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Nacionales - 15-10-2020 / 11:10
MACRI BUSCA EXPULSAR A LOS "FILO-PERONISTAS" DE MONZÓ-FRIGEIRO Y ESTOS RESISTEN CON LARRETA

Crece la interna en el PRO: Cada vez más referentes se siguen diferenciando de Macri

Crece la interna en el PRO: Cada vez más referentes se siguen diferenciando de Macri
Las palabras de Mauricio Macri continuaron generando reacciones dentro de su propio espacio político. Dos referentes del PRO salieron a diferenciarse de manera sutil con lo dicho por el ex presidente, quien atacó al sector "filo-peronista" de Emilio Monzó y Rogelio Frigerio. Y apuntó a una confrontación mayor con el Gobierno de Alberto Fernández.
Las palabras de Mauricio Macri continuaron generando reacciones dentro de su propio espacio político. Dos referentes del PRO salieron a diferenciarse de manera sutil con lo dicho por el ex presidente, quien atacó al sector "filo-peronistas" de Emilio Monzó y Rogelio Frigerio. Y apuntó a una confrontación mayor con el Gobierno de Alberto Fernández.
 
Los del "ala dialoguista", que fueron espiados por la AFI macrista hasta 2019, admiten que los quiere afuera del partido amarillo. Razones de un cachetazo público que busca recostarse sobre el núcleo más gorila y anti peronista de los votantes de Cambiemos. El viaje al 12 de octubre de 2019: el día después de las PASO, cuando la moderación se hizo trizas por un impulso del padre de la derrota.
 
Pero, desde el riñón del PRO, el vicejefe Diego Santilli se salió a diferenciarse de Macri y aseguró que tanto Monzó como Frigeiro "son personas muy valiosas". Agregó que espera que sigan en Juntos por el Cambio. Por su parte, el intendente de Vicente López, Jorge Macri, indicó que "los problemas de la gente no se resuelven alimentando el conflicto y la tensión". Mientras hay sectores que quisieran que Macri pase a un segundo plano, este prepara nuevos reportajes con periodistas complacientes.
 
A la entrevista de Macri, la primera respuesta que recibió fue de sectores de su propio espacio político: vino del dúo Monzó-Frigerio, a quienes Macri le echó la culpa de su fracaso por haber "delegado la negociación política" en ellos. Macri dio a entender así que él lo hubiera hecho mejor.
 
Luego de algunos amagues, en el espacio de Monzó-Frigerio descartaban por el momento dejar Juntos por el Cambio. "Es que Macri no conduce Juntos por el Cambio. Ya le cuesta conducir el PRO", soltaron. "¿Irnos? Se olvidan de que a Cambiemos lo armó Monzó", dijeron. Y recordaron que en su momento Jaime Durán Barba se oponía a una alianza con los radicales.
 

 
También Santilli se distanció en relación a las críticas del ex presidente a la pandemia. "Esto no es sano, esta cuarentena eterna nos ha hecho mucho daño. Necesitamos volver a circular libremente por la Argentina", se quejó Macri. "La cuarentena nos permitió prepararnos y nos ayudó mucho. Pudimos reforzar el sistema público de salud", tomó distancia Santilli.
 
El otro que se diferenció, aunque de forma más sutil, es el primo del ex presidente. A contramano del discurso del ex mandatario, Jorge Macri consideró que "hay que bajar un cambio, hay que marcar diferencias, pero el país es de todos". "Tenemos que ser muy conscientes de lo que nuestras palabras pueden generar en otros, que tal vez crean de manera equivocada que la forma de resolver una diferencia política sea desde la violencia", advirtió.
 
A los intendentes PRO les produce fastidio que Macri siga buscando una reivindicación de su gestión. Es algo que este repite obsesivamente en las reuniones de la cúpula de Juntos por el Cambio. Algunos, como Martín Lousteau o Alfredo Cornejo, le discuten. Para sí, Lousteau cree que sin Macri podrían sumar a otros sectores, como el de Margarita Stolbizer o al socialismo.
 
La Opinión Popular
 
 
 
Macri busca expulsar al monzoísmo del PRO y los "filo-peronistas" se resisten
 
Pocas horas después del cuarto "banderazo" del año, organizado por Cambiemos contra el gobierno del presidente Alberto Fernández, su antecesor, Mauricio Macri, dio un paso clave para posicionarse como gran elector de la alianza opositora. Decidió confrontar en público con el "ala dialoguista" de su partido, blanqueó su desconfianza ante el origen peronista que reivindican, y buscó que concreten de una vez la ruptura que anticipan desde 2019.
 
Para hacerlo eligió romper el silencio mediante una entrevista en el canal TN, del Grupo Clarín. Cargó especialmente contra todos los referentes que se interponen en la conversación con los votantes más duros de su espacio: el exministro del Interior, Rogelio Frigerio, su socio, el extitular de la Cámara baja, Emilio Monzó, y el exsecretario de Interior y actual diputado nacional, Sebastián García De Luca.
 
