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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 18-10-2020 / 09:10
LA MOVILIZACIÓN TRAS UNA SEMANA ARDIENTE

Alberto contra Macri, en IDEA y en la CGT: Un 17 de Octubre con más gente que avatares

Alberto contra Macri, en IDEA y en la CGT: Un 17 de Octubre con más gente que avatares
La fiesta virtual se diluyó pero la militancia disfrutó y activó a través de las redes sociales. Celebró su pertenencia, como también lo hizo Fernández. Se dio manija, seguramente fortaleció la autoestima. En una de esas es hora de pensar movidas menos ambiciosas en tamaño, más frecuentes, igualmente identitarias.
Alberto Fernández y el ministro de Economía Martín Guzmán expusieron en el Coloquio de IDEA emitiendo una señal de diálogo y tolerancia. Le contestaron con soberbia, en el límite mismo de faltarles el respeto. Una patota de CEOs macristas corrobora cuán difícil es articular o hasta conversar con el establishment. Y siembra dudas acerca de la conveniencia de ir al pie, a sus cónclaves.
 
La dirigencia sindical le dio una idea a Fernández: el acto de ayer. Resultó muy bien. Las conducciones gremiales aportaron a la movilización. La coalición de gobierno no se cuartea en una coyuntura espantosa. Sentido común, desde ya. La unidad fue clave para volver, es esencial para sostenerse.
 
Sería presuntuoso y prematuro formular un balance de un hecho colectivo tan extraño y sin precedentes como este 17 de octubre. La mezcla de virtualidad y cuerpos dificulta cualquier síntesis. A primera vista, fortaleció al oficialismo en un trance difícil. Siempre suma reencontrarse, auto celebrarse.
 
Las competencias políticas a veces se asemejan a las futboleras. Habrá macristas felices porque a los peronistas se les aguó parte de la fiesta. Un masivo ciberataque derribó los servidores de 75octubres.ar, mientras cientos de miles de compañeros intentaban ingresar para participar del acto por el Día de la Lealtad. Hasta entonces, 7 millones habían visitado el sitio.
 
Brotarán discusiones clásicas, sobre el número de participantes. Las hay cuando son presenciales y se puede estimar cantidad de personas por metro cuadrado. Cuando los participantes van en auto se puede sanatear más, casi hasta el absurdo. Pero fueron miles y miles los vehículos que recorrieron las principales ciudades del país.
 
En todo caso, el oficialismo concretó una primera salida, festiva y no violenta, que fue in crescendo durante todo el día. Con el ensayo general de ayer a la vista nadie duda de que el peronismo congregará multitudes presenciales cuando las circunstancias lo permitan. 
 

 
El presidente Alberto Fernández arrancó con su discurso antes de la hora fijada. Hasta en eso fue extraña la jornada. Claro que la mayor anomalía, pongalé, fue el ataque a la web 75octubres. Como uno es garantista no acusará penalmente a nadie. Como no es ingenuo, imagina quiénes fueron.
 
Para el oficialismo quede tal vez una lección: el adversario o el enemigo juegan y son duros. Ni da para indignarse por lo de este sábado: incurren en conductas mucho peores que el hackeo como diremos líneas abajo.
 
En el Salón Felipe Vallese de la Confederación General del Trabajo (CGT) AF destacó el valor de la unidad peronista, predicó contra el odio, desestimó la opción "anti". Eludió la confrontación binaria, transmitió serenidad.
 
"Somos los gobernantes de la pandemia" autorretrató abarcando a los gobernadores justicialistas, incluido el cordobés Juan Schiaretti, muy chúcaro para esos convites que acompañó por Zoom.
 
Se suponía que el peronismo volvería y sería millones de avatares. Quedó para otra oportunidad. Pero muchedumbres de argentinos en todo el país salieron a la calle, formaron caravanas, tocaron bocinas, le metieron altavoz a la Marcha.
 
Aún en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) tan huraña hacia el peronismo. Ni qué hablar en barrios populares, en ciudades de conurbanos. Las cacerolas resuenan más en determinados parajes y estratos sociales. La marchita y el bombo conservan sonoridad de clase.
 
Los camioneros conducidos por Hugo Moyano se desplegaron en las avenidas. Los taxistas se dejaron ver, con esos colores es sencillo.
 
La fiesta virtual se diluyó pero la militancia disfrutó y activó a través de las redes sociales. Celebró su pertenencia, como también lo hizo Fernández. Se dio manija, seguramente fortaleció la autoestima. En una de esas es hora de pensar movidas menos ambiciosas en tamaño, más frecuentes, igualmente identitarias.
 
