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"Me acusaron de envenenador serial y ahora me piden que consiga veneno para todos los argentinos". Alberto Fernández
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Nacionales - 07-03-2021 / 09:03
CUANDO EL OFICIALISMO SEÑALA, LA OPOSICIÓN MIRA EL DEDO

Para el macrismo, Formosa sería la nueva Venezuela

Para el macrismo, Formosa sería la nueva Venezuela
Los mismos que denuncian una “dictadura” en Formosa reconocieron el gobierno de facto de Jeanine Añez en Bolivia, que llegó al poder con tanques en la calle, dirigentes políticos secuestrados y funcionarios linchados por patotas parapoliciales. La caracterización no es inocente: en el imaginario de derecha, la palabra Venezuela da carta blanca para la intervención extranjera o el golpe de Estado. El siguiente paso es transferir esa cualidad de Insfrán a Alberto Fernández. Ya está sucediendo.
Ningún análisis sobre la situación de Formosa puede pasar por alto un dato: la provincia siguió una estrategia exitosa de supresión del Covid que le permite mostrar cifras comparables a las de Nueva Zelanda o Corea del Sur, con una cantidad de recursos infinitamente menor. En esos países se realizaron cuarentenas muy extensas y estrictas, hubo un control férreo de las fronteras y se reaccionó rápidamente ante la aparición de pocos infectados para contener nuevos brotes.
 
Son casos excepcionales y que la misma oposición que condena al gobernador Gildo Insfrán usa como ejemplo para esmerilar la respuesta a la pandemia del gobierno nacional. Es válido discutir hasta qué punto se puede aceptar el sacrificio de ciertos derechos en pos de un objetivo sanitario, pero no hacerse los boludos.
 
No resulta excepcional, por el contrario, que un sector de la sociedad se rebele ante las medidas de restricción impuestas desde el Estado. Sucedió en todos los países del mundo y en muchos, desde Rusia hasta Italia, desde Chile hasta Gran Bretaña, las protestas se dispersaron con una respuesta policial desmedida.
 
Ninguna estrategia de lucha contra el coronavirus justifica la violencia institucional. La falta de proporción en la represión a las manifestaciones formoseñas del viernes pasado debe ser condenada sin peros. De ahí a sostener, como sostiene la oposición, que en Formosa no rige el estado de Derecho, que debe haber una intervención federal o se tiene que reclamar la presencia de veedores extranjeros existe una distancia enorme y una doble vara flagrante.
 
Durante los 14 años de gobierno ininterrumpido del PRO en la ciudad de Buenos Aires los casos de violencia institucional no solamente no fueron condenados por el oficialismo porteño sino que fueron reivindicados. En los cuatro de mandato de Mauricio Macri al frente del gobierno nacional, también.
 
Los mismos que denuncian una "dictadura" en Formosa reconocieron el gobierno de facto de Jeanine Añez en Bolivia, que llegó al poder con tanques en la calle, dirigentes políticos secuestrados y funcionarios linchados por patotas parapoliciales. La caracterización no es inocente: en el imaginario de derecha, la palabra Venezuela da carta blanca para la intervención extranjera o el golpe de Estado. El siguiente paso es transferir esa cualidad de Insfrán a Alberto Fernández. Ya está sucediendo.
 
La reaparición del "espantapájaros venezolano" en el discurso opositor puede ser una buena noticia para el gobierno, porque señala el agotamiento de la agenda que Juntos por el Cambio promovió estos meses. Con el programa de vacunación ya en marcha y aumentando su ritmo en todo el país, la impostura antivacunas no sólo pierde efectividad: resulta contraproducente a medida que las dosis van llegando a cada hogar.
 
Realidad efectiva, a prueba de operaciones mediáticas, aunque el costo que ya se cobraron es altísimo. Un antiguo proverbio atribuido a Confucio sostiene que cuando un hombre sabio señala a la luna, un hombre estúpido se queda mirando el dedo. 
 

 
La cepa amazónica amenaza la incipiente recuperación
 
La ciudad de Manaos, capital del estado brasileño de Amazonas, fue el epicentro del coronavirus en Brasil. En abril del año pasado comenzó un brote que nunca pudo ser contenido y llegó a infectar al 70 por ciento de la población. Durante todo el año pasado, en esa ciudad de dos millones de habitantes, fallecieron 3400 personas por la pandemia.
 
