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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 13-11-2020 / 10:11
PANORAMA EMPRESARIO SEMANAL

El extenuante ejercicio de medir fuerzas con propios y extraños

El extenuante ejercicio de medir fuerzas con propios y extraños
Las reuniones que mantuvo esta semana la misión del FMI con funcionarios de Economía y del Central no sugieren que Kristalina Georgieva empuje la devaluación. "Los supuestos que están haciendo no incluyen eso", contó uno de los que vio a los enviados Julie Kozack y Luis Cubeddu.
Lo que no terminó de cerrarse es la disputa oficial con los empresarios que empujan una devaluación más brusca, como lo reconoce abiertamente Paolo Rocca en privado, por ejemplo. Esa parte del establishment, envalentonada un mes atrás por la corrida cambiaria y el blue a $195, se sintió en condiciones de imponer medidas como la rebaja de retenciones, el torniquete monetario y el descongelamiento de tarifas y precios de alimentos.
 
Pero pasado ese frenesí, también chocó con ciertos límites. Se dio cuenta también de que sus alternativas orgánicas todavía no están maduras. Algunos de sus popes ahora creen que Rodríguez Larreta se probó demasiado prematuramente la banda presidencial y hasta se animó a fantasear una fórmula presidencial con Vidal, un ejercicio para el que al menos habría que haber terminado de sepultar a Mauricio Macri.
 
Las reuniones que mantuvo esta semana la misión del FMI con funcionarios de Economía y del Central no sugieren que Kristalina Georgieva empuje esa devaluación. "Los supuestos que están haciendo no incluyen eso", contó uno de los que vio a los enviados Julie Kozack y Luis Cubeddu.
 
Pero con el gasto vinieron duros. "Sí tienen pensado que el déficit previsto para 2021 es muy alto. Dicen que 4,5% del PBI es imposible de financiar sin mercados", agregó la fuente. Quizás hoy convenzan a Massa de sacar el impuesto a las fortunas del cajón donde lo durmió.
 
Lo seguro es que el Acuerdo de Facilidades Extendidas (EFF, en inglés) va a incluir condicionalidades más duras que las que habría exigido un Stand By como los que firmó Macri. Por eso, cuando el año pasado lo proponía Martín Redrado, Guzmán se oponía terminantemente. Los dos únicos EFF del Fondo con Argentina los firmaron Domingo Cavallo y Roque Fernández en 1992 y 1998 respectivamente.
 
Es el problema de la manta corta, pero también el de las identidades mutantes. Lo entendió una dirigente K cuando el Presidente la cruzó feo por cuestionar que recibieran los subsidios ATP los empleados de empresas como Techint o Clarín. "¿Y por qué a ustedes no les hacen ruido otras empresas que quizá lo necesitan menos?", le espetó. Hasta ese momento, quizá cándidamente, ella creía que no había "ustedes" y "ellos" sino "nosotros". Como Miguel Pesce con Guzmán, antes que el empoderado lo desautorizara por escrito y en un comunicado de prensa.
 

 
El lunes, después de la foto con la que Martín Guzmán procuró exhibir un frente interno unificado antes que aterrizara la misión del Fondo Monetario, Máximo Kirchner se quedó a conversar un rato a solas con el ministro de Economía. La otra camporista del salón, Fernanda Raverta, ya estaba chocando puños con Sergio Massa, antiguo ocupante de su silla en la ANSES. Cecilia Todesca y Santiago Cafiero también habían salido.
 
-La reforma impositiva está bien. Charlala con ellos todo lo que quieras. Pero reforma laboral o cualquier otro retoque a lo previsional, olvidate.
 
El tono de la advertencia fue cordial. El jefe de la bancada oficialista en Diputados no quiere confrontar en público ni en privado con el del Palacio de Hacienda, pero sí marcar el límite de lo que considera un ajuste tolerable.
 
No solo desde el punto de vista político -a las puertas del siempre temible diciembre y de un año electoral como 2021- sino también para no ahogar la reactivación económica que el Frente de Todos implora tras un desplome récord como el que impuso la pandemia.
 
