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Nacionales - 07-02-2021 / 10:02
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

Juntos pero no tan Juntos: la oposición a los codazos

Juntos pero no tan Juntos: la oposición a los codazos
A los codazos, la oposición resuelve sus diferencias internas, que por lo menos hasta ahora parecen más cuestión de proyectos personales que de desacuerdos políticos de fondo.
Para entender las internas de Juntos por el Cambio hace falta armar un diagrama complejo, parecido a esos que aparecen en las salas de investigación, montados con fotos, recortes de diario, nombres y fechas e hilos entrecruzados.
 
Mauricio Macri piensa en volver a ser presidente pero le da soga a la candidatura de Patricia Bullrich para evitar que Horacio Rodríguez Larreta se instale, con tanta anticipación, como el número puesto. El alcalde porteño tiene dos desafíos: garantizarse la boleta nacional y dejar un sucesor en la ciudad de Buenos Aires, y el radical Martín Lousteau aparece como una amenaza en ambos flancos.
 
El titular de la UCR, Alfredo Cornejo, recela del senador porteño y planea su propia campaña de cara a 2023. Desde Jujuy, Gerardo Morales sigue construyendo su viejo proyecto presidencial y hasta María Eugenia Vidal aprovecha la confusión y se anota. Será una carrera de resistencia más que una prueba de velocidad. Hay muchos contendientes pero el premio mayor sólo puede ser para uno.
 
Sin decirlo con todas las letras, Macri dibuja en el aire una flecha que señala a 2023. Con la sutileza que lo caracteriza, su nuevo interés en medios de comunicación, el lanzamiento de una fundación (trucha) con su nombre y la inminente publicación de un libro llamado sugerentemente Primer Tiempo anuncian un nuevo intento para regresar a la Casa Rosada; una sensación que comparten los dirigentes que se han reunido con él durante los últimos meses, en los que estuvo muy activo.
 
Una de esas tertulias, el 23 de enero, en la casa del ex presidente en Cumelén, lo volvió a juntar después de varios meses con Rodríguez Larreta. Aunque buscaron minimizar la importancia del encuentro, significó el reconocimiento mutuo de dos adversarios que comenzaron a preparar el terreno para enfrentarse.
 
La primera batalla que permitirá observar y modificar la correlación de fuerzas se dará en la composición de las listas legislativas para los comicios de este año, y también en el resultado de esas elecciones. La interna ya empezó.
 

 
Mientras espera el momento adecuado para blanquear sus planes, Macri necesita evitar que Rodríguez Larreta se instale como candidato único. Por eso deja correr a Patricia Bullrich, que también utilizó un libro ("Guerra sin cuartel") como excusa para caminar su postulación por el país.
 
Mientras busca financiamiento para su aventura presidencial, desafía al alcalde porteño on y off the record y guarda dos cartas en la manga: forzarlo a que ceda la primera candidatura porteña o desafiarlo en territorio bonaerense.
 
Además de articular políticamente con policías en actividad, la exministra de Seguridad abrió canales de diálogo con sectores de la derecha desencantada de Mauricio Macri, que tiene como referentes a José Luis Espert y Javier Milei y que están armando una alternativa por afuera del PRO para intentar contenerlos dentro del espacio.
 
Mano dura y liberalismo al palo, una fórmula remanida en la historia reciente argentina que Bullrich eligió transitar con altas expectativas.
 
Dentro del PRO ya señalan sin tapujos que Rodríguez Larreta pasó en pocos meses de perro grande a perrito chico, como en el meme. Al comienzo de la pandemia, cuando compartía anuncios con Alberto Fernández y Axel Kicillof, parecía que el camino a la candidatura presidencial se le allanaba de obstáculos y que ningún otro dirigente opositor estaba en condiciones de disputarle esa primacía.
 
Hoy la sensación es muy diferente: no pudo retirar a Macri cuando tenía ese partido match point, le surgieron media docena de adversarios con credenciales y nunca pudo nacionalizar su discurso ni su proyección.
 
Como decía un posteo anónimo que circuló esta semana en las redes sociales, "Larreta hace un hilo mostrándose como estadista en una visita a Salta y en el primer comentario una señora pide que le saquen el contenedor de basura que está en la puerta de la casa". Incluso su formidable blindaje mediático ha mostrado algunas fisuras últimamente.
 
La debilidad de Rodríguez Larreta quedó desnuda hace un mes cuando el diputado Cristian Ritondo, miembro fundador del macrismo, dijo en una entrevista que a su entender "la mejor candidata a presidenta es María Eugenia".
 