A pesar de que los expertos anunciaron la inmunidad de rebaño de su población, una nueva cepa volvió a encender la mecha a finales del año pasado. En enero, el sistema sanitario volvió a colapsar. En lo que va de 2021 ya se registraron más de 4500 muertes por Covid en Manaos, un 30 por ciento más que en todo 2020. Los expertos aseguran que si no se toman medidas urgentes, lo peor todavía no quedó atrás.
 
Una característica de las cepas más contagiosas (los estudios más optimistas estiman que la variante amazónica, llamada P1, es un 40 por ciento más transmisible, otros hablan de 100% o más) es que tarde o temprano colonizan y terminan prevaleciendo sobre otras. En Manaos, los casos de P1 pasaron de menos del 1 por ciento en noviembre al 85 por ciento en febrero. Sin medidas de control ni restricciones por parte del gobierno de Jair Bolsonaro, la nueva variante se expandió como pólvora por todo el país. Hoy, hay 17 capitales estaduales con el sistema sanitario completamente colapsado y el resto se encamina al mismo desenlace. Los gobiernos locales que intentan imponer cuarentenas y toques de queda encuentran una fuerte resistencia social.
 
La variante P1 ya fue detectada en la Argentina, de acuerdo a los estudios que realiza el Proyecto Argentino Interinstitucional de Genómica, por ahora solamente en casos de personas que viajaron a Brasil o de contacto estrecho. La transmisión comunitaria, si todavía no está ocurriendo, es cuestión de tiempo. La situación de Brasil sirve como una advertencia de lo que puede suceder en el país en pocos meses, o incluso semanas. No existen soluciones mágicas: solamente acelerar la estrategia de vacunación, evitar el ingreso de más casos por la frontera (que podrían acelerar la aparición de un nuevo brote) y eventualmente volver a restringir actividades de alto riesgo que no resulten esenciales. Cabe preguntarse si el gobierno nacional tiene la capacidad y la voluntad de hacerlo.
 
 
Contemplación dactilar
 
Esta semana conocimos el fallecimiento de una médica del Hospital Fernández que se infectó esperando su turno. Se había anotado tarde influenciada por la campaña contra la Sputnik; no le alcanzó la autorización de Anmat y quiso esperar la publicación en The Lancet.
 
El gobierno nacional tomó nota de ese agotamiento y decidió dar por comenzado el año electoral poniendo la pelota cerca del arco rival. Eso explica la decisión del presidente Alberto Fernández de promover una querella penal sobre la firma de acuerdos con el Fondo Monetario Internacional durante el gobierno de JxC.
 
La mayoría de los expertos en la materia aseguran que es difícil que la causa termine en condenas a los funcionarios involucrados en esas negociaciones, pero la movida puede servir para poner en el candelero el desmanejo económico de la administración Macri durante todo el año electoral. Otras denuncias similares que hicieron en las últimas horas los ministros de Educación, Nicolás Trotta, y Obra Pública, Gabriel Katopodis, responden a la misma lógica de campaña.
 
Un antiguo proverbio atribuido a Confucio sostiene que cuando un hombre sabio señala a la luna, un hombre estúpido se queda mirando el dedo. El Frente de Todos no termina de encontrar las herramientas para resolver sus problemas más urgentes pero sus diagnósticos resultan difíciles de rebatir: el poder adquisitivo, el equilibrio externo, la concentración de la riqueza, el lawfare y, por supuesto, la pandemia son los temas clave para el futuro inmediato del país.
 
Juntos por el Cambio, en tanto, se agota en discusiones con hombres de paja, denuncias a entelequias y una doble vara difícil de sostener en el tiempo. La sabiduría del oficialismo puede y debe ser cuestionada. A esta altura del partido, resulta indiscutible que la oposición está sumida en un profundo ejercicio de contemplación dactilar.
 
 
Cuatro alfiles contra el Poder Judicial
  
La situación del Poder Judicial es un claro ejemplo de este fenómeno. Es la institución con peor imagen entre la sociedad argentina, según la enorme mayoría de los sondeos que entienden en la materia; sus fallos suelen llegar tarde y mal, los privilegios de casta que se otorgan a sí mismos los separan de los ciudadanos que dependen de sus decisiones, no están sometidos a ningún mecanismo de control más que los bizantinos engranajes del Consejo de la Magistratura, y en el caso de los ministros de la Corte Suprema, de un juicio político virtualmente imposible en estos tiempo de altísima polarización. Sin embargo, cada vez que el gobierno acerca una iniciativa (buena, mala, regular) al respecto, se encuentra con la negativa cerrada de la oposición a discutir siquiera la posibilidad de un cambio.
 