Como hacía su padre con la recaudación casi a diario, el hijo mayor de los Kirchner monitorea obsesivamente indicadores de la economía real que en algunos casos también recolecta de modo artesanal. A un puñado de intendentes, por ejemplo, les pide que le informen los permisos de construcción y la diferencia entre los cierres y habilitaciones de comercios en sus distritos.
 
A dos banqueros con los que tejió cierta confianza les consulta si crecen o caen los saldos en las cuentas sueldo de sus clientes. En base a esos informes y a lo que conversa con tres economistas, Máximo cree que 2021 puede ser un año de recuperación "casi vertical".
 
Lo que le advirtió el mes pasado uno de esos consultores, ahora gobernador, es que un recorte demasiado severo del gasto puede trasmutar la crisis en un estancamiento prologando. Y que si bien la oferta puede recuperarse rápido, como ya ocurrió en la industria manufacturera, el estrangulamiento va a ser de demanda. De ahí su disgusto con la suspensión del cuarto pago del IFE.
 
Dos semanas atrás, inmediatamente después del acto que compartió con intendentes del Conurbano para evocar a Néstor a 10 años de su muerte, esos mismos intendentes salieron a coro a pedir que el desembolso se haga. Terminó por imponerse la férula fiscalista de Kristalina Georgieva.
 
Una divergencia complementaria es la relativa al impuesto sobre las grandes fortunas que pisó Sergio Massa en la misma Cámara baja y que anoche terminó de pactarse que se tratará en una sesión especial el martes.
 
En reuniones privadas la semana pasada, el líder renovador lo dio por caído definitivamente y hasta propuso como alternativa algo muy similar al contraproyecto que en su momento esbozó el macrismo: un bono para que suscriban voluntariamente los contribuyentes con patrimonios altos.
 
Uno de los diez mil potenciales contribuyentes que le propuso esa opción a Máximo la semana pasada se llevó una respuesta ambigua. "Si querés que sea un préstamo en vez de un impuesto, sabé que va a ser más caro. Va a tener que traer más guita y por más tiempo", le dijo.
 
Habrá que seguir el debate. Cerca de él aseguran a la vez que empujará un bono de fin de año o "IFE focalizada" para compensar el tijeretazo de Guzmán. También habrá que verlo.
 
 
Consolidemos
  
Son movimientos de palacio que pueden prefigurar otros en la calle, como el que preparan, para el martes próximo, algunos gremios para celebrar el Día de la Militancia. Quizá sea incluso un acto más populoso que el de la CGT el 17 de octubre. ¿Será a favor o en contra del Gobierno? ¿A favor o en contra del Fondo Monetario? Quizá sea hora de hilar más fino. ¿Será a favor de unos y en contra de otros dentro del Frente de Todos?
 
El documento que publicó la CGT el martes por la noche contra las "restricciones presupuestarias" no solo mantiene el tono cauteloso de toda la era Macri-Daer sino que apela a otro eufemismo para evitar condenar el ajuste dictado por el Fondo, al que en Economía denominan "consolidación fiscal".
 
Su redacción respondió más a lo exhaustas que quedaron las arcas de las obras sociales por la pandemia que a la desilusión de los dirigentes por el súbito arranque fiscalista oficial.
 
Muy distinto al comunicado de La Bancaria por el aniversario de las elecciones del 30 de octubre de 1983, donde Sergio Palazzo escribió: "No estamos de acuerdo con que ese necesario aporte a la riqueza no se sancione ahora. Tampoco con seguir con el actual y regresivo esquema tributario que castiga los ingresos".
 
El que inequívocamente apunta a fortalecer a Fernández frente al ala kirchnerista del Frente de Todos es el pronunciamiento que ayer publicó un puñado de empresarios y dirigentes sindicales "guzmanistas", que se formó a instancias de Martín Cabrales, Pablo Peralta (BST) y José Urtubey (Celulosa) a fines de abril, en respaldo de la oferta oficial a los bonistas.
 
