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Nacionales - 06-03-2021 / 09:03
MILAGROSO: PATRICIA BULLRICH SALIÓ A REPUDIAR LA REPRESIÓN

Represión en Formosa y demagogia macrista

Represión en Formosa y demagogia macrista
La represión de este viernes volvió a mostrar el carácter políticamente regresivo que tiene el gobierno de Formosa. Al mismo tiempo desnudó la demagogia política de la oposición de Juntos por el Cambio, que fogoneó la protesta provincial al tiempo que la utilizó para hacer política a escala nacional. Para la oposición derechista, solo se trata de debilitar al Gobierno. Es repudiable la represión en Formosa y es ridícula la derecha repudiando la represión en Formosa.
La policía de Formosa reprimió con balas de goma y gases lacrimógenos una manifestación contra el gobierno de Gildo Insfrán por su decisión de volver a la Fase 1 del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) decidida el jueves por el Consejo de Atención Integral de la Emergencia Covid-19 luego de detectar un rebrote de 43 contagios, la mayoría en la capital.
 
El lamentable operativo incluyó detenciones y provocó heridas en varios manifestantes. La represión -que fue bastante dura- alcanzó repercusión nacional y fue repudiado por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, la Secretaría de Derechos Humanos, la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, y organizaciones de derechos humanos.
 
Los grandes medios opositores porteños se encargaron de transmitir los hechos al mismo tiempo que denunciaban todo lo actuado por Insfrán en los meses de la cuarentena. La demagogia y la utilización política no se hicieron esperar. Desde la cúpula de Juntos por el Cambio, en un acto de cinismo desvergonzando, Patricia Bullrich repudió la represión. No fue la única figura de este espacio en hacerlo, las condenas llovieron. Las mismas que están ausentes cuando se reprime en provincias gobernadas por ese espacio político, como en Jujuy.
 
La represión de este viernes mostró el carácter políticamente regresivo que tiene el gobierno de Formosa. Al mismo tiempo desnudó la demagogia política de la oposición de Juntos por el Cambio, que fogoneó la protesta provincial al tiempo que la utilizó para hacer política a escala nacional. Para la oposición derechista, solo se trata de debilitar al Gobierno. Es repudiable la represión en Formosa y es ridícula la derecha repudiando la represión en Formosa.
 
La represión siempre está mal venga de donde venga, pero ver dirigentes macristas indignados por el accionar de la policía de Formosa, y cuando fueron gobierno, repartían palos a diestra y siniestra a los jubilados, mientras miraban complacidos, es de una hipocresía  garrafal.
 

 
El rechazo a la medida se tradujo en protestas que comenzaron en la noche del jueves y continuaron ayer a la mañana, cuando sectores macristas opositores a Insfrán convocaron a manifestarse desde las redes sociales y cientos de formoseños salieron a las calles. Alrededor de las 11 hubo un intento de ingresar por la fuerza a la Casa de Gobierno, al que la policía respondió con balas de goma y gases. Con el correr de las horas el nivel de violencia creció y derivó en detenciones, corridas y heridas de balas de goma.
 
El ministro de Gobierno formoseño, Jorge Abel González, señaló que la policía "no tiene carta blanca", que tenía la orden de "mantener la valla para evitar el contacto" con los manifestantes y que la represión comenzó cuando "los agredieron con cascotes y ladrillos". Por ello "se dio intervención a la Justicia y al procurador, para hacer cesar esa acción". González consideró a las protestas como "una movida política electoral".
 
Ante ese escenario, y pese al intento de justificación del accionar policial por parte de las autoridades locales, la Secretaría de Derechos Humanos condenó "violencia ejercida" y señaló que "el uso político que algunos sectores hacen de estos hechos y la violencia de algunos manifestantes no justifica el uso desproporcionado de la fuerza policial".
 
La Opinión Popular
 
 
 
FORMOSA
 
Milagroso: Patricia Bullrich salió a repudiar la represión
 
La ex ministra de Seguridad de Macri, que utilizó a las fuerzas policiales en reiteradas ocasiones ante los manifestantes, criticó a la gestión actual por lo ocurrido en Formosa.
 
La ex ministra de Seguridad durante la gestión de Mauricio Macri y actual líder de "Juntos por el Cambio", Patricia Bullrich, se expresó en redes sociales tras conocerse las protestas y represión en la provincia de Formosa. Comerciantes y vecinos de la capital se quejaron por el retroceso ante el crecimiento de casos por coronavirus y salieron a la calle durante la noche. Como respuesta, la Policía salió a la calle y castigó a los manifestantes con balas de gomas y gases lacrimógenos.
 
Tras esto, a través de Twitter, la presidenta del PRO mostró su enojo por lo ocurrido con las fuerzas de seguridad y le envió un mensaje directo al máximo mandatario de la Nación, Alberto Fernández. "Presidente: reprimen y tiran con balas de goma a los formoseños, que le exigen a Gildo Insfrán poder trabajar. Espero que la justicia actúe. ¿Hasta cuándo va a permitir estos atropellos?", expresó con algo de indignación.
 
