Y en el marco de la pandemia, anunció: "Empezamos hoy el tiempo de la reconstrucción argentino. Me toca a mí ponerme al frente y estoy orgulloso de poder hacerlo".
 
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'/> Alberto Fernández en el Día de la Lealtad: Acá no hay odios, acá hay ganas de poner de pie a la Argentina / La Opinión Popular
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Nacionales - 17-10-2020 / 18:10
FUE EL ÚNICO ORADOR DEL ACTO CENTRAL POR EL 17 DE OCTUBRE

Alberto Fernández en el Día de la Lealtad: Acá no hay odios, acá hay ganas de poner de pie a la Argentina

Alberto Fernández en el Día de la Lealtad: Acá no hay odios, acá hay ganas de poner de pie a la Argentina
El Presidente Alberto Fernández fue el único orador en el acto de la CGT y planteó que si se dejan de lado los rencores es posible hacer otro país.
El Presidente Alberto Fernández fue el único orador en el acto de la CGT y planteó que si se dejan de lado los rencores es posible hacer otro país. Remarcó que el 17 de octubre de 1945 se manifestó un pueblo invisible que reclamaba un lugar en la sociedad y que a partir de allí "la historia cambió para siempre".
 
El Presidente planteó que si se dejan de lado los rencores es posible hacer otro país. Remarcó que el 17 de octubre de 1945 se manifestó un pueblo invisible que reclamaba un lugar en la sociedad y que a partir de allí "la historia cambió para siempre". También destacó que "el peronismo siempre mantuvo la regla de ser leal a su pueblo".
 
Por otro lado, se refirió a aquellos sectores que buscaron presentar el acto del 17 de octubre como respuesta de los banderazos contra el Gobierno: "Todo el día me la pasé leyendo cosas que se publicaban. Sepan todos, nacimos del amor de Perón y Evita, vivimos el amor de Néstor y Cristina. Acá no hay odios ni rencores, acá lo que hay es ganas de poner de pie a la Argentina de una vez y para siempre".
 
El Presidente lamentó que "una y mil veces quisieron matar al peronismo", y explicó que los ataques son en respuesta a que "habíamos llegado a las entrañas mismas del pueblo y le habíamos dado los derechos que el pueblo había reclamado".
 
"El peronismo ha querido que hoy me toque a mi ser quien conduzca este presente", destacó Alberto, y añadió: "Sergio Ziliotto me dijo 'menos mal que el peronismo está gobernando en este momento'". Y en el marco de la pandemia, anunció: "Empezamos hoy el tiempo de la reconstrucción argentino. Me toca a mí ponerme al frente y estoy orgulloso de poder hacerlo".
 
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El presidente Alberto Fernández, único orador del acto central por el Día de la Lealtad en la CGT, brindó un enérgico discurso donde llamó a levantar las banderas del peronismo y trabajar en unidad. "A esta Argentina que se enferma la vamos a curar como siempre hizo el peronismo, sin odio", enfatizó desde el salón Felipe Vallese.
 
En este sentido, el máximo mandatario señaló que "hay otro país que nos merecemos" y llamó a trabajar en unidad con "Cristina (Fernández), con Sergio (Massa), con Máximo (Kirchner), con Héctor (Daer), con Hugo (Yasky y Moyano), con todos y con todas". "Acá nadie sobra. Todos hacemos falta", resaltó.
 
En otro pasaje, habló del momento en que le toca gobernar y expresó que tanto a él como a las y los gobernadores los recordarán "por sobrepasar el momento más difícil que el mundo ha experimentado, con una Argentina en crisis que la pandemia condenó infinitamente más".
 
"Ahí lo veo al gobernador Ziliotto que hoy me decía 'Dios debe ser peronista, porque menos mal que el peronismo está gobernando la Argentina en este momento'. Tiene razón Sergio, en todos estos meses nuestra mayor preocupación es que nadie padezca más que lo que la pandemia ya hace padecer", remarcó.
 
Sobre este punto, marcó una postura clara sobre el rumbo de su gestión: "Nos paramos primero al lado de los que más necesitaban. Como dice el Papa Francisco, 'primero los últimos'. Si uno abandona a esos últimos esa sociedad nunca va a ser valiosa, va a ser de injustos".
 
En el marco de los 75 años del 17 de octubre de 1945, el jefe de Estado reflexionó que ese día "el pueblo entendió que había alguien preocupado por el pueblo" y que fue Perón quien le dio derechos a "una Argentina invisible que muchos creían que no existía".
 
"El trabajo se dignificó, surgieron los sindicatos, los derechos gremiales, el aguinaldo, las vacaciones. Por primera vez los que trabajaron tuvieron derecho a tener vacaciones en lugares dignos. Y las playas argentinas empezaron a poblarse de trabajadores y trabajadoras", recordó.
 
 
"Empezamos el tiempo de la reconstrucción argentina"
  
De cara a lo que viene, el Presidente destacó que "empezamos un tiempo distinto, el tiempo de la reconstrucción argentina" y aseguró estar "orgulloso" de estar a cargo de esa misión. "Estoy seguro de cuáles son los intereses que represento y estoy seguro de que no claudicaré en ninguno de los compromisos que he asumido. Los primeros a los que vamos a socorrer son los que hoy están en peor situación".
 
