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Nacionales - 18-11-2020 / 09:11
EL PERONISMO COPÓ LA CALLE POR EL IMPUESTO A LA RIQUEZA Y EL PROYECTO DEL ABORTO

Día del Militante: una multitud apoyó a Alberto con un caravanazo en todo el país

Día del Militante: una multitud apoyó a Alberto con un caravanazo en todo el país
La caravana por el Día de la Militancia puso un paréntesis en la pandemia y retrotrajo la plaza del Congreso a las fiestas populares de los tiempos previos a la llegada del Covid-19. Durante la tarde del 17 de noviembre, miles de militantes de organizaciones sociales, políticas y sindicales marcharon con el objetivo de manifestar su apoyo al gobierno nacional.
En el 48° aniversario del regreso del Juan Perón -tras 18 años de exilio y proscripción- y en coincidencia con el tratamiento de la ley de aporte solidario de las grandes fortunas y el envío por parte del gobierno de Alberto Fernández al Congreso de la ley del aborto, decenas de miles de peronistas salieron a la calles a celebrar.
 
Organizaciones políticas, movimientos sociales y sindicatos se movilizaron por el Día de la Militancia Peronista y expresaron su apoyo al gobierno de Alberto, quien a su vez, reiteró a la militancia justicialista el pedido de "unidad" que hiciera el ex mandatario Juan Perón a su regreso al país tras 18 años de proscripción y exilio, el 17 de noviembre de 1972.
 
El Presidente participó también por videoconferencia de un acto que realizó el Consejo Nacional del PJ en las instalaciones del Instituto Juan Domingo Perón, que preside el histórico dirigente Lorenzo Pepe, anfitrión del encuentro. Allí, Fernández llamó a la "unidad con el compromiso que todo peronista tiene con los olvidados, con los que trabajan, compromiso con el otro".
 
Desde la Residencia de Olivos, sostuvo que "el militante es alguien que se compromete con el otro y pone todas sus fuerzas y ganas para que el otro esté mejor". "El peronismo tiene en su historia una militancia muy fuerte y espontánea, que el 17 de octubre dejó sus lugares de trabajo y se aglutinó en Plaza de Mayo reclamando por la libertad de Perón", evocó el mandatario.
 
Fernández planteó que "de allí en más, el peronismo organizó siempre esa militancia, y eso permitió que perdure a través de los años y dijera presente en más de una ocasión, como el 17 de noviembre, cuando Perón regresa al país tras 18 de años de exilio". Antes, había recordado también a Néstor Kirchner, a quien definió desde sus redes sociales como un "militante inmenso".
 

 
En tanto, como parte de la celebración de hoy se realizaron distintas caravanas que tuvieron como escenarios centrales el Obelisco y el Congreso, pero que se repitió en las principales ciudades del país.
 
Entre las organizaciones que se movilizaron estuvieron el Movimiento Evita, Barrios de Pie, Frente Sindical para el Modelo Nacional, Corriente Nacional de la Militancia, la CTA Autónoma, la UTEP (Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular), el Frente Transversal Nacional y La Cámpora.
 
Las movilizaciones se hicieron también en respaldo del tratamiento en la Cámara de Diputados del proyecto de Aporte Extraordinario a las Grandes Fortunas, que busca recaudar fondos para destinar a planes productivos y sanitarios, y que era debatido en una sesión especial solicitada por el oficialismo. Apoyaron también el proyecto de ley de legalización del aborto, que ingresará junto a la norma conocida como de "Los Mil Días", y que busca garantizar el cuidado de las madres y de los niños y niñas durante sus primeros años de vida.
 
La Caravana de las Militancias siguió a las anteriores movilizaciones del 17 de octubre, por el Día de la Lealtad Peronista; y del 27 de ese mismo mes, en ocasión del décimo aniversario de la muerte de Néstor Kirchner. Esta fue, sin dudas, la más multitudinaria.
 
La Opinión Popular
 
 
LA MULTITUDINARIA MARCHA EN EL DÍA DE LA MILITANCIA
 
La solidaridad y el compromiso
 
Hasta el Congreso llegaron miles de militantes políticos, sindicales, de organizaciones sociales, barriales y feministas.
 
Las columnas que entran por avenida de Mayo hacia el Congreso parecen extenderse hasta la 9 de julio. Banderas, batucadas, cantos, bailes, pañuelos verdes, barbijos medio corridos por el calor, cientos de selfies con los dedos haciendo la V: la caravana por el Día de la Militancia puso un paréntesis en la pandemia y retrotrajo la plaza del Congreso a las fiestas populares de los tiempos previos a la llegada del Covid-19. Durante la tarde del 17 de noviembre, miles de militantes de organizaciones sociales, políticas y sindicales marcharon con el objetivo de manifestar su apoyo al gobierno nacional.
 
Una enorme convocatoria que terminó convirtiéndose en la demostración de fuerza más importante desde la asunción Alberto Fernández. Mientras en la Cámara Baja se debatía el Aporte Extraordinario de las Grandes Fortunas, afuera, la militancia, acompañaba ocupando el espacio que siempre le fue propio pero que por meses no pudo habitar: la calle.
 
