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Sociedad e Interés General - 30-12-2020 / 19:12

Raquel Líberman, mujer rusa víctima de trata, denuncia a la organización judío polaca Tsvi Migdal

Raquel Líberman, mujer rusa víctima de trata, denuncia a la organización judío polaca Tsvi Migdal
Raquel Liberman.
Zwi Migdal fue una red mundial de trata de personas que operó entre 1906 y 1930 con sede en la ciudad de Buenos Aires. Estaba conformada por delincuentes de origen judío que se especializaban en la prostitución forzada de mujeres judías. La organización conseguía estas mujeres en aldeas del Este de Europa.
 
Ruchla -o Raquel como era conocida en el burdel- era natural de Ucrania y había llegado a la Argentina en 1918 con dos bebés. Era costurera y sabía leer y escribir. Aquí se encontró con que su primer marido, un sastre, había muerto y ella estaba en la miseria y la hicieron prostituirse. Permaneció en esta condición de esclavitud durante 11 años.
 
Ya en 1926, Perla Pezelorska, arrojó un papelito escrito en idioma ídish en el que pedía ayuda para que la liberaran de su cautiverio en un burdel del barrio de Once. Pezelorska logró ser rescatada. El fin de la organización llegó el 31 de diciembre de 1929 cuando Raquel Liberman, una de las miles de inmigrantes rusas y polacas sometidas en los prostíbulos, denunció a la Zwi Migdal ante la justicia que logró desarticularla.
 
El juez Manuel Rodríguez Ocampo se hizo cargo de la investigación de la denuncia y le ordenó al comisario Julio Alsogaray que llevó adelante las pesquisas que terminaron en el allanamiento de la sede central de la Zwi Migdal el 30 de mayo de 1930. Muchos de los rufianes lograron escapar a Rosario y otros al exterior. El 27 de septiembre de 1930 se dictó el procesamiento de 108 de los socios de la Migdal, pero en enero de 1931 fueron liberados.
 
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La historia de "La polaca", una de las primeras mujeres que se animó a luchar contra la trata en el país
 
Ruchla Laja Liberman tenía 22 años cuando subió a aquel barco que la sacaría del espanto de la Varsovia de entreguerras. Cargaba con sus dos bebés: Moishele y Shíkele. Su esposo los esperaba en Tapalqué. Como tantos, se había adelantado para preparar las bases de esa nueva vida en América. Pero la tuberculosis lo mató, y Ruchla fue vendida por sus cuñados a una red de trata que la explotó durante años en distintos burdeles porteños.
 
Avergonzada, se inventó una vida de costurera abnegada para que sus hijos entendieran su ausencia. Los cuñados habían quedado a cargo de su cuidado. Fueron años de mentiras y silencios hasta que Raquel pudo hablar: denunció a la poderosa organización que la explotaba, la Zwi Migdal. Gracias a su testimonio, un juez procesó a más de cien proxenetas.
 
Duraron poco en la cárcel. Sus vínculos con la Policía y el poder político los liberó. Raquel murió a los 34 años. La mató un cáncer en su garganta.
 
Le decían "la polaca", como a todas las mujeres que traían de Europa para ser prostituídas. Era la época en que se hablaba de "trata de blancas", para distinguirla de la trata de esclavos negros.
 
La Zwi Migdal fue un negocio enorme y poderoso, que llegó a manejar más de 2000 prostíbulos en todo el país, donde explotaron a unas 30.000 mujeres que reclutaban en los barcos o ni bien llegaban a estas tierras soñando otra vida. Fueron mujeres golpeadas, violadas, prostituidas, separadas de sus familias. Muy pocas podían hablar, casi ninguna denunciar.
 
Raquel Liberman se animó después de ocho años de violaciones. En el medio creyó comprar su libertad de la mano de un varón que le ofreció casamiento, que ella aceptó para terminar con aquella vida de miserias y maltratos. Pero fue otro engaño: él mismo la volvió a meter en el circuito prostibulario.
 
Tras lograr escapar por segunda vez de la red, Raquel contactó al comisario Julio Alsogaray, un policía con fama de incorruptible. Y contó todo. La denuncia tiene fecha: 31 de diciembre de 1929. El juez en lo criminal Manuel Rodríguez Ocampo procesó a 108 miembros de la Zwi Migdal, que apelaron y lograron liberarse se todos los cargos.
 
Raquel Líberman pudo vivir con sus dos hijos un tiempo muy breve. Enseguida enfermó de cáncer y el 17 de abril de 1935, a los 34 años, murió. Estaba tramitando la visa para volver a Polonia con sus hijos para estar con su familia.
 
En 2003 la dramaturga Myrtha Schalom escribió "La Polaca" y recién entonces la vida de Raquel Liberman se hizo conocida. El libro agotó nueve ediciones.
 
Por Mariana Iglesias
 
Fuente: Clarín
 

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Raquel Líberman, mujer rusa víctima de trata, denuncia a la organización judío polaca Tsvi Migdal
Mujeres esclavizadas y proxenetas.
02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
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