Luis Barrionuevo, enemigo irreconciliable de Cristina, citó a los empresarios para un almuerzo en su sindicato el martes. Decidió sumar su firma y la de media docena de dirigentes bajo su ala (como Carlos Acuña, de estacioneros, o Daniel Vilas, de Carga y Descarga) pero también la de pesos más pesado como Gerardo Martínez (UOCRA), Omar Maturano (La Fraternidad) y José Luis Lingieri (Obras Sanitarias) a un texto que pide que el acuerdo con el FMI "tenga como norte la sustentabilidad de la economía argentina".
 
La sostenibilidad, ese concepto tan lábil cuando lo económico se cruza con lo político, es también lo que empujó a Raverta a las contorsiones discursivas que hizo al defender el cambio de la fórmula jubilatoria. ¿De verdad alguien puede creer que una formula puede servir a la vez para blindar el poder adquisitivo de los haberes y reducir el déficit previsional?
 
¿No sería más honesto admitir que en principio es un ajuste y que después los haberes pueden recuperarse? ¿Tanto subestiman desde la ANSES el raciocinio de los gremios? ¿Tenía razón acaso la profecía envenenada de Guillermo Calvo, el ortodoxo que antes de las PASO dijo que lo mejor era que ganara el peronismo "para que se haga el ajuste con apoyo popular"?
 
La otra cuestión es el piso desde el cual parte ese ajuste. Matías Kulfas citó varias veces en reuniones el ejemplo del jubilado griego Georgios Georgiardis, un mecánico de aviones que cuenta en el documental "Fondo" (2019) cómo su jubilación cayó de 2500 a 1200 euros durante el lustro de Acuerdos de Facilidades Extendidas de su país con el FMI. Acá un jubilado de la mínima cobra 193 euros. Al tipo de cambio oficial.
 
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

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24-02-2026 / 09:02
Por decisión unánime, el Comité Ejecutivo de la AFA suspendió la fecha 9 de La Liga Profesional, que va del 5 al 8 de marzo, en repudio a la denuncia de ARCA contra los dirigentes de la institución. La AFA sostiene que "está todo pago" y que, en realidad, el Gobierno del Loco Milei "le está declarando la guerra al fútbol para imponer las Sociedades Anónimas Deportivas que los clubes no quieren", y de la que el Gato Macri se quiere beneficiar. La Asociación refutó las acusaciones contra sus principales dirigentes y votó suspender las fechas que se iban a jugar entre el jueves 5 y el domingo 8. "Se está declarando una guerra contra el fútbol", expresó el presidente de Vélez.
 
El enfrentamiento entre el Gobierno libertario y la alta dirigencia del fútbol argentino se recalentó este lunes a partir de la decisión del Comité Ejecutivo de la AFA de suspender toda la actividad del fútbol local entre el jueves 5 y el domingo 8 de marzo en protesta por la acusación de evasión impositiva hacia las máximas autoridades de la casa madre del fútbol. El parate, de características inéditas en la historia del fútbol argentino, abarcará a la novena fecha del Torneo Apertura de la Liga Profesional y a todas las restantes categorías, incluso formativas, que deberán ser reprogramadas oportunamente.
 
El jueves 5 de marzo, primero del cese de actividades futbolísticas, es el día en el que está prevista la declaración del presidente de la AFA, Claudio "Chiqui" Tapia ante la Cámara Nacional en lo Penal Económico en la causa abierta el 12 de diciembre pasado, a partir de una denuncia del ARCA, el ente recaudador a nivel nacional, por una presunta omisión sistemática en el pago de tributos y la retención de aportes previsionales entre marzo de 2024 y septiembre de 2025. El monto estimado superaría los 19 mil millones de pesos.
 
El cronograma de audiencias indagatorias comenzará el jueves 5 con la declaración de Tapia y proseguirá un día más tarde con las de Toviggino y Gustavo Lorenzo, director general de la AFA. Mientras que el lunes 9 deberán presentarse Víctor Blanco Rodríguez, expresidente de Racing y anterior secretario general de la entidad, y Cristian Malaspina, actual titular de Argentinos Juniors. La pelota estará parada mientras duren estas audiencias.
 
