menemismo, explotó con la crisis de 2001 y terminó con el nefasto gobierno radical de la Alianza. 
 
Néstor Kirchner estableció un tipo de cambio alto para favorecer las exportaciones, dispuso tasas de interés bajas para promover la industria y aumentos reales de salarios para impulsar el mercado interno. Todas esa medidas, que conformaron el "modelo K" y dieron buenos resultados, no existen más.  
 
Hoy todos debemos reconocer de Néstor los logros concretos de su gestión, como: el crecimiento económico; el desarrollo de la industria nacional y la importante contracción de la tasa del desempleo; las mejoras salariales en la mayoría de las actividades, que superaron las proyecciones inflacionarias; el auge del consumo y el crédito; la ampliación de los beneficios jubilatorios para personas que no habían hecho aportes; la función activa del Estado desplazando al "mercado".
 
Además, el discurso reivindicativo, nacional y popular, frente a las grandes corporaciones empresariales y a organismos internacionales como el FMI; la renovación de la Corte Suprema; el desendeudamiento con el Fondo Monetario Internacional; la política de Derechos Humanos y la nulidad de las leyes de obediencia debida: la integración regional... Por todo esto, ya tiene un lugar en la historia, con toda justicia.
 
El día que murió Kirchner nació el cristinismo, que no sumó más sectores en la construcción política heredada. En el marco del cambio de aliados, Cristina Fernández desplazó a peronistas y sindicalistas, dándole protagonismo a sectores de izquierda, encerrándose en su círculo íntimo, en el cual Máximo y La Cámpora pasaron a tener una influencia decisiva en asuntos de gobierno.

Cristina no pudo continuar el modelo kirchnerista. Prueba de ello son la pérdida de los superávit gemelos, el aumento de la pobreza, la persistente inflación, la recesión económica, la baja en el consumo y la pérdida de puestos de trabajo, durante los últimos años de su administración. El resultado fue la derrota de 2015.

A pesar que en este proceso se colaron nichos de corrupción política, como consecuencia de una dilatada permanencia en el poder, el descuido en el reclutamiento de colaboradores y el escaso control de su irregular cuadro de funcionarios, que contravino objetivos y rumbo, la derecha gorila argentina utiliza esto para evitar la discusión política de fondo y negar la historia.
 
Jamás, hechos de corrupción de funcionarios puede ser la referencia esencial para juzgar gobiernos o etapas políticas. Siempre es más importante lo que hicieron y porque hicieron. La Privatización de YPF por Menem, la Reforma Laboral de De la rua o el endeudamiento de Macri son más dañinos que las coimas a algunos funcionarios. Los escándalos personales impactan en la gente común pero las grandes decisiones económicas y políticas gravitan mucho más.
 
El móvil actual de la operación cultural, política y mediática anti-kirchnerista es tapiar la discusión sobre las políticas públicas de Kirchner. Los medios lo ponen en manifiesto en todo momento para cubrir o conceder espacios secundarios a los terribles daños que causaron las medidas neoliberales del gobierno de Macri. Se concentran en aspecto del pasado para no hablar del presente. Pretenden ocultar los derechos populares alcanzados y la presente anulación de esos derechos.
 
Que siempre haya existido corrupción no exculpa a nadie, pero es gorila, despectivo y discriminador reducir un ciclo riquísimo como el kirchnerismo  a un conjunto de episodios de corrupción. Lo que se denuncia no invalida las realizaciones populares ni la clara orientación justicialista de su gobierno. El peronismo provoca adhesiones racionales y genera pasiones. Quienes no las comparten tienen dificultades serias para entenderlas, ni qué decir admitirlas.

Hoy, cuando se pretende minimizar o anular las realizaciones de Néstor Kirchner, lo cierto es que ha marcado un antes y un después. Es parte fundamental en la realidad argentina, vive en el corazón de su pueblo, porque puso nuevamente en marcha un proyecto político peronista transformador que forjó nuevos derechos, en la pelea por la igualdad y la equidad social, en la lucha permanente de la causa nacional y popular por: la Soberanía Política, la Independencia Económica y la Justicia Social, contra el neoliberalismo antipopular.
 
