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Sociedad e Interés General - 09-01-2021 / 18:01
EL 10 DE ENERO DE 2011, CON SU MUERTE SE APAGA UNA IMPORTANTE EXPRESIÓN DE LA CULTURA NACIONAL

María Elena Walsh: Versos de Anhelos y Alegrías del Pueblo

María Elena Walsh: Versos de Anhelos y Alegrías del Pueblo
María Elena Walsh.
 
María Elena Walsh fue una poetisa, escritora, música, cantautora, dramaturga y compositora, que ha sido considerada como mito viviente, prócer cultural y blasón de casi todas las infancias. Encontró su camino en la poesía, en las coplas para alegrar a los pibes o burlarse de los ejecutivos, para meterse con el diablo inglés o fulminar a un oligarca en Necrología.
 
Especialmente famosa por sus obras infantiles, entre las que se destacan el personaje/canción Manuelita la tortuga y los libros Tutú Marambá, El reino del revés Dailan Kifki, es también autora de difundidas canciones populares para adultos, entre ellas Como la cigarra, Serenata para la tierra de uno El valle y el volcán.
 
Entre los artistas que difundieron el cancionero de María Elena Walsh se destacan el Cuarteto Zupay, Luis Aguile, Mercedes Sosa, Jairo, Rosa León y Joan Manuel Serrat. Durante toda su carrera publicó más de 20 discos y escribió más de 50 libros.
 
A lo largo de su vida formó pareja con la folklorista Leda Valladares, la directora de cine María Herminia Avellaneda y la fotógrafa Sara Facio, con quien vivió desde inicios de la década de 1980 hasta su muerte, ocurrida el 10 de enero de 2011.
 
La Opinión Popular



Maria Elena Walsh: Versos de Anhelos y Alegrías del Pueblo
 
MARIA ELENA WALSH VERSOS DE ANHELOS Y ALEGRÍAS DEL PUEBLO
 
Escrito por Norberto Galasso
 
Encontró su camino en la poesía, en las coplas para alegrar a los pibes o burlarse de los ejecutivos, para meterse con el diablo inglés o fulminar a un oligarca en Necrología.
 
 
Con la muerte de María Elena Walsh se apaga una importante expresión de la cultura nacional.
 
Este reconocimiento va a provocar asombros y críticas por parte de muchos compañeros del campo nacional, pues ella fue una de las tantas escritoras de la Argentina que no entendieron ni quisieron tener nada que ver con los movimientos populares, en los que supuso autoritarismo, fascismo o cosas aún peores.
 
Pero ocurre, sin embargo, que la cultura nacional no se nutre solamente de aquellos afiliados al viejo yrigoyenismo o luego al peronismo, así como también muchos afiliados a ambos movimientos han producido obras lamentables que nada aportan a la cultura nacional.
 
Siempre tuve la intención de ir a verla un día -nunca nos tratamos- y provocarla diciéndole que hacía cultura nacional sin saberlo, como aquel personaje de Moliere que escribía en prosa sin saberlo.
 
 Seguramente hubiéramos discutido y no hubiéramos llegado a entendimiento alguno. Para quienes simplifican todo lo relativo a la cultura, tanto de un lado como de otro, enriquecen nuestro acerbo nacional sólo aquellos que acompañaban a las mayorías populares en su enfrentamiento con la oligarquía, puesto que siendo nacionales en política, deberían serlo en sus obras literarias o teatrales.
 
Sin embargo, no es así. Esta mujer de ascendencia irlandesa se hundió primero en lo más recóndito de nuestras provincias junto a Leda Valladares para rescatar lo más profundamente auténtico de aquel viejo aroma de la Patria.
 
Luego, tomó su rumbo propio y encontró su camino en la poesía, en las coplas para alegrar a los pibes o burlarse de los ejecutivos, para meterse con "el diablo inglés" o fulminar a un oligarca en "Necrología" y aportó valiosas composiciones nacionales aunque no se llegase a comprender los fenómenos políticos que le habían tocado vivir. Sorprende quizás, pero se reitera en muchos grandes de la cultura nacional.
 
Atahualpa Yupanqui, por ejemplo, es indiscutiblemente "el canto de la patria profunda" lo que no le permitió, sin embargo, comprender un fenómeno sociopolítico tan importante como el peronismo. Apenas se acercó algunas veces pero el incorregible Perón terminó de espantarlo con un comentario rotundo:- Pero, escuchame negro, con esa cara, ¿cómo no sos peronista? Tenía razón el General pero no le cayó bien al "cantor de artes olvidadas".
 
Caso semejante es el de Humberto Constantini, otro de los grandes poetas que por haber bebido en las fuentes contaminadas del codovilllismo criollo no pudo entender jamás al peronismo, pero cuya obra es incuestionablemente nacional.
 
Los que se molesten por esta interpretación, podrán buscar alguna declaración de María Elena evidenciando simpatía por los Kirchner en los últimos años o recurrir a su poema dedicado a Eva Perón o aquel verso donde dice "el que te jedi salía al balcón".
 
Pero es tarea vana.
 
Aquí no juzgamos a la ciudadana Walsh en su definiciones políticas sino a la autora de una obra poética valiosísima, inclusive transgresora por momentos respecto a los grandes poderes de la Argentina reaccionaria, porque como señalaba Hernández Arregui el terreno del arte es muy enigmático y en una misma persona se pueden encontrar muchos errores políticos producto de una conciencia influida por "la colonización pedagógica" y sin embargo, al explayar sus emociones reencontrarnos con su obra donde expresa en sus versos los anhelos y las alegrías del pueblo.
 
Fuente: Nac & Pop

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
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