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Sociedad e Interés General - 13-02-2021 / 18:02

El gobierno títere de Guido vuelve a impedir pronunciar el nombre del denominado “tirano prófugo”

El gobierno títere de Guido vuelve a impedir pronunciar el nombre del denominado “tirano prófugo”
El senador José María Guido, que encontrándose primero en la línea de sucesión presidencial, ocupó las funciones de los poderes ejecutivo y legislativo, como un dictador civil. Con ello se intentó maquillar el golpe de Estado con una salida seudo constitucional. Pero, Guido era solo un títere tras el cual gobernaban los militares gorilas antiperonistas.
 
El golpe de estado militar del 29 de marzo de 1962, liderado por el teniente general Raúl Poggi, el almirante Agustín Penas y el brigadier general Cayo Alsina, tuvo elementos tragicómicos que determinaron que no fuera un militar, sino un civil, José María Guido, quien accediera al gobierno luego de derrocar al presidente Arturo Frondizi.
 
Los militares golpistas convocaron a Guido en la Casa Rosada para comunicarle que sería reconocido como presidente, en tanto y en cuanto se comprometiera por escrito a ejecutar las medidas políticas indicadas por las Fuerzas Armadas, siendo la primera de ellas anular las elecciones en las que había ganado el peronismo.
 
Guido aceptó las imposiciones militares, firmó un acta dejando constancia de ello y fue entonces habilitado por los militares gorilas para instalarse con el título de presidente, pero clausurando el Congreso Nacional e interviniendo todas las provincias.
 
El peronismo había sido proscripto por la dictadura militar de 1955, pero Frondizi volvió a habilitarlo electoralmente, aunque manteniendo la prohibición a Juan Perón de presentarse como candidato y volver al país.
 
Pero, el 14 de febrero  de 1963, la dictadura del civil Guido da fuerza de ley al Decreto 7165/62, que restablece la plena vigencia del tristemente célebre Decreto 4161 de la dictadura del general Aramburu: vuelve a quedar prohibido pronunciar el nombre del "tirano prófugo" (Juan Perón, exiliado en España).
 
Poco después, el 24 de julio de 1963, Guido dictó un Estatuto de los Partidos Políticos que sirvió de instrumento para mantener al peronismo  en la proscripción y la ilegalidad.
 
Por Blas García para La Opinión Popular



Fuente: Wikipedia
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El gobierno títere de Guido vuelve a impedir pronunciar el nombre del denominado “tirano prófugo”
José María Guido.
26-02-2021 / 19:02
26-02-2021 / 19:02
 
Manuel Belgrano es el creador de la bandera "Azul y blanca" y no la "celeste y blanca" que impusieron Sarmiento y Mitre. La bandera, creada en Rosario el 27 de febrero de 1812 por Belgrano inspirada en la escarapela azul-celeste del Triunvirato, debido al color de la heráldica, que no es azul-turquí ni celeste sino el que conocemos como azul. Nada tuvo que ver el color del cielo con que nos quisieron convencer.
 
Algunos utilizan el argumento para defender el celeste, por el hecho de que por la "sincera religiosidad de Belgrano", este debió tomar el celeste de la virgen y no el azul. Sin embargo la "sincera religiosidad de Belgrano" no contradice el hecho de que usara al azul ya que algunos suponen que el azul-celeste de los patricios fue tomado de la Orden de Carlos III, otros, de la inmaculada Concepción, y otros que ambos colores (el blanco y el azul) fueron sacados del escudo de la ciudad de Buenos Aires, cuyos colores eran precisamente blanco y azul.
 
Lo cierto es que el Congreso sancionó la ley de banderas el 25 de enero de 1818 estableciendo que la insignia nacional estaría formada por "los dos colores blanco y azul en el modo y la forma hasta ahora acostumbrados". 
 
Tampoco fueron "celestes y blancas" las cintas que distinguieron a los patriotas del 22 de mayo, sino que eran solamente blancas o "argentino" que en la heráldica simboliza "la plata". Fueron solamente blancas. La cinta azul se agregó como distintivo del Regimiento de Patricios. Pero tampoco era celeste, sino tomados del azul y blanco del escudo de Buenos Aires. 

 
26-02-2021 / 19:02
26-02-2021 / 19:02
26-02-2021 / 19:02
 
El 27 de febrero de 1974, el Jefe de la Policía de Córdoba, el teniente coronel (RE) Antonio Domingo Navarro, fue relevado de su cargo de Jefe de Policía provincial por el gobernador, Ricardo Armando Obregón Cano por considerarlo "poco confiable". El jerarca policial le respondió acuartelando a siete mil efectivos bajo sus órdenes en la ciudad, aduciendo una "infiltración marxista" en el Gobierno Popular.
 
Esa misma tarde, grupos de comandos civiles ocuparon las emisoras La Voz del Pueblo y Radio Córdoba y emitieron comunicados en apoyo al jefe de la insurrección. Al caer la noche, hubo tiroteos en distintas partes de la ciudad. Civiles armados e identificados con brazaletes comenzaron a circular por las calles.
 
A la noche, un grupo de más de cincuenta policías provinciales, vestidos de civil y con armas largas, ingresó a los gritos a la Casa de Gobierno y depuso al gobernador peronista Obregón Cano y a su vice, el dirigente gremial Atilio López
 
Los sublevados, que tomaron por asalto la Gobernación, se encontraban al mando del facho Navarro, y detuvieron en forma ilegal a las autoridades que once meses antes habían ganado las elecciones con más del 50 por ciento de los votos. El "movimiento", conocido como el "Navarrazo" o el anticordobazo, contaba con apoyo en el gobierno central, especialmente del ministro de Bienestar Social, "El Brujo" José López Rega.
 
Los sediciosos detuvieron, para tenerlos como rehenes, a unos setenta funcionarios que se encontraban en la gobernación, entre ellos, los ministros de Bienestar Social y de Gobierno; el presidente del Banco de la Provincia; el Fiscal de Estado, y los diputados Luis Bruno Blas García, autor de esta nota.
 
Esa noche, los grupos de comandos civiles "fachos" de Navarro llevaron a cabo un atentado contra el domicilio de Obregón Cano y descargaron sus armas contra los frentes de las casas, los faroles de alumbrado o, simplemente, el aire. El objetivo era sembrar el caos y el terror para provocar la intervención a la provincia. En los días siguientes serían detenidos más de 80 personas y se producirían decenas de allanamientos ilegales.
 
El 2 de marzo el gobierno nacional de Juan Perón dio a conocer su lamentable posición: la intervención federal al Poder Ejecutivo de la provincia. Obregón Cano y López, faltos de apoyo político en el plano nacional, renunciaron el 8 de marzo.
 
El Navarrazo fue la antesala del golpe genocida de 1976, el anticipo de lo que sucedería con la dictadura militar, por el derrocamiento de un gobierno democráticamente elegido por el voto popular; la persecución y el asesinato de militantes políticos y gremiales; y la implantación  de un estado policial autoritario que desplegó la represión ilegal en toda su magnitud.


Escribe Blas García 

 
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