Luciano Benjamín Menéndez -quien recién había sido indultado por el gobierno de Carlos Menem- y se dirigió a él como "estimado general".
 
El que lo despidió especialmente fue el ex presidente Mauricio Macri, otro anticuarentena, identificado desde hace tiempo con sus posiciones políticas derechistas. "Querido Mario, hoy es un día triste para todos lo que te queremos. (...) Yo que te sentí cada vez más como un padrino, primero desde la distancia y después conociéndonos, fuimos compartiendo esta pasión por sacar la Argentina adelante", expresó.
 
Cuando inició la pandemia, Pereyra conducía su programa, "Juntos", desde su casa ya que formaba parte del grupo de riesgo. Sin embargo, él y su esposa, Estela, contrajeron covid-19. Si bien el periodista no tuvo inconvenientes los primeros días, su cuadro de salud se complicó y fue derivado al Instituto Modelo de Cardiología. 
 
'/> Mario Pereyra: El director de Cadena 3 era anticuarentena y murió de coronavirus / La Opinión Popular
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                  08:39  |  Domingo 23 de Agosto de 2013  |  Entre Ríos
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Nacionales - 02-11-2020 / 09:11
DEFENSOR DE DICTADURAS MILITARES

Mario Pereyra: El director de Cadena 3 era anticuarentena y murió de coronavirus

Mario Pereyra: El director de Cadena 3 era anticuarentena y murió de coronavirus
Murió Mario Pereyra, director e histórico conductor radial de Cadena 3, Córdoba. El periodista de 77 años estaba internado por coronavirus en una clínica cordobesa desde el pasado 13 de octubre y en numerosas ocasiones se había manifestado en contra de las restricciones sanitarias para controlar la expansión del virus.
Murió Mario Pereyra, director e histórico conductor radial de Cadena 3, Córdoba. El periodista de 77 años estaba internado por coronavirus en una clínica cordobesa desde el pasado 13 de octubre y en numerosas ocasiones se había manifestado en contra de las restricciones sanitarias para controlar la expansión del virus.
 
En septiembre, poco antes de contraer coronavirus, Pereyra afirmó que "estamos bajo una dictadura", en relación a medidas como el toque de queda en Santiago del Estero, Salta, Catamarca y Rosario. "Desde las 7 de la tarde no podés salir a la calle. Ni Pinochet hacía eso, pobrecito Pinochet", manifestó al aire, lo que le valió el repudio del Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (CiSPren) por haber banalizado al dictador chileno.
 
El conductor radial ya había mostrado actitudes acríticas y complacientes con otros genocidas. A fines de los '80, entrevistó a Luciano Benjamín Menéndez -quien recién había sido indultado por el gobierno de Carlos Menem- y se dirigió a él como "estimado general".
 
El que lo despidió especialmente fue el ex presidente Mauricio Macri, otro anticuarentena, identificado desde hace tiempo con sus posiciones políticas derechistas. "Querido Mario, hoy es un día triste para todos lo que te queremos. (...) Yo que te sentí cada vez más como un padrino, primero desde la distancia y después conociéndonos, fuimos compartiendo esta pasión por sacar la Argentina adelante", expresó.
 
Cuando inició la pandemia, Pereyra conducía su programa, "Juntos", desde su casa ya que formaba parte del grupo de riesgo. Sin embargo, él y su esposa, Estela, contrajeron covid-19. Si bien el periodista no tuvo inconvenientes los primeros días, su cuadro de salud se complicó y fue derivado al Instituto Modelo de Cardiología. 
 

 
Durante la campaña presidencial de 2019, Pereyra mostró su favoritismo por Mauricio Macri y entrevistó de forma agresiva al entonces candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández. Pese a los embistes, el ahora Presidente despidió al conductor radial.
 
"Mis condolencias a la familia y seres queridos de Mario Pereyra, con quien tuvimos miradas muy diferentes sobre la realidad argentina. En estos momentos, acompaño con sincero afecto a quienes sufren su pérdida", escribió Fernández en su cuenta de Twitter.
 
 
La despedida de Macri y la radio
  
En las redes sociales, la radio escribió: "La familia de Cadena 3 Argentina hoy abraza especialmente a Estelita, a todos los familiares de Mario Pereyra y a sus oyentes en el país y el mundo".
 
