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El clima en Paraná

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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 09-01-2021 / 09:01
LA PELEA PARA SALVAR A LA POBLACIÓN DE RIESGO

Juntos por el Cambio y la libertad de pasar el semáforo en rojo

Juntos por el Cambio y la libertad de pasar el semáforo en rojo
Esta imagen también es la pandemia. Con la diferencia que la mayoría de la población que pasa con luz roja, maneja un camión mastodonte y se cargará al colectivo más frágil de la población de riesgo. Acusan al gobierno de ser confuso al comunicar sobre la pandemia, y puede ser que tengan razón, pero en vez de intervenir para aclarar, lo hacen aprovechándose de la confusión.
Si el eje de la guerra es quebrar la voluntad de resistir del adversario, la pandemia ya ganó media batalla. Mientras la población de riesgo permanece a la defensiva, la mayoría de la gente abandonó las políticas sanitarias de precaución y sólo quedó la heroica resistencia del personal de salud que se sostiene con la esperanza de la llegada pronta de la vacuna.
 
Tras ver las escenas de apiñamiento en las playas de Pinamar o en balnearios de las sierras cordobesas, el anuncio del gobierno para reinstalar medidas preventivas, sonó a tibio. La contundencia de esas imágenes arrasa con las medidas que se proponen. Incluso los intendentes de esas localidades se niegan a imponer restricciones que eviten esos centros masivos de infección.
 
La población de riesgo es así abandonada a su suerte por la mayoría de la sociedad. Es una actitud antisocial que se puede explicar por distintas causas: el cansancio, la penuria económica o la irresponsabilidad. Pero el hecho definitivo, --la imagen de los argentinos que quedará plasmada de esta época-- será la de un acto sacrificial reflejado en las frases "la vida es corta y hay que vivir la libertad" y "que se mueran los que tengan que morir".
 
El acto de mayor hipocresía quedó plasmado en el documento de Juntos por el Cambio, al decir que no están dispuestos a permitir "que se restrinjan las libertades". Un semáforo rojo restringe la libertad. Obliga a frenar contra los deseos, la libertad, del conductor que quiere seguir su marcha. Pero sabe que si no frena corre el riesgo de matar a otras personas y de ir preso.
 
Todos los ciudadanos serios y "decentes" --como le gusta decir al macrismo-- respetan la luz roja del semáforo y nadie piensa la estupidez de que restringe su libertad. A nadie se le ocurre decir que el semáforo restringe sus libertades, pero es lo que dice Juntos por el Cambio cuando el semáforo de la salud pública se pone rojo. Es oportunismo político que se monta sobre una situación de vida o muerte.
 

 
Esa imagen también es la pandemia. Con la diferencia que la mayoría de la población que pasa con luz roja, maneja un camión mastodonte y se cargará al colectivo más frágil de la población de riesgo. Acusan al gobierno de ser confuso al comunicar sobre la pandemia, y puede ser que tengan razón, pero en vez de intervenir para aclarar, lo hacen aprovechándose de la confusión.
 
Como desde el principio de la epidemia, el gobierno quedó aprisionado entre las medidas de prevención y la necesidad de mantener encendido el motor de la economía. Desde marzo del año pasado, la epidemia se ha cobrado casi 45 mil vidas. Pero si además la economía se derrumba, la cantidad de víctimas sería aún mayor y el costo y el tiempo de recuperación también aumentarían.
 
La encrucijada es la misma, pero la extensión de la enfermedad en el tiempo redujo los márgenes al máximo. El gobierno no podría declarar la cuarentena estricta de aquellos primeros días que salvó numerosas vidas. En este momento, con picos de contagios que llegan a los trece mil por día, semejantes a los peores de la primera oleada, el gobierno está presionado por gobernadores e intendentes, presionados a su vez por la necesidad de la industria y el comercio y de los mismos trabajadores.
 
El médico sanitarista José Carlos Escudero sigue las estadísticas que publica el Washington Post sobre la pandemia y las publica en su muro de FB. El 6 de enero indicaba que la tasa de mortalidad en Argentina a lo largo de toda la pandemia había pasado del puesto número once, al 22.
 
