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Nacionales - 16-01-2021 / 09:01
MACRI, PÍPARO Y LA ALIANZA CON EL BUSSISMO: METAMORFOSIS OPOSITORA

La derecha conservadora argentina se rejunta

La derecha conservadora argentina se rejunta
El ex presidente pasó de la peor gestión en educación a "preocuparse" por las clases presenciales, la diputada de Juntos por el Cambio mutó de víctima a verdugo y el radicalismo tucumano pegó el salto mortal desde los juicios de Alfonsín a aliarse con el bussismo de los genocidas.
El macrismo pasó de gobierno a oposición, Mauricio Macri pasó de la peor gestión en educación a preocuparse por las clases presenciales, Carolina Píparo mutó de víctima a verdugo y el radicalismo tucumano pegó el salto mortal desde los juicios de Alfonsín a aliarse ahora con el bussismo de los genocidas. La metamorfosis kafkiana de los conservadores argentinos.
 
Es el ex presidente que no construyó escuelas ni hospitales y redujo drásticamente los presupuestos. Es chistoso que Macri quiera dar clase en temas que nunca le importaron. Siguen sin importarle. El objetivo de sus declaraciones es más primario: su esqueleto comunicacional detecta preocupaciones básicas para proponer salidas demagógicas que rompan los marcos de responsabilidad social.
 
El caso de Carolina Píparo y su esposo tiene la intensidad oscura de una tragedia griega. La elaboración de su drama personal, al ser herida en un asalto bancario y perder un embarazo avanzado, la fue convirtiendo en Némesis de la justicia por mano propia, vocera y defensora del deseo de venganza como forma de justicia. Así llegó a diputada provincial y aspirante a reemplazar a Julio Garro en la intendencia de La Plata.
 
Uno de los mayores actos de valentía política en esta transición democrática fue la decisión de Raúl Alfonsín de juzgar a los militares, cuando apenas había asumido y todavía el respaldo a la dictadura era mayoritario en las Fuerzas Armadas. El radicalismo tucumano, representado por los intendentes de Mariano Campero, y Roberto Sánchez, dio el salto de esa tradición y arregló una alianza con Ricardo Bussi, hijo del genocida y ex gobernador.
 
Estos casos simbolizan el proceso de derechización que inició el radicalismo en alianza con el macrismo, y el abandono, por parte de importantes dirigentes, de sus banderas éticas más sentidas, como la defensa de los derechos humanos y el repudio a las dictaduras.
 

 
Mauricio Macri, Carolina Píparo y la alianza con el bussismo: La metamorfosis opositora
  
El ex presidente pasó de la peor gestión en educación a "preocuparse" por las clases presenciales, la diputada de Juntos por el Cambio mutó de víctima a verdugo y el radicalismo tucumano pegó el salto mortal desde los juicios de Alfonsín a aliarse con el bussismo de los genocidas.
 
La situación de los chicos que han perdido contacto con sus pares durante el año que pasó es una problemática que se siente en los núcleos familiares. Es una preocupación que se acrecienta con las perspectivas de extensión de la epidemia en el tiempo. La salida demagógica sería abrir la puerta sin pensar en la ola de contagios masivos entre los seres queridos de esos chicos.
 
Esa preocupación motivó declaraciones de los gobiernos bonaerense y porteño y del gobierno nacional. Con más precaución por parte del bonaerense, los tres expresaron su deseo de comenzar las clases presenciales. Los docentes, en cambio, plantearon sus reservas en relación con los contagios. Los chicos no son tan afectados por el virus pero son una gran fuente de diseminación.
 
La declaración de Macri no es ingenua: busca hacer impacto en una preocupación real que se complica con otras dinámicas familiares. Pero las respuestas a estas problemáticas en medio de la pandemia son complejas y requieren paciencia y algunas concesiones. Como dice el macrismo, las libertades están restringidas, pero no por una dictadura humana, sino por la dictadura del virus.
 
Las soluciones tienen que evitar que las clases presenciales se conviertan en focos de propagación de la epidemia entre maestros y familiares. Lo más probable es que eso recién ocurra cuando estén vacunados los docentes y los familiares que constituyan población de riesgo.
 
