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Nacionales - 21-11-2020 / 10:11

Pedido de indagatoria en la Justicia por las grabaciones espurias de Elisa Carrió

Pedido de indagatoria en la Justicia por las grabaciones espurias de Elisa Carrió
Elisa Carrió se victimizó y aseguró que “Cristina la quiere presa”. Se vanaglorió que es el verdadero motivo del pedido para que se solicite su indagatoria en la causa que investiga las deleznables grabaciones de las conversaciones en la cárcel entre los presos políticos y sus abogados defensores.
La estrategia del macrismo fue un caso claro donde la política usó a la Justicia para resolver sus embrollos. Con la corrupción de la Justicia, la corrupción de la política y la corrupción del periodismo. Con las usinas de servicios especializadas en hacer creer que las fantasías que inventan son más reales que la realidad.
 
Elisa Carrió se victimizó y aseguró que "Cristina la quiere presa". Se vanaglorió que es el verdadero motivo del pedido para que se solicite su indagatoria en la causa que investiga las deleznables grabaciones de las conversaciones en la cárcel entre los presos políticos y sus abogados defensores.
 
La privacidad entre un acusado y sus abogados constituye parte de las garantías de un juicio justo, o el debido proceso, como establece la Constitución. Las grabaciones ilegales se hicieron con la excusa de espiar a un narcotraficante, pero en realidad espiaron a los presos K cuando hablaban con sus abogados.
 
Nada de lo que dijeron podía servir para acusar a nadie, pero pedazos de esas conversaciones, recortadas y editadas, fueron usadas para montar una campaña que intentaba desprestigiar al juez Alejo Ramos Padilla.
 
Graciana Peñafort y Alejandro Rúa fueron los abogados espiados que solicitaron al juez que convoque a indagatoria a Elisa Carrió. Más allá de lo que desee la vicepresidenta Cristina, el pedido tiene lógica propia: ellos fueron espiados y Carrió la que usó las grabaciones.
 
Si Carrió sabía el origen espurio de esas grabaciones sería cómplice de un delito. Y si no lo sabía ni trató de saberlo, revela una enorme irresponsabilidad y una actitud infame con relación a la política. Se debe desconfiar de la información que llega de esa manera. Y no se debe usar hasta haberla confirmado por varias vías. Si no se puede confirmar, no se usa.
 

 
Cambiemos usó a la Justicia para resolver sus embrollos
 
Si hubiera habido una mínima prueba concreta, Gerardo Morales no hubiera necesitado revolucionar el sistema judicial jujeño para meter presa a Milagro Sala. La incorporación al Tribunal Superior de Justicia de jueces adictos y la selección de jueces y fiscales especiales, gracias a los cuales fue condenada, demuestra que es inocente. El encarcelamiento de Milagro Sala es indefendible en términos estrictamente judiciales.
 
Esa injusticia se sostiene porque un sector de la sociedad estaba molesta por los cortes de ruta y el conflicto o porque tiene una mirada conservadora antagónica a la de ella. Pero eso es política, no justicia. Es un caso muy claro donde la política usó a la Justicia para resolver sus embrollos.
 
"¡Es una ladrona, todo el mundo lo sabe!", dicen los jujeños que respaldan su condena, aún sabiendo las movidas irregulares que debió hacer el gobernador. Pero si realmente fuera ladrona, el gobernador no hubiera necesitado hacer tanta manipulación.
 
Si la hizo, fue porque un tribunal normal no la hubiera condenado. Entonces no es una ladrona. Se trata de una persona que fue condenada por su militancia social. Eso no es justicia. El que piensa diferente la puede criticar, pero no puede hacer que un juez la condene.
 
Alberto Fernández es abogado y profesor en la UBA, es consciente de ese mecanismo que denigra tanto a la política como a la Justicia. Pero considera que si mete mano en sentido contrario al que lo hizo Morales estaría cometiendo lo mismo que critica.
 