Con el relajamiento de la cuarentena, las convocatorias de la oposición a las calles, las fiestas clandestinas y demás transgresiones sanitarias, en octubre el país ocupó el puesto número once en cuanto al índice de mortalidad. El 9 octubre se verificó el pico más alto con 515 víctimas de Covid y en la semana previa se había producido un promedio de 370 decesos diarios.
 
Escudero comentó también los índices que publicó The New York Times pero correspondientes a la última semana, en los que Argentina figura en el puesto número 52.
 
Los índices demuestran que, de números muy bajos durante los meses que se cumplió la cuarentena, se pasó a picos muy altos a medida que ésta se fue relajando. En este momento, los contagios son tan altos como en aquellos meses, pero disminuyó el índice de mortalidad.
 
Esta diferencia puede obedecer a múltiples razones, pero la lógica indicaría que mientras el grueso de la población dejó de cuidarse en forma sistemática y aumenta los contagios, en contrapartida la población de riesgo mantuvo y profundizó los cuidados, lo cual bajó el índice de mortalidad.
 
La mayoría de los países ha impuesto toque de queda, algunos más estrictos que otros. En Europa empezó la tercera ola de contagios. Todo el mundo pensó que la epidemia duraría tres o cuatro meses, pero a partir de su velocidad y facilidad de contagio, el virus logró mantenerse infeccioso a lo largo de todo el año pasado.
 
Nueva York y Londres reconocieron que el virus está fuera de control y que los servicios de salud están al borde del colapso. En las dos ciudades comenzó la campaña de vacunación. Es una carrera entre la vacuna y la tercera ola. En Argentina ya se vacunaron 107.542 personas con lo que es el país que más ha vacunado en América Latina.
 
Pero la vacuna es preventiva, no cura la enfermedad, sino que evita el contagio. Y además llega en forma espaciada, o sea que hasta que se termine de vacunar al personal de salud y a los esenciales, es difícil que la población de riesgo empiece a vacunarse antes de fines de febrero y a partir de allí el resto de la población.
 
Tras la primera ola de contagios, cuando empezó a bajar la intensidad de la epidemia, las escenas en las playas europeas fueron similares a las que se ven hoy en Argentina. Pero la furia de la segunda ola de contagios que desataron con esos amontonamientos disciplinó a las sociedades europeas que, ahora, en la tercera ola de contagios, acepta sin protestar las rígidas medidas sanitarias que están adoptando los gobiernos.
 
Los anuncios que hizo el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, quedaron bastante relativizados con la aclaración de que se trataba de sugerencias a gobernadores e intendentes y que cada uno aplicará esas medidas según los requerimientos de cada localidad.
 
Dicho así, daría la impresión de que el gobierno apuesta a mantener los índices como los que se muestran en estos días: mantener la tasa de mortalidad lo más baja posible con la población de riesgo encuarentenada de hecho, aunque aumenten los contagios en el resto de la población.
 
Se trataría de sostener esa ecuación hasta que se lance de lleno la campaña de vacunación. Es una carrera contra el tiempo, porque en algún momento, el aumento de los contagios puede llegar también a la población de riesgo.
 
Una hipótesis de la biología dice que cuanto más se reproduce y se extiende una especie, se hace también más vulnerable a sufrir por catástrofes climáticas o sanitarias. En 1947, el científico W.M. Stanley publicó en la Chemical and Engineering News que "Si hoy apareciera por mutación un nuevo virus mortal... nuestros rápidos transportes podrían llevarlo a los más alejados rincones de la tierra y morirían millones de seres humanos".
 
Es evidente que el mundo estaba prevenido, pero no preparado. "Los hombres van y vienen, pero la Tierra permanece", dice la Biblia.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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30-01-2026 / 09:01
Se ve que Javier "Nerón" Milei suelta la mosca solamente a las piñas: fondos tardíos para el sur que ya se chamuscó como chorizo en la parrilla. Con incendios forestales activos en distintas zonas de la Patagonia y tras reiterados reclamos de gobernadores y dirigentes opositores, el irresponsable Milei, que al igual que el emperador Nerón se dedicó a cantar mientras se incendiaba su país, finalmente destrabó fondos para el sistema de Bomberos Voluntarios y confirmó que declarará la Emergencia Ígnea mediante un DNU. 50 días y 230 mil hectáreas quemadas después.
 
