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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 26-03-2021 / 08:03
SIN CEDER A LAS DEMANDAS DEL LABORATORIO YANQUI PFIZER COMO PRETENDE EL MACRISMO

Vacunas: Argentina fue de los países que más dosis recibió en relación con sus compras

Vacunas: Argentina fue de los países que más dosis recibió en relación con sus compras
El ritmo de producción de vacunas no alcanza, ni se acerca, a la demanda mundial. Francia y Australia recibieron apenas el 0,35%, de las vacunas que encargaron; Japón el 0,25%, Paraguay solo el 0,5% y Nueva Zelanda el 0,2%. Argentina, por su parte, recibió 7,5% de las vacunas por las que firmó contrato.
El ritmo de producción de vacunas no alcanza, ni se acerca, a la demanda mundial. Francia y Australia recibieron apenas el 0,35%, de las vacunas que encargaron; Japón el 0,25%, Paraguay solo el 0,5% y Nueva Zelanda el 0,2%. Argentina, por su parte, recibió 7,5% de las vacunas por las que firmó contrato.
 
En ese marco, el bloque de diputados del PRO pidió abiertamente que se revise la legislación para complacer las demandas del laboratorio yanqui Pfizer. En un comunicado dijeron que ante la pandemia "la respuesta correcta es la compra diversificada de vacunas, como las que aún no han llegado a nuestro país". El texto no lo decía, pero "las que aún no llegaron" tenían nombre y apellido: Pfizer.
 
El bloque de diputados macristas salió con un segundo comunicado en el que plantearon que están dispuestos a revisar la legislación que pedía la empresa para traer la vacuna al país. La empresa, que no llegó a acuerdos con diversos países de América Latina, tenía exigencias que incluían poner activos del Estado como garantía y darle inmunidad ante eventuales consecuencias de la vacuna.
 
La polémica Patricia Bullrich publicó en su cuenta de Twitter el comunicado del bloque de diputados del PRO, en el que dice que los 54 integrantes del bloque están dispuestos "a legislar en la materia para adquirir" las dosis que produce "el laboratorio Pfizer", al que se dedican a hacerle propaganda, dado que señalan que "tantos resultados positivos está dando en otros 78 países". Con el comunicado, el PRO hizo un lobby por Pfizer. No es la primera vez.
 
Hace algunas semanas, la diputada nacional macrista Graciela Ocaña reclamó que convoquen a las autoridades de Pfizer y otras vacunas yanquis para que den detalles de cómo fueron las negociaciones con el Gobierno argentino. Curiosamente, fue Ocaña la que pidió incluir en la ley para comprar vacunas para el coronavirus una cláusula con una excepción a la indemnidad que reclamaba Pfizer: en el caso de negligencia (es decir, cuando haya fraude, dolo o negligencia por parte de la empresa). Luego Pfizer terminó objetando la redacción de esa cláusula por negligencia, lo que complicó las negociaciones. 

 
La empresa habría pedido, además, que se pusieran como garantía ante posibles juicios activos soberanos, como -por ejemplo- reservas del Banco Central. Las exigencias hacia la Argentina no fueron la excepción sino la regla. Pfizer pedía que los países los indemnizaran ante cualquier demanda civil a futuro, que contrataran un seguro internacional y que pusieran como garantía activos soberanos (reservas federales, edificios de embajadas, bases militares).
 
Al Ministerio de Salud de Brasil le reclamó también que depositara dinero para futuras indemnizaciones en una cuenta de banco en el extranjero. Brasil consideró que las condiciones eran "abusivas". En Perú exigieron que los eximieran de responsabilidad ante las demoras de entrega de los lotes. Perú consideró que los planteos eran "extremos". A pesar que Argentina fue de los países que más dosis recibió en relación en sus compras, y no obstante todas estas demandas que salieron al conocimiento público, el bloque del PRO afirmó estar dispuesto a "legislar en la materia" para cumplir con las exigencias desmedidas de Pfizer.
 
La Opinión Popular
 
 
Vacunas: Argentina fue de los países que más dosis recibió en relación en sus compras
 
El mundo se prepara ante una nueva ola de la pandemia de coronavirus, de la mano de nuevas cepas más infecciosas y letales que amenazan con empequeñecer la tragedia de 2020. Los países se cierran, las ciudades se apagan, la gente se queda en las casas. Es cuestión de ganar tiempo. La solución ya existe, aunque escasea. El ritmo de producción de vacunas no alcanza, ni se acerca, a la demanda mundial.
 
Unas pocas potencias acaparan la enorme mayoría de lo que se fabrica. Un tercio de los países del mundo todavía no recibieron ni una sola dosis. Los laboratorios no alcanzan a cumplir con sus compromisos pero se resisten a liberar las patentes. Un embudo fatal que se cobra miles de vidas diarias en todo el planeta.
 
En ese contexto, la Argentina no desentona. Ya tiene más de cinco millones de dosis y compromisos por diez veces esa cifra, suficientes para inmunizar a toda la población adulta. Las demoras en el cumplimiento de esos contratos no se le pueden achacar al comprador, cuando es una situación que se reitera en todas partes del globo.
 
Algunos casos a modo de ejemplo: Francia y Australia recibieron apenas el 0,35%, de las vacunas que encargó, Japón el 0,25%, Paraguay solo el 0,5% y Nueva Zelanda el 0,2%. Argentina, por su parte, recibió 7,5% de las vacunas por las que firmó contrato.
 