A juzgar por los acontecimientos, Alberto Fernández decidió modificar la estrategia que, en su primer año de gobierno, no le había dado resultado. Su discurso ante la asamblea legislativa, el alegato de Cristina Fernández de Kirchner el miércoles ante la cámara de Casación Penal, y en particular el a esta altura casi seguro reemplazo de la ministra de Justicia, Marcela Losardo, dan cuenta de eso. No puede sorprender a nadie: el Presidente hizo campaña apuntando contra este sistema, cuyos mecanismos siguen intactos. Losardo era la línea directa con el establishment judicial. Ese diálogo no dio resultados. Su figura no es la indicada para llevar adelante una estrategia como la que se delineó esta semana. Eso, más que su condición de funcionaria que no funciona, selló su suerte.
 
El desafío tendrá en adelante cuatro patas. La primera, en el Poder Ejecutivo, a cargo de quien reemplace a la ministra, será ordenar las piezas de la política para construir una correlación de fuerzas favorable que permita dar la batalla. La segunda, instrumentada por el ANSES, apunta  a acelerar la jubilación de más de 200 jueces y fiscales que ya están en condiciones de hacerlo. La tercera, en el Congreso, quedará en manos de Sergio Massa, a quien el Presidente le confió la tarea de negociar los términos y modificaciones que sean necesarios para aprobar los proyectos que envíe. La cuarta es la más difícil: destrabar la designación de un nuevo titular del Ministerio Público Fiscal, pieza clave en la estrategia oficialista. A esta altura del partido, el nombre de esa figura parece lo de menos.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuente: El Destape
 

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16-04-2021 / 10:04
El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, afirmó ayer que la provincia de Buenos Aires "adhiere a las medidas que dictó el presidente" Alberto Fernández para restringir la circulación y otras actividades para combatir el coronavirus y acusó a la oposición de Juntos por el Cambio de "hacer política y campaña electoral con la pandemia y tirarle nafta a la grieta".
 
Por otra parte, lamentó no poder coordinar acciones con la Ciudad de Buenos Aires porque, dijo, "el virus no reconoce un lado u otro de la General Paz", aunque sostuvo que "no me vengan con el verso del consenso porque parece que el único consenso es hacer lo que ellos quieren".
 
"Cuando buscábamos ese consenso con los jefes de Gabinete de Nación y de la Ciudad, el Jefe de Gobierno (Horacio Rodríguez Larreta) firmó un comunicado donde Juntos por el Cambio estaba en contra de las restricciones. Están en campaña electoral y buscan hacerle daño al Gobierno" nacional, aseveró.
 
Kicillof respondió a los cuestionamientos que formuló Rodríguez Larreta al Presidente y consignó que "vimos una oposición furibunda y hoy decidieron entrar en campaña electoral, les pido que la corten".
 
Asimismo, destacó: "A veces pienso sino sería mejor que venga (el expresidente Mauricio) Macri a discutir con nosotros. Pensamos que Larreta era diferente porque tenía responsabilidad de gobernar, pero es lo mismo". Y recordó que ayer, tras el anuncio de las medidas, la referente de Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich, "estaba en la Quinta de Olivos insultando al Presidente a viva voz".
 

16-04-2021 / 09:04
A las diez de la mañana, hoy mismo, se verán las caras hurañas el presidente Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta, el Jefe de Gobierno de la CABA, epicentro de la segunda ola de coronavirus. Presionado por el ala más gurka del PRO, Larreta arribará con un recurso ante la justicia contra la suspensión de la presencialidad de las clases, medida que los trabajadores de la educación venían reclamando por el aumento de contagios y la falta de vacunación. Nada indica que la vía judicial zanje el conflicto.
 
A Fernández le preocupan los contagios crecientes, el riesgo cierto de saturación del sistema sanitario. Necesita ganar tiempo, una exigencia que signa su mandato. En marzo-mayo del año pasado ganaba tiempo para fortalecer el sistema de salud, mejorar la infraestructura hospitalaria, conseguir insumos críticos, capacitar a profesionales de provincias, conducir la política sanitaria nacional. Sus adversarios se alineaban, lo alababan.
 
Hoy en día, Alberto quiere mitigar los efectos de la segunda ola que azota al mundo, a la región, a los países limítrofes, a Brasil. Para acotar los contagios y de nuevo para evitar la sobreocupación de camas críticas (o en salas comunes). Y para seguir vacunando, por último en la enunciación pero primero en las prioridades.
 
