De pronto se oye el grito de Alberto Montiel, caudillo de la Liga Patriótica local, su hijo Héctor, también integrante de la Liga, yacía muerto junto a él, frente a la policía, entre las flores. Y en un banco de la plaza una madre sentada con el hijo muerto de un balazo, entre los brazos. El diario La Nación dio su versión, denunciando a judíos que eran ayudados por anarquistas y agitadores extranjeros.
 
Por Carlos Morales para La Opinión Popular

 
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Sociedad e Interés General - 12-02-2021 / 11:02
LA "SEMANA TRÁGICA" PROVINCIAL

A cien años de la represión de Villaguay

A cien años de la represión de Villaguay
La Liga Patriótica Argentina, constituida por ricos hacendados de la zona, desfilando por las calles de Gualeguaychú.
El 11 de febrero se cumplen 100 años de una de las represiones más violentas que ha sufrido el movimiento obrero entrerriano en su historia: los hechos de Villaguay de 1921.
 
Una concentración obrera había sido convocada para reclamar la libertad de José Aksentzov, un militante socialista oriundo de Ucrania, que presidía el Sindicato de Oficios Varios de la ciudad. El sindicalista había sido detenido días antes, luego de haber sido golpeado salvajemente por los agricultores afectados por la huelga de "braceros" de Villa Domínguez (hoy serían estibadores), que el gremio había dispuesto para reclamar un aumento de salarios.
 
Aunque Aksentzov fue la víctima del ataque, cuando el gremialista fue a radicar la denuncia en la comisaría de Domínguez quedó detenido por "agitador profesional". La injusta detención motivó que los obreros, apoyados por organizaciones de otras ciudades, se movilizaran a la plaza de Villaguay el 11 de febrero de 1921, con la idea de pedir su liberación.
 
Desde temprano, circuló entre el vecindario la noticia de que esa gente asaltaría el pueblo y muchos vecinos concurrieron a la plaza armados. Era la siesta en que comenzaba el carnaval. Rodeaban la tribuna gente en su mayoría conservadores y hombres armados de la Liga Patriótica de Manuel Carlés que habían ido a deshacer el mitin.
 
La Liga Patriótica era una agrupación nacionalista de derecha. Incluía organizaciones paramilitares, actuando como grupos de choque, hostigando mediante acciones violentas a las organizaciones sindicales y grupos de trabajadores en huelga, ofreciendo mano de obra alternativa para reemplazar a los huelguistas.
 
Desarrollaba toda una acción de propaganda a favor de un pensamiento protofascista y opuesto a las tendencias marxistas y anarquistas que se estaban extendiendo entre los trabajadores en esa época como consecuencia de la inmigración europea.
 
Cuando el obrero gráfico Nieves Cisneros comenzó  a dar las razones del acto, a sus primeras palabras las interrumpió el grito insultante de 'haraganes'. Tras el grito, un tiro. Y otro. Y puñetazos y corridas. Y civiles a caballo tras los fugitivos, enarbolados los rebenques como en cargas a degüello, apaleando a trabajadores. Judíos que huían despavoridos hacia Domínguez y Clara. Criollos que les cortaban los bigotes a cuchillo. Y la policía cómplice reprimiendo a diestra y siniestra.

 
De pronto se oye el grito de Alberto Montiel, caudillo de la Liga Patriótica local, su hijo Héctor, también integrante de la Liga, yacía muerto junto a él, frente a la policía, entre las flores. Y en un banco de la plaza una madre sentada con el hijo muerto de un balazo, entre los brazos. El diario La Nación dio su versión, denunciando a judíos que eran ayudados por anarquistas y agitadores extranjeros.
 
Por Carlos Morales para La Opinión Popular

 



Rusos y rojos en Entre Ríos: a cien años de la represión de Villaguay
 
Estos hechos, no fueron fortuitos, sino que se produjeron en un momento clave del incipiente desarrollo del movimiento obrero entrerriano, el momento de mayor crecimiento en huelgas y organización de su historia, en el que se estaba gestando una organización clasista e independiente de los intereses de las clases y partidos dominantes.
 
