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Nacionales - 19-11-2020 / 10:11
ALBERTO SOBRE EL ABORTO: “ESTAMOS EN CONDICIONES DE QUE ESTA VEZ SE CONVIERTA EN LEY”

Una multitud verde frente al Congreso

Una multitud verde frente al Congreso
Tras la presentación del proyecto del oficialismo en el Congreso, y a poco de culminar el período de sesiones ordinarias, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito realizó este miércoles una acción federal, con actividades en distintos puntos del país.
Una multitud levantó el miércoles pañuelos verdes frente al Congreso para pedir que se sancione una ley que garantice el Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Además de los pañuelos que llevaban cada una de las mujeres y disidencias presentes, las militantes de la Campaña por el Derecho al Aborto, Legal, Seguro y Gratuito desplegaron una bandera gigante con la leyenda "Aborto legal 2020. Es urgente", y el cielo también se tiñó de verde con el humo de las bengalas.
 
Alberto Fernández, sobre el proyecto de aborto legal, dijo que "estamos en condiciones de que esta vez se convierta en ley". El mandatario hará "todos los esfuerzos para que el Congreso acompañe" la iniciativa de interrupción voluntaria del embarazo y comparó el debate con el que se dio en 2018. "Esta vez no va a haber ningún presidente llamando a un gobernador para que vote en contra", expresó en alusión a Mauricio Macri.
 
"El proyecto que presentamos en mayo de 2019 y el que presentó ahora el Ejecutivo van a tener que ser vistos en la mesa de discusión. Hay que discutir punto por punto. Esperemos que se trate en el recinto y que en el Senado, ahora que es un proyecto oficialista, haya los votos suficientes y no como pasó en 2018", dijo la referente histórica de la Campaña, Nina Brugo, quien encabezó el pañuelazo frente al Congreso, donde hubo cánticos como "aborto legal en el hospital" e "Iglesia y Estado, asunto separado".
 
"Esperamos que en el 2020 salga el proyecto de ley que viene de muchísimos años de lucha. Nosotras demostramos que es necesario y esencial, es una cuestión de salud pública y de derechos humanos que las personas gestantes aborten de forma clandestina arriesgando su vida", agregó Brugo.
 
Las militantes a favor de la legalización del aborto estaban separadas por un cordón policial de las decenas de personas que, con pañuelos celestes, se acercaron para manifestarse en contra de la iniciativa.

 
Desde horas antes, militantes a favor de la iniciativa habían comenzado a reunirse en la plaza frente al Congreso y a anudar cintas verdes en las rejas del palacio legislativo, mientras en la esquina de Hipólito Yrigoyen y Entre Ríos se congregaron personas con pañuelos celestes, bombos y redoblantes.
 
En tanto, la ministra de Mujeres, Género y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, destacó la decisión del Gobierno nacional de enviar al Congreso el proyecto de legalización del aborto y remarcó que se trata de "un hecho de salud pública, al igual que en todos los países desarrollados del mundo".
 
"El proyecto trabaja sobre una realidad, que es que el año que viene se cumplen cien años del Código Penal y que el aborto esté criminalizado, y sin embargo se estima que hay entre 350 y 522.000 intervenciones clandestinas por año", aseguró Gómez Alcorta.
 
"Celebramos el video del presidente Fernández, nunca (antes) hubo un mandatario apoyando el proyecto, es positivo. Siempre que se promueva el debate a favor de la legalización vamos a estar contentas", aseveró Estefanía Cioffi, integrante de la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir.
 
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SE DEFINIÓ COMO "EL PRIMER ABANDERADO DE ESTE RECLAMO"
 
Alberto Fernández sobre el aborto: "Estamos en condiciones de que esta vez se convierta en ley"
  
El primer mandatario dijo que hará "todos los esfuerzos para que el Congreso acompañe" la iniciativa de interrupción voluntaria del embarazo y comparó el debate con el que se dio en 2018. "Esta vez no va a haber ningún presidente llamando a un gobernador para que vote en contra", expresó en alusión a Mauricio Macri.
 
