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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 27-03-2021 / 09:03
NARCISO: SACA LIBRO, COMPRA MEDIOS Y SE HACE ENTREVISTAR POR LOS MISMOS, SE OLVIDA DE REPUDIAR A LA DICTADURA…

En plena pandemia, Mauricio Macri en campaña electoral

En plena pandemia, Mauricio Macri en campaña electoral
Primero compró parte de las acciones de La Nación y la programación del canal de cable de ese medio. El 18 fue la presentación del libro, el lunes de esta semana fue la reunión del PRO por Zoom, donde apareció a las diez de la mañana dormido, desde la cama y hablando con terrible papa en la boca. El martes lo entrevistaron los periodistas del canal que había comprado. El miércoles fue de los pocos que no repudiaron a la dictadura. Y el jueves salió por radio para decir que Estela Carlotto es una resentida.
Primero compró parte de las acciones de La Nación y la programación del canal de cable de ese medio. El 18 fue la presentación del libro, el lunes de esta semana fue la reunión del PRO por Zoom, donde apareció a las diez de la mañana dormido, desde la cama y hablando con terrible papa en la boca. El martes lo entrevistaron los periodistas del canal que había comprado. El miércoles fue de los pocos que no repudiaron a la dictadura. Y el jueves salió por radio para decir que Estela Carlotto es una resentida.
 
Mauricio Macri, el expresidente de los negociados y las offshore, el tipo que quebró al país y lo endeudó hasta las pestañas, está en campaña. Una persona normal pasaría a retiro después del tremendo fracaso que fue su gobierno pese al respaldo de todos los poderes fácticos, desde el sector más influyente del Poder Judicial y el poder económico local, hasta los organismos financieros internacionales, más el presidente Donald Trump y las grandes corporaciones mediáticas.
 
A pesar de todo ese respaldo, la incapacidad manifiesta, solamente equiparable al desastre de Fernando de la Rúa, descontroló la economía y habilitó un festival de negociados, en algunos de los cuales está involucrado en forma directa.
 
El discurso sectario y de extrema derecha que usa Macri tiene horizonte cortito. Una encuesta que realizó Ricardo Rouvier apenas se lanzó el libro demostró que siete de cada diez argentinos no lo votarían. Y que la mitad de la clase alta y media alta que lo votó, no volvería a hacerlo. Sin embargo ese discurso representa al núcleo duro de la derecha que Macri trata de fidelizar.
 
Es el sector que ideológicamente ha sido la base de golpes de Estado y dictaduras y que disputa la misma base electoral que los falsos libertarios. Con esta prédica, Macri trata de contener la sangría del PRO que le produce por derecha el grupo de José Luis Espert y Javier Milei, que algunas encuestas sitúan con una intención de voto del 8 por ciento. Son todos votos que salen de Cambiemos.
 

 
"Yo supe perdonar, ella no ha podido. Supe decir que mi vida no va a estar marcada por el resentimiento y el odio a lo que me pasó" afirmó el expresidente el jueves. "Me da mucha pena que ella no pueda salir del odio y del rencor".
 
El tipo fue secuestrado en 1991 por una banda de comisarios. Pagó el rescate millonario y fue liberado. Comparó ese episodio de delincuencia común con el secuestro, la tortura y la desaparición de la hija de Estela Carlotto y la apropiación de su nieto, por causas políticas en el marco del terrorismo de Estado. Macri no es cualquier persona. Es un expresidente que tiene que conocer esa diferencia. No es lo mismo.
 
Pero es el presidente que frenó los juicios por violaciones a los derechos humanos, que trató de mandar a los torturadores a sus casas con el 2x1, el mismo que definió a la lucha de las Madres y las Abuelas como "un curro". Es el expresidente cuya familia tenía siete empresas el 24 de marzo de 1976 y en 1984, apenas los militares se retiraron, el grupo familiar acumulaba más de cuarenta empresas.
 
Decirle resentida y odiadora a la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, que ha sido propuesta para el Premio Nobel de la Paz, concuerda con otros desbordes. Cuando había empezado la cuarentena por la pandemia mundial, Macri habló con el presidente Alberto Fernández para decirle que no estaba de acuerdo con esa decisión y le aconsejó "que dejemos a toda la gente en la calle, que se mueran los que tengan que morirse".
 
Macri financió con deuda externa la fuga de dólares para evitar una fuerte devaluación antes de las elecciones. Después de perder las PASO en 2019 por una diferencia sideral, llamó indignado al Banco Central y le ordenó no intervenir en el mercado "para que el dólar se vaya donde se tenga que ir y los argentinos aprendan a votar". Y esa misma tarde volvió a decir que la devaluación era un castigo a los que habían votado al Frente de Todos.
 
En su libro reconoce que aconsejó a la exgobernadora bonaerense que no pague los aguinaldos "para que la gente viera cómo el kirchnerismo había dejado la provincia". Tenía la plata y le aconsejaba castigar a la gente para que "aprenda".
 