La decisión de la alta dirigencia del fútbol argentino se disparó en la reunión de Comité Ejecutivo desarrollada en la mañana de este lunes en el predio Lionel Messi de Ezeiza. En ese encuentro, Gustavo Lorenzo, director general de la AFA y uno de los acusados, presentó una captura de la página oficial de ARCA que, de acuerdo con sus palabras, demostraba que la AFA no registra deudas ni tiene declaraciones juradas pendientes.
 
A partir de este documento, los dirigentes sostuvieron que la deuda que motivó la causa judicial no existe. Por lo cual, los representantes de la Primera División resolvieron impulsar el paro como señal de respaldo institucional e iniciar una ronda de consultas con las mesas de las diferentes divisionales para que adhieran a la medida.
 
La Opinión Popular
 

23-02-2026 / 09:02
Como era de prever, el debate y votación por la reforma laboral ratificaron al Congreso en un rol de actor secundario frente a las ambiciones del gobierno de Javier "el Loco" Milei. Los tránsfugas del peronismo, sin siquiera sonrojarse, lo consiguieron nuevamente. Los cómplices -los que llegaron a la banca con discursos y valores opuestos- fueron claves para lograr el quórum que La Libertad Avanza no hubiera conseguido con el aporte de sus aliados tradicionales y, luego, para la media sanción.
 
La política, entre traidores y canallas, tras la votación de la reforma laboral libertaria. Fueron claves, primero, para lograr el quórum que La Libertad Avanza no hubiera conseguido con el aporte de sus aliados tradicionales. Diputados santacruceños, tucumanos, salteños, catamarqueños, misioneros, llegados a sus bancas en 2023 y 2025 gracias a pertenencias partidarias y/o discursos inversos a lo que sostuvieron, deberían acentuar el señalamiento acerca de la facilidad con que pasan de manos.
 
Myriam Bregman lo resaltó en su también destacada exposición, pero aportó cierto aditamento al remarcar que "cuando la conducta política se repite, cuando los de Tucumán y otras provincias estaban con Milei antes de las elecciones de octubre y vuelven a estar después, ¿no se aplica la reiterancia y reincidencia para la conducta política? ¿Por qué son traidores? Son canallas". Se preguntó qué pasaría "si a la clase política, a la casta política, les aplicaran lo mismo; a los que dicen que la vienen a combatir, y a los que les votan las leyes y la retroalimentan".
 
Traidores y canallas son términos complementarios, pero ese apunte de Bregman sirve para reforzar el cinismo "corporativo" (quizás sin comillas) de esos adefesios. Las bancas les pertenecen en su individualidad. Eso es correcto y debe quedar claro. Pero tal cosa no implica que la alianza o partido que les facilitó su acceso parlamentario no deba expulsarlos, sin más ni más.
 
¿Por qué no puede hacerlo? Porque, sin entrar a la discusión sobre cómo se conformaron Unión por la Patria y Fuerza Patria, ni tampoco a la de las contradicciones que surcan al peronismo, es objetivo que esa fuerza carece hoy de, casi, cualquier atisbo de conducción. Está virtualmente a la deriva y, como bien reconoció y advirtió Axel Kicillof una vez que se le ¿despejó? el camino de la interna bonaerense, lo que se (le) viene no es un año de campaña, sino de construcción. Pueden ir de la mano, pero no son lo mismo.
 
Hasta que eso no comience a suceder, es de una ingenuidad supina imaginar que pueda haber alguna decisión, unificada, así sea respecto de cuestiones estratégicas. Para reiterar, lo subrayó que el bloque de Fuerza Patria se partió casi exactamente al medio en la votación sobre el acuerdo Mercosur-Unión Europea. Esa ausencia conductiva, de lo que aspiraría a ser una oposición auténtica, se revela también en la facilidad con que los Milei imponen la agenda de su desorden hasta ahora bien ordenado. O bien ejecutivo.
 
