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Nacionales - 27-03-2021 / 20:03
28 DE MARZO DE 1968: NACE LA CGT DE LOS ARGENTINOS

Raimundo Ongaro: Unirse desde abajo y organizarse combatiendo

Raimundo Ongaro: Unirse desde abajo y organizarse combatiendo
Encuentro de Raimundo Ongaro de la CGT A y Agustín Tosco, líder de la sede cordobesa, uno de los principales artífices del Cordobazo. Circa 1968
El golpe de 1955 destruyó las conquistas sociales y políticas logradas por los trabajadores y el Movimiento Obrero durante el peronismo, quienes resistieron los planes de las dictaduras gorilas luchando por ellas.

La Confederación General del Trabajo de los Argentinos (CGT de los Argentinos o CGT A) fue la central obrera que reunió a dirigentes y movimientos sindicales que se oponían al establecimiento de un pacto de los gremios con la dictadura militar encabezada por Juan Carlos Onganía.

El Congreso Normalizador "Amado Olmos", realizado el 28 de marzo de 1968, elige al dirigente gráfico Raimundo Ongaro como secretario general de la CGT A, mientras se retiran los gremios colaboracionistas y vandoristas que constituyen la "CGT de Azopardo".

Pocos días después, la nueva Central dará a conocer el "Programa del 1º de Mayo de 1968", que sigue los lineamientos de los históricos Congresos sindicales peronistas de La Falda, en 1957, y Huerta Grande, en 1962, de contenido antiimperialista, anti monopólico y anti dictatorial.

La formación de la CGT A significó un cambio fundamental en el desarrollo político de la década, en la historia del peronismo y en el movimiento popular argentino. No ofrecía "a los trabajadores un camino fácil, un panorama risueño, una mentira más, sino a cada uno un puesto de lucha".

La CGT A, en la que confluyeron sindicalistas, agrupaciones estudiantiles, gremiales y políticas, tanto peronistas, como radicales, socialistas, comunistas y casi toda la amplia gama de la izquierda, sacerdotes del tercer mundo y diversos sectores socialcristianos, se convirtió en eje articulador de la resistencia contra la dictadura de Onganía.

Su marca sería indeleble y su herencia principal, el Cordobazo, detendría la embestida oligárquica iniciada en la Revolución Libertadora, voltearía a la dictadura de Onganía, e iniciaría la contraofensiva popular que trajo de vuelta a Juan Perón al país y al peronismo al gobierno en 1973.


Propaganda macrista: De Goebbels a Durán Barba 
Escribe: Blas García 

 

Golpe del 28 de junio de 1966

El 28 de junio de 1966 un golpe militar liderado por el General Juan Carlos Onganía derrocó al presidente radical Arturo Umberto Illia e instaló una dictadura que respondía a los intereses de los monopolios nacionales y extranjeros que dominaban la economía nacional, entregando su manejo a los sectores más conservadores y liberales. Esto trajo el quiebre de las economías regionales y la crisis de las pequeñas y medianas empresas.

La política social de salarios deprimidos, despidos injustificados y masivos, anulación de indemnizaciones, elevación de la edad jubilatoria de 55 a 60 años, etc., que suprimió los derechos gremiales y reprimió las huelgas y actividades obreras, engendró jornadas de rebelión popular generalizada, cuyo punto superior fue el "Cordobazo" en 1969.


Dirigencia sindical

Sectores importantes de la dirigencia sindical acogieron con optimismo a la "Revolución Argentina": el inventor del "peronismo sin Perón" Augusto Timoteo "el Lobo" Vandor, José Alonso y otros sindicalistas, asistieron en la Casa Rosada a la asunción del dictador. Buscaban revivir la vieja alianza pueblo-fuerzas armadas y deslumbrados por la proximidad del poder, aconsejando calma y retrocesos tácticos, desalentando la resistencia.

El régimen militar, sin embargo, desplegó medidas económicas lesivas a la producción nacional y socavó el poder sindical suspendiendo aumentos salariales y negociaciones colectivas. Ante el avance de estas políticas oligárquicas, la resistencia creció entre las bases obreras.

