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Nacionales - 26-03-2021 / 10:03
PANORAMA EMPRESARIO SEMANAL

Lecciones a distancia para el superministro estudioso Martín Guzmán

Lecciones a distancia para el superministro estudioso Martín Guzmán
Que el Fondo Monetario haya vuelto a blasfemar contra la ortodoxia económica en el comunicado con el cual despidió a Martín Guzmán tras su visita a Washington es todo un triunfo teórico para el discípulo de Joe Stiglitz.
Que el Fondo Monetario haya vuelto a blasfemar contra la ortodoxia económica en el comunicado con el cual despidió a Martín Guzmán tras su visita a Washington es todo un triunfo teórico para el discípulo de Joe Stiglitz.
 
Que el texto admita que la inflación es "un fenómeno multicausal" y que reducirla requiere "esfuerzos de coordinación para ayudar a anclar las expectativas" avala incluso las multas que impuso la Secretaría de Comercio a grandes empresas que especulan con sus stocks, tal como lo había hecho la semana pasada otro paper donde el FMI advirtió que la pandemia podría incrementar el "poder de mercado" de ciertas compañías para remarcar.
 
Pero las lecciones de la semana para el más estudioso del gabinete no fueron teóricas sino prácticas. Las impartió a la distancia Cristina Fernández y no solo en el discurso donde fulminó a quienes en ese mismo momento se sentaban a negociar con el jefe del Palacio de Hacienda.
 
El establishment procura dilucidar si el discurso de la vicepresidenta en Las Flores fue una jugada preparada o una amonestación. Si el Gobierno juega al policía bueno-policía malo o si la accionista mayoritaria de la coalición decidió finalmente ocupar el directorio.
 
Para entenderlo conviene prestar más atención a una pulseada a punto de definirse: cuánto aumentarán desde abril las tarifas de luz y gas, una contracara del ajuste fiscal que propuso Guzmán en el Presupuesto 2021 que interesa especialmente al Fondo Monetario porque los subsidios para contenerlas ya insumen un 1,7% del PBI.
 

 
La discusión tuvo un punto de inflexión un mes atrás, el 19 de febrero, cuando Axel Kicillof volvió al que fuera su despacho como ministro durante el último gobierno de Cristina, esta vez para una visita secreta y fugaz. Guzmán lo recibió junto al secretario de Energía, el neuquino Darío Martínez.
 
Fueron también los dos "Fedes", Basualdo y Bernal, delegados directos de la vicepresidenta que controlan respectivamente el Ente Regulador de la Electricidad (ENRE) y el Ente Regulador del Gas (Enargas), empoderados por decreto pocos días antes de Navidad para llevar adelante la Revisión Tarifaria Integral (RTI) de ambos servicios.
 
El gobernador fue al grano. "Si aumentamos así las tarifas de Edenor y Edesur me prenden fuego la provincia", soltó. Guzmán todavía insistía en no pagar un solo peso más que el año pasado en subsidios, lo cual exigía incrementar las facturas a la par de la inflación proyectada en el Presupuesto, alrededor de un 30%.
 
El tiempo perdido entre el reemplazo del rocambolesco Sergio Lanziani y el traslado del área energética de la cartera de Matías Kulfas a la de Guzmán ya obligaba a descartar la propuesta de Martínez de segmentar los aumentos según el poder adquisitivo del usuario.
 
En esa reunión, según confirmaron dos de los presentes a BAE Negocios, el jefe del Palacio de Hacienda admitió que las del Presupuesto eran "metas teóricas" y que la partida de subsidios podía ampliarse porque la planilla de ingresos y gastos redactada en septiembre proyectaba una caída mayor que la finalmente registrada en 2020 y también un rebote menor este año.
 
Como el 1,7% de un PBI mayor es más plata que el mismo porcentaje de un PBI menor, había margen para doblar sin romper. El problema es que después, Guzmán volvió a la carga internamente con la necesidad de recortar esa partida y lo hizo a caballo de las exigencias del FMI para refinanciar la deuda.
 
Ahí llegó la orden de Cristina, casi un guiño leninista aunque nunca haya elegido Moscú para vacacionar: todo el poder a los Fedes. Ayer Basualdo terminó de descartar la segmentación en una entrevista con Radio Con Vos y habló de aumentos tarifarios "que no afecten la recuperación económica ni el poder adquisitivo de los trabajadores".
 
Puntualmente mencionó incrementos de "un 7%, un 9% o un 15%". Y por si quedaban dudas, aclaró: "Nuestra hoja de ruta es, además del Presupuesto, nuestra plataforma electoral, donde planteamos la necesidad de modificar la política tarifaria de Macri".
 
 
Hacete amigo del juez
  
La definición tiene como antecedente otra reunión, tampoco difundida hasta ahora, que encabezó en Olivos el propio Fernández. Fue a fines de enero y estaban también Guzmán, Martínez, los dos Fedes y Soledad Manin, la interventora formal del ENRE. El ministro de Economía todavía proponía subas por encima de la inflación para apurar el recorte de subsidios. Terció el Presidente.
 
