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Sociedad e Interés General - 11-01-2021 / 18:01
RESISTENCIA AL CIERRE DE LOS INGENIOS AZUCAREROS DE TUCUMÁN

Martirologio de Hilda Guerrero de Molina, vilmente asesinada por la represión dictatorial

Martirologio de Hilda Guerrero de Molina, vilmente asesinada por la represión dictatorial
El 12 de enero de 1967, Hilda Guerrero de Molina, de 36 años, caía asesinada en manos de la policía. Era una militante del sindicato de trabajadores de la industria del azúcar FOTIA (CGT) y de la Rama Femenina Peronista.
 
En Bella Vista, Tucumán, obreros, cañeros y sus familias realizaron una olla popular para los desocupados del ingenio Bella Vista y Santa Lucía, durante las manifestaciones contrarias al cierre de los ingenios azucareros dispuestos por la dictadura militar dirigida por el general Juan Carlos Onganía.
 
El 12 de enero de 1967, una marcha de protesta derivó en una batalla campal, cuando la policía intento no dejar pasar a los manifestantes. Luego la lucha se hizo cuerpo a cuerpo y nadie aflojaba. Hilda Guerrero de Molina, trabajadora peronista, animaba a sus compañeros e incitaba a los hombres a avanzar, yendo ella misma adelante para dar el ejemplo.
 
En un instante de la lucha, dos policías pretendieron quitarle una bandera argentina que portaba, pero Hilda, aunque era pequeña, peleó como pudo y logró retenerla y envolverla en su cuerpo y con el lienzo azul y blanco a cuestas, siguió para adelante.
 
Los "changuitos" de 9 a 12 años cagaban a piedrazos con hondas a la policía que ya había perdido las posiciones y los estribos. La muchedumbre pudo así pasar y efectivizar la protesta. Luego ante un nuevo ataque policial que recibió refuerzos, se parapetó en las inmediaciones.
 
Hilda Guerrero murió en los alrededores del sindicato  de la Federación de Obreros y Trabajadores de la Industria del Azúcar (FOTIA) donde estaba refugiada con otros compañeros. Al sindicato llegaron fuerzas policiales que gasearon el interior de la sede gremial y tiraron tiros al aire para vencer la resistencia obrera.
 
Hilda, sale del lugar protegiendo a sus dos hijos y atraviesa una empalizada con el fin de poner distancia con los atacantes y no ser detenida. Ella era además, una de las consuetudinarias organizadoras de las ollas populares existentes.
 
Un oficial de la policía provincial que la siguió, Gabriel Felipe Figueroa sin más, apuntó a la mujer y abrió fuego. Cayó bañada en sangre con un orificio en la nuca. Esto despertó la justa ira popular que se hizo dueña del lugar por más de 10 horas ante la huida de los uniformados. Esa noche sus compañeros de trabajo y lucha la velaron en silencio. Era una nueva mártir de la causa nacional y popular en la Argentina.
 
Por su parte, Lucía Mercado en enero de 2009, suma nueva información sobre esta compañera ejemplar: "Desde su juventud Hilda Guerrera de Molina integraba la Rama Femenina Peronista. Fue en tren a Buenos Aires, en 1949, al Primer Congreso Nacional de la Mujer que convocaba la compañera EvitaHilda tenía 36 años cuando la asesinaron. Su velatorio y cortejo fúnebre fue el más grande que hayamos visto, la llevamos a pulso, caminando 7 kilómetros hasta su última morada, el cementerio de Acheral".
 
La Opinión Popular



El martirologio de Hilda Guerrero de Molina, vilmente asesinada por la represión dictatorial
Marcha de resistencia al cierre de los ingenios azucareros de Tucumán.
 
Circunstancias de su muerte
 
En 1962 comenzó una crisis azucarera en el noroeste argentino (NOA) que produjo el endeudamiento generalizado de los pequeños ingenios. En Tucumán había por entonces 18.602 explotaciones de caña de azúcar en 17.341 minifundios, 20 mil cañeros y 80 mil zafreros.
 
