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Nacionales - 20-11-2020 / 11:11
CORONAVIRUS: LA PUESTA A PUNTO DE LA MAYOR INMUNIZACIÓN MASIVA

El Gobierno pone en marcha el Comité de Vacunación, encabezado por Alberto

El Gobierno pone en marcha el Comité de Vacunación, encabezado por Alberto
“Queremos empezar a vacunar entre enero y febrero”, señaló Alberto Fernández. Ese anhelo, sin embargo, engloba una articulación de diversos actores y una coordinación sin precedentes. En esta línea, un Comité de Vacunación será el encargado del diseño y la puesta en marcha del operativo para inmunizar a la población argentina contra el coronavirus.
"Queremos empezar a vacunar entre enero y febrero", señaló Alberto Fernández. Ese anhelo, sin embargo, engloba una articulación de diversos actores y una coordinación sin precedentes. En esta línea, un Comité de Vacunación será el encargado del diseño y la puesta en marcha del operativo para inmunizar a la población argentina contra el coronavirus.
 
Será recibido por el Presidente el próximo lunes, que encabezará las tareas que realizará ese espacio. Participarán expertos y expertas de cuatro ministerios (Salud, Interior, Defensa y Seguridad) y, aproximadamente, 150 mil hombres y mujeres que desempeñan sus tareas en las fuerzas armadas y de seguridad, en articulación con las diferentes gobernaciones.
 
Una vez que las dosis de los diferentes laboratorios arriben al país, en el Comité se prevé el establecimiento de una Mesa de Seguimiento que será liderada por Ginés González García y seguirá el proceso paso a paso. Una vacunación masiva no es tarea de todos los días. El objetivo, como el propio Alberto Fernández dejó en claro, es "empezar cuanto antes, entre fines de diciembre y los primeros días de enero" con la aplicación de las dosis.
 
Hacia fin de diciembre se espera que la primera que llegue sea la Sputnik V --desarrollada por el Centro Gamaleya de Rusia-- y luego será el turno, durante el primer trimestre de 2021, de la fórmula de AstraZeneca y el Laboratorio de Oxford.
 
De la primera llegarán 25 millones de dosis y de la segunda, 22 millones. Si se le suma la de Pfizer, que ofreció un millón más, se llegaría a un total de 48 millones de dosis, algo así como 24 millones de vacunas aproximadamente (ya que todas prevén un esquema de una dosis y refuerzo).
 

 
Vale destacar que, en el presente, todas las fórmulas siguen los ensayos en fase 3 con miles de voluntarios alrededor del mundo y requerirán de la aprobación del uso de emergencia por parte de los entes reguladores de los diferentes gobiernos para su distribución. En el caso de Argentina, la institución encargada de tal asunto es la Anmat.
 
"Mi idea es que Pfizer y Rusia rápidamente me den vacunas y empezar en enero y febrero (de 2021). La Argentina tiene capacidad de vacunación de 5 millones de personas por mes, con lo cual serían 10 millones en enero y febrero", agregó el Presidente.
 
La prioridad la tendrán "el personal de salud, de seguridad, los adultos mayores y las personas con enfermedades prevalentes", dijo. De esta manera, esa cantidad indica que "el 23 por ciento de la población" ya estará vacunada con la Spuntnik V y la de Pfizer a principios del año próximo.
 
"Eso nos permitirá entrar a muy tranquilos a marzo" para minimizar los efectos de una posible segunda oleada de contagios, ya que al menos el "60 por ciento de las personas vulnerables en términos médicos" habría recibido la inoculación. "En marzo --agregó el mandatario-- ya tendríamos 4 millones de dosis de la vacuna de Astrazeneca (y la Universidad de Oxford, que se producirá entre Argentina y México), y en ese mes ya estarían vacunados todos los que están en riesgo".
 
Al hacer los anuncios, Alberto Fernández volvió a destacar que uno de los "logros" de la política sanitaria durante la cuarentena fue "que no se sature el sistema sanitario" ante la demanda de pacientes, y respondió a las críticas que recibe desde la oposición. "Escucho a algunos ex ministros que dejaban vencer vacunas en la Aduana y me explican cómo había que hacer las cosas, y me asombra", criticó.
 
Sus críticas fueron dirigidas a los funcionarios del gobierno de Juntos por el Cambio: "Fueron los que dejaron el sistema sanitario en situación calamitosa, los que no inauguraban hospitales hechos en 2015 para que la gente no sintiera que eran hospitales hechos por Cristina (Kirchner); fueron los que cerraron el Ministerio de Salud y ahora vienen a explicarme cómo se hacen las cosas. Es como el colmo", sentenció.
 
Por su parte, el ministro Ginés González García destacó la importancia de "lograr una planificación para que llegue a la mayor cantidad de personas". "La idea es vacunar hasta el mes de julio del año venidero para disminuir la mortalidad", señaló y ratificó que "la vacuna será gratuita". "Dentro de nuestros planes está realizar la campaña de vacunación más grande en la historia y llegar a todos los sectores de la sociedad", recalcó.
 
 
Cómo será la logística
  
Aunque desde el gobierno aún no brindaron detalles sobre cómo se diseñará el operativo, Daniela Hozbor, bioquímica e Investigadora Principal del Conicet en el Instituto de Biotecnología y Biología Molecular de La Plata, se anticipa a la situación y a partir de su conocimiento del área, comenta al respecto: "La logística será un tema muy pero muy complejo. Si bien no se inmunizará a toda la población en una primera instancia, ya se está barajando la posibilidad de inocular a una parte muy importante".
 