En marzo de 1967, la CGT, liderada por Francisco Prado y tutelada por Vandor, ensaya un acto de firmeza contra la dictadura denominado "Plan de Acción de Principios", viciado por la falta de convicción de quienes lo organizaron. Lo levantan a poco de empezar echándole la culpa a "la falta de espíritu combativo de los trabajadores". Horas después se sentaban con los militares a negociar.

La profundización de la represión a los sindicatos era la demostración fehaciente de que la táctica de "primero golpear y después negociar" practicada hasta entonces por los principales dirigentes del gremialismo argentino encontraba su límite. 

Entretanto, los sindicatos más combativos eran puestos al margen de la ley, presionados y reprimidos. Ante esa catástrofe, la dirigencia sindical advirtió que tenía dos opciones: enfrentarse al régimen y perder los sindicatos, o no enfrentarse y perder credibilidad.


Alberte, el Delegado de Perón 

A comienzos de 1967, Juan Perón nombra al Mayor Bernardo Alberte -su antiguo edecán militar- Delegado Personal y Secretario General del Movimiento Peronista.

"El Yorma" Alberte puso fin a la etapa de "desensillar hasta que aclare" desafiando las persecuciones desatadas por la dictadura. En poco más de un año, puso en pie a un Movimiento Peronista que estaba postrado y dividido, dando particular intervención a la juventud.

La política seguida por Alberte fue de lucha frontal contra el régimen de Onganía, de apertura a los sectores sociales y políticos que se le oponían y de apoyo a los sectores sindicales más combativos dentro del peronismo.

En enero de 1968, muerto el dirigente gremial Olmos en un sospechoso accidente, Alberte consultó inmediatamente a Madrid sobre quien podría ser el reemplazante. La sugerencia fue "El Lobo" Vandor. Según Perón, Vandor estaba muy cambiado, el general Onganía lo había dejado en la estacada y había vuelto al redil. Entonces había que aprovecharlo. Esa sería la interpreta­ción de Perón.

Alberte no acata la sugerencia. Impulsa a Raimundo Ongaro, que era el hombre más indicado para resistir al gobierno de Onganía, y resistirlo en serio.

El mayor Alberte viaja solo a Madrid. Imposible saber lo que hablan el General y su antiguo edecán a mediados de febrero en Madrid, pero es evidente que Perón: o se convence o se deja convencer.

El 19 de marzo Alberte decidió avanzar en una nueva conducción del movimiento obrero, respaldó al sector combativo, para construir una CGT que enfrente abiertamente a la dictadura y defienda las banderas históricas del peronismo.

Repu­diando además, el decreto del gobierno que reglamentaba al movimiento sindical, oponiéndose a todos los reclamos del vandorismo y de la dictadura, como el de impedir la participación en el congreso de la CGT de los gremios intervenidos, casualmente los más combativos.

Reclama, asimismo, un pro­grama de acción basado en:

-lucha contra la desocupación,
-aumento de salarios y descen­so de la carestía,
-defensa de las empresas nacionales como fuente de trabajo y de defensa de la soberanía,
-oposición a la penetración imperialista por parte de los monopolios de la cultura, las FF.AA., y los sindicatos,
-oposición a los despidos en las empresas del Estado.

La CGT A seguramente no habría existido sin la decisión de Alberte de desatender la sugerencia de Perón de nombrar a Vandor al frente de la CGT.


El movimiento estudiantil se prepara

En enero de 1968, recibimos en Córdoba, a través de los compañeros del Mayor Alberte, la información de estos movimientos gremiales para constituir una nueva conducción de la CGT.

Acordamos inmediatamente una reunión en Rosario para el día 27 de enero con Amado Olmos, el legendario dirigente del gremio de Sanidad, que surgía como el posible Secretario General de la CGT, apoyado por Juan Perón.

El encuentro tuvo lugar en el marco de un Congreso de los sectores estudiantiles que luego conformarían la Unión Nacional de Estudiantes (UNE): los Integralismos de: Córdoba, Chaco, Corrientes, San Luis y Santa Fe; la Unión de Estudiantes del Litoral de Rosario y la Liga Humanista renovadora de Buenos Aires, que venían todos de un origen social cristiano y estaban haciendo el paso al peronismo como buena parte de los sectores de la clase media.

Muchos de los militantes universitarios de estas corrientes nos incorporaríamos, a finales de esa década, a la lucha política adhiriendo al peronismo revolucionario.