La peor falacia de Larreta y de Juntos por el Cambio es el sinuoso discurso sobre las vacunas. Fueron veneno, motivaron acciones penales... judicializan todo. El Gobierno nacional ganó la polémica respecto de las vacunas, acertó al concertar compras de la Sputnik V. La oposición vociferaba consignas anacrónicas, macartistas. Se equivocaron, sin autocrítica. Luego Larreta las distribuyó con criterio elitista, privilegiando a las prepagas o a profesionales privados que atienden de forma remota.
 
La mayoría abrumadora de la gente común ansía vacunarse. Lo revelan datos tangibles: la cantidad de inscriptos. Y costumbristas, la alegría ante cada dosis. Esa victoria genera obligación de atender a una demanda popular creciente. Los opositores subestiman lo conseguido, reclaman un calendario preciso. Mienten porque saben, por experiencia propia, que el mercado es escaso y concentrado.
 
Larreta es hábil comunicador. Vuelca conceptos sencillos, repite como mantra, hace ademanes serios. Soslaya su trayectoria y la de su partido el PRO en materia de salud y educación. Presupuestos avaros, favoritismo hacia los sectores privados, desdén y odio a los gremios, avaricia para las escalas salariales. Halaga con la palabra a los profesionales de la salud pero les niega licencias o vacaciones.
 
Todo esto acontece en el peor momento de la peste, con la gente cansada, con las vacunas abriendo una luz en el horizonte. La mirada al interés colectivo, la conducción, recaen sobre el Presidente quien --alelado por como escalan hechos que meten miedo-- decidió extremar las medidas de cuidado. También socorrer económicamente a los damnificados por las restricciones. Otra práctica ajena a Larreta, pródigo en alabanzas verbales y amarrete a la hora de abrir la billetera.
 
La Opinión Popular
 

15-04-2021 / 12:04
La causa conocida como "dólar futuro" se cerró y quedó demostrado, ya sin sombra de duda, que se trató de una persecución política, mediática y judicial contra Cristina, Axel Kicillof y otros funcionarios K. La denuncia original había sido presentada por Federico Pinedo y Mario Negri el 30 de octubre de 2015, cinco días después de la primera vuelta de la elección presidencial -cuando Daniel Scioli se impuso por tres puntos a Mauricio Macri- y tres semanas antes del ballotage del 22 de noviembre, que ganó Macri por dos puntos.
 
La intención perversa de la denuncia fue visible de entrada, no solo por la oportunidad temporal de su presentación sino porque recayó en el juzgado de Claudio Bonadío, el hombre que decidió no actuar como juez sino como verdugo con el beneplácito de toda la estructura judicial que estaba por encima de él y lo apañó en su tarea de hostigamiento a la entonces oposición política. No se puede olvidar que once de los trece procesamientos contra Cristina los dictó este infame magistrado; los otros dos corrieron por cuenta de otro pescado del cardumen macrista: Julián Ercolini.
 
La profunda corrupción que carcome al Poder Judicial se puso de manifiesto en esta causa absolutamente descabellada que acaba de cerrar, en fallo unánime, la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal con el sobreseimiento de todos los imputados por inexistencia de delito. El grado garrafal de perversión que encierra este procedimiento está en el hecho de que el expediente inició su curso, y continuó su desarrollo, sin el peritaje imprescindible que determinara si hubo o no perjuicio contra el Estado, es decir, si hubo o no accionar delictivo.
 
Esa evaluación crucial se concluyó nada menos que cinco años después de iniciadas las actuaciones, lapso en el cual los imputados estuvieron embargados y sometidos a un ataque mediático impiadoso por parte de la gran prensa porteña.
 

15-04-2021 / 11:04
En un mensaje al país, el presidente Alberto Fernández explicó que "en el AMBA estamos viviendo la mayor velocidad de aumento de casos desde el inicio de la pandemia. Por lo tanto, es nuestra obligación tomar medidas adicionales y convocar a la población a un cambio, para lograr que avance el plan de vacunación y evitar la saturación del sistema de salud".
 
Aclaró que "el mayor riesgo de transmisión se produce en las actividades sociales y recreativas nocturnas, donde no hay dos metros de distancia, se producen aglomeraciones, se usa escasamente el barbijo y también en espacios cerrados sin ventilación adecuada". Por todo ello, el Gobierno decidió una serie de nuevas medidas que regirán para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), desde las 0 horas del día 16 de abril, como la de circulación nocturna o la suspensión de la presencialidad en las escuelas, por dos semanas.
 