Buscando en el diccionario hay algunas definiciones para explicar algunas reacciones por parte de aquellos que "no establecen límites afectivos, no respetan los límites, son impulsivos y no sienten grandes remordimientos cuando hacen daño a los demás". Se indica que "son personas que no toleran la frustración y que viven cualquier límite que le pongan como un robo de libertad".
 
Muestran una falta llamativa de empatía con los demás, superficialidad en su vida emocional, y carecen de capacidad para comprometerse con las relaciones, objetivos o propósitos conjuntos con los otros. (Personalidades narcisistas, Diagnostico psicoanalítico, Mcwilliams, N.).
 
En otro apartado se lee que estas personas tienen "un determinado patrón de conducta, siendo en este caso, el desprecio, la violación y la explotación de los derechos de las demás personas".
 
Trastorno sociopático asociado a una personalidad narcisista es lo que describen los textos. La decisión de Bolsonaro y Trump de que "se mueran los que se tengan que morir" es de una crueldad y ausencia de empatía que se encuadra bien en esos textos.
 
Son los dos países que encabezan la lista de muertos por la enfermedad. Estados Unidos, con medio millón, y Brasil, con 300 mil muertos. Argentina estaría en esa estadística junto a Brasil si hubieran seguido los consejos de Macri.
 
La misma crueldad está detrás de la decisión de provocar una devaluación como castigo, para hundir a una sociedad porque no lo votó. El tipo estaba furioso y le bajó el dedo al ciudadano de a pie ahogado por la inflación descontrolada durante los cuatro años de su gobierno.
 
"Este comportamiento se caracteriza por ser delictivo, donde el individuo se vale de la mentira y la manipulación" dicen los diagnósticos de estas personalidades sociópatas. Alguien que venía de hacer grandes negociados a costa del Estado, como el del Correo o la estatización de las deudas de sus empresas, y el único argumento de sus campañas fue acusar a sus adversarios de lo que había hecho él.
 
El gobierno de Macri no solamente dejó una deuda externa impagable, sino también una enorme deuda moral que destruyó la confiabilidad en la información y en la Justicia. Fake news, lawfare, son términos que causan gracia a los periodistas que cobran salarios astronómicos en La Nación+ que compró Macri, pero han sido mecanismos que descalabraron el funcionamiento democrático.
 
Macri se lanzó a fondo en esta campaña. La presentación del libro no tuvo la convocatoria que esperaba y la aspiración de vender 75 mil ejemplares está muy lejos de los más de 400 mil que vendió la expresidenta Cristina Kirchner.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Páagina12
 

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28-03-2026 / 07:03
La historia, caprichosa pero justa, suele poner las cosas en su lugar. El reciente fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que rechaza de plano la demanda de los fondos buitres contra la República Argentina por la recuperación de YPF, no es solo un alivio para las cuentas públicas; es la partida de nacimiento de una verdad que el relato libertario intentó asfixiar: la soberanía nacional no fue un error, sino el acierto estratégico más importante del siglo XXI.


Este veredicto no constituye únicamente una victoria jurídica, sino que representa una reivindicación política total para Axel Kicillof. En 2012, el entonces ministro de Economía comprendió que un país sin el control de su propia energía es un país sin destino. El tiempo, ese juez implacable, terminó por darle la razón: hoy, Vaca Muerta no es una entelequia, sino una realidad que bate récords de producción y sostiene el andamiaje de una Argentina que, de otro modo, estaría de rodillas.

 
En este escenario, es imperativo apelar a la memoria y desenmascarar el cinismo. El hoy presidente no fue un observador neutral en esta disputa; fue un militante activo y un lobbista desfachatado del bando buitre. Javier Milei, el mismo hombre que ahora intenta "caranchear" miserablemente un triunfo judicial ajeno, construyó su carrera mediática descalificando sistemáticamente la recuperación de YPF como un "robo" y un "atropello a la propiedad privada". Su alineamiento con el capital especulativo fue tan obsceno que llegó a proponer la creación de un humillante "Impuesto Kicillof": una tasa destinada a esquilmar al pueblo argentino para pagarle a los fondos buitres una deuda que, hoy lo sabemos, era ilegítima. Como bien señaló el gobernador bonaerense ante la contundencia del fallo: "Es lamentable que el presidente de la Nación haya defendido a los fondos buitres en lugar de defender los intereses del país".

 
La contundencia de la sentencia dictada en Nueva York se traduce en una victoria multidimensional. En el plano fiscal, la Argentina logra un alivio monumental al evitar el desembolso de una cifra astronómica fabricada por la voracidad especuladora. En lo estratégico, el fallo ratifica la legalidad internacional de la expropiación, blindando la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Finalmente, en el terreno político, el veredicto desmantela el relato de la "mala praxis" esgrimido por Milei, validando la solvencia técnica y el coraje de una defensa que priorizó el patrimonio nacional por sobre los dictados de los mercados financieros internacionales.


De la redacción de La Opinión Popular
27-03-2026 / 19:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

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