Por Blas García


'/> Néstor Kirchner: una vida consagrada a la militancia política / La Opinión Popular
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Sociedad e Interés General - 26-10-2020 / 20:10
RECORDAMOS AL COMPAÑERO EN UN NUEVO ANIVERSARIO DE SU MUERTE

Néstor Kirchner: una vida consagrada a la militancia política

Néstor Kirchner: una vida consagrada a la militancia política
El ciclo del ex presidente Néstor Kirchner quedará para siempre como uno de los más virtuosos de la política económica. Se venía de la terrible experiencia de 2001-2002, una debacle de proporciones siderales. Gracias a las medidas aplicadas (pero sobre todo a su concepción política, económica y social), Kirchner no paró nunca de incentivar el consumo y reactivar la industria. Logró que el país creciera con fuerza tras la crisis sin resignar cuestiones centrales como era la inclusión social y el fortalecimiento del mundo del trabajo y, por ende, del salario. El pensamiento económico de Néstor logró poner en marcha la actividad y no sólo eso: en los siguientes diez años, la economía creció a una tasa promedio del 7,2 % anual. Foto: Blas García para La Opinión Popular
El 27 de octubre de 2010, en El Calafate, muere Néstor Carlos Kirchner. Fue una figura política decisiva en la Argentina de los últimos tiempos. Su muerte llegó en forma sorpresiva y además de generar intensos efectos emotivos, también provocó un fuerte impacto político.
 
Su Gobierno, el mejor desde el retorno de la democracia, generó un estilo que rescató la política del descrédito en que había caído, privilegió una decidida militancia social y juvenil, jerarquizó la figura presidencial y su autoridad, amplió el poder del Estado, reconstruyó la autonomía nacional. Significó un cambio total respecto al nefasto modelo neoliberal que se implantó con el golpe militar de 1976, se profundizó en la década de los '90 con el menemismo, explotó con la crisis de 2001 y terminó con el nefasto gobierno radical de la Alianza. 
 
Néstor Kirchner estableció un tipo de cambio alto para favorecer las exportaciones, dispuso tasas de interés bajas para promover la industria y aumentos reales de salarios para impulsar el mercado interno. Todas esa medidas, que conformaron el "modelo K" y dieron buenos resultados, no existen más.  
 
Hoy todos debemos reconocer de Néstor los logros concretos de su gestión, como: el crecimiento económico; el desarrollo de la industria nacional y la importante contracción de la tasa del desempleo; las mejoras salariales en la mayoría de las actividades, que superaron las proyecciones inflacionarias; el auge del consumo y el crédito; la ampliación de los beneficios jubilatorios para personas que no habían hecho aportes; la función activa del Estado desplazando al "mercado".
 
Además, el discurso reivindicativo, nacional y popular, frente a las grandes corporaciones empresariales y a organismos internacionales como el FMI; la renovación de la Corte Suprema; el desendeudamiento con el Fondo Monetario Internacional; la política de Derechos Humanos y la nulidad de las leyes de obediencia debida: la integración regional... Por todo esto, ya tiene un lugar en la historia, con toda justicia.
 
El día que murió Kirchner nació el cristinismo, que no sumó más sectores en la construcción política heredada. En el marco del cambio de aliados, Cristina Fernández desplazó a peronistas y sindicalistas, dándole protagonismo a sectores de izquierda, encerrándose en su círculo íntimo, en el cual Máximo y La Cámpora pasaron a tener una influencia decisiva en asuntos de gobierno.

Cristina no pudo continuar el modelo kirchnerista. Prueba de ello son la pérdida de los superávit gemelos, el aumento de la pobreza, la persistente inflación, la recesión económica, la baja en el consumo y la pérdida de puestos de trabajo, durante los últimos años de su administración. El resultado fue la derrota de 2015.

A pesar que en este proceso se colaron nichos de corrupción política, como consecuencia de una dilatada permanencia en el poder, el descuido en el reclutamiento de colaboradores y el escaso control de su irregular cuadro de funcionarios, que contravino objetivos y rumbo, la derecha gorila argentina utiliza esto para evitar la discusión política de fondo y negar la historia.
 
Jamás, hechos de corrupción de funcionarios puede ser la referencia esencial para juzgar gobiernos o etapas políticas. Siempre es más importante lo que hicieron y porque hicieron. La Privatización de YPF por Menem, la Reforma Laboral de De la rua o el endeudamiento de Macri son más dañinos que las coimas a algunos funcionarios. Los escándalos personales impactan en la gente común pero las grandes decisiones económicas y políticas gravitan mucho más.
 