En ese atolladero, el Presidente optó por hacer una advertencia sobre el mecanismo, para acotarlo, y al mismo tiempo aceptar el desenlace de los juicios. Pero en uno, Milagro Sala fue condenada a 13 años y en otro a tres años. Las demás acusaciones se cayeron.
 
Los tres años son por un huevazo que recibió Morales cuando Milagro estaba a varios kilómetros. La condena de 13 años fue por una acusación de corrupción con el dinero que recibía su agrupación para realizar obras. Pero hizo más obra de las que había propuesto y más que los gobiernos provinciales.
 
Cualquiera que vaya a la provincia lo puede ver. La plata se usó para lo que estaba destinada. Y el que tiene que decidir ahora es el Tribunal Superior de Justicia que reformó Morales con una mayoría automática adicta.
 
La decisión del Presidente de no intervenir para que no se vea como interferencia con la Justicia genera de hecho que se prolongue una injusticia por la forma como se interfirió antes. Como sea, Milagro Sala sigue con detención domiciliaria cuando todos saben que las condenas fueron amañadas por una forma de hacer política que instaló el macrismo.
 
Disfrazada de honestismo denuncista por una corriente social conservadora, en realidad lo que se está dirimiendo en la Justicia es esa forma de hacer política que reemplaza el debate de ideas y propuestas por acusaciones y campañas de desprestigio.
 
La situación de Milagro Sala es quizás la más escandalosa porque es la más evidente y por las condenas que puede sufrir. Pero en realidad todos los presos políticos kirchneristas y la misma Cristina Kirchner han sido víctimas de este sistema.
 
Aunque las pruebas contra la ex presidenta se caen una tras otra, la pedicura del barrio dirá que "igual es una chorra" con la misma convicción con que rechaza la existencia de los virus en general. A la señora le gusta, o le conviene creer, que los virus no existen porque -"a mí no me van a engañar"-- los inventó la infectocracia.
 
Y hay usinas especializadas en hacerle creer que le convienen las fantasías que inventan y que, por esa razón, para ella son más reales que la realidad.
 
A lo largo de estas líneas ya se habló de corrupción de la Justicia, corrupción de la política y corrupción del periodismo. Los servicios de inteligencia construyen las causas falsas que son amplificadas por los medios y que son denunciadas por políticos y tomadas por jueces venales. Es lo que develó, a partir de la detención del espía y falso abogado Marcelo D'Alessio, el juez Ramos Padilla a quien se pretendía descalificar con esas grabaciones.
 
Es el mecanismo del lawfare que el macrismo instituyó como la principal herramienta de sus políticas. El dispositivo busca reemplazar el debate de ideas y propuestas por la judicialización de la política para difamar y destruir al adversario. Los dirigentes macristas participan poco en debates y confrontación de ideas y propuestas. Nadie sabe lo que piensa Carrió sobre la mayoría de los temas. Se la conoce solamente como denunciadora serial.
 
El momento judicial en transcurso es que casi todas las causas abiertas por el lawfare contra el kirchnerismo empiezan a caerse por falta de pruebas. Las denuncias fueron presentadas para potenciar una larga campaña mediática-judicial, judicial-mediática que destruyera al kirchnerismo, aunque al final se cayeran, como está sucediendo.
 
Nunca tendrían que haber sido tomadas por los jueces. Ahora están en el brete de cerrar las causas sin condenas o aplicar condenas solamente para justificarse ante la sociedad.
 
Cuando la derecha conservadora es llevada al plano del debate de ideas concretas, ellos plantean aumentar las tarifas, aumentar los precios, precarizar el trabajo, bajar salarios y jubilaciones, defienden los intereses de los más ricos, subestiman la educación y la salud pública. Son discursos poco atractivos, por eso tratan de reemplazarlos por la destrucción del adversario con esa estrategia honestista denuncista.
 
Tal vez esa lectura sea reduccionista, pero la carrera política de Elisa Carrió se sustentó en esa estrategia muy respaldada por las corporaciones mediáticas. También es lo que se verificó en la pobreza conceptual de la gente que se movilizó en las convocatorias del macrismo.
 