Vidal era y sigue siendo la principal lugarteniente del jefe de Gobierno, aunque explora su propia candidatura. La exgobernadora tiene que jugar y ganar este año para posicionarse nuevamente después de la fuerte derrota que sufrió en 2019 a manos de Axel Kicillof. La esperan con los brazos abiertos en la provincia que condujo cuatro años o en la ciudad de Buenos Aires, donde hizo toda su carrera política previa.
 
En ninguno de los dos casos le resultará sencillo quedarse con el primer lugar de la lista: además de Bullrich, Elisa Carrió anunció esta semana que volverá de su retiro una vez más para competir por una banca en la provincia de Buenos Aires. ¿Para quién juega Lilita de cara al 2023? Nadie pudo responder esa pregunta y quizás ni ella misma lo sepa aún.
 
Mientras tanto, los radicales, que se ven como los ganadores morales de una interna que nunca llegó a disputarse y perdieron en 2019, reclaman para uno de los suyos el lugar principal de la próxima fórmula presidencial.
 
Siguiendo una añeja tradición que a veces se dobla pero nunca se rompe, los correligionarios no pueden, sin embargo, ponerse de acuerdo entre ellos: hoy las rencillas dentro de la UCR tensionan al partido en CABA, la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Tucumán, los distritos más populosos del país y donde el radicalismo traccionó históricamente el grueso de sus votos a nivel nacional.
 
Cornejo, presidente del partido, no puede ni siquiera controlar esas disputas y pretende quedarse con la candidatura, algo que se nota cada vez que le acercan un micrófono. El jujeño Gerardo Morales, que tiene la responsabilidad de gobernar, silba más bajo y pivotea con Casa Rosada para afrontar la coyuntura, pero trabaja con el mismo objetivo.
 
El que gana tracción en la interna radicheta es el incombustible senador Lousteau, que aprovecha la vidriera de la cámara alta, con bonus: es el único de todos los precandidatos presidenciales de la oposición que puede medirse cara a cara con Cristina Fernández de Kirchner, y aprovecha esa ventaja.
 
Aunque no tiene apuro y su plan original incluye una escala en el gobierno de la ciudad de Buenos Aires en 2023, si la historia le abre la posibilidad de ir por todo va a tomarla.
 
Sus declaraciones sobre Macri ("lo mejor que hizo fue terminar su mandato") transparentan esa intención y por eso desataron una tormenta al interior de Juntos por el Cambio: Diego Santilli lo respaldó, Hernán Lombardi salió al cruce, Fernando Iglesias le mandó sus trolls en Twitter, los radicales salieron a contestar y fue todo confusión. Lo único que está claro es que la conducción de ese espacio está en disputa y nadie tiene nada garantizado.
 
Esta semana Lousteau comenzará a recorrer la provincia de Buenos Aires para apoyar a su candidato en las elecciones partidarias de la UCR bonaerense. Fiel a su propuesta modernizadora, apostó por una alianza con Gustavo Posse, jefe de un clan que inauguró su padre en 1958. Del otro lado estará Maximilano Abad, presidente del bloque de diputados de JxC en la legislatura, apadrinado por María Eugenia Vidal. Proxy wars.
 
Resta por verse cuánto pesa el sponsor del ideólogo de la 125 en el interior agrícola, al igual que en el resto del corazón productivo del campo argentino, donde la alianza opositora cultiva su electorado. Pronto nos enteraremos; la próxima parada en su gira es en Córdoba, provincia que acaba de visitar, libro bajo el brazo, Bullrich.
 
A los codazos, la oposición resuelve sus diferencias internas, que por lo menos hasta ahora parecen más cuestión de proyectos personales que de desacuerdos políticos de fondo.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuente: El Debate 
 

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08-03-2021 / 11:03
El proyecto del oficialismo, impulsado por Sergio Massa, que sube el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias incorporó otros dos beneficios para los trabajadores y jubilados que queden eximidos de pagar el tributo en caso de aprobarse la iniciativa.
 
La implementación del nuevo piso en 150.000 pesos será retroactiva a enero, lo que implicará la devolución de lo pagado durante los primeros tres meses del año. Además, el aguinaldo quedará exceptuado para salarios que no superen ese mínimo.
 
Las modificaciones al proyecto original, que recogieron algunos de los planteos de los legisladores de extracción sindical, fueron difundidas por el presidente de la Cámara de Diputados a pocas horas de que comience su tratamiento. Mañana comenzará el debate en comisión.
 
El primer cambio determina que la implementación de la suba del nuevo piso a 150.000 pesos sea retroactiva a enero. Así, en caso de que la iniciativa se convierta en ley, lo deducido por el impuesto en los primeros tres meses del año será reintegrado en el salario del mes de abril.
 
Desde el oficialismo destacaron que "los más de 1,2 millón de contribuyentes que dejarán de pagar el tributo, contarán con el beneficio extra de contar en su bolsillo con la devolución de aquello que hayan pagado en los meses de enero, febrero y marzo".
 