Lamentablemente, el día previsto para la reunión se mató Amado Olmos, en un sospechoso accidente, y debimos juntarnos con los dirigentes Julio Guillán, de los telefónicos, y Lorenzo Pepe, de la Unión Ferroviaria, quienes nos interiorizaron de los pormenores de lo que estaba ocurriendo en la CGT.
 

Congreso normalizador de la CGT

Entre el 28 y el 30 de marzo de 1968, en Buenos Aires en la sede de la UTA, se reunió el Congreso Normalizador de la CGT donde concurren los gremios combativos, vandoristas y colaboracionistas. Pese a la oposición de la conducción peronista de Alberte, el sector vandorista intentó lograr el apoyo de todo el arco colaboracionista con la dictadura e impedir la participación de los gremios intervenidos.

Como el prestigio de la conducción de Alberte era muy alto, y ante el temor de quedar en minoría, Vandor se retiró del Congreso, dejando sólo al sector combativo que sesionó sin los colaboracionistas, lo que daría origen a la nueva CGT.

El congreso normalizador logró funcionar a pesar de la maniobra de Vandor de sacarle el quórum comprando delegados. Los combativos lograron pasar de 218 delegados a 393 lo cual aplastó las maniobras del Lobo.

Derrotado Vandor, el congreso votó un repudio a la dictadura, cuestión a la que el Lobo se oponía especialmente, también se solidarizó con el Dirigente portuario Eustaquio Tolosa condenado a cinco años de cárcel por Onganía, quien fue designado presidente honorario del Congreso. Además, se recordó al dirigente Amado Olmos muerto hacía poco y que debió haber sido ser el candidato de unidad de todo el sindicalismo peronista.

Se eligió una comisión directiva encabezada por Raimundo Ongaro, Secretario de la Federación Gráfica, como Secretario General de la CGT, convocando a los cuadros sindicales y políticos que estaban enfrentado con mayor dureza al régimen militar.

Estaban entre los fundadores o en el consejo directivo, los dirigentes: Ricardo De Luca, de obreros navales y del Movimiento Revolucionario Peronista; Julio Guillán, de los telefónicos; Lorenzo Pepe, de la Unión Ferroviaria; Amancio Pafundi, de los estatales: Jorge Di Pasquale, de los empleados de farmacia; Benito Romano, de los obreros azucareros.

Esta nueva CGT representaba el peronismo de la Resistencia, aquel que combatía la represión y la proscripción desde 1955 y que enfrentaba la propia traición en su seno, encarnada por el vandorismo y la burocracia sindical conciliadora, que habían apoyado el advenimiento de la dictadura de Onganía.

El sector de Vandor decidió no reconocer el Congreso y formó una conducción paralela que funcionaría en la sede legal de la CGT en Azopardo pues el Ministerio de Trabajo en manos de un amigo de Vandor -San Sebastián- no entregó la sede cegetista a la CGT A.


El sindicalismo combativo de tierra adentro

Producida la ruptura gremial, me encontraba en la ciudad de Tucumán, tratando de sumar al Integralismo a militantes y activistas universitarios democristianos. Estando allí, la Conducción me llama a Córdoba y me indica que debo viajar a Capital para trasmitirle el apoyo de nuestro movimiento estudiantil a la nueva CGT.

Así lo hice y pude conocer a Ongaro en la Federación Gráfica Bonaerense, en calle Paseo Colón, y por invitación de Ongaro participé en la mesa que presidía el encuentro del Comité Central Confederal (CCC) máximo organismo de la Confederación General del Trabajo llevando el apoyo y la solidaridad del movimiento estudiantil que representábamos.

Allí comenzó a expresarse con claridad, en los hechos no solo en las palabras, una tendencia nacional estudiantil para luchar junto a la clase obrera argentina, representada por la CGT de los Argentinos. Este proceso contribuyó en gran medida a la nacionalización y peronizacion de los estudiantes e importantes sectores de las clases medias.

Desde sus inicios, la CGT A cargaría con el peso de que en el sector vandorista estaban los gremios de mayor poder: Metalúrgicos, Textiles, Mecánicos, Vestido, del otro lado quedaban gremios combativos pero de menor peso: Gráficos, Farmacéuticos, Navales, Luz y Fuerza de Córdoba, Sanidad, etc.