El Gobierno estima que entre mediados y fines de febrero habrá cumplido esa meta. Es difícil que el ritmo de vacunación llegue a esa fecha. Pero si es necesario posponerla por un criterio de responsabilidad social, habrá que hacerlo, aunque Macri siga escribiendo cartitas.
 
El caso de Carolina Píparo y su esposo tiene la intensidad oscura de una tragedia griega. La elaboración de su drama personal, al ser herida en un asalto bancario y perder un embarazo avanzado, la fue convirtiendo en Némesis de la justicia por mano propia, vocera y defensora del deseo de venganza como forma de justicia. Y ese deseo la lleva a convertirse en el odiado responsable de su dolor. Aunque ella no estuviera al volante, el relato del hecho se sostiene en esa furia vengativa que ella proclama. Y esa proclama es responsable de la tragedia de los dos inocentes que fueron atropellados y abandonados por su esposo, al que ella acompañaba, según ella misma relató.
 
La idea de justicia por mano propia o como acto de venganza justiciera por parte de la víctima necesitaba un drama como el de Píparo para justificarse. Ella lo convirtió en argumento electoral de Juntos por el Cambio. Así llegó a diputada provincial y aspirante a reemplazar a Julio Garro en la intendencia de La Plata.
 
La pareja fue asaltada en la madrugada del primero de enero cuando llevaba al suegro de Píparo a su domicilio. Los asaltantes, que se trasladaban en moto, le sustrajeron un celular.
 
La pareja hizo la denuncia, pero salió en busca de los asaltantes, se encontraron con otros motociclistas y creyeron que se trataba de los ladrones. Comenzó una persecución, hasta que el automóvil atropelló con su parte delantera a una de las motos y huyeron dejando a dos pibes, uno de ellos menor de edad, heridos de gravedad.
 
Ella quiso encarnar la necesidad de mano dura, quiso que su historia sirviera para justificar la idea de justicia como venganza justiciera para las víctimas. Pero los caminos de Dios son insondables, dirían los creyentes. Un giro vertiginoso de la vida, el misterio, la convirtió en exactamente lo contrario, al proyectarla como ejemplo de que la justicia no puede ser venganza ni ejecutada por mano propia.
 
Ensimismada en su propio dolor, la mujer no termina de tomar conciencia del dolor que ha provocado a los chicos atropellados, que podrían haber muerto, y a sus familias. No hubo palabras de arrepentimiento. No hubo reconocimiento de culpas, ni disculpas públicas por el dolor que ha causado, sin hablar del que causa con su prédica, que replica por mil la tragedia de los pibes atropellados.
 
Su relato cambió a medida que las pruebas la desmentían: primero dijo que eran los pibes que la habían asaltado, después que los pibes la habían amenazado desde las motos. Si su dolor fue terrible, es incapaz de reconocer que ella provocó injustamente el dolor en otros. No hay piedad por las víctimas. Solamente puede reconocer su dolor, incluso como mal consejero. Resulta paradójico, porque se desempeña ad honorem como directora de Asistencia a la Víctima de la intendencia de la ciudad de La Plata, gobernada por el macrismo.
 
 
Disfraces
 
La escena se despliega y se descarna. El Frente de Todos pidió su renuncia a ese cargo. Píparo se aferró a la función porque la renuncia hubiera sido reconocer culpas. Y subió la apuesta, porque la preocupa que no pueda reelegir como diputada provincial del macrismo por La Plata. Encaró a los responsables de cada fuerza de la alianza conservadora para increparlos porque no la apoyaron desde el principio. La respuesta que encontró, según difundieron los medios, fue que las pruebas en su contra eran muy contundentes.
 
Sin embargo, el secretario de Seguridad de La Plata, a cargo de la intendencia, Darío Ganduglia, acudió misteriosamente esa madrugada al lugar donde se detuvieron Píparo y su marido tras embestir la moto y fugarse. Y nunca les hicieron control de alcoholemia, lo primero que se hace en esa circunstancia. Hasta el procurador Julio Conte Grand estudió el caso. Realmente, si no tuvo más cobertura fue porque era imposible tapar tanta evidencia.
 