La segunda modificación incorpora la exención del pago de Ganancias al Sueldo Anual Complementario (SAC), conocido como aguinaldo, de quienes no alcancen de forma regular el nuevo mínimo no imponible.
 

08-03-2021 / 07:03
El Consejo de la Magistratura de la Nación tratará hoy en un plenario extraordinario por el Día Internacional de la Mujer, dos propuestas que apuntan a dar señales a la sociedad de un compromiso en la prevención de los femicidios, en momentos en que crece la indignación social frente a la inacción de la justicia para prevenirlos.
 
Se votará la creación de un Registro Público de magistrados y magistradas denunciados por mal desempeño en la actuación de casos de violencia de género, y la realización de una auditoría en los juzgados --nacionales y federales-- para monitorear las respuestas que se brindaron a las denuncias que involucran hechos de violencia de género y si jueces y funcionarixs que tratan esos casos han hecho la capacitación prevista en la Ley Micaela y otros cursos relativos a la incorporación de la perspectiva de género en sus labores.
 
El tratamiento de las dos iniciativas se da tres semanas después de manifestaciones frente a los tribunales en todo el país contra "la justicia patriarcal" luego del femicidio anunciado de la adolescente Ursula Bahillo, y en el marco de un nuevo Paro Internacional Feminista, convocado este 8M con un llamado de una amplia articulación de organizaciones de mujeres y disidencias, sindicales -todas las centrales obreras--, políticas y sociales, a concentrar a las 17 frente al Congreso, para reclamar "contra las violencias machistas" y por "una reforma judicial feminista", "paridad en la Justicia", y "aplicación efectiva de la Ley Micaela en el Poder Judicial", entre otras demandas.
 

07-03-2021 / 09:03
Ningún análisis sobre la situación de Formosa puede pasar por alto un dato: la provincia siguió una estrategia exitosa de supresión del Covid que le permite mostrar cifras comparables a las de Nueva Zelanda o Corea del Sur, con una cantidad de recursos infinitamente menor. En esos países se realizaron cuarentenas muy extensas y estrictas, hubo un control férreo de las fronteras y se reaccionó rápidamente ante la aparición de pocos infectados para contener nuevos brotes.
 
Son casos excepcionales y que la misma oposición que condena al gobernador Gildo Insfrán usa como ejemplo para esmerilar la respuesta a la pandemia del gobierno nacional. Es válido discutir hasta qué punto se puede aceptar el sacrificio de ciertos derechos en pos de un objetivo sanitario, pero no hacerse los boludos.
 
No resulta excepcional, por el contrario, que un sector de la sociedad se rebele ante las medidas de restricción impuestas desde el Estado. Sucedió en todos los países del mundo y en muchos, desde Rusia hasta Italia, desde Chile hasta Gran Bretaña, las protestas se dispersaron con una respuesta policial desmedida.
 
Ninguna estrategia de lucha contra el coronavirus justifica la violencia institucional. La falta de proporción en la represión a las manifestaciones formoseñas del viernes pasado debe ser condenada sin peros. De ahí a sostener, como sostiene la oposición, que en Formosa no rige el estado de Derecho, que debe haber una intervención federal o se tiene que reclamar la presencia de veedores extranjeros existe una distancia enorme y una doble vara flagrante.
 
Durante los 14 años de gobierno ininterrumpido del PRO en la ciudad de Buenos Aires los casos de violencia institucional no solamente no fueron condenados por el oficialismo porteño sino que fueron reivindicados. En los cuatro de mandato de Mauricio Macri al frente del gobierno nacional, también.
 
Los mismos que denuncian una "dictadura" en Formosa reconocieron el gobierno de facto de Jeanine Añez en Bolivia, que llegó al poder con tanques en la calle, dirigentes políticos secuestrados y funcionarios linchados por patotas parapoliciales. La caracterización no es inocente: en el imaginario de derecha, la palabra Venezuela da carta blanca para la intervención extranjera o el golpe de Estado. El siguiente paso es transferir esa cualidad de Insfrán a Alberto Fernández. Ya está sucediendo.
 
La reaparición del "espantapájaros venezolano" en el discurso opositor puede ser una buena noticia para el gobierno, porque señala el agotamiento de la agenda que Juntos por el Cambio promovió estos meses. Con el programa de vacunación ya en marcha y aumentando su ritmo en todo el país, la impostura antivacunas no sólo pierde efectividad: resulta contraproducente a medida que las dosis van llegando a cada hogar.
 
Realidad efectiva, a prueba de operaciones mediáticas, aunque el costo que ya se cobraron es altísimo. Un antiguo proverbio atribuido a Confucio sostiene que cuando un hombre sabio señala a la luna, un hombre estúpido se queda mirando el dedo. 
 

