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Sociedad e Interés General - 26-03-2021 / 18:03
EL 27 DE MARZO DE 1901 NACE DISCEPOLÍN

Enrique Santos Discépolo, el eterno poeta del tango

Enrique Santos Discépolo, el eterno poeta del tango
Yira yira es un tango de Enrique Santos Discepolo.
 
El 27 de marzo de 1901 nace, en el barrio porteño de Balvanera, Enrique Santos Discépolo Deluchi, conocido como Discepolín. Fue actor, dramaturgo y cineasta, aunque se destacó como compositor y letrista de tangos. De ideología peronista, desde los estudios de la radio y con el sobrenombre de "Mordisquito" combatió a los que consideraba carneros de la oligarquía o cipayos. Juan Perón dijo: "Gracias al voto de las mujeres y a Mordisquito, ganamos las elecciones de 1951".


En 1918 escribió sus primeras obras de teatro: El señor cura, El hombre solo y Día feriado. En 1920 actuó en la obra Mateo, escrita por su hermano. Pese a la oposición de su hermano, en 1925 comienza a componer los tangos cuyas letras angustiadas e irónicas lo convertirían en uno de los grandes renovadores del género.

En 1927 compuso el tango "Esta noche me emborracho", popularizado por Azucena Maizani. Más tarde, entre 1928 y 1929, escribió "Chorra", "Malevaje", "Soy un arlequín" y "Yira-yira", entre otros.

Escribió y compuso tangos notables como "Cambalache" (1935), "Desencanto" (1937), "Alma de bandoneón" (1935), "Uno" (con música de Mariano Mores, 1943) y "Canción desesperada" (1944). En 1947, después de una gira por México y Cuba, compuso "Cafetín de Buenos Aires" (1948).


Enrique Santos Discépolo, el eterno poeta del tango
Enrique Santos Discepolo.
 
Yira yira es un tango escrito con letra y música de Enrique Santos Discepolo en el año 1929. Este famoso tango ha sido interpretado por diversos artistas en distintos géneros musicales. La versión más famosa de esta canción fue hecha por Carlos Gardel, que la grabó también en 1930 para el cortometraje que lleva el mismo nombre dirigido por Eduardo Morera.
 
 
Letra
 
Cuando la suerte qu'es grela
Fayando y fayando
Te largue parao...
Cuando estés bien en la vía,
Sin rumbo, desesperao...
Cuando no tengas ni fe,
Ni yerba de ayer
Secándose al sol...
 
Cuando rajés los tamangos
Buscando ese mango
Que te haga morfar...
La indiferencia del mundo
Que es sordo y es mudo
Recién sentirás.
 
Verás que todo es mentira
Verás que nada es amor
Que al mundo nada le importa
Yira... yira...
 
Aunque te quiebre la vida,
Aunque te muerda un dolor,
No esperes nunca una ayuda,
Ni una mano, ni un favor.
 
Cuando estén secas las pilas
De todos los timbres
Que vos apretás,
Buscando un pecho fraterno
Para morir abrazao...
Cuando te dejen tirao,
Después de cinchar,
Lo mismo que a mí...
Cuando manyés que a tu lado
Se prueban la ropa
Que vas a dejar...
Te acordarás de este otario
Que un día, cansado,
Se puso a ladrar.
 
Fuente: Wikipedia

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
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