El móvil actual de la operación cultural, política y mediática anti-kirchnerista es tapiar la discusión sobre las políticas públicas de Kirchner. Los medios lo ponen en manifiesto en todo momento para cubrir o conceder espacios secundarios a los terribles daños que causaron las medidas neoliberales del gobierno de Macri. Se concentran en aspecto del pasado para no hablar del presente. Pretenden ocultar los derechos populares alcanzados y la presente anulación de esos derechos.
 
Que siempre haya existido corrupción no exculpa a nadie, pero es gorila, despectivo y discriminador reducir un ciclo riquísimo como el kirchnerismo  a un conjunto de episodios de corrupción. Lo que se denuncia no invalida las realizaciones populares ni la clara orientación justicialista de su gobierno. El peronismo provoca adhesiones racionales y genera pasiones. Quienes no las comparten tienen dificultades serias para entenderlas, ni qué decir admitirlas.

Hoy, cuando se pretende minimizar o anular las realizaciones de Néstor Kirchner, lo cierto es que ha marcado un antes y un después. Es parte fundamental en la realidad argentina, vive en el corazón de su pueblo, porque puso nuevamente en marcha un proyecto político peronista transformador que forjó nuevos derechos, en la pelea por la igualdad y la equidad social, en la lucha permanente de la causa nacional y popular por: la Soberanía Política, la Independencia Económica y la Justicia Social, contra el neoliberalismo antipopular.
 
Por Blas García



Primeros tiempos
 
Tempranamente Néstor Kirchner participó en el movimiento justicialista como integrante de la Juventud Peronista, un sector juvenil de izquierda radicalmente opuesto al gobierno militar de la Revolución Argentina.
 
En 1974, a las órdenes del director Héctor Olivera, actuó como extra en el exitoso largometraje "La Patagonia rebelde". Kirchner militó y estudió Derecho en la Universidad Nacional de La Plata, recibiendo su diploma de abogado en 1976.
 
En 1976, luego del inicio del Proceso de Reorganización Nacional abandonó La Plata junto con su esposa, Cristina Fernández para retornar a Río Gallegos para dedicarse a ejercer su profesión, alejándose momentaneamente de la actividad política.
 
El 6 de enero de 1976, durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón, ambos fueron encarcelados durante un mes en una comisaría de Río Gallegos. En 1977, durante el Proceso de Reorganización Nacional fue puesto en prisión junto al diputado Rafael Flores.
 
Una vez terminado el gobierno militar y con el retorno de la democracia en 1983, Kirchner se convirtió en funcionario del gobierno provincial. Desde fines de 1983 hasta julio de 1984 fue presidente de la Caja de Previsión Social de la provincia, pero fue forzado a renunciar por el gobernador a causa de una disputa sobre política financiera. Este incidente lo hizo conocido en el ámbito local, y constituyó el paso inicial de su carrera política.
 
En 1986 había alcanzado el apoyo interno necesario para obtener la candidatura a intendente de la ciudad de Río Gallegos. Triunfó en las elecciones del 6 de septiembre de 1987. Al mismo tiempo, su compañero de partido Ricardo del Val era electo gobernador, con lo que el peronismo se afianzó en la provincia de Santa Cruz.
 
La gestión de Kirchner como intendente desde 1987 a 1991 le ganó suficiente apoyo para ser electo gobernador de la provincia en 1991, con el 61% de los votos. Por ese tiempo su esposa ya era miembro del congreso provincial.
 
 
Gobernador de Santa Cruz
 
Cuando Kirchner asumió la gobernación, la provincia de Santa Cruz tenía un déficit comercial de alrededor de 1.200 millones de dólares, pero durante los diez año en que gobernó logró mantener un equilibro o superávit fiscal. Poco después de asumir bajó los salarios un 25%, volviendo a aumentarlos a niveles superiores un año después.
 
Alentó inversiones británicas en áreas turísticas y de minería, y se benefició de las regalías petroleras de la provincia. Dijo por entonces que "El equilibrio fiscal no es un problema de ortodoxia económica ni es de derecha. El déficit fiscal es malo. La inversión pública es buena, pero no se puede hacer a costa de perder el equilibrio fiscal."
 
