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Sociedad e Interés General - 26-03-2021 / 18:03
27 DE MARZO DE 1945

El día que la Argentina le declaró la guerra a la Alemania nazi

El día que la Argentina le declaró la guerra a la Alemania nazi
General Edelmiro Farrell.
 
La decisión de declararle la guerra a la Alemania nazi de Adolf Hitler llegaba tardíamente y era el resultado de una larga puja interna que se había desarrollado en el seno del gobierno militar en los últimos dos años desde la revolución de junio de 1943. Aquel 27 de marzo de 1945 el presidente Edelmiro Farrell decretó el estado de guerra entre la Argentina y la Alemania nazi y el Imperio del Japón, en adhesión al Acta de Chapultepec.
 

La decisión implicaba para Farrell una "humillación" que lo debilitó en su consideración popular. "Equivocada o no, inoportuna o no, la posición independiente de la Argentina era una compadrada criolla que se había mantenido durante casi cinco años contra los poderosos del mundo", explicó Félix Luna años después, en el que acaso sea su mejor obra, El 45: crónica de un año decisivo (1971).
 
"La claudicación del 27 de marzo sólo podía tener una secuela lógica: el llamado a elecciones". Fue entonces cuando Arturo Jauretche escribió en La Víspera: "General Farrell, queremos morir acá".
 
Sin embargo, como es sabido, la Argentina había desafiado a la gran potencia del norte cuando, en la conferencia hemisférica de Río de Janeiro de enero de 1942, se había negado a declarar la guerra a las potencias del Eje tras el ataque japonés a Pearl Harbour semanas antes.
 
El pedido del secretario de Estado yanqui Cordell Hull de que las naciones de las Américas acompañaran a Washington fue rechazado por las autoridades argentinas encabezadas por el presidente conservador Ramón Castillo y el canciller Eugenio Ruiz Guiñazú.
 
Factores externos habían contribuido a mantener esa política de neutralidad. Fundamentalmente, la presión británica destinada a garantizar la llegada de exportaciones argentinas al Reino Unido durante el conflicto.
 
La política de neutralidad se mantuvo incolumne tras la revolución del 4 de junio de 1943, cuando el exhausto sistema político se derrumbó, como dijera un diplomático extranjero, como un castillo de naipes, y recién enero del año siguiente el presidente Pedro Ramírez se vio obligado a romper relaciones con el Eje, con el objeto de disipar el aislamiento internacional que a la Argentina le estaba resultando crecientemente insostenible.
 
Lo cierto es que la declaración de guerra de la Argentina al Eje, decretada un día como hoy, hace 75 años, había llegado demasiado tarde y fue vista como el fruto de un acto desesperado. La historia suele ser cruel con quienes no comprenden -o lo hacen tardíamente- el sentido de los acontecimientos.
 
Fuente: Infobae

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15-04-2021 / 18:04
 
El 16 de abril de 1987, el ignoto teniente coronel Aldo Rico se sublevó con otros camaradas en el Regimiento de Campo de Mayo y durante cuatro días mantuvieron en vilo al pueblo argentino con una velada amenaza de golpe militar, nunca confesada, pero que siempre estuvo latente.
 
La motivación principal de esos militares que se levantaron a tres años y medio después del retorno de la democracia -mientras gobernaba el radical Raúl Alfonsín- era intentar desactivar los innumerables procesos judiciales que los acosaban por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.
 
La Justicia, que ya había condenado a las cúpulas de las Juntas militares, inició causas contra los oficiales de segunda y tercera línea que tenían denuncias en su contra.
 
La actitud intempestiva de los "carapintadas" -llamados así porque en su rol de comandos se habían pintado la cara de negro- fue rechazada por gran parte de la ciudadanía que salió a las calles en forma espontánea en apoyo al sistema democrático.
 