Los hechos que aquí narraremos abrieron un ciclo de ofensiva burguesa sobre los trabajadores entrerrianos que coronó con la sangrienta represión del 1º de mayo en Gualeguaychú y terminó por desarticular el importante movimiento organizativo que venían realizando los trabajadores que entrarían en una fase de reflujo hasta, por lo menos, 1927.
 
 
El joven movimiento obrero entrerriano hacia el año '21: expansión organizativa y movimiento huelguístico en ascenso
 
El inicio del año 1921 encontró al movimiento obrero entrerriano en un período de plena expansión organizativa que remonta sus orígenes en nuestra a provincia a fines del año '17. Paradójicamente mientras el movimiento obrero a nivel nacional se encontraba en reflujo desde la Semana Trágica y empezaba a extenderse e intensificarse la represión sobre los obreros organizados y en lucha, en la provincia se asistía a un crecimiento en materia organizativa y, en consecuencia, de los conflictos emprendidos por los trabajadores.
 
En materia organizativa, el año que acababa de concluir había sido el de mayor crecimiento a nivel sindical en la provincia: en 1920 se fundaron 34 sindicatos. Este proceso se vio favorecido e impulsado por la llegada a la provincia de delegados de la FORA del IX Congreso (de orientación sindicalista) que promovieron la formación de numerosos nuevos sindicatos y organizaciones obreras. Este auge organizativo derivó en la conformación de la Federación Obrera Provincial de Entre Ríos (FOPER) en enero de 1921, organización que pretendía coordinar las acciones de las distintas federaciones obreras departamentales o comarcales que distribuían a lo largo y a lo ancho de la provincia, dando impulso a las distintas luchas e instancias organizativas.
 
A nivel de la conflictividad, por su parte, desde los últimos meses de 1917 se venían registrando una multiplicidad de conflictos entre los que se destaca un importante movimiento huelguístico de los estibadores a lo largo y ancho de la provincia.
 
Simultáneamente a la expansión de la organización sindical, en la provincia se venía desarrollando un importante movimiento cooperativista. Dicho movimiento cooperativista fue impulsado por diferentes sectores en la provincia, destacándose entre ellos los militantes del Partido Socialista (muchos de ellos inmigrantes de la Rusia zarista y algunos con experiencia en la militancia revolucionaria dentro del POSDR) y encontrando en las colonias judías entrerrianas un lugar privilegiado de desarrollo de dicho asociativismo.
 
 
Los acontecimientos
  
El conflicto cuyo desenlace sangriento se vivió en la ciudad de Villaguay, se inició con el reclamo del Sindicato de Oficios Varios de la vecina localidad de Villa Domínguez en reclamo de un aumento salarial, en el contexto general de los conflictos de los estibadores, quienes venían realizando huelgas y boicots en distintas localidades de la provincia desde 1918.
 
El secretario del sindicato era José Aksentzoff, militante socialista de origen ucraniano, empleado del Fondo Comunal y organizador del primer sindicato de estibadores de Domínguez, que luego extendería su representación a los obreros de las trilladoras (vinculados directamente a los estibadores en el mismo proceso de trabajo). Aksentzoff, a su vez, era perseguido permanentemente por las autoridades de la JCA (Jewish Colonization Asociation), asociación internacional (con sede en París) que tenía por función relocalizar emigrados judíos (principalmente de Europa y Asia) en colonias agrícolas por todo el mundo.
 
En el marco del conflicto salarial, el 1° de febrero, unos estibadores se negaron a descargar las bolsas de cereal de unos colonos de apellidos Levitsksy y Krementchutsky (propietarios de las trilladoras) cuyos peones no estaban federados. A raíz de este incidente se produjeron enfrentamientos a golpes y hubo detenciones: Aksentzoff y el resto de los integrantes del sindicato fueron brutalmente golpeados (el dirigente realizó una denuncia en la comisaría de Domínguez), detenidos y conducidos posteriormente a la Jefatura de Policía de la localidad vecina de Villaguay, por intermedio del jefe de policía de dicha localidad, Galaor Cintor.
 
Mientras los agresores, hijos de los colonos, quedaron rápidamente en libertad, al sindicalista se lo mantuvo detenido, acusado de "agitador profesional" (La Vanguardia, 27/2/21).
 