Cabe destacar que durante su gobierno, Bullrich utilizó a las fuerzas de seguridad en muchísimas ocasiones para atentar contra la vida y libertad de personas que se manifestaban en las calles. Una de las más recordadas, por supuesto, ocurrió durante la Reforma Previsional sobre el sistema de jubilaciones y pensiones que impulsó el mismo macrismo. El rechazo fue total: paro nacional de la CGT, cacerolazos masivos en distintos puntos del país, el recordado "verdurazo" y la dura represión en el Congreso contra jubilados y periodistas.
 
Recordemos que los hechos violentos ocurrieron luego de que el Consejo de Atención Integral de la Emergencia Covid-19 decidiera que toda la provincia regrese a la Fase 1 del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) por el rebrote que se dio en las últimas semanas.
 
Se detectaron 23 casos y 17 son de la ciudad capital. Por lo pronto, quedaron suspendidas todas las actividades flexibilizadas hasta el momento mientras que el transporte interjurisdiccional también debió detenerse.
 
 
Bullrich al poder: las cifras que asustan
  
Al finalizar la gestión de Mauricio Macri, se conocieron los datos del Informe Anual de la Situación Represiva 2019 presentado por la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI). Con Bullrich como ministra de Seguridad, se dio el triste récord de que el Gobierno fue el más represor de la historia democrática en el país. Como si esto fuera poco, el aparato represivo del Estado asesinó a una persona cada 19 horas.
 
En aquel momento, la política de la actual líder del PRO y el aval oficial, frente a la prensa y la sociedad, al gatillo fácil junto a la "doctrina Chocobar" terminó siendo la que cosechó más muertes a manos de la represión estatal durante los últimos 36 años de democracia. En total fueron más de 1.800 personas asesinadas por la policía en 1.435 días del Gobierno. Desde el retorno de la democracia, en 1983, el número ascendió a 7.093 casos.
 
Además, el informe remarca que la mayoría de las muertes en la gestión de Cambiemos se dieron en cárceles, patrulleros y comisarías; luego por el gatillo fácil; por situaciones de intrafuerza o intrafamiliar y en otros delitos o movilizaciones. En la última categoría aparecen nombres tan recordados como los de Santiago Maldonado, Rafael Nahuel, Ismael Ramírez y Rodolfo Orellana, asesinados en las provincias de Chubut, Río Negro, Chaco y Buenos Aires.
 
Fuente: El Destape
 

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El naufragio de la ley de propiedad privada dejó al descubierto la incompetencia política oficialista, las internas feroces en la Casa Rosada y un estruendoso choque contra el límite de sus propios aliados, en medio de una profunda crisis económica y un acelerado desencanto de la sociedad y de sus propios votantes. Un escenario agravado luego de que la cuestión Malvinas alrededor de la selección de fútbol generara un clima nacionalista que colisionó de frente contra el cipayismo libertario y expuso su escaso arraigo popular.
 
El bochornoso traspié de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado representa el síntoma terminal de un oficialismo cegado por el dogmatismo y desprovisto de oficio político. Lo que el Ejecutivo pretendía vender como un triunfo terminó convertido en un cascarón vaciado: acorralada por la falta de apoyo de los bloques dialoguistas, la Casa Rosada debió capitular y retirar apresuradamente los capítulos centrales de extranjerización de tierras y la flexibilización de la Ley de Manejo del Fuego. El dictamen final fue aprobado desflecado y reducido a menos de un tercio de sus ambiciones originales, dejando al desnudo que las mayorías parlamentarias no se edifican con bravuconadas de redes sociales ni con intervenciones torpes como las del senador Joaquín Benegas Lynch, cuyos insultos a los senadores aliados terminaron de dinamitar los puentes de negociación.
 
Fiel a su matriz refractaria a la autocrítica, la reacción de la conducción libertaria ante semejante derrumbe consistió en desatar una inmediata cacería interna de chivos expiatorios. En lugar de asumir los errores de cálculo de la gestión, la Casa Rosada liderada por Javier y Karina Milei optó por aislar y "freezar" al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, amagando con congelar el resto de sus proyectos en carpeta tras convertirlo en un yunque político. Al mismo tiempo, el enojo oficialista apuntó directamente contra Patricia Bullrich, a quien responsabilizan por fallar en la contabilidad de los votos y perder el control de la sesión. Este pase de facturas expone un gabinete frágil y fracturado, donde los propios arquitectos del programa gubernamental son arrojados a los leones ante la primera turbulencia institucional.
 
 
En última instancia, la mutilación de este proyecto emblemático expone el techo del modelo libertario: una administración que chocó de frente contra el límite de sus aliados e incapaz de sostener consensos duraderos. La incapacidad para articular mayorías y la constante tendencia a refugiarse en la intransigencia demuestran que el dogmatismo autoritario se vuelve impotente ante la dinámica republicana. Con Sturzenegger desautorizado y Bullrich golpeada políticamente, el gobierno ingresa en una peligrosa fase de insularidad y parálisis parlamentaria, donde la falta de muñeca política condena al oficialismo a multiplicar derrotas mientras la gestión cotidiana se consume entre internas feroces e improvisación.
 
De la redacción de La Opinión Popular

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