Desde los primeros días de enero la Patagonia arde por los incendios forestales; después de que el fuego arrasara -hasta ahora- más de 230 mil hectáreas; después de la pérdida irrecuperable en parques nacionales, que son patrimonio de la humanidad, y con la población en serio riesgo de perder lo poco que les queda, Milei evaluó hacer algo. La decisión llega luego de semanas marcadas por cuestionamientos sobre la ausencia total en la respuesta estatal nacional frente a una crisis ambiental que ya afectó miles de hectáreas, provocó evacuaciones y generó pérdidas materiales y económicas en distintas localidades del sur argentino.
 
La medida quedó formalizada a través de la resolución 91/2026 publicada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que autoriza un desembolso de 100.810.319.998 pesos destinados a organizaciones de bomberos voluntarios en todo el país. A ello se suman transferencias por 7.754.639.995 pesos para entidades provinciales de segundo grado y un monto equivalente para programas de capacitación y fortalecimiento operativo.
 
Los recursos estarán dirigidos a la compra de equipamiento, vehículos, herramientas, vestimenta ignífuga, insumos técnicos y materiales necesarios para enfrentar incendios forestales, una demanda histórica de los cuarteles voluntarios que, en muchos casos, operan con equipamiento limitado y dependen de aportes locales para sostener su funcionamiento cotidiano.
 
En paralelo, el Gobierno libertario confirmó que declarará la Emergencia Ígnea a través de un DNU, evitando así el paso por el Congreso. El argumento oficial sostiene que se trata de un mecanismo para acelerar la asistencia y evitar demoras administrativas, aunque desde distintos sectores políticos remarcaron que la declaración fue exigida por los gobernadores patagónicos días atrás y que el Ejecutivo resistía avanzar en esa dirección hasta que el costo político se volvió evidente e insostenible.
 
La tensión se profundizó cuando mandatarios provinciales del sur reclamaron públicamente una ley específica contra incendios mientras el anarco capitalista participaba de actividades de fiesta y joda en Mar del Plata, situación que fue interpretada por la oposición como una señal de desconexión total frente a la emergencia. Recién después de esa presión se anunció el plan denominado oficialmente "histórica lucha contra el fuego", que incluye la ampliación presupuestaria y la activación de herramientas administrativas para coordinar recursos federales. Esos recursos, sin embargo, no son suficientes y llegan tarde. El daño causado, según argumentan distintas agrupaciones ambientales y los propios pobladores, ya es irreparable.
 
El episodio vuelve a abrir el debate sobre la capacidad de reacción de Milei frente a emergencias ambientales y el rol del Estado en la prevención y combate de incendios forestales, especialmente en regiones donde cada temporada seca incrementa el riesgo de desastres. Para los bomberos y brigadistas, el financiamiento llega en un momento crítico y permitirá mejorar condiciones operativas, aunque queda la discusión política sobre por qué la respuesta oficial demoró tanto mientras el fuego avanzaba.
 
La Opinión Popular
 

29-01-2026 / 09:01
La Argentina de Javier Milei no se está acercando al desarrollo: está profundizando un modelo rentista que destruye industria, capital humano y movilidad social. El autoritarismo del gobierno libertario nos empuja a repetir la lógica que hundió a Venezuela: vivir de lo que tenemos en vez de construir lo que necesitamos. El EE.UU. de Donald Trump obligó a sus industrias a repatriar sus fábricas para hacer a América grande de nuevo, Argentina las cierra.

En Venezuela la economía se desindustrializó porque era más rentable importar todo. La productividad interna se estancó, la formación técnica y científica quedó relegada, el sector financiero creció más que el productivo. Igual que en la Argentina de Milei
Cerca de 8 millones de venezolanos han salido de su país buscando una vida mejor.


La hoja de ruta es la misma: un tercio de lo que se consume en Argentina depende de importaciones que ya equivalen al 31% del PBI, el nivel más alto en 22 años. Los bienes de consumo importados representan el mayor peso desde 2001. Durante 2024 la producción de local de manufacturas fue 15,09% del PBI, muy por debajo del promedio histórico (1965-2024) del 23,97%. La recaudación cae, el déficit y la inflación se maquillan, el endeudamiento se espiraliza, las infraestructuras de rutas colapsan.

Los discursos mesiánicos del Loco Milei ofrecen en la exclusión de los sectores industriales, manufactureros y el sistema científico/tecnológico el camino más rápido a un destino luminoso: "Argentina será como Irlanda en 20 años", delira el desquiciado.