El trabajo posterior de Ongaro permitió que adhirieran a la CGT A las delegacio¬nes de las CGT de: Córdoba, La Plata, Rosario, Santa Fe, Paraná, Corrientes, Chaco, Tucumán, Salta, Mendoza y otras regionales. Entre ellos sobresale Agustín Tosco, líder en la sede cordobesa, uno de los principales artífices del Cordobazo.

La adhesión de sindicatos y regionales CGT del interior, haría de la CGT A un bastión del sindicalismo combativo de tierra adentro y un verdadero problema para el vandorismo y demás fuerzas colaboracionistas propatronales del movimiento sindical.

La CGT A sería una pieza fundamental en la articulación del peronismo y la izquierda ya que a su política unitaria, combativa y no sectaria se sumarían intelectuales, universitarios, coordinadoras barriales, centros culturales, el movimiento de Sacerdotes Para el Tercer Mundo, los embriones de los grupos armados, todo el nuevo peronismo que expresaban John William Cooke, Gustavo Rearte y el Mayor Bernardo Alberte, la izquierda clasista y cuadros sociales en general.
 

Programa del 1º de Mayo

El 1º de mayo de 1968 la CGT de los Argentinos dio a conocer un programa titulado, "Mensaje a los trabajadores y al pueblo argentino" que levanta las banderas históricas plasmadas en la Constitución de 1949; y en los Programas obreros revolucionarios de La Falda (1957) y Huerta Grande (1962).

La CGT A retoma pronunciamientos históricos de la clase trabajadora peronista:

-la propiedad sólo debe existir en función social; 
-los trabajadores, como auténticos creadores del patrimonio nacional, tienen derecho a intervenir no sólo en la producción sino también en la administración de las empresas y en la distribución de los bienes, y 
-los sectores básicos de la economía pertenecen a la Nación.
El texto, redactado por Rodolfo Walsh, director del Semanario de la CGT A, reclama:
-la nacionalización del comercio exterior, los bancos, el petróleo, la electricidad, la siderurgia y los frigoríficos; 
-denuncia que los monopolios que arruinan la industria nacional, y que durante largos años han despojado a nuestro pueblo deben ser expulsados sin compensación de ninguna especie, y 
-aboga por una profunda reforma agraria.



Semanario de la CGT de los Argen­tinos

El 1° de mayo aparece el semanario de la CGT que Rodolfo Walsh funda y dirige por expreso pedido de Perón. El semanario circula hasta junio de 1969 en forma regular, para luego espaciar su aparición. Se publican en total unos cincuenta números.

El Semanario llegó a tirar un millón de ejemplares y sirvió de impulso a otras formas de comunica­ción, como las experiencias de militan­cia artística del pintor Ricardo Carpani, o el trascendental trabajo del Grupo Cine Liberación, que permitió la filmación de la película "La hora de los hornos" de Fernando Solanas y Octavio Getino.

Ese órgano de prensa impulsaría un gran debate, movilización y unidad en la lucha contra la dictadura, dando cabida a todas las expresiones del campo nacional, popular y revolucionario; y fue para todos nosotros una herramienta permanente de formación y organización política.


Apoyo de Juan Perón

A pesar de que Perón que no estaba del todo de acuerdo con la división del movi­miento obrero peronista, dos meses más tarde, desde Madrid saludaba al nuevo Secretario General expresándole su apoyo y reconociendo la nueva realidad del gremialismo, pronunciaba que:

"Desde el comienzo de las actividades de la CGT que Usted encabeza, he venido observando un cambio radical en la conducta de las organizaciones sindicales. Es indudable que la inacción suicida que caracterizó la etapa anterior, como consecuencia de la descomposición moral de un numeroso grupo de dirigentes sindicales que, en vez de cumplir con su misión, se dedicaron a especular deshonrosamente con su cargo, ha sido la causa que más ha gravitado en el desastre de la conducción de la clase trabajadora... El último Primero de Mayo ha sido sólo un síntoma de tal regeneración, después de varios aniversarios opacos y decepcionantes". 

La crítica implacable del líder del Movimiento a Vandor y a sus aliados, es la opción de Perón de pelear durante esta fase con su ala izquierda. Frente a la dureza del gobierno de Onganía, Perón resiste afirmándose en el sector combativo del Movimiento fomentando la constitución de una CGT poco propensa a los acuerdos de cúpula y a deslealtad.