En 1994 y en 1998, Kirchner impulsó reformas en la constitución provincial, que incluyeron la posibilidad de reelección indefinida del gobernador. En 1994 fue miembro de la Convención Constituyente que reformó la Constitución Argentina.
 
En 1995, con las reformas a la Constitución provincial ya en vigencia, Kirchner fue reelecto gobernador por amplio margen (66,5% de los votos). A partir de ese momento Kirchner se distanció de Menem lanzando una línea interna dentro del partido, llamada "Corriente Peronista".
 
El intento de Menem en 1998 de presentarse como candidato a un nuevo mandato presidencial, a pesar de que la Constitución no lo permitía, generó fuerte oposición en la sociedad argentina, y aún dentro de las filas del PJ. Kirchner se alineó con el principal opositor de Menem dentro del PJ, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires Eduardo Duhalde.
 
 
Las elecciones presidenciales de 2003
 
La situación con vistas a las elecciones presidenciales se presentaba confusa. Varios líderes del PJ aspiraban a la candidatura: el propio Kirchner, que contaba con pocas fuerzas propias para definir una elección interna dentro de su partido; el ex presidente Carlos Menem; y los gobernadores de las provincias de Córdoba, José Manuel de la Sota, Salta, Juan Carlos Romero, y San Luis, Adolfo Rodríguez Saá.
 
Este último había tenido un breve interinato como presidente en diciembre de 2001 y fue quien declaró la cesación de pago de la deuda externa argentina. Las elecciones internas para definir la candidatura peronista se anunciaron primero para noviembre de 2002, y luego se postergaron a febrero de 2003.
 
Sin embargo, la situación interna del justicialismo no estaba resuelta y si bien el apoyo de Duhalde era significativo, no garantizaba de por sí que Kirchner resultara el candidato presidencial. Por otra parte, las fricciones de una elección interna tan cercana a la elección nacional, prevista para el 27 de abril, podrían provocar un deterioro en las expectativas del justicialismo de obtener una victoria.
 
Así, el 24 de enero, y con el argumento de que los tres aspirantes que quedaban en carrera (Kirchner, Rodiguez Saá y Menem, que había incorporado a Romero como candidato a vicepresidente) presentaban programas contrapuestos, el congreso del PJ toma una decisión: suspender la elección interna y permitir a todos los precandidatos el uso de los símbolos partidarios comunes para presentarse a la elección general. En la práctica, esto significaba que iban a enfrentarse como si perteneciesen a partidos distintos.
 
Kirchner arrancó su campaña en una posición desfavorable. Sin embargo, la popularidad de Kirchner comenzó a crecer impulsando un programa de perfil social con el que buscaba diferenciarse de las políticas aplicadas durante los gobiernos de Menem y De la Rúa, poniendo acento en priorizar la producción, la justicia, la educación, el trabajo, la equidad y la salud.
 
No fue desdeñable tampoco el aporte que significaron tanto su compromiso de mantener al ministro de economía de Duhalde, Roberto Lavagna, con una imagen positiva en la sociedad por su gestión anticrisis, como la participación de su esposa, Cristina Fernández, diputada y senadora por la provincia de Santa Cruz desde 1995.
 
La campaña electoral estuvo condicionada por los efectos de la crisis: la fecha de elecciones había tenido que ser adelantada tras la represión del 26 de junio en el Puente Pueyrredón.
 
Si bien se evidenciaron signos de recuperación económica, por efecto del default y la restricción del gasto público, con leve recuperación de la tasa de cambio del peso frente al dólar y moderado aumento del PBI, las consecuencias sociales de la crisis fueron terribles: el 54% de la población se hallaba por debajo del límite de pobreza; la mitad de esta población (27% del total), por debajo de la línea de indigencia.
 
En las elecciones del 27 de abril de 2003, el Frente para la Victoria (de Kirchner) obtuvo sólo un 22,0% de los votos, resultando superado por Menem ("Alianza Frente por la Lealtad -UCD), que obtuvo el 24,3%. La legislación electoral argentina prescribe que si ningún candidato alcanza el 45% de los votos válidos emitidos, los dos más votados deben disputar una segunda vuelta (ballotage).
 