El operativo de vacunación comenzó lento los primeros dos meses del año pero comenzó a tomar velocidad a partir de la segunda semana de marzo. La semana pasada, la escasez de vacunas obligó a imprimirle un freno a ese impulso, pero la llegada de 800 mil Sputnik en los últimos diez días y una perspectiva más holgada para las próximas semanas permitirá recuperar el ritmo.
 
Cuando uno compara las estadísticas locales con las de otros lugares del mundo encuentra un patrón que se repite. En primer lugar, unos pocos países (como Israel, el Reino Unido, los Estados Unidos) que están muy avanzados en su campaña de vacunación; un segundo pelotón conformado básicamente por toda la Unión Europea.
 
La Argentina se ubica entre los que más vacunaron de un tercer grupo, con un resultado muy similar al de Brasil y mejor que México, la India, China, Sudáfrica y Rusia. Si uno pone el foco en la región, Chile ha tomado la delantera y creció rápido Uruguay luego de un comienzo muy tardío. Detrás, Argentina y Brasil le sacan una ventaja considerable al resto del continente.
 
 
La guerra por las vacunas
  
El miércoles, en un depósito en las afueras de Roma, un operativo policial descubrió 29 millones de dosis de Oxford/AstraZeneca correctamente almacenadas a la temperatura y con los cuidados requeridos. Se trataba de partidas no registradas ante el estado italiano ni las autoridades europeas.
 
La hipótesis más firme es que el laboratorio británico planeaba contrabandearlas al Reino Unido, donde la falta de vacunas provocó la suspensión del operativo para inocular a menores de 50 años. Las vacunas aparentemente habían sido hechas en Holanda. La UE había prohibido la exportación de dosis fabricadas en territorio continental como represalia al incumplimiento en la entraga de partidas ya pagadas.
 
Ayer, el gobierno de la India, el principal productor de fármacos del mundo, interrumpió la exportación de vacunas para priorizar la inmunización de sus habitantes, ante el crecimiento de casos que ubica a ese país entre los más afectados, sólo detrás de Brasil y los Estados Unidos.
 
La medida afectará los acuerdos de laboratorios que produzcan allí con otros países pero también al mecanismo Covax de la OMS, que debe garantizar el acceso a vacunas a los países más pobres del mundo. El bloqueo puede llegar a extenderse durante dos o tres meses, reportaron medios locales. Por ahora serán afectadas las partidas de Covishield y Novavax, aunque las Sputnik que están produciéndose allí podrían seguir el mismo destino.
 
Ese tipo de escenas seguirán repitiéndose en el sálvese quien pueda global, por lo menos durante lo que resta del 2021. Hay quienes, incluso, proponen que Argentina entre en ese juego, expropiando el compuesto producido por mabXience en la provincia de Buenos Aires para terminarlo en el país en lugar de enviarlo a México, donde el proceso de fraccionamiento y envasado sigue sufriendo demoras. No va a suceder.
 
No sólo es impracticable, porque el país carece de los insumos necesarios; y poco conveniente, porque el resto de los laboratorios nos daría la espalda en defensa de sus propios intereses. También es contrario a una militancia del multilateralismo que Alberto Fernández no piensa dejar de lado.
 
 
El vaso medio lleno
  
Con la llegada del noveno vuelo que une Buenos Aires con Moscú para traer casi medio millón de Sputnik y otro avión, de KLM, que tiene previsto aterrizar en Ezeiza el domingo con más de 215 mil dosis de Oxford/AstraZeneca asignadas al país a través del Covax, la Argentina habrá superado los 5 millones de vacunas en el país.
 
Es cierto que esto sucede más de dos meses más tarde del momento en el que se esperaba llegar a ese número, según los contratos que se habían firmado en un primer momento. Pero esas demoras son un denominador común en todo el planeta. Un informe confeccionado por el gobierno a partir de información diplomática da cuenta de eso.
 
Es un problema que afecta incluso a las economías más robustas del mundo. Alemania, por caso, tiene compromisos por 311,6 millones de vacunas y hasta ahora solamente recibió algo más de 12 millones. España sólo dispone de poco más de 8 millones de vacunas aunque había adquirido casi 137 millones. Francia encargó 226 millones de dosis y todavía no recibió ni 8 millones. Japón sólo tiene 1.360.000 vacunas aunque necesita 526 millones. México solamente recibió poco más de 7 millones aunque compró 254 millones. En la región, Brasil sólo tiene 20 de los más de 560 millones que encargó; Colombia 2.200.000 sobre más de 52 millones; Paraguay espera 5,2 millones y recibió sólo 24 mil vacunas.
 
En ese sentido, el gobierno argentino pudo tener acceso a casi una de cada diez dosis con las que creía contar. En total, tiene compromisos por más de 66 millones de vacunas. Los cinco millones en el país que llegaron al país hasta hoy espera duplicarlos antes de finales de abril, con la llegada de otros tres millones de Sinopharm (el primero, en pocos días), las vacunas del Covax, los envíos de Sputnik que llegan más o menos cada semana desde Moscú y una primera partida de 900 mil vacunas de Oxford/Astrazeneca, fabricadas en la Argentina y envasadas entre México y Estados Unidos, que, según confirmó ayer el canciller mexicano Marcelo Ebrard, estarán disponibles en menos de un mes.
 
Por Nicolás Lantos
Por Werner Pertot
 
Fuentes: El Destape y Página12
 

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04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

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