Ante estos hechos, los trabajadores, reunidos en asamblea en Domínguez el día 10 de febrero (un día después de otro episodio violento del conflicto de los estibadores: un tiroteo que enfrentó a obreros con policías y rompehuelgas en Galarza, departamento de Gualeguay, con heridos en ambos bandos) convocados por el sindicato local, organizaron un mitin de protesta en reclamo de su inmediata liberación, a realizarse el día siguiente en Villaguay.
 
De acuerdo a lo relatado por Miranda, vecino de Villaguay, el mitin fue organizado por el Partido Socialista encabezado por Marcos Wortman y Miguel Kipen. ¿Quiénes eran estos militantes?
 
Miguel Kipen fue un militante del Partido Socialista nacido en Melitopol, Rusia, donde comenzó su militancia en el Partido Socialdemócrata Ruso desde joven estudiante en San Petersburgo, alineándose luego del segundo congreso en el ala menchevique bajo el influjo de las ideas de Plejanov, en filosofía, y de Martov, en el plano organizativo. Arribado a Entre Ríos en 1912, luego de escapar de Siberia y tras un exilio en Suiza, fue uno de los pioneros del cooperativismo en la provincia, y un destacado dirigente que sostuvo debates públicos con el reconocido dirigente socialista Enrique Dickmann y mantuvo correspondencia con destacados políticos y referentes del socialismo como Karl Kautsky y el mismo Plejanov.
 
Marcos Wortman, también militante socialista, fue discípulo de Kipen y también impulsor del cooperativismo en la provincia, desde donde editó el periódico "El Campo". Vale decir que el socialismo representó el ala izquierda del cooperativismo en las colonias judías entrerrianas. El otro ala, por su parte, se encontraba inspirado por el ideario utópico-campesino de Tolstoi y tenía cómo principal referente al ingeniero ruso Miguel Sajaroff, cuñado de Kipen, y era un cooperativismo renuente a la vinculación con la política y los partidos políticos.
 
El mitin en la ciudad de Villaguay, al cual asistieron trabajadores de localidades vecinas cómo Villa Clara, Domínguez, Capilla, Jubileo, San Salvador y Concordia, fue reprimido a tiros por una "Brigada Blanca" (que se formalizaría en los días subsiguientes como la Liga Patriótica de Villaguay) al mando de los hijos del terrateniente y senador liguista Alberto Montiel, quién había irrumpido mientras hacía uso de la palabra un obrero de la Federación Obrera Comarcal local, un tipógrafo de origen español apellidado Nieves Cisneros. A los insultos le siguieron los disparos.
 
La policía local, por su parte, también intervino en la represión contra los obreros. El saldo: 5 muertos (entre ellos el hijo de 17 años de Alberto Montiel, Héctor) y una treintena de heridos (en su mayoría obreros) y, a raíz de la caza de brujas posterior y 76 manifestantes detenidos (todos obreros).
 
En los días posteriores al suceso, arribó a la ciudad el diputado socialista Fernando de Andreis para informarse de los sucesos, sin embargo, el recibimiento no fue el mejor: en la estación no había coche ni chofer esperando para llevarlo al pueblo y ningún hotel de la ciudad le brindó alojamiento. Finalmente, fue albergado en la casa de un ex compañero de estudios, el Dr. Benjamín Riera. En telegrama dirigido al gobernador Marcó (UCR), De Andreis le hizo llegar a su conocimiento que "los detenidos a disposición de la justicia del crimen no están garantidos en sus vidas lo que traba resolución judicial de ser puestos en libertad por falta de mérito para el proceso", solicitando a su vez inmediata intervención para evitar "nuevos sucesos sangrientos no siendo la policía de ésta garantía suficiente para evitar atropellos contra los detenidos que salgan en libertad".
 
En su respuesta, Marcó señaló que no compartía sobre la insuficiencia de la policía aunque admitió que, aisladamente, podrían producirse nuevos atropellos burlando la vigilancia policial aun cuando ésta fuese reforzada, puesto que el pueblo de Villaguay se encontraba "honda y profundamente herido y afrentado por los actos sediciosos y sangrientos ocurridos en día once" ("Los sucesos de Villaguay" en El Diario, 17/2/21).
 
