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Sociedad e Interés General - 19-11-2020 / 18:11
NOMBRE FUNDAMENTAL DE LA HISTORIA DE LA MÚSICA POPULAR ARGENTINA

El gran León Gieco en el país de la libertad

El gran León Gieco en el país de la libertad
Raúl Alberto Antonio Gieco.
 
El 20 de noviembre de 1951, en Cañada Rosquín, provincia de Santa Fe, nace Raúl Alberto Antonio Gieco, conocido popularmente como León Gieco. Es un músico y cantante popular argentino, considerado uno de los más importantes del país y de Latinoamérica.
 
Se caracteriza por mezclar el género folclórico con el rock argentino y por las connotaciones sociales y políticas de sus canciones, a favor de los derechos humanos, los campesinos y pueblos originarios, el apoyo a los discapacitados y la solidaridad con los marginados.
 
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Su apodo se debe a un episodio sucedido cuando recién comenzaba a dar sus primeros pasos en la música y en una ocasión en la que preparaban los instrumentos para una prueba de sonido, junto a los integrantes del primer conjunto que formó parte, que se denominaba "Los Moscos".
 
Al realizar la conexión e instalación de unos aparatos de amplificación, lo hizo en forma incorrecta por lo cual el equipo resultó dañado y se quemó. Al suceder esto uno de los integrantes del conjunto lo increpó diciéndole "Qué hacés, este sí que es rey de las bestias" por lo cual años más tarde decidió adoptar el sobrenombre de León "el rey de las bestias".
 
Aunque es más apreciado en Argentina, donde su abierta conciencia social y un pasado historiado como un valiente cantor de protesta, lo hizo profundamente atractivo a quienes compartían su herencia, su atracción se extiende más allá de su tierra: se presenta frente a audiencias internacionales regularmente y es, a menudo, descrito en breve como "el Bob Dylan de Argentina".
 
Se ganó primero estas comparaciones con su álbum debut, León Gieco (1973), lanzado por el flamante sello de rock de Argentina, Music Hall. Gieco grabó varios álbumes más para el sello durante mediados de los setenta, todos ellos populares, hasta que no pudo soportar más la presión del gobierno argentino para censurar su locuacidad.
 
Como tantos otros artistas argentinos de ese entonces, escapó del país, encontrando un santuario en los Estados Unidos a fines de los '70s. Se reunió allí con Gustavo Santaolalla, quien había producido su álbum debut, y a tiempo, ambos grabaron canciones para Pensar en Nada (1981), un álbum regreso triunfal que anunció la vuelta de Gieco a la Argentina.
 
Su carrera de arte es muy amplia ya que ha grabado más de cuarenta trabajos discográficos entre los que se incluyen álbumes en vivo, colaboraciones con otros artistas, recopilaciones, versiones de sus propias canciones y de otros compositores, además de haber publicado varios volúmenes de canciones inéditas.
 
En sus más de 40 años de carrera artística que comienza en el año 1973 con el álbum León Gieco, ha editado 14 álbumes de estudio con canciones de su autoría, lo que evidencia que es un artista que ha tomado pausas importantes, de hasta cuatro años, para componer nuevos trabajos.
 
Fuente: Wikipedia

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El gran León Gieco en el país de la libertad
Mercedes Sosa y León Gieco.
El gran León Gieco en el país de la libertad
León Gieco.
02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
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