La idea central de la estrategia de Perón es quebrar el campo enemigo, acumulando hacia el campo propio. Los sectores combativos y revolucionarios de peronismo ingresaban en un dispositivo amplio en donde convivían grupos con diferentes objetivos, subordinados siempre a la estrategia de Perón.

La formación de la CGT de los Argentinos fue un cambio fundamental en el desarrollo político de la década, en la historia del peronismo y en el movimiento popular argentino.

Su marca sería indeleble y su herencia principal, el Cordobazo, detendría la embestida oligárquica iniciada en la Libertadora, voltearía a la dictadura de Onganía, e iniciaría la ofensiva popular que trajo de vuelta a Perón al país y al peronismo al gobierno.

Escribe: Blas García

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Raimundo Ongaro: Unirse desde abajo y organizarse combatiendo
Rodolfo Walsh, Enrique Coronel, José Vázquez, Ricardo de Luca y Raimundo Ongaro, los principales orientadores del periódico de la CGT de los Argentinos en una conferencia de prensa.
Raimundo Ongaro: Unirse desde abajo y organizarse combatiendo
Afiche del artista Ricardo Carpani.
16-04-2021 / 10:04
El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, afirmó ayer que la provincia de Buenos Aires "adhiere a las medidas que dictó el presidente" Alberto Fernández para restringir la circulación y otras actividades para combatir el coronavirus y acusó a la oposición de Juntos por el Cambio de "hacer política y campaña electoral con la pandemia y tirarle nafta a la grieta".
 
Por otra parte, lamentó no poder coordinar acciones con la Ciudad de Buenos Aires porque, dijo, "el virus no reconoce un lado u otro de la General Paz", aunque sostuvo que "no me vengan con el verso del consenso porque parece que el único consenso es hacer lo que ellos quieren".
 
"Cuando buscábamos ese consenso con los jefes de Gabinete de Nación y de la Ciudad, el Jefe de Gobierno (Horacio Rodríguez Larreta) firmó un comunicado donde Juntos por el Cambio estaba en contra de las restricciones. Están en campaña electoral y buscan hacerle daño al Gobierno" nacional, aseveró.
 
Kicillof respondió a los cuestionamientos que formuló Rodríguez Larreta al Presidente y consignó que "vimos una oposición furibunda y hoy decidieron entrar en campaña electoral, les pido que la corten".
 
Asimismo, destacó: "A veces pienso sino sería mejor que venga (el expresidente Mauricio) Macri a discutir con nosotros. Pensamos que Larreta era diferente porque tenía responsabilidad de gobernar, pero es lo mismo". Y recordó que ayer, tras el anuncio de las medidas, la referente de Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich, "estaba en la Quinta de Olivos insultando al Presidente a viva voz".
 

16-04-2021 / 09:04
A las diez de la mañana, hoy mismo, se verán las caras hurañas el presidente Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta, el Jefe de Gobierno de la CABA, epicentro de la segunda ola de coronavirus. Presionado por el ala más gurka del PRO, Larreta arribará con un recurso ante la justicia contra la suspensión de la presencialidad de las clases, medida que los trabajadores de la educación venían reclamando por el aumento de contagios y la falta de vacunación. Nada indica que la vía judicial zanje el conflicto.
 
A Fernández le preocupan los contagios crecientes, el riesgo cierto de saturación del sistema sanitario. Necesita ganar tiempo, una exigencia que signa su mandato. En marzo-mayo del año pasado ganaba tiempo para fortalecer el sistema de salud, mejorar la infraestructura hospitalaria, conseguir insumos críticos, capacitar a profesionales de provincias, conducir la política sanitaria nacional. Sus adversarios se alineaban, lo alababan.
 
Hoy en día, Alberto quiere mitigar los efectos de la segunda ola que azota al mundo, a la región, a los países limítrofes, a Brasil. Para acotar los contagios y de nuevo para evitar la sobreocupación de camas críticas (o en salas comunes). Y para seguir vacunando, por último en la enunciación pero primero en las prioridades.
 