"Mario nos ha dejado un camino: hacer la gran Radio. La radio que entretiene, que informa, que opina y que se ofrece a nuestra gente para que ella también se exprese", expresa en el comunicado Cadena 3.
 
Otro que lo despidió especialmente fue el ex presidente Mauricio Macri, identificado desde hace tiempo con sus posiciones políticas. "Querido Mario, hoy es un día triste para todos lo que te queremos. (...) Yo que te sentí cada vez más como un padrino, primero desde la distancia y después conociéndonos, fuimos compartiendo esta pasión por sacar la Argentina adelante", expresó.
 
"Te voy a extrañar mucho, querido Mario Pereyra, pero nos volveremos a encontrar y comentaremos con alegría cómo logramos que Argentina salga adelante. En unos años lo vas a poder ver y vamos a poder comentar que finalmente sucedió. Hasta pronto, Mario querido", concluyó.
 
Pereyra nació en la ciudad de San Juan en 1943 y en 1983 se estableció en Córdoba, donde se consolidó como una leyenda de la radio.  Durante la pandemia, el conductor expresó su rechazo hacia las medidas sanitarias tomadas por el Gobierno nacional. "Estamos en la cárcel", dijo a comienzos de abril. "A los adultos mayores, ¿los estamos cuidando o matando?", se preguntó.
 
Fuente: Página12
 

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El naufragio de la ley de propiedad privada dejó al descubierto la incompetencia política oficialista, las internas feroces en la Casa Rosada y un estruendoso choque contra el límite de sus propios aliados, en medio de una profunda crisis económica y un acelerado desencanto de la sociedad y de sus propios votantes. Un escenario agravado luego de que la cuestión Malvinas alrededor de la selección de fútbol generara un clima nacionalista que colisionó de frente contra el cipayismo libertario y expuso su escaso arraigo popular.
 
El bochornoso traspié de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado representa el síntoma terminal de un oficialismo cegado por el dogmatismo y desprovisto de oficio político. Lo que el Ejecutivo pretendía vender como un triunfo terminó convertido en un cascarón vaciado: acorralada por la falta de apoyo de los bloques dialoguistas, la Casa Rosada debió capitular y retirar apresuradamente los capítulos centrales de extranjerización de tierras y la flexibilización de la Ley de Manejo del Fuego. El dictamen final fue aprobado desflecado y reducido a menos de un tercio de sus ambiciones originales, dejando al desnudo que las mayorías parlamentarias no se edifican con bravuconadas de redes sociales ni con intervenciones torpes como las del senador Joaquín Benegas Lynch, cuyos insultos a los senadores aliados terminaron de dinamitar los puentes de negociación.
 
Fiel a su matriz refractaria a la autocrítica, la reacción de la conducción libertaria ante semejante derrumbe consistió en desatar una inmediata cacería interna de chivos expiatorios. En lugar de asumir los errores de cálculo de la gestión, la Casa Rosada liderada por Javier y Karina Milei optó por aislar y "freezar" al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, amagando con congelar el resto de sus proyectos en carpeta tras convertirlo en un yunque político. Al mismo tiempo, el enojo oficialista apuntó directamente contra Patricia Bullrich, a quien responsabilizan por fallar en la contabilidad de los votos y perder el control de la sesión. Este pase de facturas expone un gabinete frágil y fracturado, donde los propios arquitectos del programa gubernamental son arrojados a los leones ante la primera turbulencia institucional.
 
 
En última instancia, la mutilación de este proyecto emblemático expone el techo del modelo libertario: una administración que chocó de frente contra el límite de sus aliados e incapaz de sostener consensos duraderos. La incapacidad para articular mayorías y la constante tendencia a refugiarse en la intransigencia demuestran que el dogmatismo autoritario se vuelve impotente ante la dinámica republicana. Con Sturzenegger desautorizado y Bullrich golpeada políticamente, el gobierno ingresa en una peligrosa fase de insularidad y parálisis parlamentaria, donde la falta de muñeca política condena al oficialismo a multiplicar derrotas mientras la gestión cotidiana se consume entre internas feroces e improvisación.
 
De la redacción de La Opinión Popular

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