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Gestión, "política", calle:
 
"Vamos a salir" propuso el Presidente y comparó a la pandemia con el terremoto de San Juan. Fernández convive con la tragedia: recibió un país devastado y topó con la pandemia a poco de asumir. Desde entonces el primer objetivo es minimizar daños, elegir paso a paso el mal menor. Se atraviesa la peor etapa de la peste. Las medidas económicas de alivio no bastan.
 
Hace bastante rato que el gobierno no mete un gol, por ahí desde el cierre del canje de deuda con bonistas privados. Los escollos son tremendos, la oposición obstruccionista, el establishment juega la suya apostando a la devaluación.
 
De cualquier forma, cuando se conversa informalmente con la primera línea del oficialismo, surgen coincidencias: falta gestión, falta "hacer política". Sumar voluntades, construir consensos en opinión pública, trenzar mejor en el Congreso.
 
Las carencias apuntan al espejo, fuerzan a hacer autocrítica como la que motivó la formación del Frente de Todos (FdT). Faltaba, todavía (ayer hubo apenas un ensayo) disputar el espacio público.
 
Se chimenta que largó la carrera electoral para 2021. Chocolate por la noticia. Con comicios cada dos años, se vive en campaña permanente. El oficialismo cuenta con una ventaja o, quién sabe, un karma. En sistemas políticos estables, las elecciones las ganan o las pierden los gobiernos.
 
Casi siempre se los evalúa por las realizaciones. "La gente" analiza sus intereses y se pronuncia. No lo resuelve un año antes de la votación pero ese veredicto se va construyendo todos los días.
 
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Conserve su derecha:
 
Es valioso que el oficialismo se cuide de salir a la calle. Es racional que lo anhele: el espacio público sirve para construir poder. Hasta la derecha argentina lo sabe y ejercita desde hace años: Blumberg, "el campo", el tramo final de la campaña electoral macrista de 2019.
 
Hasta ayer Juntos por el Cambio (JpC) sacaba ventaja por monopolizar la revuelta callejera. Avanzaba por dos flancos. Mientras ostentaba su desdén por las reglas de cuidado sanitario afirmaba (de distintos modos) su versión del clásico "si este no es el pueblo/el pueblo donde está".
 
No es para tanto. Ni ahí. De todas maneras, participaron miles de argentinos en el banderazo del 12 de octubre, en especial en la CABA y en Córdoba. Al día siguiente, en esa ciudad muchos cambiemitas fueron a hisoparse gratis por cuenta y orden del estado provincial.
 
Una confesión implícita que contradice sus consignas: el peligro de contagio acecha, las aglomeraciones lo potencian. Los negacionistas precavidos se negaron a ellos mismos... un lujo que podían darse tras demostrar su fuerza.
 
La derecha autóctona profiere proclamas genéricas, difusas. No todas, hay una muy precisa: quieren ver presos a sus adversarios políticos. A la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner antes que a nadie.
 
Hoy se vota en Bolivia. El ex presidente Evo Morales fue perseguido, su libertad y acaso su vida estuvieron en peligro. Alberto Fernández le concedió asilo. El ex presidente brasileño Lula da Silva estuvo encarcelado, fue proscripto. Al ecuatoriano Rafael Correa le armaron una versión local de la causa de los cuadernos y lo excluyeron con trampa de la competencia electoral.
 
Cristina evitó ese destino latinoamericano. Confluyeron, seguramente, varios factores, entre otros la decisión de los senadores peronistas de no desaforarla desde que ocupó una banca a fines de 2017.
 
Pero si hacemos un repaso cronológico, el primer aval, el primer freno a la persecución fue el apoyo multitudinario que la despidió el 9 de diciembre de 2015 y que la acompañó a la primera citación propinada por el juez federal Claudio Bonadio.
 
La concurrencia rebasó la zona de Retiro rodeando el serpentario de Comodoro Py. El apoyo temprano, en los primeros meses de 2016, desafió al tropel de dirigentes peronistas que le daban la espalda a CFK transitando por la ancha avenida del medio. O que la enfrentaban desde la vereda de enfrente. En el primer choque bancaron las bases y un sector de la militancia... después se fueron acomodando las cargas.
 
Desde el vamos, la calle y las plazas le complicaron la existencia al ex presidente Mauricio Macri, mucho antes de que el peronismo se anoticiara de la necesidad de la unidad, asumiendo que sin Cristina no se podía.
 