El salto histórico de Irlanda se apoyó en todo lo que Milei niega: educación técnica masiva, inversión pública sostenida, un estado planificador, políticas industriales activas y una estrategia deliberada para atraer empresas tecnológicas.

Irlanda no apostó a la renta, la informalidad, ni a la desregulación, apostó al capital humano. No redujo su Estado: lo volvió más inteligente, mientras expandía su sistema científico. En tanto la Argentina refuerza un patrón conocido: la dependencia de la renta primaria con especulación financiera y endeudamiento creciente.
 
En el sector agrario, solo tres de cada 10 propietarios cultivan su tierra, el resto es rentista. A diferencia de Brasil, México o EEUU los hidrocarburos los exportamos en un 85% como crudo sin refinar y el 100% del gas sin comprimir, actuamos como proveedores de materias primas energéticas, no como exportadores de combustibles, aceites, productos petroquímicos, fertilizantes, etc. Repetimos el mismo patrón nefasto en las exportaciones de minería, pesca, cereales, frutas, etc.
 
Apostar a la renta más primitiva y azarosa, ligada a las oscilaciones del clima o los mercados internacionales ya ha mostrado sus frutos de estancamiento y depresión económica: entre 2011 y 2024 el PBI per cápita argentina se incrementó el 5,7%, el de Chile en un 13% y el de Uruguay un 51%.
 
En lugar del esperado "derrame" cada vez más "fuga" (u$s 30.000 millones en 2025) de los sectores usureros y especuladores generando desempleo, desinversión y pobreza estructural. Los residentes ricos en la Argentina poseen más de USD 400.000 millones fuera de sus fronteras, una cifra equivalente a casi todo el PBI anual. Así, Argentina jamás será como Irlanda.
 
La Opinión Popular
 

 

28-01-2026 / 09:01
El Gran Incendio de Roma ocurrió en julio del año 64 d.C. bajo el reinado del loco Nerón, durando días y destruyendo gran parte de la ciudad. Nerón tocó la lira y cantó mientras la ciudad ardía. 2.000 años después, el loco Milei continuó con el "Tour de la Gratitud" por Mar del Plata donde, en modo rockstar, visitó a Fátima Florez en el teatro, cantó y bailó con ella en el escenario, mientras se incendiaba la Patagonia. Decisiones de Milei agravaron los incendios en el sur: desfinanció Parques Nacionales a niveles históricos y puso al frente del organismo a un arquitecto sin experiencia en conservación de áreas naturales.

A pesar del desastre al que está llevando a la Argentina, ya trabaja por su reelección con los recursos de siempre: la fiesta de la rabia, la política como espectáculo, el regreso a la grosería. La llegada de Javier "el Loco" Milei a Mar del Plata estuvo marcada no sólo por los vitoreos de los fans libertarios sino también por las fuertes protestas. Se manifestaron jubilados, como lo hacen cada miércoles; y también La Asamblea de vecinos Playas del Sur de Mar del Plata. Los operadores turísticos, por su parte, también manifestaron su descontento con los malos números de la temporada. El país se incendia y la población está en serio riesgo, pero Milei estuvo de joda en Mar del Plata, como si nada ocurriera.

Bolsitas con cacona volando, insultos, repudio y un operativo de seguridad descomunal. Esa fue la antesala de Milei rumbo al teatro marplatense. La escena fue tan literal como política: cuando la calle protesta, el presidente acelera; cuando hay escenario, se detiene. El mandatario salió custodiado, casi a la carrera, para no perderse la función de su expareja. Afuera, bronca ciudadana. Adentro, abrazo cómplice, flashes y aplausos. La postal del poder eligiendo circo mientras el conflicto queda del otro lado de la puerta.
 
El contraste no pudo ser más obsceno. Mientras Milei se acomodaba en la butaca del Roxy, la Patagonia lleva semanas incendiándose, con miles de hectáreas arrasadas, evacuados, pérdidas ambientales irreversibles y brigadistas desbordados. Los gobernadores del sur ya pidieron formalmente al Congreso que declare la emergencia ígnea, ante la falta de recursos y respuesta nacional.

