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Nacionales - 16-10-2020 / 09:10
LOS DISPARATES DEL FISCAL QUE NO QUIERE QUE SE ANALICEN LAS FAKE NEWS Y LOS DISCURSOS DE ODIO

Sin vergüenza: La “justicia” macrista contra el periodismo que no le es complaciente

Sin vergüenza: La “justicia” macrista contra el periodismo que no le es complaciente
El fiscal Stornelli, vale recordar, está procesado por asociación ilícita, violación a la ley de inteligencia, coacción e incumplimiento de los deberes de funcionario público en la causa conocida como D'Alessiogate, en la que el juez Alejo Ramos Padilla investiga una organización macrista dedicada al espionaje ilegal, con agentes orgánicos e inorgánicos.
En un insólito dictamen, el fiscal ultra macrista Carlos Stornelli dio curso a una denuncia de diputados de Juntos por el Cambio y, sin producir pruebas, pidió la indagatoria de la titular de la Defensoría del Público, Miriam Lewin, por la decisión de crear un Observatorio de la Desinformación en Medios y Plataformas Digitales (Nodio).  
 
La acusación es por supuesta "censura previa" y ataque a la "libertad de expresión", pero no detalla hechos ocurridos ni derechos afectados. Sólo se basa en la presentación, por parte de la Defensoría, de una línea de trabajo que busca mejorar el debate público, propiciar la información certera y la calidad democrática, sin controlar ni supervisar la tarea de prensa.
 
Tras una insólita denuncia del sector más duro del PRO contra la Defensoría del Público, el encargado de transformarla en amenaza judicial y mediática contra los funcionarios fue nada menos que Stornelli, el fiscal que eludió a la Justicia durante meses, procesado por espiar, extorsionar e inventar causas para perseguir a opositores y hasta a la ex pareja de su mujer.
 
Por su parte, los diputados macristas Fernando Iglesias, Waldo Wolff, Jorge Enríquez y Álvaro de Lamadrid denunciaron a la titular de la AFI, Cristina Caamaño, por exhibir la identidad de espías argentinos y pidió a la Justicia que investigue la responsabilidad de los periodistas Roberto Navarro, Ari Lijalad y Franco Mizrahi, todos del portal El Destape, críticos del macrismo. Por esto, y al considerarlo un acto de "censura", desde el oficialismo piden que el legislador renuncie a la presidencia de la Comisión de Libertad de Expresión. 
 

 
El planteo de Stornelli está inspirado en la denuncia de estos diputados de Juntos por el Cambio, el mismo núcleo que intenta debilitar la causa por espionaje del macrismo que tramita en Lomas de Zamora y que --aunque parezca una paradoja-- atacó con una denuncia penal a periodistas que informan sobre ella.
 
El fiscal Stornelli, vale recordar, está procesado por asociación ilícita, violación a la ley de inteligencia, coacción e incumplimiento de los deberes de funcionario público en la causa conocida como D'Alessiogate, en la que el juez Alejo Ramos Padilla investiga una organización macrista dedicada al espionaje ilegal, con agentes orgánicos e inorgánicos.
 
Esta denuncia constituye un hecho grave porque implica persecución al periodismo que no es complaciente o adicto al macrismo y es un ataque directo a la posibilidad de informar. Desde La Opinión Popular manifestamos nuestro repudio, sumándonos al ya expresado por otros periodistas y medios.
 
La Opinión Popular
 
 
A PARTIR DE UNA DENUNCIA DE JUNTOS POR EL CAMBIO
 
La imputación de Carlos Stornelli a Miriam Lewin: los disparates del fiscal que no quiere que se analicen las fake news y los discursos de odio
 
En un dictamen que dejó azorados a juristas y colegas, el fiscal federal Carlos Stornelli pidió la indagatoria de Miriam Lewin, titular de la Defensoría del Público, porque considera delictiva la decisión del organismo de presentar como nueva línea de trabajo un Observatorio de la Desinformación en Medios y Plataformas Digitales, llamado Nodio.
 
Se basa, además, exclusivamente, en una comunicación de la Defensoría que explica que el objetivo del Observatorio es proteger a la ciudadanía de las "noticias falsas, maliciosas y falacias". No alude a ningún hecho ocurrido ni derecho afectado. Stornelli plantea que en este anuncio hay un "posible abuso de autoridad y/o violación de los deberes de funcionario público", "censura previa" y de ataque a la "libertad de expresión".
 
La presentación, sobre la que deberá decidir la jueza María Eugenia Capuccheti, criminaliza y le imprime un cariz político a una discusión sobre la veracidad de la información y mensajes violentos que trasmiten los medios que atañe a fortaleza del sistema democrático.
 
El trabajo del Observatorio fue anunciado para el aniversario número 11 de la promulgación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, a modo de línea de trabajo e investigación, que sigue el Plan de Acción de Naciones Unidas sobre los discursos de odio y también sus criterios sobre el problema de la desinformación.
 