07-03-2021 / 08:03
El presidente Alberto Fernández cuestionó en el Congreso al Poder Judicial y propuso leyes para adecentarlo. Varias se están discutiendo, alguna es mandato constitucional desde 1853, otras recogen tradiciones añejas. La derecha autóctona se indignó, el elenco estable de juristas de los medios dominantes clamó al cielo, como de costumbre.
 
La vicepresidenta Cristina Fernández protagonizó por Zoom un clásico de la política: la acusada que desnuda a sus fiscales o jueces, que disecciona sus maniobras y a quiénes sirven. Los medios audiovisuales, condenados a divulgarla, acumularon un rating inusual para el horario.
 
La elusión de impuestos, la perpetuación antiética en los cargos, el maltrato a personas comunes que acuden a juzgados ordinarios son menú de todos los días. Llamar "Justicia" al Poder Judicial es un error de lenguaje, extendido.
 
Las rémoras de los Tribunales se expanden en otros fueros, "ordinarios" en jerga. Damnifican a gente común, litigantes de a pie. Las causas son eternas lo que ínsitamente favorece a la parte más poderosa.
 
Así es, de modo clavado, en los pleitos laborales, suele suceder en otros. Miles padecen destratos, plazos vaticanos, están impedidos de entender qué expresan las sentencias que les llegan tarde... Escritas en dialecto abstruso, para no ser comprendidas.
 
La lucha del movimiento feminista arroja claridad sobre el modus operandi judicial respecto de la violencia de género, con pico en los femicidios. La crónica diaria revela desprecios por las víctimas, pereza frente a sus demandas. Hasta pijotean la entrega de tobilleras. Están a su alcance, prevendrían in extremis hechos de violencia. "La Justicia" remolonea, en irrevocable declive.
 
Ciertas cuestiones se reiteran, como la persecución y la cárcel para dirigentes opositores al macrismo y al establishment. Cristina desenmascaró a sus juzgadores y a otros como ellos, sin apartarse del temario porque la agenda en debate es la insolidaridad cotidiana, los abusos de poder, el machismo, el sesgo de clase.
 
Los Poderes Judiciales son conservadores, por lo general. "Tiran" a derecha. Sus cuadros se anquilosan como élite. La mayor rémora del Poder Judicial argentino es ideológica. Los jueces naturalizan privilegios como la exención impositiva auto otorgada. Se hacen nombrar como "Su Señoría". Reparten puestos entre la parentela, practican la endogamia.
 
Todo esto dicho, el más aristocrático de los poderes atraviesa su peor etapa desde 1983. Los discursos de Alberto y de Cristina, formulados desde sitiales distintos, emitieron un alerta. Y las propuestas en danza son un reparo correcto e insuficiente para una herida que sangra demasiado.
 

06-03-2021 / 09:03
La policía de Formosa reprimió con balas de goma y gases lacrimógenos una manifestación contra el gobierno de Gildo Insfrán por su decisión de volver a la Fase 1 del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) decidida el jueves por el Consejo de Atención Integral de la Emergencia Covid-19 luego de detectar un rebrote de 43 contagios, la mayoría en la capital.
 
El lamentable operativo incluyó detenciones y provocó heridas en varios manifestantes. La represión -que fue bastante dura- alcanzó repercusión nacional y fue repudiado por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, la Secretaría de Derechos Humanos, la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, y organizaciones de derechos humanos.
 
Los grandes medios opositores porteños se encargaron de transmitir los hechos al mismo tiempo que denunciaban todo lo actuado por Insfrán en los meses de la cuarentena. La demagogia y la utilización política no se hicieron esperar. Desde la cúpula de Juntos por el Cambio, en un acto de cinismo desvergonzando, Patricia Bullrich repudió la represión. No fue la única figura de este espacio en hacerlo, las condenas llovieron. Las mismas que están ausentes cuando se reprime en provincias gobernadas por ese espacio político, como en Jujuy.
 
La represión de este viernes mostró el carácter políticamente regresivo que tiene el gobierno de Formosa. Al mismo tiempo desnudó la demagogia política de la oposición de Juntos por el Cambio, que fogoneó la protesta provincial al tiempo que la utilizó para hacer política a escala nacional. Para la oposición derechista, solo se trata de debilitar al Gobierno. Es repudiable la represión en Formosa y es ridícula la derecha repudiando la represión en Formosa.
 
La represión siempre está mal venga de donde venga, pero ver dirigentes macristas indignados por el accionar de la policía de Formosa, y cuando fueron gobierno, repartían palos a diestra y siniestra a los jubilados, mientras miraban complacidos, es de una hipocresía  garrafal.
 

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