Desde ya que tienen sus "fugas" o sobregiros, como los del coloso Sturzenegger mandado por las suyas a elogiar el voto sobre las licencias por enfermedad. Despertó la reacción de opositores ¡y oficialistas!, a quienes en el Senado no se les ocurrió leer lo que votaban. Este aspecto, el de quedar presos de la ofensiva gubernamental en todas las direcciones sin saber privilegiar cuáles son los ítems principales, abarca al debate sobre la reforma laboral.
 
Hubo firmeza y muy buenas intervenciones desde el bloque de Fuerza Patria (Germán Martínez, Julia Strada, Vanesa Siley, Máximo Kirchner, entre otros), pero no alcanzó ante los cómplices gubernamentales.
 

22-02-2026 / 09:02
Todavía falta para que el desastroso gobierno de Javier "el Loco" Milei haga todo el daño que su restauración conservadora pretende. Ni siquiera se ha llegado a la mitad del camino. La reforma laboral que sancionó la Cámara de Diputados esta semana y que volverá a debatirse en el Senado es un punto central, pero todavía falta.
 
Hay un encadenamiento en la demolición. Se van derribando uno por uno los pilares civilizatorios de la sociedad argentina y la justificación para hacerlo se repite en todos los casos. Las universidades públicas, se argumentó en su momento, se financian con el IVA que pagan los sectores populares al comprar un kilo de pan. Y a estudiar asisten sectores de clase media. El razonamiento es que los pobres financian a sectores más pudientes. Entonces hay desfinanciar las universidades. Para el INCA, motor de la industria del cine nacional, se utilizó un argumento similar.
 
Luego llegó el turno de los industriales. El sector textil está siendo arrasado por el combo de la política económica de Milei, dólar barato en base al endeudamiento, aumento de los servicios públicos, apertura de las importaciones. Es la tormenta perfecta. Ya se sabe. Ya se hizo. Ya fracasó. El argumento para justificar la situación crítica del sector es que no se puede sacrificar a 50 millones de argentinos a comprar ropa más cara para sostener una industria en la que trabajan 500 mil personas. Lo dijo, entre otros fundamentalistas del neoliberalismo, el economista Miguel Boggiano.
 
En los próximos días se aplicará la misma excusa para el sector del neumático, la industria automotriz, la del calzado, y la lista sigue. La pregunta es: ¿dónde van a trabajar los argentinos? Si el razonamiento es que se está defendiendo a los consumidores, ¿cómo van a consumir los que pierden el empleo? Es tan obvio que parece absurdo decirlo. Pero la argentina mileísta tiene una buena dosis de delirio así que hay que explicar lo obvio. Quieren destruir la clase media y latinoamericanizar la Argentina. 
 
Un breve desvío del tema: es habitual que entre los fundamentalistas del supuesto libre mercado haya muchos nenes de papás que fueron funcionarios de los lugares más privilegiados del sector público. En el caso de Boggiano su padre fue ministro de la Corte Suprema, el lugar más selecto de la casta estatal. Puede agregarse el ejemplo del exmarido de la modelo Pampita, Roberto García Moritán. Su padre tiene el mismo nombre y tuvo una larga carrera como diplomático. Fue embajador en Suiza hasta 1987. Se ve que es fácil jugar al neoliberalismo habiendo crecido en una casa donde papá recibía en su cuenta un sueldo de miles de dólares todos los meses pagado por los contribuyentes.
 
Volviendo al tema, todavía falta para que Milei alcance sus objetivos de destrucción, si se toma en cuenta los modelos de país que sus funcionarios tienen como ejemplo. El actual presidente del Banco Central, Santiago Bausili, dijo en el streaming Carajo que su modelo era Perú. El ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, estaba sentado al lado de Bausili y asentía con risa cómplice.
 