En 1965 comenzaron los conflictos y huelgas. Atilio Santillán, el secretario general del sindicato de trabajadores del azúcar (FOTIA), con 40.000 miembros y 82 gremios, llamó a ocupar los ingenios.
 
Una de las primeras medidas del gobierno militar que tomó el poder en 1966 con el general Juan Carlos Onganía fue intervenir varios ingenios tucumanos y cerrar otros cinco. Se produjo entonces un desempleo masivo en la región y el éxodo de la población rural dedicada a la producción de caña de azúcar.
 
La FOTIA organizó entonces un Plan de Lucha Azucarera Nacional, que contemplaba la organización de ollas populares y concentraciones en las ciudades del interior de la provincia. Hilda Guerrero, madre de cuatro hijos, era una de las mujeres que organizaban las ollas populares en Bella Vista (Tucumán).
 
El 12 de enero de 1967 la FOTIA convocó a concentrarse en Bella Vista (Tucumán), en el ingenio de Santa Lucía cerrado ese año, a los trabajadores de los ingenios de San Pablo, San José, Amalia, y Santa Lucía.
 
Poco antes de las 17, hora en que debía iniciarse el mitin, la policía detuvo a varias personas como gesto intimidatorio. Minutos después comenzó una violenta refriega. Intervino la Guardia de Infantería y los activistas del sindicato del ingenio San José lanzaron bombas molotov contra ellos.
 
La policía disparó, entonces, contra la multitud integrada en su mayoría por mujeres y niños. En el desbande quedó el cuerpo muerto de Hilda Guerrero de Molina. La multitud, enardecida, cargó nuevamente contra las fuerzas represivas, obligándolas a refugiarse en el local policial. Bella Vista quedó, por horas, en manos de la gente.
 
Fuente: Wikipedia

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Martirologio de Hilda Guerrero de Molina, vilmente asesinada por la represión dictatorial
Un decreto ley del 21 de agosto de 1966 dio inicio al desmantelamiento de los ingenios tucumanos con el saldo de 50 mil despidos y 200 mil migrantes durante la dictadura de Onganía.
Martirologio de Hilda Guerrero de Molina, vilmente asesinada por la represión dictatorial
La policía disparó contra la multitud integrada en su mayoría por mujeres y niños. En el desbande quedó el cuerpo muerto de Hilda Guerrero de Molina.
22-01-2021 / 19:01
22-01-2021 / 18:01
 
Juan Perón fue construyendo apoyo y poder popular mediante las políticas sociales, laborales y previsionales que desarrolló como funcionario de Pedro Ramírez y de Edelmiro Farrell, durante el gobierno de la Revolución Nacional que se instaló en junio de 1943.
 
El 23 de enero de 1945, mediante el Decreto N° 1440, la Secretaría de Trabajo y Previsión -con rango ministerial- a cargo del coronel Perón proclama el derecho de los trabajadores a gozar de un período de vacaciones pagas.
 
Los trabajadores argentinos comenzaron a disponer de una serie de días consecutivos de vacaciones pagas mediante un programa de acceso al turismo social. Una multitud de trabajadores empezó a descubrir un país hasta entonces muy poco conocido.
 
Aquella primera década peronista (interrumpida por el golpe oligárquico de 1955) fue el escenario de cambios sociales sin precedentes en el país. Gracias al incremento del salario real y al desarrollo de la industria, amplios sectores de la población comenzaron a participar en espacios y prácticas de consumo que les habían estado negados desde siempre.
 
Los trabajadores colmaron tiendas y ciudades turísticas, obtuvieron viviendas y las dotaron de confort, y mejoraron su alimentación y su vestimenta. El surgimiento de ese consumidor obrero fue una fuerza social que no sólo modeló una nueva cultura comercial y turística, sino que transformó relaciones e identidades colectivas y redefinió el rol de un nuevo Estado de bienestar con nuevos derechos. 
 