El presidente Alberto Fernández garantizó que el oficialismo alcanzará el número suficiente de legisladores para que el proyecto para la legalización del aborto sea sancionado como ley. Además, prometió que hará "todos los esfuerzos para que el Congreso acompañe" esa causa y aseguró que esta vez "no va a haber ningún presidente llamando a un gobernador para que vote en contra".
 
"Estamos en condiciones de que esta vez se convierta en ley", remarcó el jefe de Estado, quien se definió como "el primer abanderado de este reclamo" y reveló que planteó su posición a las autoridades de la iglesia católica durante su última visita al Vaticano.
 
En declaraciones a la radio Futurock, también diferenció el contexto en que fue presentada la iniciativa respecto a 2018, cuando Mauricio Macri "avaló" el debate. "Que el Presidente mande un proyecto, que reclame su tratamiento y aprobación, y que se comprometa públicamente de que el aborto es necesario, genera un escenario distinto", comparó.
 
"Esta vez no es un presidente que cumplió mandando una ley para que no digan 'no cumplió'. Sino que activamente se preocupa por el tema", agregó y señaló que "la diferencia con otros tiempos es que más allá de la enorme lucha de las organizaciones feministas, yo me siento el primer abanderado de este reclamo".
 
Fuente: Página12
 

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El naufragio de la ley de propiedad privada dejó al descubierto la incompetencia política oficialista, las internas feroces en la Casa Rosada y un estruendoso choque contra el límite de sus propios aliados, en medio de una profunda crisis económica y un acelerado desencanto de la sociedad y de sus propios votantes. Un escenario agravado luego de que la cuestión Malvinas alrededor de la selección de fútbol generara un clima nacionalista que colisionó de frente contra el cipayismo libertario y expuso su escaso arraigo popular.
 
El bochornoso traspié de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado representa el síntoma terminal de un oficialismo cegado por el dogmatismo y desprovisto de oficio político. Lo que el Ejecutivo pretendía vender como un triunfo terminó convertido en un cascarón vaciado: acorralada por la falta de apoyo de los bloques dialoguistas, la Casa Rosada debió capitular y retirar apresuradamente los capítulos centrales de extranjerización de tierras y la flexibilización de la Ley de Manejo del Fuego. El dictamen final fue aprobado desflecado y reducido a menos de un tercio de sus ambiciones originales, dejando al desnudo que las mayorías parlamentarias no se edifican con bravuconadas de redes sociales ni con intervenciones torpes como las del senador Joaquín Benegas Lynch, cuyos insultos a los senadores aliados terminaron de dinamitar los puentes de negociación.
 
Fiel a su matriz refractaria a la autocrítica, la reacción de la conducción libertaria ante semejante derrumbe consistió en desatar una inmediata cacería interna de chivos expiatorios. En lugar de asumir los errores de cálculo de la gestión, la Casa Rosada liderada por Javier y Karina Milei optó por aislar y "freezar" al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, amagando con congelar el resto de sus proyectos en carpeta tras convertirlo en un yunque político. Al mismo tiempo, el enojo oficialista apuntó directamente contra Patricia Bullrich, a quien responsabilizan por fallar en la contabilidad de los votos y perder el control de la sesión. Este pase de facturas expone un gabinete frágil y fracturado, donde los propios arquitectos del programa gubernamental son arrojados a los leones ante la primera turbulencia institucional.
 
 
En última instancia, la mutilación de este proyecto emblemático expone el techo del modelo libertario: una administración que chocó de frente contra el límite de sus aliados e incapaz de sostener consensos duraderos. La incapacidad para articular mayorías y la constante tendencia a refugiarse en la intransigencia demuestran que el dogmatismo autoritario se vuelve impotente ante la dinámica republicana. Con Sturzenegger desautorizado y Bullrich golpeada políticamente, el gobierno ingresa en una peligrosa fase de insularidad y parálisis parlamentaria, donde la falta de muñeca política condena al oficialismo a multiplicar derrotas mientras la gestión cotidiana se consume entre internas feroces e improvisación.
 
De la redacción de La Opinión Popular

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