Hubo un discurso genérico contra la corrupción sin precisiones pero con mucha indignación, más otros discursos difuso sobre la "defensa de la libertad" contra las medidas sanitarias de precaución por la pandemia, más otro directamente confuso sobre la defensa de la República y la Justicia.
 
Son generalidades tras las que se esconde una visión egoísta de la vida que, al creerse amenazada, reacciona con indignación y violencia.
 
Allí encajan perfectamente el lawfare y las falsas noticias para justificar esa reacción ante una concepción más solidaria y comunitaria de la sociedad. No van a atacar a esta concepción por lo que realmente les molesta, sino con el argumento distractivo de la corrupción. Esa modalidad termina siendo la mejor coartada para los verdaderos corruptos que llegan encaramados en ese discurso.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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27-11-2020 / 11:11
27-11-2020 / 10:11
El fallecimiento de Diego Maradona conmovió a la Argentina y al mundo. Ayer la noticia estuvo presente en los diarios y en las cadenas televisivas de los cinco continentes. Quizás ese hecho nos ayude a comprender la verdadera dimensión que alcanzó este compatriota nacido en una villa del conurbano bonaerense.
 
No fueron solo los extraordinarios logros deportivos los que convirtieron al hombre en mito. Se equivoca y mucho quien piense que Maradona se ganó el corazón de tanta gente por la habilidad fuera de serie de su zurda, por los goles inolvidables a los ingleses, por la copa del mundo, por sus derroches de magia en los estadios.
 
Las lágrimas de millones de personas, las velas encendidas en miles de improvisados altares, la multitud y la cola interminable en la Casa Rosada para despedirlo tienen origen en otro tipo de agradecimiento. Uno que nace, es cierto, en el fervor futbolístico, pero que lo trasciende infinitamente para convertirse en una suerte devoción pagana por su figura de semidiós caído.
 
Fue, a diferencia de tantos otros tocados por el dedo de la fama, uno que nunca se olvidó ni renegó de su origen en la pobreza de Fiorito; uno que siempre se paró del lado de los humildes y nunca de los poderosos; uno que siempre abrazó como propias las mejores causas; uno que nunca se calló a pesar de que su silencio le hubiera reportado enormes beneficios personales y económicos. Siempre tuvo muy claro de qué lado de la raya ubicarse, y para qué lado había que poner el pecho.
 
Su amistad con Fidel Castro, su admiración por el Che Guevara, su cercanía con las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, su presencia altiva en el "No al ALCA" junto a Chávez, Lula y Kirchner en Mar del Plata, su defensa de los futbolistas ante la prepotencia de la FIFA en el Mundial de México, sus solitarias denuncias contra la corrupción de la elite corporativa del fútbol global, su acompañamiento de los movimientos populares de todo el mundo y tantas otras cosas imposibles de mencionar aquí lo convirtieron en el mito que es hoy, cuando acaba de partir.

26-11-2020 / 10:11
Los funcionarios que rodean a Martín Guzmán no lo dirán en público, al menos por ahora. Pero el último dato del Indec, dando cuenta de la lenta aunque persistente recuperación de la actividad económica, llevó entusiasmo al equipo. Creen que, de cara al verano, la recuperación podría ser más visible. La clave para entender la posible dinámica positiva radica en lo que ya han tomado nota los principales mercados internacionales: la seguridad de contar con una vacuna para los próximos meses.
 
"El mundo financiero ya opera bajo el supuesto del final de la pandemia para el corto plazo. Que podamos evitar la segunda ola del Covid será lo más relevante que nos vaya a pasar frente a lo que viene", argumenta, auspiciosa, una fuente inobjetable del equipo económico. La confirmación de la llegada de la vacuna puede convertirse en la noticia que quiebre la tendencia negativa de la actividad económica, creen en Economía.
 