Luego señala: "Desde las autoridades sanitarias se manejan números que rondan las 12 millones de personas en un comienzo. El dato clave es que habrá que hacerlo en el tiempo más corto posible para reducir las consecuencias que tiene la covid si continúa avanzando".
 
De acuerdo a la técnica empleada, cada variante necesita de una logística particular. Un eje crucial es la temperatura de la sustancia activa.
 
"Todo plan de inmunización tiene una logística muy particular porque en el transcurso hay que mantener la calidad del insumo. Buena parte de las vacunas requieren, por lo menos, ser mantenidas entre 2 y 8 grados (como la de Moderna). La rusa, según ensayos en fase 2, tiene una mejor eficacia en ambientes congelados", apunta.
 
Y luego continúa: "Esa cadena de frío se volverá más difícil de satisfacer si llegásemos a contar con dosis de Pfizer porque en este caso el desafío será mayor. Según lo que se sabe hasta el momento, la propia compañía ha previsto este inconveniente y tratará de suministrar algunas partidas con un embalaje particular. De cualquier manera, estas vacunas deberán llegar a sitios de nuestro país en los que se pueda asegurar el frío, ya que de lo contrario será muy difícil".
 
La elaborada por Pfizer, al estar basada en tecnología de ARN mensajero, las ampollas deberían almacenarse a 80 grados bajo cero y no todas las naciones del mundo cuentan con tantas heladeras para la ocasión.
 
Desde aquí, Albert Bourla, el director ejecutivo de la corporación estadounidense, ha comunicado el diseño a escala de cajas con termómetros en su interior y sistemas de GPS, para monitorear el curso de la distribución y chequear que la temperatura de las dosis --durante todo el recorrido hasta llegar al lugar de destino-- sea óptima.
 
La inmunización a escala obliga al trazado de una ruta de acciones y operaciones. Si bien constituye un factor decisivo, la situación no se soluciona con el arribo de las drogas, pues hay muchos aspectos que deben tenerse en cuenta.
 
Un punto clave, por ejemplo, será capacitar a los vacunadores de diversas escuelas de enfermería distribuidas por el país. No se descarta, para ello, la convocatoria de médicos, farmacéuticos y especialistas retirados para contribuir en el procedimiento. Desde aquí, sostiene Hozbor: "Ya contamos con un calendario de vacunación complejo y los recursos humanos son fundamentales.
 
Desde las autoridades se han iniciado cursos de capacitación para los profesionales que pueden intervenir en esta campaña. Otro factor que no es menor es llevar a cabo el registro de los vacunados; de seguro, se necesitará de un sistema informatizado para manejar grandes volúmenes de datos".
 
Además de los recursos humanos, la otra gran necesidad será la disponibilidad de insumos necesarios. Desde jeringas y algodones, hasta diversos elementos de higiene que pueden escasear en algunas regiones si se tiene en cuenta que la inoculación deberá penetrar todos los rincones de la nación.
 
Una vez que los recursos materiales y humanos estén listos, la planificación será regida por el orden. Con tan solo imaginar que millones de personas se vacunarán en cuestión de meses, es fácil advertir que no todas podrán asistir a los centros de vacunación en simultáneo porque se verían desbordados al instante.
 
En esta línea, aunque desde el gobierno no precisaron en base a qué criterio será la lógica establecida para la vacunación --terminación del número de documento, utilización del padrón electoral--, los primeros que se inmunizarán con las dosis serán los profesionales de la salud, los adultos mayores a 60 años y aquellas personas que cuenten con patologías previas que los hagan más vulnerables frente al contagio por la covid, en un esquema riguroso dividido por turnos.
 
Más adelante, a medida que el Ejecutivo cierre acuerdos con otros laboratorios, las partidas venideras servirán para proteger al resto de la población.
 
 
Con impronta federal
  
El coronavirus nunca fue un problema fácil de segmentar. Antes el epicentro era el AMBA y en el último tiempo el foco se trasladó al resto de las provincias. Hasta el cansancio, especialistas de la salud y de la ciencia procuraron dejar en claro que, a diferencia de los humanos, los virus no conocen de fronteras. Así fue en marzo y así será en el futuro inmediato, cuando se inicien los preparativos para la inmunización masiva.
 
Los lineamientos específicos del modus operandi y la división del trabajo que prevé el proceso de vacunación se discutirán este viernes en el marco del encuentro del Consejo Federal de Salud. Precisamente, el Cofesa es el organismo estatal que reúne a las carteras sanitarias de los 24 distritos y el encargado de gestionar las políticas públicas en la materia desde que se inició la pandemia en marzo.
 
El propósito de la reunión será diagramar un boceto acerca de cuáles serán los detalles del procedimiento. Algunas como Buenos Aires o Córdoba ya han adelantado detalles al respecto. El ministro Daniel Gollan sostuvo hace apenas unos días que el propósito sería vacunar a nada menos que 6 millones de bonaerenses durante el verano y principios de otoño.
 
Entre ellos, al tope de la lista se ubican los mayores de 60 años y el personal esencial. En un segundo escalafón estarían incluidos los docentes y los auxiliares, con el propósito de que las clases comiencen con normalidad en 2021. Hasta el momento, está en plena discusión la creación de sitios específicos para la ocasión, o bien, el empleo de otros espacios afines al campo de la salud.
 
El otro ejemplo ilustrativo es Córdoba que, además de organizar una vacunación de escala (planean suministrar las dosis a más de 1 millón de cordobeses), también comprará un millón de vacunas por su cuenta. Así lo aseguró Diego Cardozo, el ministro de Salud provincial. Los próximos días serán decisivos.
 
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
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