La peor falacia de Larreta y de Juntos por el Cambio es el sinuoso discurso sobre las vacunas. Fueron veneno, motivaron acciones penales... judicializan todo. El Gobierno nacional ganó la polémica respecto de las vacunas, acertó al concertar compras de la Sputnik V. La oposición vociferaba consignas anacrónicas, macartistas. Se equivocaron, sin autocrítica. Luego Larreta las distribuyó con criterio elitista, privilegiando a las prepagas o a profesionales privados que atienden de forma remota.
 
La mayoría abrumadora de la gente común ansía vacunarse. Lo revelan datos tangibles: la cantidad de inscriptos. Y costumbristas, la alegría ante cada dosis. Esa victoria genera obligación de atender a una demanda popular creciente. Los opositores subestiman lo conseguido, reclaman un calendario preciso. Mienten porque saben, por experiencia propia, que el mercado es escaso y concentrado.
 
Larreta es hábil comunicador. Vuelca conceptos sencillos, repite como mantra, hace ademanes serios. Soslaya su trayectoria y la de su partido el PRO en materia de salud y educación. Presupuestos avaros, favoritismo hacia los sectores privados, desdén y odio a los gremios, avaricia para las escalas salariales. Halaga con la palabra a los profesionales de la salud pero les niega licencias o vacaciones.
 
Todo esto acontece en el peor momento de la peste, con la gente cansada, con las vacunas abriendo una luz en el horizonte. La mirada al interés colectivo, la conducción, recaen sobre el Presidente quien --alelado por como escalan hechos que meten miedo-- decidió extremar las medidas de cuidado. También socorrer económicamente a los damnificados por las restricciones. Otra práctica ajena a Larreta, pródigo en alabanzas verbales y amarrete a la hora de abrir la billetera.
 
La Opinión Popular
 

15-04-2021 / 12:04
La causa conocida como "dólar futuro" se cerró y quedó demostrado, ya sin sombra de duda, que se trató de una persecución política, mediática y judicial contra Cristina, Axel Kicillof y otros funcionarios K. La denuncia original había sido presentada por Federico Pinedo y Mario Negri el 30 de octubre de 2015, cinco días después de la primera vuelta de la elección presidencial -cuando Daniel Scioli se impuso por tres puntos a Mauricio Macri- y tres semanas antes del ballotage del 22 de noviembre, que ganó Macri por dos puntos.
 
La intención perversa de la denuncia fue visible de entrada, no solo por la oportunidad temporal de su presentación sino porque recayó en el juzgado de Claudio Bonadío, el hombre que decidió no actuar como juez sino como verdugo con el beneplácito de toda la estructura judicial que estaba por encima de él y lo apañó en su tarea de hostigamiento a la entonces oposición política. No se puede olvidar que once de los trece procesamientos contra Cristina los dictó este infame magistrado; los otros dos corrieron por cuenta de otro pescado del cardumen macrista: Julián Ercolini.
 
La profunda corrupción que carcome al Poder Judicial se puso de manifiesto en esta causa absolutamente descabellada que acaba de cerrar, en fallo unánime, la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal con el sobreseimiento de todos los imputados por inexistencia de delito. El grado garrafal de perversión que encierra este procedimiento está en el hecho de que el expediente inició su curso, y continuó su desarrollo, sin el peritaje imprescindible que determinara si hubo o no perjuicio contra el Estado, es decir, si hubo o no accionar delictivo.
 
Esa evaluación crucial se concluyó nada menos que cinco años después de iniciadas las actuaciones, lapso en el cual los imputados estuvieron embargados y sometidos a un ataque mediático impiadoso por parte de la gran prensa porteña.
 

15-04-2021 / 11:04
En un mensaje al país, el presidente Alberto Fernández explicó que "en el AMBA estamos viviendo la mayor velocidad de aumento de casos desde el inicio de la pandemia. Por lo tanto, es nuestra obligación tomar medidas adicionales y convocar a la población a un cambio, para lograr que avance el plan de vacunación y evitar la saturación del sistema de salud".
 
Aclaró que "el mayor riesgo de transmisión se produce en las actividades sociales y recreativas nocturnas, donde no hay dos metros de distancia, se producen aglomeraciones, se usa escasamente el barbijo y también en espacios cerrados sin ventilación adecuada". Por todo ello, el Gobierno decidió una serie de nuevas medidas que regirán para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), desde las 0 horas del día 16 de abril, como la de circulación nocturna o la suspensión de la presencialidad en las escuelas, por dos semanas.
 
