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Nacionales - 15-10-2020 / 11:10
MACRI BUSCA EXPULSAR A LOS "FILO-PERONISTAS" DE MONZÓ-FRIGEIRO Y ESTOS RESISTEN CON LARRETA

Crece la interna en el PRO: Cada vez más referentes se siguen diferenciando de Macri

Crece la interna en el PRO: Cada vez más referentes se siguen diferenciando de Macri
Las palabras de Mauricio Macri continuaron generando reacciones dentro de su propio espacio político. Dos referentes del PRO salieron a diferenciarse de manera sutil con lo dicho por el ex presidente, quien atacó al sector "filo-peronista" de Emilio Monzó y Rogelio Frigerio. Y apuntó a una confrontación mayor con el Gobierno de Alberto Fernández.
Las palabras de Mauricio Macri continuaron generando reacciones dentro de su propio espacio político. Dos referentes del PRO salieron a diferenciarse de manera sutil con lo dicho por el ex presidente, quien atacó al sector "filo-peronistas" de Emilio Monzó y Rogelio Frigerio. Y apuntó a una confrontación mayor con el Gobierno de Alberto Fernández.
 
Los del "ala dialoguista", que fueron espiados por la AFI macrista hasta 2019, admiten que los quiere afuera del partido amarillo. Razones de un cachetazo público que busca recostarse sobre el núcleo más gorila y anti peronista de los votantes de Cambiemos. El viaje al 12 de octubre de 2019: el día después de las PASO, cuando la moderación se hizo trizas por un impulso del padre de la derrota.
 
Pero, desde el riñón del PRO, el vicejefe Diego Santilli se salió a diferenciarse de Macri y aseguró que tanto Monzó como Frigeiro "son personas muy valiosas". Agregó que espera que sigan en Juntos por el Cambio. Por su parte, el intendente de Vicente López, Jorge Macri, indicó que "los problemas de la gente no se resuelven alimentando el conflicto y la tensión". Mientras hay sectores que quisieran que Macri pase a un segundo plano, este prepara nuevos reportajes con periodistas complacientes.
 
A la entrevista de Macri, la primera respuesta que recibió fue de sectores de su propio espacio político: vino del dúo Monzó-Frigerio, a quienes Macri le echó la culpa de su fracaso por haber "delegado la negociación política" en ellos. Macri dio a entender así que él lo hubiera hecho mejor.
 
Luego de algunos amagues, en el espacio de Monzó-Frigerio descartaban por el momento dejar Juntos por el Cambio. "Es que Macri no conduce Juntos por el Cambio. Ya le cuesta conducir el PRO", soltaron. "¿Irnos? Se olvidan de que a Cambiemos lo armó Monzó", dijeron. Y recordaron que en su momento Jaime Durán Barba se oponía a una alianza con los radicales.
 

 
También Santilli se distanció en relación a las críticas del ex presidente a la pandemia. "Esto no es sano, esta cuarentena eterna nos ha hecho mucho daño. Necesitamos volver a circular libremente por la Argentina", se quejó Macri. "La cuarentena nos permitió prepararnos y nos ayudó mucho. Pudimos reforzar el sistema público de salud", tomó distancia Santilli.
 
El otro que se diferenció, aunque de forma más sutil, es el primo del ex presidente. A contramano del discurso del ex mandatario, Jorge Macri consideró que "hay que bajar un cambio, hay que marcar diferencias, pero el país es de todos". "Tenemos que ser muy conscientes de lo que nuestras palabras pueden generar en otros, que tal vez crean de manera equivocada que la forma de resolver una diferencia política sea desde la violencia", advirtió.
 
A los intendentes PRO les produce fastidio que Macri siga buscando una reivindicación de su gestión. Es algo que este repite obsesivamente en las reuniones de la cúpula de Juntos por el Cambio. Algunos, como Martín Lousteau o Alfredo Cornejo, le discuten. Para sí, Lousteau cree que sin Macri podrían sumar a otros sectores, como el de Margarita Stolbizer o al socialismo.
 
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Macri busca expulsar al monzoísmo del PRO y los "filo-peronistas" se resisten
 
Pocas horas después del cuarto "banderazo" del año, organizado por Cambiemos contra el gobierno del presidente Alberto Fernández, su antecesor, Mauricio Macri, dio un paso clave para posicionarse como gran elector de la alianza opositora. Decidió confrontar en público con el "ala dialoguista" de su partido, blanqueó su desconfianza ante el origen peronista que reivindican, y buscó que concreten de una vez la ruptura que anticipan desde 2019.
 
Para hacerlo eligió romper el silencio mediante una entrevista en el canal TN, del Grupo Clarín. Cargó especialmente contra todos los referentes que se interponen en la conversación con los votantes más duros de su espacio: el exministro del Interior, Rogelio Frigerio, su socio, el extitular de la Cámara baja, Emilio Monzó, y el exsecretario de Interior y actual diputado nacional, Sebastián García De Luca.
 