Fuera de esta segunda ronda quedaron López Murphy, Rodríguez Saá con el 14,2% y la candidata de centroizquierda Elisa Carrió (ex radical) con el 14,1%. El candidato de la Unión Cívica Radical, Leopoldo Moreau, ocupó el sexto puesto con un 2,3% en la peor elección de la historia de su partido.
 
La segunda vuelta debía llevarse a cabo el 18 de mayo de 2003. Los sondeos previos indicaban entre un 60 y 70% de intención de voto para el gobernador de Santa Cruz. Sin embargo, el ballotage no tendría lugar: el 14 de mayo el ex presidente Menem, después de una larga cadena de rumores y desmentidos, anunció su decisión de renunciar a su candidatura, lo que automáticamente convirtió a Kirchner en presidente electo.
 
La maniobra de Menem tuvo como propósito evitar una derrota estrepitosa, y al mismo tiempo condicionar a Kirchner, que accedió a la presidencia con el nivel más bajo de votos jamás registrado en la historia argentina. El 25 de mayo de 2003, Néstor Kirchner prestó el juramento para convertirse en presidente de la República hasta 2007.
 
El ex presidente Néstor Kirchner. Fuente: Tiempo
 
Presidencia de Argentina
 
Kirchner asumió confirmando al ministro de economía de Duhalde, Roberto Lavagna, y a otros miembros del gabinete de su antecesor. La política económica del gobierno de Kirchner continuó los lineamientos establecidos por Lavagna bajo la presidencia de Duhalde, manteniendo la devaluación de la moneda mediante una fuerte participación del Banco Central en la compra de divisas, impulsando mediante las exportaciones un crecimiento económico con tasas del PBI cercanas al 10%.
 
Las políticas implementadas fueron exitosas, además, en sacar al país de la cesación de pagos más grande de su historia: se canjeó la deuda soberana, de valor nulo tras la crisis del 2001, por nuevos bonos indexados por la inflación y el índice de crecimiento económico. Los índices de pobreza y de desempleo disminuyeron notoriamente.
 
Durante el gobierno de Kirchner, Argentina y el Fondo Monetario Internacional han mantenido una relación tirante. Al igual que Brasil, una de las principales medidas de su gestión fue cancelar por anticipado la totalidad de la deuda con este organismo internacional por un monto de 9.810 millones de dólares. El objetivo fue terminar con la sujeción de las respectivas políticas económicas nacionales a las indicaciones del FMI.
 
En noviembre de 2006 las reservas internacionales subieron más de 30.000 millones de dólares, la desocupación bajo al 10% y la pobreza se mantiene en un 33,5%.
 
Kirchner ha llevado adelante una activa política para promover los Derechos Humanos. Su gobierno ha incorporado reconocidos integrantes de organismo de Derechos Humanos. Además, ha impulsado el enjuiciamiento a los responsables por crímenes de lesa humanidad ocurridos durante los años 70, realizados por la Triple A y por el gobierno del Proceso de Reorganización Nacional.
 
Para conseguirlo, anularon las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, las cuales mantenían frenados dichos juicios desde el gobierno de Raúl Alfonsín. Dicha medida fue posteriormente ratificada por el Poder Judicial.
 
Tras las elecciones legislativas en octubre de 2005, Kirchner obtuvo la primera minoría a nivel nacional. Esto se vio reflejado en importantes cambios en el gabinete (fundamentalmente la sustitución de Roberto Lavagna por Felisa Miceli en el ministerio de economía).
 
La oposición cuestionó el hecho de que, pese a controlar la mayoría de ambas cámaras del Congreso, Kirchner ha preferido en reiteradas ocasiones hacer uso de las facultades legislativas del poder ejecutivo, legislando a través de decretos de necesidad y urgencia en vez de seguir los trámites ordinarios previstos para la sanción de leyes.
 
A nivel internacional, Kirchner forma parte de un grupo de mandatarios de varios países, junto con Lula (Brasil), Tabaré Vázquez (Uruguay), Evo Morales (Bolivia), Michelle Bachelet (Chile), Rafael Correa (Ecuador) y Hugo Chávez (Venezuela) quienes, por primera vez en la historia de América Latina, han planteado la posibilidad de establecer una coalición de países de la región que desarrolle políticas independientes de las potencias mundiales hegemónicas.
 