La derecha nativa la quiso encanar, aunque tal vez le dio hándicap los dos primeros años. Es propensa a encarcelar a sus rivales, cualquiera se da cuenta. Básicamente porque lo ha hecho y sigue intentándolo aún como opositora.
 
Milagro Sala sigue presa sin condena firme desde 2016. La Corte Suprema demora un pronunciamiento, deja dormir al expediente. El club de juristas cambiemitas (confesos o camuflados) brama por los "tres jueces federales desplazados" pero guarda silencio respecto de la dirigente social.
 
El diputado Waldo Wolff y el fiscal Carlos Stornelli, merecen un párrafo propio en esta reseña.
 
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Dos inquisidores en acción:
 
Wolff denuncia a tres periodistas por informar, dos como cronistas uno como editor de El Destape: Ari Lijalad, Franco Mizrahi, Roberto Navarro. Solidaridad para los colegas a quienes se acusa, para colmo, en base a datos falsos. Wolff y un conjunto de legisladores macristas quieren criminalizar la libertad de expresión. Cárcel para "los otros", de nuevo.
 
Carlos Stornelli, fiscal de La Nación (del diario, se entiende), promueve una denuncia penal contra la Defensora del Público Miriam Lewin. Su presentación es técnicamente una vergüenza. El modo en que está redactada, un encefalograma del fiscal: casi una línea recta.
 
Alusiones al Medio Evo, a la Mazorca. Dispendio generoso de signos de admiración. No se molesta en ofrecer una evidencia, una cita de derecho. El objeto del furor es el Observatorio NODIO, uno de tantos en el planeta, en especial en las democracias occidentales.
 
La jueza María Eugenia Capuchetti le dio una lección de derecho en pocas horas. Repasó la experiencia comparada, le exigió que cumpliera con su carga acusatoria señalando los hechos en que se funda.
 
Le señaló que no aporta "ningún elemento que evidencie siquiera hipotéticamente el perjuicio alegado". Remató "nada hizo para explicar por qué entiende que los hechos ocurrirían del modo en que lo dictan sus predicciones". En otras palabras: labure de fiscal, doctor.
 
Stornelli perdió esa costumbre. Funge de inquisidor. Como tal prepeó con la ley del arrepentido, apretó acusados para forzarlos a buchonear a funcionarios o "empresarios K". Los encerró en celdas hediondas, los chantajeó con dejarlos meses o años. El prófugo recordman, hizo un nuevo papelón. Se lo ve sacado, tendría que calmarse. En ejercicio de su idiosincrasia, agredió a un periodista.
 
***
 
Logro al cubo:
 
La disputa por el Olimpia de Platino en macrismo explícito hervía. Mauricio Macri, un deportista al fin, decidió salir a la pista. Rompió el silencio, una vez más. Recorrió sets amigables, pronunció frases para enmarcar. "No logramos lograr ese logro" constituye un hallazgo o un logro si usted prefiere.
 
El ex presidente culpó a ex integrantes de su equipo, a aliados. Reincidió en monsergas sobre el populismo. Resolvió que "mi gobierno económico" finalizó en agosto de 2019. Dibujó estadísticas sobre pobreza o crecimiento tan burdas como la frase de los logros.
 
Los aliados marcaron distancias, cada cual atendiendo a su juego.
 
El Jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta está en carrera. Su gestualidad apunta a diferenciarse tanto de "Mauricio" como del Presidente aunque no lo diga. La ex gobernadora María Eugenia Vidal intenta hacer del silencio un arma cargada de futuro.
 
JpC disiente pero no se fragmenta, la conveniencia común cohesiona. El oficialismo carece de habilidad y de operadores para mortificarlo por líneas internas o para atraer personajes desencantados. Macri y Vidal, a esta altura de sus mandatos, habían sido más pícaros, más eficaces. Sacaron provecho de las discordias peronistas y del apuro de varios compañeros para jubilar a Cristina.
 
***
 
A polarizar, a polarizar:
 
Alberto Fernández es pasional, se sulfura o emociona rápido. Sin embargo, sus réplicas a Macri provienen más del cálculo que de la bronca. El presidente y su elenco suponen que ese rival los favorece, que polarizar con MM es pura ganancia.
 
Quid pro quo: Macri hace la misma cuenta. Si ambos contendientes buscan lo mismo, uno se equivoca. Por lo menos uno. No está escrito en la piedra que la polarización extrema del año pasado perdure en las elecciones parlamentarias de medio término.
 