Perú tiene 70,1% de trabajadores informales según las últimas estadísticas del INEI (el INDEC peruano). La Argentina tiene 43%. Creció desde que asumió Milei. Todavía faltan 27 puntos para llegar a la meta, unos 4 millones de trabajadores más deben pasar a la informalidad. Desde el punto de vista político la situación de Perú es caótica. Del 2016 a febrero de 2026 hubo 9 presidentes. Al último, José Jerí, lo removieron del cargo el martes de la semana pasada.
 
¿Qué es lo bueno? Desde la óptica clásica de la derecha argentina lo positivo es que la economía está centrada en los productos de exportación, principalmente la minería, que no hay desarrollo industrial y por lo tanto no hay sindicalismo que pueda generar una puja distributiva potente. Además, se cumplen las instrucciones del sistema financiero internacional. ¿Podría Perú disminuir ese 70% de informalidad? Con ese modelo parece imposible. Lo están aplicando los últimos 30 años y los resultados están a la vista.
 
Por Demián Verduga
 

21-02-2026 / 10:02
Mundo desequilibrado. Discuten el futuro de Palestina para convertirla en una Miami del Medio Oriente, pero no consultan a los palestinos. En Argentina, el gobierno de Javier "el Loco" Milei organiza el trabajo como una Disneylandia para empresarios, y no consulta a los trabajadores. A diferente escala, porque en el primer caso se oculta un genocidio. Pero los argentinos trajinan sus propias tragedias con el cierre brutal de empresas y miles de trabajadores lanzados a la calle.
 
El jueves, cuando en Buenos Aires Diputados aprobaba la reforma laboral, en el marco de un paro nacional muy masivo, en Washington el cipayo Milei, se deshacía en elogios al mandatario estadounidense Donald Trump, que se autoproclamó presidente vitalicio del Consejo de la Paz. Trump habló de sus proyectos inmobiliarios de pacificación en Gaza, sin hablar de desmilitarizarla primero, al mismo tiempo que amenazaba, pacíficamente, con bombardear a Irán.
 
En este Occidente en decadencia y tan desigual y desequilibrado suceden cosas insólitas. En medio de su relajado discurso, en el que insistió que "no me interesa el premio Nobel de la Paz, me importa salvar vidas, que quede claro", Trump detuvo su alocución para piropear al presidente paraguayo, Santiago Peña: "un joven hermoso y apuesto, pero a mí no me gustan los hombres jóvenes y apuestos, a mí me gustan las mujeres".
 
Al Consejo de la Paz se unieron 27 países, aunque a la reunión del jueves asistieron también representantes de la mayoría de los latinoamericanos y europeos, que prefirieron mantenerse en calidad de observadores.
 
El martes, cuando Milei abandonó el país, la empresa FATE anunció que cerraba las puertas de su fábrica de neumáticos y dejaba en la calle a 920 obreros. La mayoría de ellos tenía varias décadas de antigüedad en una empresa que se fundó hace 80 años y ha exportado neumáticos a Estados Unidos y Europa, pero no pudo resistir la apertura de las importaciones.
 
La destrucción de la Argentina productiva avanzó a velocidad de la luz con Milei. Primero fue la industria textil, después la de electrodomésticos, y ahora tocó el turno a industrias más consolidadas, como Techint de Paolo Rocca, o Fate de los Madanes.
 
Techint se trasnacionalizó, pero el sesgo progresista distinguió el crecimiento de Fate, con Aluar. El ministro de Economía de Perón, José Ber Gelbard fue socio de los Madanes en Aluar, cuando la empresa acogió a científicos que habían sido expulsados de Ciencias Exactas e Ingeniería por la dictadura de Onganía, como Manuel Sadovsky, Carlos Varsavsky y el ingeniero Humberto Ciancaglini.
 
En ese momento los titulares de la empresa eran Adolfo y Manuel Madanes, quien impulsó la participación de Gelbard y después las de Sadovsky y Varsavsky. Adolfo se resistía a las implicancias políticas que tenía el proyecto de su hermano. El actual dueño, Javier Madanes, es hijo de Adolfo y sobrino de Manuel.
 