-¡Pero Martín, así perdemos las elecciones! ¡Macri perdió por los tarifazos!
 
-Macri perdió por la devaluación -se animó a replicar en voz baja.
 
-¡No! ¡Perdió por los tarifazos!
 
Según el flujo de fondos que presentó Edenor para las audiencias públicas de distribución eléctrica convocadas para lunes y martes próximos, el aumento debería ser de un 28% promedio para los residenciales y del 31% para el promedio de todos los clientes. Más del doble de lo que dijo ayer el subsecretario.
 
Es algo decisivo para la venta de la distribuidora a José Luis Manzano y Mauricio Filiberti, que ya aprobó el grupo Pampa de Marcelo Mindlin pero que ahora empieza a inquietar al antiguo pupilo de George Soros. ¿Y si los compradores no tienen la plata que ofrecieron?
 
Mindlin fue a ver a Alberto Fernández antes de cerrar ese deal, al que todavía le faltan las efectividades conducentes. Aprovechó para manifestarle su desagrado ante la reglamentación del Aporte Extraordinario de las Grandes Fortunas que impulsó Máximo Kirchner en el Congreso, pero también para aclararle que no haría juicio para evitar pagarlo.
 
Hasta esta semana, de hecho, solo había seis recursos de amparo presentados ante la Justicia por los casi 13.000 alcanzados por el tributo. Estudios como Lisicki & Litvin, que incluso organizaron tours por countries y barrios cerrados para compartir con sus habitantes estrategias para eludir su pago, recomendaron esperar al vencimiento de la semana que viene para litigar.
 
Por eso sorprendió tanto en el propio círculo rojo la cautelar que obtuvo Alejandro Scannapieco, un alto ejecutivo de Globant que durante muchos años fue su gerente financiero y antes trabajó para JP Morgan, Microsoft y el estudio Ernst&Young. La jueza Cecilia Gilardi Madariaga de Negre ordenó que la AFIP no le cobre el impuesto al empresario durante 3 meses. Al día siguiente eximió a otro de los demandantes, después que un juez de Bell Ville rechazara un tercer amparo de un corredor de campos.
 
Dos curiosidades. Una: la jueza Gilardi Madariaga de Negre, del fuero contencioso administrativo, es la misma a la que ayer la jueza federal María Servini le ordenó que reserve las identidades de decenas de espías de la AFI que expuso sin querer al publicar el contenido de una demanda de tres exempleados que reclamaban una indemnización al Estado. Un blooper similar al del año pasado en Lomas de Zamora.
 
La otra: los que más festejaron la repercusión que tuvo el amparo de Scannapieco fueron las competidoras locales de Globant. Su timing no pudo ser peor: se supo justo el mismo día que se reglamentó la Ley de Economía del Conocimiento, que renueva para las firmas del sector las jugosas rebajas de aportes patronales (del 60 al 70%) que ya tenían desde hace más de una década por la Ley de Software.
 
 
Salvavidas de plomo
  
En Economía celebran como un gol que Kristalina Georgieva haya comunicado justo en la semana de la visita de Guzmán la emisión extraordinaria de Derechos Especiales de Giro (DEG) que repartirá entre sus socios para paliar los efectos de la pandemia. Serían 3.052,6 millones de DEGs, equivalentes a U$S 4.354 millones.
 
"Es un salvavidas", dicen cerca de Guzmán. Pero el monto no alcanza ni para los vencimientos de este año con el propio FMI y con el Club de París. Ante el Fondo vencen U$S 3.735 millones entre septiembre y diciembre. Con el Club, en mayo, U$S 1.900 millones más intereses. Los que deciden si refinanciar o no ambas deudas son los mismos: los gobiernos del G-7.
 
Pese al comunicado del Fondo que llevó alivio ayer a la City sobre el final de la rueda bursátil, su vocero Gerry Rice advirtió que el Acuerdo de Facilidades Extendidas (EFF, en inglés) prevé que "los desembolsos se repaguen en un período de 4 y medio a 10 años" y que "esas condiciones se aplican en forma uniforme, no solo para la Argentina".
 
También descartó cualquier rebaja de intereses. El comunicado, además, no hizo énfasis en las facilidades de pago que podría otorgar el organismo sino en el "programa macroeconómico sustentable" que debe encarar la Argentina.
 
En Olivos piden cautela y aseguran que todavía puede haber un acuerdo después de las elecciones de octubre, sobre la hora, que evite malgastar esos DEGs en cancelar deuda vieja. Se aferran de un dato: que el Banco Mundial haya decidido ampliar en U$S 2.000 millones su asistencia al país este año. Como son instituciones hermanas, juran que si estuviera todo roto con el FMI, el Banco no avanzaría en nuevos préstamos.
 