Esto incluye las recomendaciones de "reconocer, vigilar y analizar las tendencia relativas al discurso de odio y recopilar datos sobre ella", así como la investigación que vincula la difusión de esos discursos por internet y redes sociales y los actos de violencia.
 
La presentación de Lewin en la que se basa Stornelli explicaba la complejidad que introduce la convivencia de "los medios convencionales y el mundo digital", lo que "potencia la libertad de expresión" y "mejora los procesos democráticos" al tiempo que contribuye a "la propagación y viralización de desinformación o información maliciosa".
 
Era taxativa, a su vez, en señalar que lo que propicia la Defensoría en función de los criterios internacionales son "iniciativas ciudadanas con espíritu no punitivo" que involucren a "periodistas, medios, plataformas digitales, verificadoras, universidades y organizaciones de la sociedad civil".
 
Sin embargo, el fiscal Stornelli interpretó que existe "la aparente finalidad de impedir o estorbar la libre circulación de publicaciones o manifestaciones amparadas por la libertad de prensa y/o la libertad de expresión y/o de alentar o incitar la persecución contra una persona o grupo de personas a causa de sus ideas políticas, impidiendo, obstruyendo, restringiendo o de algún modo menoscabando el pleno ejercicio sobre bases igualitarias de los derechos y garantías constitucionales por cuestiones ideológicas u opinión política".
 
Además de pedir la indagatoria, sin antes tramitar ninguna prueba, el fiscal le requiere a la jueza que dicte una media cautelar para "impedir la producción de cualquier acto administrativo y/o decisión y/o ejecución por parte de la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual y/o cualquier otro organismo estatal, que pudiera tender a llevar adelante las actividades del citado Observatorio Nodio y que facilitara de esa forma la consolidación de posibles o mayores efectos dañinos".
 
Lewin ya había explicado, cuando fue presentada la denuncia, que no hay ningún acto administrativo de por medio, que ni siquiera es que se crea un ente (también hay observatorio, por ejemplo, de discriminación) y que la Defensoría no ejercerá "control ni supervisión de la tarea de prensa".
 
La mayor parte de las corrientes que trabajan --incluso desde el derecho-- en estas problemáticas parte de que la existencia de observatorios que se ocupan de investigar y producir trabajos académicos no tienen bajo ningún punto de vista el objetivo de la persecución penal.
 
Al revés, la existencia de observatorios y políticas públicas que se ocupen del análisis de los procesos de información y su veracidad se plantea como alternativa a la penalización de la libertad de expresión, para evitar que se persiga judicialmente a quienes pueden mentir, y aunque lo hagan. Son políticas que pretenden mejorar el debate público, propiciar la información certera y la calidad democrática.
 
 
Las preguntas del fiscal
  
Pero en su lectura particular y desconcertante, el fiscal Stornelli se hace preguntas que le transmite a la jueza, en un apartado destinado a "consideraciones finales", como estas: "Una seria inquietud sobrevuela la Argentina, quizás una de las más peligrosas, aquella que se refiere a la amenaza a las libertades individuales.
 
¿Será que existen grupos cuyo perverso plan sea ese? ¿Será que algún o algunos trasnochados, nostálgicos del Medioevo, quieren avanzar sobre la libertad ambulatoria primero, la de expresión después y finalmente la del pensamiento? ¿Volveremos a los comisarios políticos y a los delatores jefes de manzanas? ¿Se castigará a la prensa, especialmente libre, otorgándosele a la esclava patente de corso?".
 
En medio de esa sucesión de interrogantes, Stornelli se pone a sí mismo de ejemplo y dice: "Yo mismo he sido objeto de la mentira calumniosa, obscena, violenta y descarada. Jamás cuestionaría la libertad para hacerlo". El fiscal, vale recordar, está procesado por asociación ilícita, violación a la ley de inteligencia, coacción e incumplimiento de los deberes de funcionario público en la causa conocida como D'Alessiogate, en la que el juez Alejo Ramos Padilla investiga una organización dedicada al espionaje ilegal, con agentes orgánicos e inorgánicos.
 
Estuvo ocho meses en rebeldía sin presentarse a la declaración indagatoria. El juez incluso dijo que le correspondería prisión preventiva si no fuera porque tiene la protección de los fueros por su cargo. En el marco de ese expediente se descubrió que Stornelli hizo espiar al ex marido de su actual pareja, el piloto Jorge Castañón; incluso hay conversaciones donde el fiscal y el falso abogado Marcelo D'Alessio planean plantarle droga y hacerlo detener.
 
Dos semanas atrás, el fiscal quedó en el foco de atención de la Sala I de la Cámara de Casación Penal, que pidió los registros "técnicos" (filmaciones o grabaciones) de las declaraciones de los "arrepentidos" de la causa de las fotocopias de los cuadernos, que dispone la ley, pero que en este expediente no existen. La fiscal que tiene a cargo encarar el juicio oral, Fabiana León, confirmó que solo hay "legajos" digitalizados. Casación debe decidir si toma una determinación que podría hacer tambalear el caso.
 