Desde sus inicios, este proceso generó el rechazo de las clases sociales altas y resistencias del conservadurismo político gorila. El 19 de septiembre de 1945, sectores medios y altos realizan la "Marcha de la Constitución y la Libertad", que reunió 200.000 personas. Y estaba al frente el embajador yanqui Spruille Braden quien apoyó abiertamente a la Unión Democrática: la alianza de conservadores, radicales, socialistas y comunistas que enfrentó a Perón en los comicios de 1946.

 
Y Perón aprovechó esa postura del embajador yanqui para defender las conquistas sociales logradas, planteando una opción nacional y popular frente al capitalismo foráneo y las élites locales serviles. "Braden o Perón" no sólo fue un eslogan de campaña, sino también una proclama de principios de los tiempos fundacionales del peronismo.

 Propaganda macrista: De Goebbels a Durán Barba
Por Blas García 

22-01-2021 / 18:01
 
El copamiento del cuartel de La Tablada es un intento de ocupación de los cuarteles del Regimiento de Infantería Mecanizado 3 General Belgrano del Ejército Argentino en La Tablada, provincia de Buenos Aires, el 23 y 24 de enero de 1989 por parte de miembros del Movimiento Todos por la Patria (MTP). Resultaron muertos 32 guerrilleros, 9 militares y 2 policías.
 
Al momento de realizarse el ataque en la conducción del MTP se encontraban, además de Enrique Gorriarán Merlo, otros que como él habían militado en el Ejercito Revolucionario del Pueblo ERP pero que habían estado en la cárcel hasta el retorno de la democracia a la Argentina en diciembre de 1983, como Francisco Provenzano, Roberto Felicetti yCarlos Samojedny, que participaron en La Tablada.
 
Por otra parte, en diciembre de 1987 habían abandonado el MTP algunas personalidades notorias de la dirección como Rubén Dri y Manuel Gaggero, quienes habían participado allí desde el primer momento, así como grupos importantes de militantes, sobre todo en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y Córdoba, disconformes con el rumbo abiertamente vanguardista y el cariz conspirativo que tomaba el MTP, y con la presencia cada vez más determinante de la figura de Gorriarán Merlo.
 
El 23 de enero de 1989, durante el gobierno de Raúl AlfonsínGorriarán Merlo (ex jefe del grupo guerrillero ERP) lideró un grupo armado de integrantes del MTP que atacó y ocupó parcialmente el Regimiento de Infantería Mecanizado 3 con asiento en La Tablada.
 
El MTP, que desde el primer momento presentó la toma como el intento de impedir un supuesto golpe de Estado planeado por el entonces candidato a presidente Carlos Saúl Menem y el coronel Mohamed Alí Seineldín, al iniciarse el ataque arrojó en las cercanías del cuartel volantes atribuibles a un supuesto comando llamado «Nuevo Ejército Argentino» que pretendía derrocar al presidente Alfonsín.
 
Desde el primer momento, los militares conocían que el ataque era realizado por elementos de la izquierda e, incluso, inteligencia conocía previamente que un movimiento rebelde iba a atacar a alguna unidad militar del área metropolitana y que por eso el entonces titular del Ejército Argentino, teniente general Francisco Gassino, dispuso reforzar la infantería.
 
Inmediatamente después del copamiento, efectivos policiales de la Provincia de Buenos Aires, rodearon el cuartel a modo de primera línea de emergencia para repeler a los guerrilleros hecho que confundió a la población ya que se pensó que la Policía era la que atacaba las instalaciones militares, dado que no se tenía conocimiento del grupo.
 
Finalmente, efectivos pertenecientes al Ejército consiguieron la recuperación del cuartel, tras ser auxiliados y apoyados por la Policía de la Provincia de Buenos Aires, sin aceptar las tres solicitudes de rendición de los guerrilleros y atacando con fósforo blanco, arma prohibida por las Naciones Unidas. Además, se habrían realizado ejecuciones extrajudiciales, tortura y desaparición de guerrilleros.
 
La Opinión Popular



22-01-2021 / 18:01
22-01-2021 / 17:01
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