"Al lado de los 45 billion que le debemos al Fondo todo parece poco, pero creéme que esos 2 billion, con la preocupación que hay por los países más pobres, son muy positivos", dijo a este diario un miembro de la delegación que pasó esta semana en el DC. También descartó que haya habido una doble intención en la oración final del comunicado del Banco, que llama a no malgastar en "subsidios energéticos regresivos".
 
"Es la posición standard, tradicional y general del Banco sobre los subsidios a la energía, lo dicen siempre y a todos", agregó la fuente. Pero las inquinas en Buenos Aires persisten. ¿Y si lo coló Georgieva? ¿Y si lo mechó a pedido de algún argentino?
 
Habrá que esperar las próximas lecciones prácticas. Por lo pronto, si lo sabía, la vicepresidenta omitió un dato en su discurso de Las Flores que podría haberlo hecho retumbar aún más. Lo cuenta Noemí Brenta en su imprescindible "Historia de las relaciones entre Argentina y el FMI" (Eudeba). No solo Estados Unidos, su accionista principal, sabía de antemano del golpe de 1976.
 
En un memorandum que remitió a Washington el 11 de marzo de 1976 la misión que había fletado el Fondo a la Argentina, sus enviados recomendaron frenar todo desembolso para el gobierno de Isabel Perón. "Los militares están permitiendo que la situación se continúe deteriorando. Sin embargo, hay rumores diarios de que actuarán pronto", advirtieron. Dicho y hecho. La plata apareció a principios de abril, pero para la Junta Militar.
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

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03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

30-01-2026 / 09:01
Se ve que Javier "Nerón" Milei suelta la mosca solamente a las piñas: fondos tardíos para el sur que ya se chamuscó como chorizo en la parrilla. Con incendios forestales activos en distintas zonas de la Patagonia y tras reiterados reclamos de gobernadores y dirigentes opositores, el irresponsable Milei, que al igual que el emperador Nerón se dedicó a cantar mientras se incendiaba su país, finalmente destrabó fondos para el sistema de Bomberos Voluntarios y confirmó que declarará la Emergencia Ígnea mediante un DNU. 50 días y 230 mil hectáreas quemadas después.
 
Desde los primeros días de enero la Patagonia arde por los incendios forestales; después de que el fuego arrasara -hasta ahora- más de 230 mil hectáreas; después de la pérdida irrecuperable en parques nacionales, que son patrimonio de la humanidad, y con la población en serio riesgo de perder lo poco que les queda, Milei evaluó hacer algo. La decisión llega luego de semanas marcadas por cuestionamientos sobre la ausencia total en la respuesta estatal nacional frente a una crisis ambiental que ya afectó miles de hectáreas, provocó evacuaciones y generó pérdidas materiales y económicas en distintas localidades del sur argentino.
 
La medida quedó formalizada a través de la resolución 91/2026 publicada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que autoriza un desembolso de 100.810.319.998 pesos destinados a organizaciones de bomberos voluntarios en todo el país. A ello se suman transferencias por 7.754.639.995 pesos para entidades provinciales de segundo grado y un monto equivalente para programas de capacitación y fortalecimiento operativo.
 
Los recursos estarán dirigidos a la compra de equipamiento, vehículos, herramientas, vestimenta ignífuga, insumos técnicos y materiales necesarios para enfrentar incendios forestales, una demanda histórica de los cuarteles voluntarios que, en muchos casos, operan con equipamiento limitado y dependen de aportes locales para sostener su funcionamiento cotidiano.
 
En paralelo, el Gobierno libertario confirmó que declarará la Emergencia Ígnea a través de un DNU, evitando así el paso por el Congreso. El argumento oficial sostiene que se trata de un mecanismo para acelerar la asistencia y evitar demoras administrativas, aunque desde distintos sectores políticos remarcaron que la declaración fue exigida por los gobernadores patagónicos días atrás y que el Ejecutivo resistía avanzar en esa dirección hasta que el costo político se volvió evidente e insostenible.
 
La tensión se profundizó cuando mandatarios provinciales del sur reclamaron públicamente una ley específica contra incendios mientras el anarco capitalista participaba de actividades de fiesta y joda en Mar del Plata, situación que fue interpretada por la oposición como una señal de desconexión total frente a la emergencia. Recién después de esa presión se anunció el plan denominado oficialmente "histórica lucha contra el fuego", que incluye la ampliación presupuestaria y la activación de herramientas administrativas para coordinar recursos federales. Esos recursos, sin embargo, no son suficientes y llegan tarde. El daño causado, según argumentan distintas agrupaciones ambientales y los propios pobladores, ya es irreparable.
 
El episodio vuelve a abrir el debate sobre la capacidad de reacción de Milei frente a emergencias ambientales y el rol del Estado en la prevención y combate de incendios forestales, especialmente en regiones donde cada temporada seca incrementa el riesgo de desastres. Para los bomberos y brigadistas, el financiamiento llega en un momento crítico y permitirá mejorar condiciones operativas, aunque queda la discusión política sobre por qué la respuesta oficial demoró tanto mientras el fuego avanzaba.
 
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