En ese marco, se desarrollaron marchas diarias a partir del Jueves Santo, que concluyeron con una gran manifestación, el domingo de Pascuas en la Plaza de Mayo. Esa tarde, el entonces presidente Alfonsín viajó hasta Campo de Mayo para hablar con Rico con el fin de intentar superar esta crisis.
 
Culminado el motín, el entonces presidente Alfonsín emitió la célebre frase: "Felices Pascuas, la casa está en orden".
 
Por Carlos Morales para La Opinión Popular

 
14-04-2021 / 19:04
 
El antiperonismo fue antipopular, terrorista, antidemocrático y golpista desde su mismo origen. Un hecho muy poco conocido es el atentado terrorista indiscriminado, contra víctimas inocentes, realizado el 15 de abril de 1953 por el antiperonismo, que consistió en la detonación de bombas mientras se realizaba un acto sindical organizado por la Confederación General del Trabajo (CGT) en la Plaza de Mayo de Buenos Aires.
 
Como trágico resultado murieron 7 trabajadores peronistas y más de 90 quedaron heridos, entre ellos 19 mutilados. El atentado se realizó en la histórica Plaza y en la línea A de subterráneos que corre por debajo de la misma, mientras el entonces presidente Juan Perón se dirigía a los trabajadores argentinos desde la Casa Rosada.
 
El 16 de junio de 1955 diversos grupos de militares y civiles antiperonistas ejecutaron el brutal bombardeo en la Plaza de Mayo, asesinando más de 300 personas y dejando heridas a otras 800.
 
Después del golpe del 16 de septiembre de 1955 (Revolución Libertadora), el antiperonismo inició una política para "desperonizar" el país, que incluyó la represión sistemática contra peronistas, con fusilamientos, detenciones arbitrarias, cesantías laborales, discriminación política y proscripciones electorales, que continuó hasta 1973.
 
En especial, cabe mencionar los fusilamientos de 1956 en contra del general Juan José Valle y otros militares y civiles peronistas que se habían levantado contra la dictadura gorila, y que culminó con los fusilamientos clandestinos de peronistas en los basurales de José León Suárez.

Propaganda macrista: De Goebbels a Durán Barba
Escribe: Blas García 

 
13-04-2021 / 20:04
12-04-2021 / 19:04
 
La Unión Cívica fue un partido político de breve existencia a fines del siglo XIX, que inspiró la creación de los partidos modernos en Argentina. Creado en 1890, su división en 1891 dio origen a la Unión Cívica Radical y a la Unión Cívica Nacional.

En 1889 Argentina está convulsionada: una grave crisis económica se ha prolongado por dos años, causando una brusca caída de los salarios, desocupación y un reguero de huelgas nunca antes visto.

La presidencia del General Roca fue sucedida por la de su cuñado, Miguel Juárez Celman, cuyo gobierno se caracterizó por las denuncias de corrupción y autoritarismo; sus opositores llamaban a esa gestión como el Unicato.

El 1 de septiembre de 1889 un grupo de jóvenes convoca a un gran mitin en el Jardín Florida de la ciudad de Buenos Aires, y se constituye como Unión Cívica de la Juventud, con el fin de aglutinar al amplio espectro de opositores al régimen de Juárez Celman, sostenido por el oficialista Partido Autonomista Nacional.

Poco después, el 13 de abril de 1890, el partido juvenil se consolida en un gran acto en el Frontón Buenos Aires, donde se constituye un nuevo partido que será denominado Unión Cívica.

La Unión Cívica se organizó en todo el país y consagró una fórmula para las elecciones presidenciales de 1891 conformada por Bartolomé Mitre y Bernardo de Irigoyen. Sin embargo, Roca acuerda con Mitre una fórmula de unidad nacional entre ambos partidos, encabezada por el propio Mitre.

Al conocer el acuerdo el 16 de abril, Leandro N. Alem se opone al mismo en forma tajante, lo que desencadena la ruptura de la Unión Cívica y constituyen formalmente la Unión Cívica Radical.

La Opinión Popular

 

11-04-2021 / 20:04
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