Uno de los mayores actos de valentía política en esta transición democrática fue la decisión de Raúl Alfonsín de juzgar a los ex comandantes militares, cuando apenas había asumido y todavía el respaldo a la dictadura era mayoritario en las Fuerzas Armadas. El radicalismo tucumano, representado por los intendentes de Yerba Buena, Mariano Campero, y de Concepción, Roberto Sánchez, dio el salto de esa tradición y arregló una alianza con Ricardo Bussi, hijo del genocida y ex gobernador.
 
Tucumán tiene su propio perfil, con internas que muchas veces no se condicen con el escenario nacional. La alianza de Cambiemos con el bussismo fue respaldada por Alfonso Prat Gay, que aspira a una candidatura por ese distrito y provocó el alejamiento de un sector del peronismo referenciado en el intendente de la capital provincial, Germán Alfaro, enfrentado al gobernador Juan Manzur.
 
El juego de alianzas en los partidos políticos tiene más vueltas que el caracol y supuestamente todo se permite. Pero en este caso simboliza el proceso de derechización que inició el radicalismo en su alianza con el macrismo, y el abandono, en este caso por parte de importantes dirigentes tucumanos, de sus banderas éticas más sentidas, como la defensa de los derechos humanos y el repudio a las dictaduras.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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27-03-2026 / 19:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

24-03-2026 / 12:03
El 24 de marzo de 1976 una sublevación cívico-militar derrocó a la presidenta constitucional, María Estela Martínez, instalando una dictadura de tipo permanente autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", gobernada por una Junta Militar integrada por tres jerarcas militares, uno por cada fuerza. La junta designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla.
 
El gobierno militar suprimió los derechos civiles de los ciudadanos y las libertades públicas, anuló las garantías constitucionales, suspendió la actividad política, vedó los derechos de los trabajadores, intervino los sindicatos y la CGT, prohibió las huelgas, disolvió el Congreso y los partidos políticos, y destituyó la Corte Suprema de Justicia.

 
La dictadura impuso el terrorismo de Estado como método sistemático, un régimen de represión ilegal, violencia indiscriminada, persecuciones, tortura sistematizada y desaparición forzada de personas, en el que se violaron masivamente los derechos humanos y se produjeron, en un verdadero genocidio, decenas de miles de desaparecidos.

 
Pero la dictadura no se instaló sólo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los núcleos más concentrados de la economía, quienes se apropiaron además de buena parte de los negocios públicos. Durante el proceso militar, por ejemplo, el grupo Macri pasó de tener 7 a 47 empresas, mostrando que el golpe no fue solo accionar de fuerzas represivas. Y los empresarios que mandaban en 1976, siguen mandando.

 
Para imponer un régimen alejado de los intereses nacionales y populares, el golpe militar fue ejecutado en contra del Pueblo y del peronismo en su conjunto, institucional, política e individualmente. Pensado en función del molde agro exportador de fines del siglo XIX que, dados los cambios internacionales, derivó en el programa pro financiero y desindustrializador, el modelo neoliberal. Hoy Javier Milei y Victoria Villaruel expresan muchos de esos ideales de Videla y Martínez de Hoz, pero también de los grandes empresarios, eternos dueños del país.

 
El Terrorismo de Estado produjo miles de desaparecidos. Hubo 30.000 luchadores sociales barridos por la represión, de todos los sectores políticos populares y revolucionarios. La inmensa mayoría de las víctimas fueron jóvenes, la inmensa mayoría fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayoría fueron peronistas.


El Proceso puso fin al "Estado de Bienestar" fundado por Juan Perón y al Proyecto Nacional y Popular concebido por el justicialismo desde la década del 40, dejando en lamentable estado la convivencia democrática, la economía, la sociedad y las instituciones, abriendo profundas grietas que recién después de más de cuatro décadas empiezan a ser curadas.


A 50 años de aquel infausto 24 de marzo, en el contexto de un gobierno anarco capitalista que niega, justifica o exalta los crímenes cometidos por las fuerzas represivas, convocamos a mantener viva la memoria del Pueblo en apoyo a la continuidad de la búsqueda de memoria, verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos y en defensa de los Derechos Constitucionales, los Derechos Humanos y las Libertades individuales de ayer, de hoy y de siempre.


Carlos Morales para La Opinión Popular 

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