Además, remarcó la importancia de trabajar en unidad: "Estoy seguro de que vamos a hacerlo con el acuerdo de todos. El mundo nos exige más que nunca estar unidos. La crisis mundial no ha terminado, pese a los que dicen que el virus no existe. Deténganse un minuto frente a lo que pasa en Europa y dense cuenta lo lejos que estamos de resolver el problema".
 
En otro fragmento de su discurso, Fernández se refirió a las distintas actividades por el Día de la Lealtad y marcó sus diferencias con las manifestaciones en la calle: "Agradezco a todos los que están participando de este evento, aunque confieso que hubiera querido que se queden en las casas". Sin embargo, agradeció el apoyo y el afecto de aquellos que salieron con sus autos.
 
 
"Pasaron 75 años y el peronismo siempre mantuvo la regla de ser leal"
  
Hacia el final, el Presidente aprovechó para destacar y agradecer el trabajo de las y los trabajadores que están en la primera línea de fuego frente a la lucha contra el coronavirus. "Gracias a cada enfermero y enfermera, médico y médica, hombre y mujer de las fuerzas de seguridad, de las fuerzas armadas. A cada militante social y político que fue a los barrios a alimentar los que están con hambre". Además, mostró su agradecimiento "a cada empresario que se comprometió con su aporte ayudando también a alimentar a los que la están pasando mal" y consideró que "esa es la prueba de que si nos unimos de una vez por todas, es posible hacer otro país".
 
"El peronismo escribió diez años magistrales en la sociedad argentina, los logros conseguidos con Perón y Evita nunca pudieron ser conculcados pese a todo lo que hicieron. Una y mil veces hicieron lo necesario para que el peronismo desaparezca de la tierra", recordó el máximo mandatario, al tiempo que señaló que eso sucedió porque habían llegado "a las entrañas mismas del pueblo" y le habían otorgado "derechos que ese pueblo reclamaba".
 
Asimismo, consideró que "pasaron 75 años y el peronismo siempre mantuvo la regla de ser leal" y que "Perón pensó en una Argentina integrada", donde los que invertían se unían a la clase trabajadora. "Siempre promovió el desarrollo de la industria Argentina sobre esa base", añadió.
 
Fuente: Página12
 

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09-08-2026 / 17:08
08-08-2026 / 09:08
El naufragio de la ley de propiedad privada dejó al descubierto la incompetencia política oficialista, las internas feroces en la Casa Rosada y un estruendoso choque contra el límite de sus propios aliados, en medio de una profunda crisis económica y un acelerado desencanto de la sociedad y de sus propios votantes. Un escenario agravado luego de que la cuestión Malvinas alrededor de la selección de fútbol generara un clima nacionalista que colisionó de frente contra el cipayismo libertario y expuso su escaso arraigo popular.
 
El bochornoso traspié de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado representa el síntoma terminal de un oficialismo cegado por el dogmatismo y desprovisto de oficio político. Lo que el Ejecutivo pretendía vender como un triunfo terminó convertido en un cascarón vaciado: acorralada por la falta de apoyo de los bloques dialoguistas, la Casa Rosada debió capitular y retirar apresuradamente los capítulos centrales de extranjerización de tierras y la flexibilización de la Ley de Manejo del Fuego. El dictamen final fue aprobado desflecado y reducido a menos de un tercio de sus ambiciones originales, dejando al desnudo que las mayorías parlamentarias no se edifican con bravuconadas de redes sociales ni con intervenciones torpes como las del senador Joaquín Benegas Lynch, cuyos insultos a los senadores aliados terminaron de dinamitar los puentes de negociación.
 
Fiel a su matriz refractaria a la autocrítica, la reacción de la conducción libertaria ante semejante derrumbe consistió en desatar una inmediata cacería interna de chivos expiatorios. En lugar de asumir los errores de cálculo de la gestión, la Casa Rosada liderada por Javier y Karina Milei optó por aislar y "freezar" al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, amagando con congelar el resto de sus proyectos en carpeta tras convertirlo en un yunque político. Al mismo tiempo, el enojo oficialista apuntó directamente contra Patricia Bullrich, a quien responsabilizan por fallar en la contabilidad de los votos y perder el control de la sesión. Este pase de facturas expone un gabinete frágil y fracturado, donde los propios arquitectos del programa gubernamental son arrojados a los leones ante la primera turbulencia institucional.
 
 
En última instancia, la mutilación de este proyecto emblemático expone el techo del modelo libertario: una administración que chocó de frente contra el límite de sus aliados e incapaz de sostener consensos duraderos. La incapacidad para articular mayorías y la constante tendencia a refugiarse en la intransigencia demuestran que el dogmatismo autoritario se vuelve impotente ante la dinámica republicana. Con Sturzenegger desautorizado y Bullrich golpeada políticamente, el gobierno ingresa en una peligrosa fase de insularidad y parálisis parlamentaria, donde la falta de muñeca política condena al oficialismo a multiplicar derrotas mientras la gestión cotidiana se consume entre internas feroces e improvisación.
 
De la redacción de La Opinión Popular

06-08-2026 / 14:08
31-07-2026 / 21:07
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