Pero en la agenda presidencial no hubo lugar para el fuego real. Sí para el show. Llegó a las 20:52, saludó, se sacó fotos y recibió ovaciones, como si el teatro fuera una Argentina paralela donde los incendios no existen y la crisis se apaga con aplausos. La función avanzó con imitaciones y guiños políticos. Cuando Fátima Florez encarnó a Cristina Fernández, el público facho abucheó con entusiasmo. Catarsis dirigida, indignación selectiva. Afuera, la protesta seguía; en el sur, el fuego avanzaba; en la Casa Rosada, silencio total.


La seguridad de Milei tuvo que sacarlo del teatro bajo los gritos e insultos de la gente que lo esperaba afuera. Cerca de la medianoche, habló frente a un auditorio que no estuvo colmado: habían anunciado que esperaban ocho mil personas por hubo, como mucho, unas dos mil. La capacidad del predio estuvo lejos de llenarse, pese a que las entradas eran gratuitas. Entre orador y orador, un guitarrista y un baterista tocaban temas de ACDC y de los Guns and Roses para amenizar la espera del presidente. Una vez arriba del escenario, dijo: "Se les está viniendo la noche a los zurdos".


La Derecha Fest tuvo poco de fiesta. Fue una seguidilla, por más de dos horas, de discursos con temas inconexos entre sí. En la coctelera entraron: Donald Trump, Maduro, los iraníes, los montoneros, los mapuches, la selección, los Simpson, Nisman, Chuwaca, los ex combatientes de Malvinas, cánticos contra el Chiqui Tapia, homenajes a perros policías, entre otros. La pregunta ya no es estética ni anecdótica. Es política. ¿Qué Presidente corre más rápido: el que huye del descontento o el que llega temprano al espectáculo? En Mar del Plata quedó claro: para Milei, el telón del show importa más que las llamas de los incendios.

La Opinión Popular


27-01-2026 / 10:01
La visita del presidente Javier Milei a Mar del Plata dejó una postal muy distinta a la que solía mostrar en anteriores desembarcos en la ciudad. Lejos de las multitudes que supieron acompañarlo durante la campaña y en los primeros meses de gestión, su llegada este lunes estuvo marcada por una convocatoria reducida que apenas superó el centenar de personas, un dato que no pasó inadvertido y que refleja un notorio desgaste de su imagen pública. Milei tuvo que enfrentar una importante manifestación opositora conformada por turistas y vecinos que se autoconvocaron en el centro para repudiar su agenda "vacacional" y su participación en la fascista "La Derecha Fest".
 
Milei arribó a la ciudad en el marco de lo que su entorno denomina el "Tour de la Gratitud", una gira de carácter político-partidario destinada a reencontrarse con simpatizantes y agradecer el apoyo electoral. También formó parte de actividades vinculadas a "La Derecha Fest" y realizó una breve recorrida por la zona de Güemes, en un intento de mostrarse cercano a vecinos y turistas. Sin embargo, el impacto real de la visita fue mucho menor al esperado.
 
Según pudo observarse en el lugar, la presencia de militantes rentdis y fanáticos fue escasa, con un operativo de seguridad que contrastó con la reducida cantidad de personas que aguardaban al presidente. Las imágenes difundidas evidenciaron un acompañamiento magro, muy lejos de las convocatorias masivas que Milei lograba reunir en Mar del Plata durante 2023, cuando su figura despertaba entusiasmo y curiosidad en amplios sectores de la sociedad.
 
Este marcado descenso en la convocatoria expone un cambio de clima político. Las medidas de ajuste, el deterioro del poder adquisitivo y los conflictos sociales comienzan a pasarle factura a un presidente que basó gran parte de su capital político en la conexión directa con "la gente".
 
La postal marplatense parece confirmar que ese vínculo ya no genera el mismo fervor. Así, la visita de Milei a Mar del Plata terminó funcionando más como un termómetro de su presente político que como un gesto de fortaleza. Con un operativo de seguridad nuevamente defectuoso, el Jefe de Estado intentó de manera infructuosa una caravana como parte de su tour de agradecimiento por los resultados de las elecciones de octubre de 2025.
 
El Presidente continúa su recorrida nacional, que no incluye zonas urgentes como las incendiadas en Chubut, pero sí abre terreno propicio para abogar por la nefasta reforma laboral. La escasa recepción, comparada con sus anteriores pasos por la ciudad, deja en evidencia una caída en su nivel de popularidad y abre interrogantes sobre la capacidad del Gobierno para sostener el respaldo social en un contexto cada vez más adverso.
 
