que sea un drama colosal lo que pasó. Hay una constelación de interés e irregularidades que habría que conocer. Hay que escuchar y respetar a los presidentes. Nosotros dependemos mucho de los valores que vendemos, somos un país pequeño. Estamos obligados a ser importadores de una cantidad de cosas que ni podemos soñar con producirlas. Creo que no son cosas para resolverse en una conferencia. Se necesita mucha negociación. Tenemos que ver los problemas que tiene la Argentina y Argentina tiene que ver los nuestros". Aguante, Pepe.
 
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Cosmovisiones y estadistas surtidos:
 
Humanista irredento, Mujica agregó una crítica: "Lo que más me dolió del Mercosur es que no se refirieron a lo que están haciendo los países ricos con las vacunas. Si no nos pueden vender vacunas, podrían colectivizar las patentes, pero vale más la santa propiedad que la vida de los humanos. Hoy en América Latina no hay un problema más grave que la cantidad de vacunas".
 
El libro "Primer tiempo" de Macri ofrece una perspectiva diametralmente opuesta al rico pensamiento de Mujica. El dato más veraz de la edición original es la fecha de fallecimiento de su padre, Franco. En otros aspectos se permite mentir más o dar rienda suelta a su idiosincrasia.
 
En un tramo vinculado al eje de esta columna, Macri recuerda su primer encuentro con el fallecido presidente uruguayo Tabaré Vázquez. Estaban por compartir un asado. Tabaré se quejó, refiere Macri, de la política kirchnerista.
 
"Mauricio" le respondió veloz: "Tabaré, le quiero pedir disculpas. (...) Quiero decirle que todos los problemas que usted me menciona acaban de ser solucionados". En un periquete, como por arte de magia. Se fueron, sin problemas para discurrir, a degustar el cordero.
 
Más complicado resulta, reconoce Macri, extirpar el virus del populismo repitiendo (sin beneficio de inventario) la retórica de la dictadura militar.
 
Empobrecedora y excluyente la narrativa de la derecha, armoniosa con su política económica. La indignación y el griterío vienen en combo.
 
Lo que llamamos realidad ofrece complejidades, contradicciones, avances y retrocesos. Ese es el mundo real, cruel a menudo ni qué hablar cuando azota la pandemia.
 
Argentina pugna en ese contexto. Si llegaran los 3 millones de vacunas chinas Sinopharm que están pendientes de entrega podría hasta duplicarse la cantidad de personas inoculadas en contadas semanas. Ojalá ocurra, es factible... aunque nada es seguro en la era de la incertidumbre, el segundo año de la peste.
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com.ar  
 

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04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

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