Además, el gobierno dará una ayuda de 15 mil pesos para los sectores más vulnerables. Será para beneficiarios de la AUH, Asignación Universal por Embarazo y monotributistas de las categorías más bajas de los lugares con las nuevas restricciones. El Presidente también anticipó que evaluará alternativas para el caso de alquileres y dio precisiones sobre las nuevas medidas, entre ellas que los shoppings deben cerrar.
 
Acompañando al brasileño Jair Bolsonaro que, con más de 360.000 muertos sobre sus espaldas, apeló a un mensaje irónico para referirse a las nuevas restricciones impuestas en Argentina, hubo algunas inentendible protestas con cacerolas por parte de la oposición contra las medidas para cuidar a la gente en algunos barrios de la Capital y en las zonas más ricas del conurbano.
 
Mientras las terapias intensivas están al borde de la saturación y a diario se rompen récords de contagios y muertes, referentes de la oposición macrista, como Patricia Bullrich y Miguel Ángel Pichetto, se manifestaron contra las medidas anunciadas por el presidente para intentar frenar la segunda ola. A través de las redes sociales y los grandes medios de comunicación porteños, aprovecharon para hacer demagogia en defensa de "la gente que trabaja" frente a las medidas.
 
Sin embargo, ocultan que su verdadera preocupación es la de garantizar que las ganancias de los grandes empresarios no se vean perjudicadas por ningún motivo. Los dichos de los referentes de Juntos por el Cambio no son más que demagogia en un año electoral con el fin de ocultar sus verdaderos intereses: la defensa irrestricta de la ganancia de una minoría empresaria sin importar el nivel de crisis que pueda alcanzar la situación sanitaria y social.
 
Más allá de sus dichos mediáticos, la propuesta de la alianza opositora es que toda la actividad, ya sea esencial o no, siga funcionando a pesar de la situación sanitaria, sin protocolos que se apliquen realmente, sin que los empresarios tengan que hacerse cargo del transporte de sus empleados a sus establecimientos y sin ninguna garantía económica y sanitaria para las grandes mayorías. En pocas palabras, quieren que las ganancias empresarias sigan a pleno mientras los trabajadores se contagian y fallecen. Sigue el consejo de Mauricio Macri: "Que se mueran los que tengan que morirse".
 
La Opinión Popular
 

14-04-2021 / 11:04
La ministra de Salud, Carla Vizzotti, explicó que el sistema sanitario está "en tensión" por la aceleración de los contagios y llamó a la población a cuidarse. Dijo que para tomar nuevas medidas si hacen falta no se van a regir sólo por el aumento de los contagios y subrayó que aún no se llegó a  verificar si las restricciones que puso Alberto Fernández hicieron bajar la curva. Llamó a que los gobernadores a que se "empoderen" y a la gente a postergar "todo lo postergable".
 
También convocó a todo el arco político opositor a estar "a la altura de la circunstancia". La oposición parece cada vez más extraviada. Las manifestaciones públicas de sus principales referentes asombran por la vacuidad de sus ideas y propuestas. Tal carencia es lo que, quizás, la haya conducido a extremar su rol opositor a manifestaciones inauditas. Apenas el oficialismo se pronuncia sobre un tema, como un acto reflejo carente de racionalidad, la oposición de inmediato apuesta por el contrario.
 
Cuando el Presidente de la Nación anunció los lineamientos generales para los cuidados sanitarios ante la llegada de la segunda ola de la pandemia, la figura más vociferante y de mayor presencia en los medios porteños, Patricia Bullrich, expresó su oposición... antes de que las medidas fueran divulgadas y por lo tanto conocidas.
 
Los prejuicios políticos de Juntos por el Cambio los habían llevado a desacreditar la Sputnik V, la vacuna elaborada por el Instituto Gamaleya de Rusia. El desempeño notable de ese producto y los elogios que cosechó en todo el mundo puso en ridículo la advertencia opositora; y volvió más sospechoso todavía su insistente prédica en favor de la vacuna de Pfizer, aun cuando se sabe que las condiciones que pretendió imponer el laboratorio yanqui frustraron un acuerdo con el Estado argentino. Chile está padeciendo a Pfizer pues ha enviado al país trasandino apenas unas miles de dosis de su vacuna. 
 

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