Los legisladores se eligen en 24 comicios, uno por provincia. Se abren oportunidades para terceras fuerzas, crece la influencia de los gobernadores.
 
Se renueva la mitad de los diputados, quienes entraron en 2017 cuando el macrismo hizo una gran elección y el peronismo (dividido en facciones) logró floja cosecha. Así mirado el Gobierno tiene chances de conservar su bancada o de mejorarla... si no hay virajes bruscos del electorado.
 
Se reemplazan senadores de ocho provincias, un tercio del total. Dos para primera minoría, uno para la segunda. Número corto, peliagudo que haya cambios catastróficos. Complicado que el FdT pierda su mayoría. Casi imposible que consiga los dos tercios.
 
En esta semana ardiente los dos bandos juegan a la polarización. En el cuarto oscuro el Gobierno será juzgado más por lo que hizo que por la herencia que dejó Macri.
 
Por Mario Wainfeld
 
Fuente: pagina12.com.ar
 

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03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

30-01-2026 / 09:01
Se ve que Javier "Nerón" Milei suelta la mosca solamente a las piñas: fondos tardíos para el sur que ya se chamuscó como chorizo en la parrilla. Con incendios forestales activos en distintas zonas de la Patagonia y tras reiterados reclamos de gobernadores y dirigentes opositores, el irresponsable Milei, que al igual que el emperador Nerón se dedicó a cantar mientras se incendiaba su país, finalmente destrabó fondos para el sistema de Bomberos Voluntarios y confirmó que declarará la Emergencia Ígnea mediante un DNU. 50 días y 230 mil hectáreas quemadas después.
 
Desde los primeros días de enero la Patagonia arde por los incendios forestales; después de que el fuego arrasara -hasta ahora- más de 230 mil hectáreas; después de la pérdida irrecuperable en parques nacionales, que son patrimonio de la humanidad, y con la población en serio riesgo de perder lo poco que les queda, Milei evaluó hacer algo. La decisión llega luego de semanas marcadas por cuestionamientos sobre la ausencia total en la respuesta estatal nacional frente a una crisis ambiental que ya afectó miles de hectáreas, provocó evacuaciones y generó pérdidas materiales y económicas en distintas localidades del sur argentino.
 
La medida quedó formalizada a través de la resolución 91/2026 publicada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que autoriza un desembolso de 100.810.319.998 pesos destinados a organizaciones de bomberos voluntarios en todo el país. A ello se suman transferencias por 7.754.639.995 pesos para entidades provinciales de segundo grado y un monto equivalente para programas de capacitación y fortalecimiento operativo.
 
Los recursos estarán dirigidos a la compra de equipamiento, vehículos, herramientas, vestimenta ignífuga, insumos técnicos y materiales necesarios para enfrentar incendios forestales, una demanda histórica de los cuarteles voluntarios que, en muchos casos, operan con equipamiento limitado y dependen de aportes locales para sostener su funcionamiento cotidiano.
 
En paralelo, el Gobierno libertario confirmó que declarará la Emergencia Ígnea a través de un DNU, evitando así el paso por el Congreso. El argumento oficial sostiene que se trata de un mecanismo para acelerar la asistencia y evitar demoras administrativas, aunque desde distintos sectores políticos remarcaron que la declaración fue exigida por los gobernadores patagónicos días atrás y que el Ejecutivo resistía avanzar en esa dirección hasta que el costo político se volvió evidente e insostenible.
 
La tensión se profundizó cuando mandatarios provinciales del sur reclamaron públicamente una ley específica contra incendios mientras el anarco capitalista participaba de actividades de fiesta y joda en Mar del Plata, situación que fue interpretada por la oposición como una señal de desconexión total frente a la emergencia. Recién después de esa presión se anunció el plan denominado oficialmente "histórica lucha contra el fuego", que incluye la ampliación presupuestaria y la activación de herramientas administrativas para coordinar recursos federales. Esos recursos, sin embargo, no son suficientes y llegan tarde. El daño causado, según argumentan distintas agrupaciones ambientales y los propios pobladores, ya es irreparable.
 
El episodio vuelve a abrir el debate sobre la capacidad de reacción de Milei frente a emergencias ambientales y el rol del Estado en la prevención y combate de incendios forestales, especialmente en regiones donde cada temporada seca incrementa el riesgo de desastres. Para los bomberos y brigadistas, el financiamiento llega en un momento crítico y permitirá mejorar condiciones operativas, aunque queda la discusión política sobre por qué la respuesta oficial demoró tanto mientras el fuego avanzaba.
 
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