Los dardos envenenados también buscaron impactar sobre la exgobernadora bonaerense María Eugenia Vidal y con el alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta, a quien graficó como un rehén de la Casa Rosada respecto a la extensión de la cuarentena.
 
En el entorno de Macri admiten que sólo mencionó una parte del libro de "memorias" que preparan sus escribas. Con ese libreto a cuestas, viajó con sus palabras al 12 de agosto de 2019, cuando sólo habían pasado 14 horas de la estrepitosa derrota en las PASO. Aquél Macri, posiblemente el más genuino, arremetió contra el espejo de moderación que habían construido sus asesores y aliados mediáticos. Según dijo en la entrevista días atrás, allí se terminó su gobierno.
 
Furioso y demudado, culpó a los votantes del peronismo por la corrida cambiaria que había empezado poco después de la paliza en las urnas y a pesar del endeudamiento extraordinario que le había concedido el FMI para pelear por un segundo mandato.
 
El impacto del ajuste que le pidió el fondo para seguir en pie y sus consecuencias piantavotos para seguir en el poder son dos puntos que deterioraron al máximo la relación de Macri con Frigerio y De Luca en la cartera política del Gobierno y con Monzó en Diputados, donde debía obtener apoyos sin quórum propio y con una minoría inédita en el Congreso que lo obligaba a explorar acuerdos políticos que siempre fueron sapos amargos para Macri y su jefe de Gabinete, Marcos Peña.
 
Sin embargo, a pesar de los matices, votaron y defendieron medidas que tuvieron un impacto sociaeconómico negativo, aunque fueron defendidas como "las menos peores".
 
Las tensiones de esos días son parte de un recuerdo amargo que los funcionarios de entonces confiaron, bajo reserva de la fuente. Y ahora reverberan gracias a las espinas que Macri les disparó cuando eligió blanquear las diferencias que cocina a fuego lento. También sucede por una herida reciente que aún no cicatrizó.
 
Radica en las pruebas que tiene la Justicia Federal sobre la decisión de Macri de espiar a los "monzoístas" desde la AFI y el freno que ordenó la Rosada en 2018 cuando los díscolos se mantuvieron dentro del redil y no se fueron. Esas hipótesis son parte de los disparadores de la investigación que maneja el juez federal de Lomas de Zamora, Juan Pablo Augé, por el presunto espionaje de la AFI a la vida privada de oficialistas y opositores entre 2015 y 2019.
 
Con las palabras que este lunes le dedicó al editorialista Joaquín Morales Solá, el expresidente confirmó que tiene poca elasticidad para afrontar los desacuerdos políticos. Además dio cuenta que esas esquirlas se pueden transformar en sospechas de traición después de una derrota traumática. "Como presidente nunca debí haber delegado la negociación política y yo la delegué en mi ala más política, con filo-peronistas", fue la frase en tono de autocrítica que Macri les dedicó a esos escudero.
 
Antes de las presidenciales de 2015, ese sector fue determinante para la expansión al interior del país de una expresión tan porteña como el PRO y la  victoria federal de Cambiemos, con la conquista electoral de Córdoba como una "retaguardia estratégica" que todavía no ha sido explotada en su totalidad.
 
La bronca que Macri bramó y este lunes dejó de mascullar contra los "monzoístas" también derrama, por propiedad transitiva, contra Vidal y Larreta como otros creyentes "del centro derecha" que se aferran a un posible regreso al poder con el apoyo de "otros sectores" externos al núcleo duro, que tienen intersecciones culturales, estéticas y políticas con una parte del electorado del peronismo. Macri y Peña siempre descreyeron de esos contactos.
 
Ahora el expresidente decidió extirpar a esos cultores para arrinconarlos hasta el abandono y obligarlos para negociar a cambio de un costo tan alto como desconocido en un año no electoral. Dicen que la onza que rompió la balanza del magnate fundador fue la propuesta de Monzó de "jubilar" a Macri y a la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, para darle paso a las nuevas generaciones políticas.
 
Entre el destierro y el ninguneo se juega la necesidad política del PRO, y de Cambiemos, de contener a un electorado peronista que, en los primeros diez meses de albertismo, también son seducidos por productos electorales como el titular de la Cámara baja, Sergio Massa, o el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni. En el caso del militar, su sombra toma otro calibre porque tiene proyección nacional secundaria, pero concentra su fuego en el conurbano bonaerense, un territorio donde Macri prefiere respaldarse en las minorías más duras que seducir a indecisos y postergados por su gestión en el Ejecutivo. 
 
El capital político del "monzoísmo", después de la derrota de 2019, se circunscribe a ese electorado peronista, muy refractario al kirchnerismo, que se extiende en las poblaciones agroexportadoras de la pampa húmeda, con una base electoral que le disputa el radicalismo y que también reside en las clases medias urbanas de los conglomerados de las cabeceras provinciales.
 
Los destinatarios de las críticas de Macri (que mantienen las riendas de esas redes políticas) consideran que el líder del PRO está decidido a sacarlos del partido. Y se resisten a darle el gusto. Imaginan un espacio propio dentro de Juntos por el Cambio pero afuera del PRO. Admiten la paradoja desoladora de recibir más solidaridad del radicalismo o el massismo que de sus pares macristas.
 