"Si la riqueza es la excepción, que la solidaridad sea la regla", rezaba la bandera que los movimientos sociales colocaron sobre la reja del Congreso. Por todos lados, los y las militantes de organizaciones como Barrios de Pie, el Movimiento Evita, la Corriente Clasista y Combativa, La Cámpora, entre otros, charlaban, cantaban y bailaban en una jornada en la que predominó la alegría por reunirse en las calles después de tanto tiempo.
 
"Esto es una reivindicación a la militancia de los movimientos populares que este año han demostrado un enorme esfuerzo para sostener a la comunidad. Muchísimos militantes sociales han muerto por abrir comedores y espacios comunitarios, por enfrentar el virus poniendo el cuerpo", destacó Daniel Menéndez, subsecretario de Políticas de Integración y Formación del Ministerio de Desarrollo Social e histórico referente de Barrios de Pie, a Página/12.
 
"Frente a tanta solidaridad, contrasta el sentimiento egoísta y miserable de un sector concentrado de la sociedad que, ni siquiera frente a una de las tragedias más grandes, se ha dignado a aceptar dar un pequeño aporte", agregó, refiriéndose al proyecto de Aporte Social Extraordinario a las Grandes Fortunas.
 
A unos metros, sentadas sobre una parada de colectivo y agitando una bandera de La Cámpora, estaban Jazmín y Zaira. Ambas de 18 años y con la cara cubierta de glitter verde. "Esta generación vino para cambiarlo todo. Néstor decía 'sean trasgresores' y nosotres tomamos ese legado y vamos por el aborto, por la separación de la Iglesia del Estado, por el Aporte Extraordinario. Vamos por todo porque los derechos se ganan y es en las calles en donde los vamos a conquistar", afirmó Jazmín, cuyos anteojos se empañaban mientras hablaba a través del tapabocas.
 
"Este es nuestro día y qué mejor que pasarlo junto a otres militantes. Siempre con mucho cuidado, porque estamos en pandemia, pero festejando", agregó Zaira, señalando el alcohol en gel amarillo que le colgaba de la riñonera.
 
Al lado de ambas, sin embargo, pululaban decenas de militantes sin tapabocas, que conversaban mientras se comían un choripán o se tomaban una cerveza.
 
Por este motivo, cada 10 minutos, una voz en un parlante repetía: "Compañeros, es importante que nos pongamos los barbijos y usemos alcohol en gel. Cuidémonos entre todos".
 
Jazmín y Zaira no eran las únicas pintadas de verde, sino que la gran mayoría de las mujeres que participaron en la convocatoria tenían enganchado en algún lado el pañuelo por la legalización del aborto.
 
"Venimos a movilizar contra el FMI, contra el ajuste, y también por el derecho al aborto y el derecho a decidir de todas las mujeres. Hoy se ponen en juego muchas cosas importantes en el Congreso así que es importante venir a apoyar y a demostrar que el pueblo acompaña estas leyes", explicaba Jesica, militante del área de género del Movimiento Evita, organización a la que se acercó durante su adolescencia luego de haber sufrido un caso de violencia de género.
 
Al otro lado de la plaza se encontraban Bárbara, una joven de 20 años toda tatuada y con el flequillo verde, y su padre Marcelo, un fletero de 50 años que milita desde joven en el peronismo.
 
Fueron juntes y coincidieron en la importancia de que sancionase una ley "para que los que tienen guita paguen lo que hace falta". "Coincidimos en muchas cosas, pero no coincidimos en algunas cuestiones de género, que me cuestan mucho y le digo que me tiene tiene que dar un poco de tiempo", explicaba Marcelo, entre risas. Consultados por Página/12 si, a pesar de las peleas, le gustaba marchar juntes, padre e hija sonrieron a través del barbijo y respondieron: "Siiiiiii, es hermoso".
 
A medida que se iba poniendo el sol, las banderas de las agrupaciones políticas y sociales que convocaron a marchar por el Día de la Militancia, en conmemoración del regreso al país de Juan Domingo Perón en 1972, continuaban ondeando. Si bien no se trató de una sola movilización - ya que Barrios de Pie y el Movimiento Evita marcharon al Congreso desde el Ministerio de Desarrollo Social a las 16, mientras que La Cámpora y el Frente Todos llegaron directamente a la plaza a las 18 -, la gran mayoría de los y las asistentes continuaba en la plaza hasta las 19, hora en la que Alberto Fernández se dirigió hacia la militancia reunida con un mensaje: "Me quiero sumar en la algarabía que significa ser parte de la militancia. No tengo en mi historial político mayor orgullo que haber sido y ser un militante".
 
Informe: María Cafferata
 
Fuente: Página12
 

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Día del Militante: una multitud apoyó a Alberto con un caravanazo en todo el país
Hasta el Congreso llegaron miles de militantes políticos, sindicales, de organizaciones sociales, barriales y feministas.
Día del Militante: una multitud apoyó a Alberto con un caravanazo en todo el país
Las columnas que entran por avenida de Mayo hacia el Congreso parecen extenderse hasta la 9 de julio.
05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
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