Estos violentos sucesos alcanzaron repercusión nacional y La Nación dio cuenta de los mismos, elevando el tono antisemita, xenófobo y antiobrero, al sostener que se trata de "el estallido de una verdadera lucha entre criollos y judíos... al servicio de propagandistas y agitadores profesionales" (La Nación 17/2/21). Como bien señala McGee Deutsch, para el diario de Mitre se trató de un "enfrentamiento entre revolucionarios judíos y criollos ordenados, basándose en el hecho de que 18 de los prisioneros eran judíos. Sin embargo, la mayoría de los detenidos eran criollos" (McGee Deutsch, S., "La derecha durante los primeros gobiernos radicales", en Vergara, J. La derecha Argentina, Buenos Aires, 2001, p. 85).
 
La Vanguardia le respondería acusándolo de ser el primero en calificar de "guerra de razas" a los sucesos de Villaguay (La Vanguardia 25/2/21). La discusión llegó incluso al Congreso Nacional, donde el diputado radical de Concordia Eduardo Muesca afirmó que los colonos de Entre Ríos son gente sin ningún tipo de arraigo y sentimiento hacía el país.
 
Por otra parte, un colono cerealista de apellido Abramovich reunió firmas (junto a otros colonos judíos entrerrianos) en apoyo a la Liga Patriótica, haciéndole llegar dicho apoyo al mismísimo Manuel Carlés (hecho que da cuenta que la pertenencia de clase era más fuerte que la étnica a la hora de alinearse en los enfrentamientos).
 
A partir de este momento, la represión, tanto de parte de la policía cómo de la Liga Patriótica, alcanzó su punto más álgido, con gran cantidad de obreros rurales detenidos y golpeados. Debido a la repercusión nacional de los acontecimientos, Aksentzoff recuperó su libertad mediante una orden judicial, no sin algunas golpizas en el medio y debió abandonar la provincia, en el medio de una fuerte campaña antisemita, al no contar con las mínimas garantías para su vida.
 
Finalmente, el 22 de marzo (un mes y once días después de los sucesos) el juez Izaguirre decretó la liberación de todos los detenidos (El Diario 23/3/21).
 
 
Tras la represión, desorganización y reflujo
  
Los acontecimientos de Villaguay no se agotaron en los sucesos que aquí hemos descrito, como bien señalamos en las primeras palabras que abren este artículo. Los hechos se hilvanarían en el entramado represivo que entretejió la ofensiva burguesa sobre los trabajadores con su vertiente militar y paramilitar (es decir, fuerzas represivas "oficiales" del Estado y la acción de la Liga Patriótica Argentina) en un proceso que condujo a los hechos más conocidos del 1º de mayo de aquel año en Gualeguaychú, donde los liguistas (con Alberto Montiel entre los más enfervorizados de ellos) desataron una cruenta represión sobre los obreros que celebraban el día internacional de los trabajadores, con complicidad de la burguesía local y el cura de la ciudad.
 
Como consecuencias directas de los hechos de Villaguay tenemos la organización - formalización de la Liga Patriótica Argentina en el territorio y una verdadera caza de brujas (ejemplificada en el ensañamiento con la figura de Serebrinsky, de Concordia, y el propio Aksentzoff) desatada sobre los elementos más activos y militantes de la clase obrera, sus organizaciones, sus imprentas, sus centros, etc.
 
Esto redundó en un proceso de enorme desmovilización que culminó, tras la masacre desatada sobre las fuerzas obreras en Gualeguaychú y la desaparición de una gran cantidad de los sindicatos que se habían organizado (incluyendo a la experiencia de la FOPER que feneció a poco de nacer), con un duro golpe a la incipiente organización clasista entrerriana y la apertura de una nueva fase signada por la des organización obrera y la reacción burguesa hasta, por lo menos, 1927.
 
Por Alejo Mayor
Docente y sociólogo
 
Fuente: La Izquierda Diario
 

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26-02-2021 / 19:02
26-02-2021 / 19:02
 
Manuel Belgrano es el creador de la bandera "Azul y blanca" y no la "celeste y blanca" que impusieron Sarmiento y Mitre. La bandera, creada en Rosario el 27 de febrero de 1812 por Belgrano inspirada en la escarapela azul-celeste del Triunvirato, debido al color de la heráldica, que no es azul-turquí ni celeste sino el que conocemos como azul. Nada tuvo que ver el color del cielo con que nos quisieron convencer.
 