Desde la gerencia de Investigación y Desarrollo impulsada por Sadovsky y Varsavsky se crearon mecanismos propios para la producción de aluminio, y se convocó a un grupo de ingenieros que décadas más tarde formaría parte del que fue el emprendimiento privado más estratégico de innovación tecnológica.
 

20-02-2026 / 10:02
La bronca desde abajo le impuso a la CGT el paro nacional. Fue contundente a pesar de los límites de la conducción y mostró que la reforma laboral esclavista de Javier "el Loco" Milei es socialmente ilegítima. Casi ningún colectivo, nada de trenes, nada de industria, el centro de la ciudad vacía, muchos comercios cerrados y en el conurbano la misma inactividad. La convocatoria al paro lanzada por la CGT y las dos CTA y militada por el Frente de Sindicatos Unidos tuvo un enorme respaldo. Pasada la medianoche se aprobó en Diputados con modificaciones. Ahora vuele al Senado.
 
El movimiento obrero no tiene la fuerza de los años del capitalismo industrial o de la sustitución de importaciones. Sin embargo, el acatamiento al paro fue de una masividad que debería llamar a la reflexión al Gobierno y a los miserables diputados que votaron la reforma laboral. Más que el movimiento obrero, el paro fue representativo de la mayoría de la sociedad. Hay rechazo al despojo de reivindicaciones históricas. Pero muchos de los que acataron el paro conocen poco la letra completa del proyecto de ley, pero interpretaron y rechazaron el sustrato de desprecio y discriminación a los trabajadores que conlleva la propuesta.
 
La carga de desprecio, el volumen de humillación y maltrato que sobrevuelan a toda la norma consolida la idea que quieren instalar de un país con ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. El personaje profundamente mediocre y ofensivo de Federico Sturzenegger expresa un fanatismo tan vulgar, tan gris, que no alcanza a percibir el rechazo profundo que produjo en la mayoría de la sociedad. El economista que fracasó en los gobiernos de Fernando de la Rúa y de Mauricio Macri ha sido la cara visible de esta propuesta y al que todos acusan de haber intercalado la miserable iniciativa de pagarles la mitad del salario a los trabajadores enfermos.
 
Hay una narrativa antiderechos, antipolítica y antisindical que se construyó sobre defectos que existen pero que son excepcionales si se los compara con los beneficios, a los que esa narrativa desprecia o, al menos no valora. Todo lo que sea derechos constituye un robo. Los discapacitados mienten su discapacidad, los trabajadores mienten cuando dicen que están enfermos, los trabajadores nunca van a la universidad, los científicos son diletantes, la política y el sindicalismo solo sirven para robar.
 
Pero se les fue la mano y tuvieron que retirar la monstruosidad de pagarle la mitad a un trabajador enfermo. Eso no ocurría ni con los esclavos. Esa burrada es Sturzenegger puro. Esa narrativa tomó cuerpo en un sector de la sociedad y mucha gente votó esta gestión. Pero cuando empiezan a sacar derechos y obligaciones que buscaban asegurar a todos los ciudadanos como sujetos de derecho, la mayoría se siente afectada, incluso muchos de los que votaron al Loco Milei. Puede ser que haya otra explicación para este paro contundente, pero sería importante que el masivo acatamiento a esta convocatoria sirva para la reflexión de muchos de los diputados y senadores que aprueban esta norma que los marcará a fuego.
 
Pero toda la norma está concebida desde ese lugar donde se considera al trabajador poco menos que como un estafador con el que los autores de la norma están obligados a convivir. Por eso, los radicales, los gobernadores traidores de Catamarca, Tucumán y Salta, que se dicen peronistas, y los diputados misioneros, todos ellos que colaboraron en habilitar esta ley, quedaron muy lejos de la expectativa de sus votantes. El punto crítico para este gobierno será cuando ese enorme porcentaje que rechaza estas políticas se convierta también en rechazo a los que las impulsan.
 
Para impedir que se apruebe hay que multiplicar fuerzas, peleando por imponer un verdadero paro activo de 36 horas, que garantice una movilización masiva para impedir el retroceso en protección laboral.
 
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