Durante el año 2005, se realizó el canje de la deuda, que iniciaba las renegociaciones por los bonos que habían quedado en default desde 2001. El Frente para la Victoria, triunfó, liderado por Cristina, en las elecciones legislativas de dicho año. En los primeros días de noviembre de ese año se realizó en Mar del Plata la IV Cumbre de las Américas, donde Kirchner manifestó un rechazo hacia el ALCA, propuesto por Estados Unidos.
 
A fines de ese mes Roberto Lavagna renunció al cargo de ministro de Economía, sucediéndole Felisa Miceli. Ese mismo año, procedió a designar al hasta entonces Secretario de Comunicaciones, Guillermo Moreno, como Secretario de Comercio Interior. Moreno se convirtió en uno de los principales ejecutores de las políticas económicas de Kirchner, que han sido motivo de fuertes críticas tanto por su forma como contenido.
 
En el 2006 surgió un conflicto diplomático con Uruguay a raíz de la instalación de unas plantas de celulosa sobre el Río Uruguay, situación que llevó al corte por parte de activistas de la provincia de Entre Ríos de los puentes internacionales con el país oriental. Kirchner se negó a reprimir a los manifestantes e incluso se manifestó públicamente a favor. Las declaraciones del presidente tensaron las relaciones con Uruguay.
 
El 2 de junio de 2007 el Jefe de Gabinete, Alberto Fernández, confirmó que Kirchner no buscaría la reelección en las elecciones presidenciales de octubre, agregando que quien lo haría sería Cristina Fernández, como representante del "Frente para la Victoria" (FPV - Provincia de Buenos Aires).
 
A mediados de 2007, la ministra de economía Felisa Miceli se vio envuelta en un escándalo de corrupción por una bolsa con dinero, que contenía mucho dinero, encontrada en el baño de su despacho. Al ser llamada a declarar por el fiscal Guillermo Marijuán, presentó la renuncia a su cargo el 16 de julio de 2007.
 
 
Actividad posterior a la presidencia
 
Kirchner finalizó su mandato el 10 de diciembre de 2007, entregando el mando a Cristina, quien se impuso en las elecciones del 28 de octubre de ese año. Luego de dejar el cargo pasó a dedicarse a la actividad partidaria, y no descartó volver a presentarse como candidato a presidente en el futuro.
 
Kirchner asumió como titular del Partido Justicialista (PJ) junto a los 74 dirigentes que lo acompañaron en la lista partidaria sin someterse a elecciones internas.
 
Por otra parte, debido a la tensión entre el gobierno de Cristina y el sector rural, varios dirigentes justicialistas optaron por no concurrir al acto de asunción al máximo cargo del PJ: Carlos Reutemann, Juan Schiaretti (gobernador de Córdoba), Jorge Busti y Juan Carlos Romero ex gobernadores de Entre Ríos y Salta respectivamente. Durante el acto de asunción de Néstor Kirchner distintas facciones del sindicalismo provocaron incidentes.
 
 
Elecciones legislativas de 2009
 
En las elecciones legislativas del 28 de junio de 2009, Kirchner se presentó como primer candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. La lista encabezada por Kirchner obtuvo el 32,1% de los votos, siendo superada por la alianza Unión - Pro que obtuvo 34,6%.
 
En todo el país la alianza Frente para la Victoria-Partido Justicialista, liderada por Kirchner, obtuvo 5.871.345 votos (31,2%), superando al Acuerdo Cívico y Social que obtuvo 5.763.342 votos (30,7%), pero perdió 19 diputados y 4 senadores en el Congreso Nacional, continuando como primera minoría.
 
El kirchnerismo perdió también en la provincia de Santa Cruz, bastión de Néstor Kirchner. Aunque el ocupa una banca en la cámara de diputados. El 29 de junio de 2009, como resultado de la derrota electoral, Kirchner renunció a la presidencia del Partido Justicialista.
 
El 7 de febrero de 2010 fue operado de la carótida derecha con éxito, lo que lo obligó a retirarse temporalmente de sus funciones.
 
 
Secretario General del UNASUR
 
El 4 de mayo de 2010, se le designó para ponerse a cargo de la Secretaría General de Unasur. Su primera acción como secretario fue la visita a Paraguay para promover la integración regional.
 