La denuncia contra Lewin que Stornelli tomó al pie de la letra fue presentada por los diputados del oficialismo Waldo Wolff -que preside la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara de Diputados--, Fernando Adolfo Iglesias, Graciela Ocaña, José Luis Patino, Julio Enrique Sahad, Adriana Noemí Ruarte, Héctor Antonio Stefani, Martín Grande, Omar De Marchi, Alvaro de Lamadrid y Jorge Ricardo Enríquez.
 
La lógica (o ilógica) del planteo se parece a la que dio origen a otras causas, donde a decisiones de gobierno o incluso del Congreso se las trató como delitos: como la causa del Memorándum con Irán, basada en la denuncia que hizo el fiscal fallecido Alberto Nisman contra Cristina Fernández de Kirchner y Héctor Timerman; o también la causas conocida como la del "dólar futuro" --ambas están elevadas a juicio oral--. El mismo Stornelli imputó a Félix Crous por desistir de querellas como titular de la Oficina Anticorrupción.
 
El caso de la denuncia contra la Defensoría tiene el ingrediente de una insólita interpretación de una tarea que, al revés de lo que se denuncia, apunta a garantizar la libertad de expresión, su no persecución judicial, y la calidad informativa. El equipo jurídico de la Defensoría del Público aguarda la notificación judicial y prepara una presentación. Además, Lewin se presentará el próximo lunes ante la Comisión bicameral permanente de promoción y seguimiento de la Comunicación audiovisual, las Tecnologías de las telecomunicaciones y la Digitalización.
 
Por Irina Hauser
 
Fuente: Página12
 

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27-10-2020 / 10:10
26-10-2020 / 17:10
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El refranero económico autóctono predica que a veces los arbolitos (o el dólar blue) no dejan ver el bosque. Pero en determinadas coyunturas son el bosque, el problema inminente que jaquea a los planes oficiales y puede perjudicar a millones de argentinos.
 
"Tenemos instrumentos para dar la pelea financiera pero estamos en desventaja para dar la pelea mediática", dice el presidente Alberto Fernández a quien pueda oírlo. Está convencido de que el Estado podrá resistir una colosal corrida cambiaria promovida por jugadores diversos, todos poderosos.
 
El diario macrista Clarín juega a fondo en sentido contrario. Su edición del viernes opera a favor de la devaluación y la vaticina. Asegura que Fernández le dio quince días al ministro de Economía, Martín Guzmán, para que arreglara la situación. Un ultimátum, reseñan. La única duda para el multimedio es quién devaluará: si Guzmán, su sucesor o "el mercado".
 
Fernández replica con bronca desde Olivos que son todas mentiras, que "Martín" está firme, que cambiarlo sería un despropósito. El mandatario y el ministro concuerdan: no habrá devaluación. Están decididos, lo bien que hacen.
 
La coalición que empuja en sentido inverso aduce que "los mercados" actúan frente a la incertidumbre política. Los gurúes charlatanes de quincho niegan el componente especulativo, atribuyen afán constructivo a "los mercados".
 
Las movidas devaluatorias son un clásico que incluye un programa económico neoliberal: pérdida del valor adquisitivo del salario, inflación, transferencia regresiva de ingresos, gasto público en picada. Un golpe tremendo al contrato social prometido en campaña e insinuado en los primeros meses de gestión.
 

24-10-2020 / 11:10
24-10-2020 / 09:10
La indigestión de realidad que les produjo el masivo acto del 17 de octubre fue demasiado para las grandes corporaciones mediáticas que rápidamente lo eliminaron de sus contenidos. Se fueron de cabeza al dólar y a anunciar y desmentir devaluaciones para menospreciar el respaldo que obtuvo el Gobierno.
 
A pesar del esfuerzo mediático de: Clarín, Infobae y La Nación, además de Lanata, Leuco, Majul, Baby... por imponer una escena virtual de caos, el protagonismo popular se convirtió en un factor fundamental para despejar esa imagen y la de un presidente debilitado.
 
El acto del 17 en sí tuvo una participación masiva y superó por mucho a todas las marchas sumadas de la oposición. Pero además se realizó en un contexto de pandemia y su consecuente depresión económica que inciden para desalentar cualquier participación.
 
La oposición macrista había tratado de aprovechar sin demasiado éxito ese malestar con convocatorias demagógicas de supuestos autoconvocados, anticuarentenas y negacionistas de la epidemia.
 
Alberto Fernández se había mostrado, incluso, contrario a las manifestaciones por temor a los contagios. Cuando se liberan las restricciones, es difícil controlar los resguardos y precauciones necesarias en los actos.
 
De todos modos, las políticas sanitarias terminaron favorecidas también porque los manifestantes no cometieron excesos en ese aspecto y porque después de la demostración masiva, seguramente, la oposición no insistirá con convocatorias que serían automática y desfavorablemente comparadas con la del 17.
 
Ese día fue expresión de la mayoría de la sociedad dispuesta a respaldar al Gobierno, pero también a impedir que las presiones de la oposición macrista y el poder económico obstaculicen el programa que el Frente de Todos propuso en las elecciones.
 

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