Tales fidelidades electorales dependen de la agudización de la polarización que Macri, y la jefa de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, prefieren para Cambiemos. Las espinas que lanzó el expresidente por ahora no desembocarán en la ruptura que quiere provocar, ni en la salida que amasan los "monzoístas" con un año de amagues en su contra. Antes de diciembre del año pasado fueron en nombre de "la institucionalidad". Y desde entonces van endosados en nombre de la supervivencia política, pero siempre signados por un silencio directamente proporcional al largo camino que tienen por delante para mantenerse lejos de Macri y también del peronismo.
 
Por Claudio Mardones
 
Fuente: Tiempo Argentino
 

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29-03-2026 / 15:03
La gestión de Javier Milei atraviesa un momento muy complejo, atrapada en una tenaza que combina corrupción sistémica y degradación económica. La narrativa de austeridad se ha quebrado frente a pruebas judiciales contundentes: por un lado, el Caso $LIBRA, donde el peritaje técnico confirma un esquema de promoción de estafas piramidales que involucra directamente al Presidente y a Karina Milei por presuntos cobros millonarios; por otro, el escándalo de Manuel Adorni, cuya utilización de vuelos privados y un crecimiento patrimonial injustificado -que incluye mansiones y gastos de lujo- lo colocan como el nuevo emblema de los privilegios que el Gobierno prometió desterrar.

Sin embargo, el factor que transforma estos escándalos en un veneno letal para el oficialismo es el contexto de asfixia social. La paciencia popular, que hasta hace poco funcionaba como un cheque en blanco, se está agotando ante una realidad incontrastable marcada por la pobreza récord Con indicadores que ya superan el 55%, el ajuste ha dejado de caer sobre la política para ensañarse con la clase media y los sectores vulnerables; la inflación persistente, la cual, a pesar del discurso oficial, el costo de vida -especialmente en alimentos y servicios públicos- sigue demoliendo el poder adquisitivo de los salarios. A esto se le suma la crisis de expectativas: El contraste entre el "no hay plata" para comedores escolares y el despliegue de recursos en el entorno de Adorni ha roto el vínculo de confianza con su base electoral.


En definitiva, la caída en las encuestas no es solo producto de los tribunales; es el resultado de un modelo que pide sacrificios extremos a la población mientras sus máximos referentes se ven cercados por causas de corrupción que huelen a vieja política. La "libertad" parece haberse convertido, para el círculo íntimo del poder, en la libertad de gozar de privilegios mientras el resto del país cae en la indigencia.


De la redacción de La Opinión Popular

28-03-2026 / 07:03
La historia, caprichosa pero justa, suele poner las cosas en su lugar. El reciente fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que rechaza de plano la demanda de los fondos buitres contra la República Argentina por la recuperación de YPF, no es solo un alivio para las cuentas públicas; es la partida de nacimiento de una verdad que el relato libertario intentó asfixiar: la soberanía nacional no fue un error, sino el acierto estratégico más importante del siglo XXI.


Este veredicto no constituye únicamente una victoria jurídica, sino que representa una reivindicación política total para Axel Kicillof. En 2012, el entonces ministro de Economía comprendió que un país sin el control de su propia energía es un país sin destino. El tiempo, ese juez implacable, terminó por darle la razón: hoy, Vaca Muerta no es una entelequia, sino una realidad que bate récords de producción y sostiene el andamiaje de una Argentina que, de otro modo, estaría de rodillas.

 
En este escenario, es imperativo apelar a la memoria y desenmascarar el cinismo. El hoy presidente no fue un observador neutral en esta disputa; fue un militante activo y un lobbista desfachatado del bando buitre. Javier Milei, el mismo hombre que ahora intenta "caranchear" miserablemente un triunfo judicial ajeno, construyó su carrera mediática descalificando sistemáticamente la recuperación de YPF como un "robo" y un "atropello a la propiedad privada". Su alineamiento con el capital especulativo fue tan obsceno que llegó a proponer la creación de un humillante "Impuesto Kicillof": una tasa destinada a esquilmar al pueblo argentino para pagarle a los fondos buitres una deuda que, hoy lo sabemos, era ilegítima. Como bien señaló el gobernador bonaerense ante la contundencia del fallo: "Es lamentable que el presidente de la Nación haya defendido a los fondos buitres en lugar de defender los intereses del país".

 
La contundencia de la sentencia dictada en Nueva York se traduce en una victoria multidimensional. En el plano fiscal, la Argentina logra un alivio monumental al evitar el desembolso de una cifra astronómica fabricada por la voracidad especuladora. En lo estratégico, el fallo ratifica la legalidad internacional de la expropiación, blindando la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Finalmente, en el terreno político, el veredicto desmantela el relato de la "mala praxis" esgrimido por Milei, validando la solvencia técnica y el coraje de una defensa que priorizó el patrimonio nacional por sobre los dictados de los mercados financieros internacionales.


De la redacción de La Opinión Popular
27-03-2026 / 19:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
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