Algunos utilizan el argumento para defender el celeste, por el hecho de que por la "sincera religiosidad de Belgrano", este debió tomar el celeste de la virgen y no el azul. Sin embargo la "sincera religiosidad de Belgrano" no contradice el hecho de que usara al azul ya que algunos suponen que el azul-celeste de los patricios fue tomado de la Orden de Carlos III, otros, de la inmaculada Concepción, y otros que ambos colores (el blanco y el azul) fueron sacados del escudo de la ciudad de Buenos Aires, cuyos colores eran precisamente blanco y azul.
 
Lo cierto es que el Congreso sancionó la ley de banderas el 25 de enero de 1818 estableciendo que la insignia nacional estaría formada por "los dos colores blanco y azul en el modo y la forma hasta ahora acostumbrados". 
 
Tampoco fueron "celestes y blancas" las cintas que distinguieron a los patriotas del 22 de mayo, sino que eran solamente blancas o "argentino" que en la heráldica simboliza "la plata". Fueron solamente blancas. La cinta azul se agregó como distintivo del Regimiento de Patricios. Pero tampoco era celeste, sino tomados del azul y blanco del escudo de Buenos Aires. 

 
26-02-2021 / 19:02
26-02-2021 / 19:02
26-02-2021 / 19:02
 
El 27 de febrero de 1974, el Jefe de la Policía de Córdoba, el teniente coronel (RE) Antonio Domingo Navarro, fue relevado de su cargo de Jefe de Policía provincial por el gobernador, Ricardo Armando Obregón Cano por considerarlo "poco confiable". El jerarca policial le respondió acuartelando a siete mil efectivos bajo sus órdenes en la ciudad, aduciendo una "infiltración marxista" en el Gobierno Popular.
 
Esa misma tarde, grupos de comandos civiles ocuparon las emisoras La Voz del Pueblo y Radio Córdoba y emitieron comunicados en apoyo al jefe de la insurrección. Al caer la noche, hubo tiroteos en distintas partes de la ciudad. Civiles armados e identificados con brazaletes comenzaron a circular por las calles.
 
A la noche, un grupo de más de cincuenta policías provinciales, vestidos de civil y con armas largas, ingresó a los gritos a la Casa de Gobierno y depuso al gobernador peronista Obregón Cano y a su vice, el dirigente gremial Atilio López
 
Los sublevados, que tomaron por asalto la Gobernación, se encontraban al mando del facho Navarro, y detuvieron en forma ilegal a las autoridades que once meses antes habían ganado las elecciones con más del 50 por ciento de los votos. El "movimiento", conocido como el "Navarrazo" o el anticordobazo, contaba con apoyo en el gobierno central, especialmente del ministro de Bienestar Social, "El Brujo" José López Rega.
 
Los sediciosos detuvieron, para tenerlos como rehenes, a unos setenta funcionarios que se encontraban en la gobernación, entre ellos, los ministros de Bienestar Social y de Gobierno; el presidente del Banco de la Provincia; el Fiscal de Estado, y los diputados Luis Bruno Blas García, autor de esta nota.
 
Esa noche, los grupos de comandos civiles "fachos" de Navarro llevaron a cabo un atentado contra el domicilio de Obregón Cano y descargaron sus armas contra los frentes de las casas, los faroles de alumbrado o, simplemente, el aire. El objetivo era sembrar el caos y el terror para provocar la intervención a la provincia. En los días siguientes serían detenidos más de 80 personas y se producirían decenas de allanamientos ilegales.
 
El 2 de marzo el gobierno nacional de Juan Perón dio a conocer su lamentable posición: la intervención federal al Poder Ejecutivo de la provincia. Obregón Cano y López, faltos de apoyo político en el plano nacional, renunciaron el 8 de marzo.
 
El Navarrazo fue la antesala del golpe genocida de 1976, el anticipo de lo que sucedería con la dictadura militar, por el derrocamiento de un gobierno democráticamente elegido por el voto popular; la persecución y el asesinato de militantes políticos y gremiales; y la implantación  de un estado policial autoritario que desplegó la represión ilegal en toda su magnitud.


Escribe Blas García 

 
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