 
Salud
 
El 12 de septiembre de 2010 intervinieron a Kirchner de urgencia por una obstrucción en una arteria. Fue dado de alta al día siguiente. Falleció de muerte súbita cardíaca en la ciudad de El Calafate, provincia de Santa Cruz, en la mañana del 27 de octubre de 2010.
 
De la redacción de La Opinión Popular

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26-11-2020 / 18:11
25-11-2020 / 20:11
 
Pascual Pérez fue un boxeador argentino de peso mosca. Ganador de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 1948 y campeón mundial (1954-1960), único argentino en alcanzar ambos logros.
 
Pascual Pérez y Yoshio Shirai se enfrentaron por el título mundial en el Estadio Korakuen de Tokio, el 26 de noviembre de 1954, a 15 asaltos, como era norma en las peleas por títulos mundiales en aquel entonces. El argentino venció al japonés por puntos con amplitud, en decisión unánime, luego de haberlo derribado en el segundo asalto y nuevamente en el 12.º, en el que el campeón se retiró a su rincón casi grogui.
 
En el asalto 13, Pérez volvió a castigar duramente a Shirai, que estuvo al borde del nocaut. Al finalizar la pelea, el puntaje reflejó por unanimidad una amplia diferencia a favor del argentino.​ Pascualito se constituyó así en el boxeador más pequeño en ganar un título mosca.
 
El triunfo de Pascual Pérez tuvo un enorme impacto en la Argentina,​ aunque él personalmente no tuvo un carisma especial que le permitiera volverse un ídolo popular, como había sido Justo Suárez, en el pasado, o lo sería Carlos Monzón, en el futuro.​ Se trataba del primer campeón mundial de boxeo, una de las tres disciplinas esenciales del deporte argentino, junto al fútbol y el automovilismo.​
 
Por otra parte, Pascual Pérez, simpatizante radical, dedicó el triunfo al presidente Juan Perón, desde el mismo ring y a través de la radio, cerrando su dedicatoria con la frase: «¡cumplí, mi General!». El propio Perón fue a recibirlo al aeropuerto de Ezeiza cuando el boxeador volvió de Japón luego de la victoria.
 
La Opinión Popular



25-11-2020 / 20:11
25-11-2020 / 20:11
 
La "Década Infame" fue un período de gobiernos autoritarios, ilegítimos y corruptos, signados por la trampa electoral sistemática, la represión a opositores, la proscripción del yrigoyenismo y la entrega económica de la Patria. 
 
En la revolución nacionalista del 4 de junio de 1943, que terminó con esto, había un militar distinto. Los hombres del GOU eran industrialistas. Buscaban el desarrollo de la industria nacional. El coronel Juan Perón, no solo eso. Su objetivo era la clase obrera, resultado de las migraciones internas debido al proceso de sustitución de importaciones. Eran los "cabecitas negras" que llegaban sin cesar del campo a la ciudad, del interior del país a la capital.
 
El proceso de industrialización había dado origen a un nuevo proletariado decepcionado de un socialismo ajeno a la realidad nacional, de un radicalismo en plena descomposición después de la muerte de su gran caudillo Irigoyen, y de un comunismo cuyas consignas nunca se relacionaron con las demandas nacionales y populares.
 
Cuando le preguntaron qué cargo quería en el gobierno, Perón contestó: el Departamento de Trabajo ¿Y qué podía hacer desde ahí? Allí Perón consolidó una fuerte relación con los trabajadores a través de la política desarrollada por la nueva Secretaría de Trabajo y Previsión.
 
El 27 de Octubre de 1943 el Coronel Perón fue nombrado director del Departamento Nacional del Trabajo, luego convertido, el 26 de noviembre, en Secretaría de Trabajo y Previsión Social. Desde dicha Secretaría se otorgaron importantes conquistas sociales a los trabajadores.
 
Así, Juan Perón empezó un proceso de construcción de poder, para conformar un movimiento social y político que impulsó transformaciones que dejaron huellas profundas en nuestra sociedad. La clase trabajadora constituyó el eje principal de sustentación de ese nuevo y vasto movimiento que buscó cambiar las condiciones sociales, políticas y económicas del país.
 
Por Blas García



 
24-11-2020 / 18:11
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