La confianza en el Gobierno volvió a mostrar señales de retroceso en el arranque de 2026. En enero, el Índice de Confianza en el Gobierno cayó 2,8 por ciento frente a diciembre y se ubicó en 2,40 puntos sobre un máximo de 5, de acuerdo al relevamiento mensual que elabora la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella.
 
Lejos de la gestión, Milei tiene planificado seguir con los paseos y recorridas por distintas ciudades y evalúa continuar, además, con sus shows en distintas fiestas regionales que tanto criticó. Sin embargo, no tiene en los planes, por ejemplo, visitar la Patagonia que por estos momentos se consume bajo el fuego.
 
La Opinión Popular
 

26-01-2026 / 11:01
La noticia no tuvo titulares catastróficos, ni paneles que la debatieran, ni fue motivo de charla en el café, el asado o la juntada. Como el embarazo de la nena, o el hijo con discapacidad que se ocultaba en la sociedad careta del siglo pasado, la pavorosa noticia del aumento imparable de la morosidad de las familias que volvió a crecer en noviembre, pasa como si no pasara.

La morosidad familiar, o sea, la deuda que toman las familias que antes no se endeudaban para pagar alquiler, comida, vestimenta, salud o educación se triplicó en sólo un año y pasó del 2,6% en noviembre de 2024 al 8,8% en el mismo mes del año pasado.

Desde 2010 que no se veían cifras así, con la "pequeña" diferencia que en aquel año una parte no menor de esa deuda tenía que ver con la compra de viviendas, automóviles o viajes y hoy es por atender las necesidades básicas insatisfechas en familias que venían bien cuando "estábamos mal" y había que votar un "cambio".
 
Y el voto hizo el cambio. En el mismo mes del infierno endeudador de las familias, hubo otros derrumbes de actividades que eran florecientes cuando estábamos mal: la industria manufacturera cayó -8,2%, el comercio -6,4% para no hablar de la pesca que se sumergió (valga la expresión acuática) un -25%, convirtiéndose en el sector de mayor desplome.
 
Lo único que crece es lo que está ligado al gran capital: petróleo y minería, el agro y la llamada "intermediación financiera", esto es, los hijos y nietos de los ganadores de la siniestra Argentina de Martínez de Hoz con su ley de entidades financieras prohijados por la dictadura de Videla, Massera, Agosti y sus civiles cómplices que dejaron 30 mil desaparecidos, cientos de bebés apropiados y la economía destruida.
 
¿De qué viviremos los argentinos en este país que así se destruye? Días atrás estimamos que al proyecto de país libertario le sobran 25 millones de argentinos. Con los nuevos datos, el cálculo parece optimista.
 
La receta gorila para ocultar las verdaderas causas de esta destrucción es la de siempre: reforma laboral porque la culpa la tienen los trabajadores y los derechos que el peronismo les regaló. El "costo argentino" le llaman estos atorrantes.
 
La verdad, aunque no se informe, ni se debata, ni se charle o se discuta, es que, con estos niveles de consumo en picada, a la industria, al comercio, a los servicios, le falta demanda. Con este nivel de actividad, no necesitan más empleados, ni baratos ni caros, ni con derechos o sin derechos.
 
El último índice de salarios difundido por el Indec volvió a dejar en evidencia que el poder de compra de los trabajadores no logra recuperarse frente al avance de los precios. En paralelo, la Unión Industrial Argentina advirtió una nueva caída de la actividad fabril, con impacto directo en el empleo y el consumo. Al país libertario le sobran empleados, le sobran familias y por eso tiene más de seis millones de planes AUH y Tarjetas Alimentar que son grupos familiares barridos bajo la alfombra.

El problema no son los laburantes y sus familias, es el proyecto libertario de endeudamiento para ocultar el fracaso. Su deuda en dólares se paga con más deuda y con emisión de pesos que luego se absorbe a tasas altísimas dándole ganancias a sus amigos especuladores de la patria financiera y con las que se destruye la inversión productiva. No son los trabajadores el problema... es la patria financiera... y para esa antipatria que pide reforma laboral, la única solución argentina es una reforma financiera que le corte sus garras a los buitres.

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