Además, el gobierno dará una ayuda de 15 mil pesos para los sectores más vulnerables. Será para beneficiarios de la AUH, Asignación Universal por Embarazo y monotributistas de las categorías más bajas de los lugares con las nuevas restricciones. El Presidente también anticipó que evaluará alternativas para el caso de alquileres y dio precisiones sobre las nuevas medidas, entre ellas que los shoppings deben cerrar.
 
Acompañando al brasileño Jair Bolsonaro que, con más de 360.000 muertos sobre sus espaldas, apeló a un mensaje irónico para referirse a las nuevas restricciones impuestas en Argentina, hubo algunas inentendible protestas con cacerolas por parte de la oposición contra las medidas para cuidar a la gente en algunos barrios de la Capital y en las zonas más ricas del conurbano.
 
Mientras las terapias intensivas están al borde de la saturación y a diario se rompen récords de contagios y muertes, referentes de la oposición macrista, como Patricia Bullrich y Miguel Ángel Pichetto, se manifestaron contra las medidas anunciadas por el presidente para intentar frenar la segunda ola. A través de las redes sociales y los grandes medios de comunicación porteños, aprovecharon para hacer demagogia en defensa de "la gente que trabaja" frente a las medidas.
 
Sin embargo, ocultan que su verdadera preocupación es la de garantizar que las ganancias de los grandes empresarios no se vean perjudicadas por ningún motivo. Los dichos de los referentes de Juntos por el Cambio no son más que demagogia en un año electoral con el fin de ocultar sus verdaderos intereses: la defensa irrestricta de la ganancia de una minoría empresaria sin importar el nivel de crisis que pueda alcanzar la situación sanitaria y social.
 
Más allá de sus dichos mediáticos, la propuesta de la alianza opositora es que toda la actividad, ya sea esencial o no, siga funcionando a pesar de la situación sanitaria, sin protocolos que se apliquen realmente, sin que los empresarios tengan que hacerse cargo del transporte de sus empleados a sus establecimientos y sin ninguna garantía económica y sanitaria para las grandes mayorías. En pocas palabras, quieren que las ganancias empresarias sigan a pleno mientras los trabajadores se contagian y fallecen. Sigue el consejo de Mauricio Macri: "Que se mueran los que tengan que morirse".
 
La Opinión Popular
 

14-04-2021 / 11:04
La ministra de Salud, Carla Vizzotti, explicó que el sistema sanitario está "en tensión" por la aceleración de los contagios y llamó a la población a cuidarse. Dijo que para tomar nuevas medidas si hacen falta no se van a regir sólo por el aumento de los contagios y subrayó que aún no se llegó a  verificar si las restricciones que puso Alberto Fernández hicieron bajar la curva. Llamó a que los gobernadores a que se "empoderen" y a la gente a postergar "todo lo postergable".
 
También convocó a todo el arco político opositor a estar "a la altura de la circunstancia". La oposición parece cada vez más extraviada. Las manifestaciones públicas de sus principales referentes asombran por la vacuidad de sus ideas y propuestas. Tal carencia es lo que, quizás, la haya conducido a extremar su rol opositor a manifestaciones inauditas. Apenas el oficialismo se pronuncia sobre un tema, como un acto reflejo carente de racionalidad, la oposición de inmediato apuesta por el contrario.
 
Cuando el Presidente de la Nación anunció los lineamientos generales para los cuidados sanitarios ante la llegada de la segunda ola de la pandemia, la figura más vociferante y de mayor presencia en los medios porteños, Patricia Bullrich, expresó su oposición... antes de que las medidas fueran divulgadas y por lo tanto conocidas.
 
Los prejuicios políticos de Juntos por el Cambio los habían llevado a desacreditar la Sputnik V, la vacuna elaborada por el Instituto Gamaleya de Rusia. El desempeño notable de ese producto y los elogios que cosechó en todo el mundo puso en ridículo la advertencia opositora; y volvió más sospechoso todavía su insistente prédica en favor de la vacuna de Pfizer, aun cuando se sabe que las condiciones que pretendió imponer el laboratorio yanqui frustraron un acuerdo con el Estado argentino. Chile está padeciendo a Pfizer pues ha enviado al país trasandino apenas unas miles de dosis de su vacuna. 
 

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