El hecho de que la actividad económica se encuentre "apenas" 7% por debajo de la prepandemia potenció las expectativas. Según el Indec, todavía hay varios sectores que se encuentran prácticamente frenados: "Hoteles y Restaurantes" está nada menos que 59,5% atrás del año pasado. Otro ejemplo: La "Construcción" se ubica 28% debajo de septiembre de 2019; y "Transporte" se encuentra 19% por debajo.
 
En la mirada de los funcionarios, esto significa que con la reapertura (aunque sea parcial) de esas actividades, la economía debería acelerar su recuperación. En el equipo económico esperan que tanto octubre, pero sobre todo noviembre, ya muestre números más cercanos a la recuperación total. Básicamente porque esos rubros que estaban totalmente clausurados hasta hace poco, ya se fueron reabriendo. Y lo harán seguramente con más decisión ya para el año que viene si -como se aguarda- llega la vacuna y se relajan las restricciones impuestas por la pandemia.
 

26-11-2020 / 09:11
Es probable que la muerte de Diego Armando Maradona sea uno de los pocos fenómenos capaces de barrer con la grieta en este país. Por unos días, la enorme mayoría de los cincuenta millones de argentinos estaremos aunados en la pena. Eso no significa que Maradona no haya tomado partido.
 
Por eso lo querían y lo odiaban. Lo odiaban porque tenía el valor que muchos no tienen de ser libre, de no ajustarse a lo que todos le reclamaban, de ser siempre él a un costo bestial. Porque estar arriba te convierte en un engranaje importante de la máquina, no podés no ser un ejemplo, no podés cagarte en ser el espejo en el que todos aspiremos a reflejarnos. Los millonarios y los famosos cumplen esas reglas de casta. Están para eso. Y Diego los mandó a pasear a todos.
 
Diego fue el chico más grande, tan grande que convirtió el futbol en un enorme campo de rebelión. Como cuando les ganó a los ingleses después de Malvinas con dos jugadas hermosas y cuando hizo que los napolitanos (los "cabecita negra" de Italia) ganaran el campeonato que era monopolio de los rubios del norte. Sacó al Napoli del fondo de la tabla y lo llevó hasta la punta. Y cuando hacía el gol se abrazaba a la tribuna haciéndoles sentir que lo habían hecho todos.
 
Nos metemos en política, que es un tema difícil de tocar con relación a esta cuestión. Diego vivió 5 años en Cuba, que sirvió de plataforma para su compromiso con los movimientos populares en América Latina durante las últimas dos décadas de su vida. Hugo Chávez, Lula Da Silva, Néstor Kirchner, Cristina Fernández, Evo Morales, Pepe Mujica, Rafael Correa, Nicolás Maduro, Alberto Fernández: todos tuvieron su abrazo y su foto con el 10.
 
Maradona hizo propia la causa popular con la misma intensidad que todo en su vida: sin marco teórico ni especulaciones, sin medir riesgos ni consecuencias. Desde redes sociales dejó claro su apoyo al Frente de Todos, primero, y al gobierno de Alberto Fernández después. Con el que nunca hubo acercamiento posible fue con Mauricio Macri.
 
Lo quisimos aún cuando anduvo perdido por la droga y rodeado de seres destestables que se aprovechaban de él. Por eso, la mayoría de los argentinos lo estamos llorando y más que nadie esa tribuna colmada que llamamos Pueblo. Es que el sistema quería que el astro Diego fuera un ex pobre domesticado, para que los pobres quisieran imitarlo. Y el espejo que hizo Diego reflejaba su esencia que es la del pibe de Villa Fiorito luchando con sus ángeles y sus demonios.
 
En ese espejo, el Pueblo se veía Pueblo. Es como el Peronismo: es como es. No como quisieran verlo o verse. Por eso en este país van de la mano. "Mi viejo fue peronista, mi vieja adoraba a Evita, y yo fui, soy, y seré siempre peronista. Y esto no debería ser un problema. El problema es la intolerancia que nos plantaron", sentenció el Diego en el último Día de la Lealtad.
 
La Opinión Popular
 

25-11-2020 / 13:11
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