Los dardos envenenados también buscaron impactar sobre la exgobernadora bonaerense María Eugenia Vidal y con el alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta, a quien graficó como un rehén de la Casa Rosada respecto a la extensión de la cuarentena.
 
En el entorno de Macri admiten que sólo mencionó una parte del libro de "memorias" que preparan sus escribas. Con ese libreto a cuestas, viajó con sus palabras al 12 de agosto de 2019, cuando sólo habían pasado 14 horas de la estrepitosa derrota en las PASO. Aquél Macri, posiblemente el más genuino, arremetió contra el espejo de moderación que habían construido sus asesores y aliados mediáticos. Según dijo en la entrevista días atrás, allí se terminó su gobierno.
 
Furioso y demudado, culpó a los votantes del peronismo por la corrida cambiaria que había empezado poco después de la paliza en las urnas y a pesar del endeudamiento extraordinario que le había concedido el FMI para pelear por un segundo mandato.
 
El impacto del ajuste que le pidió el fondo para seguir en pie y sus consecuencias piantavotos para seguir en el poder son dos puntos que deterioraron al máximo la relación de Macri con Frigerio y De Luca en la cartera política del Gobierno y con Monzó en Diputados, donde debía obtener apoyos sin quórum propio y con una minoría inédita en el Congreso que lo obligaba a explorar acuerdos políticos que siempre fueron sapos amargos para Macri y su jefe de Gabinete, Marcos Peña.
 
Sin embargo, a pesar de los matices, votaron y defendieron medidas que tuvieron un impacto sociaeconómico negativo, aunque fueron defendidas como "las menos peores".
 
Las tensiones de esos días son parte de un recuerdo amargo que los funcionarios de entonces confiaron, bajo reserva de la fuente. Y ahora reverberan gracias a las espinas que Macri les disparó cuando eligió blanquear las diferencias que cocina a fuego lento. También sucede por una herida reciente que aún no cicatrizó.
 
Radica en las pruebas que tiene la Justicia Federal sobre la decisión de Macri de espiar a los "monzoístas" desde la AFI y el freno que ordenó la Rosada en 2018 cuando los díscolos se mantuvieron dentro del redil y no se fueron. Esas hipótesis son parte de los disparadores de la investigación que maneja el juez federal de Lomas de Zamora, Juan Pablo Augé, por el presunto espionaje de la AFI a la vida privada de oficialistas y opositores entre 2015 y 2019.
 
Con las palabras que este lunes le dedicó al editorialista Joaquín Morales Solá, el expresidente confirmó que tiene poca elasticidad para afrontar los desacuerdos políticos. Además dio cuenta que esas esquirlas se pueden transformar en sospechas de traición después de una derrota traumática. "Como presidente nunca debí haber delegado la negociación política y yo la delegué en mi ala más política, con filo-peronistas", fue la frase en tono de autocrítica que Macri les dedicó a esos escudero.
 
Antes de las presidenciales de 2015, ese sector fue determinante para la expansión al interior del país de una expresión tan porteña como el PRO y la  victoria federal de Cambiemos, con la conquista electoral de Córdoba como una "retaguardia estratégica" que todavía no ha sido explotada en su totalidad.
 
La bronca que Macri bramó y este lunes dejó de mascullar contra los "monzoístas" también derrama, por propiedad transitiva, contra Vidal y Larreta como otros creyentes "del centro derecha" que se aferran a un posible regreso al poder con el apoyo de "otros sectores" externos al núcleo duro, que tienen intersecciones culturales, estéticas y políticas con una parte del electorado del peronismo. Macri y Peña siempre descreyeron de esos contactos.
 
Ahora el expresidente decidió extirpar a esos cultores para arrinconarlos hasta el abandono y obligarlos para negociar a cambio de un costo tan alto como desconocido en un año no electoral. Dicen que la onza que rompió la balanza del magnate fundador fue la propuesta de Monzó de "jubilar" a Macri y a la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, para darle paso a las nuevas generaciones políticas.
 
Entre el destierro y el ninguneo se juega la necesidad política del PRO, y de Cambiemos, de contener a un electorado peronista que, en los primeros diez meses de albertismo, también son seducidos por productos electorales como el titular de la Cámara baja, Sergio Massa, o el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni. En el caso del militar, su sombra toma otro calibre porque tiene proyección nacional secundaria, pero concentra su fuego en el conurbano bonaerense, un territorio donde Macri prefiere respaldarse en las minorías más duras que seducir a indecisos y postergados por su gestión en el Ejecutivo. 
 
El capital político del "monzoísmo", después de la derrota de 2019, se circunscribe a ese electorado peronista, muy refractario al kirchnerismo, que se extiende en las poblaciones agroexportadoras de la pampa húmeda, con una base electoral que le disputa el radicalismo y que también reside en las clases medias urbanas de los conglomerados de las cabeceras provinciales.
 
Los destinatarios de las críticas de Macri (que mantienen las riendas de esas redes políticas) consideran que el líder del PRO está decidido a sacarlos del partido. Y se resisten a darle el gusto. Imaginan un espacio propio dentro de Juntos por el Cambio pero afuera del PRO. Admiten la paradoja desoladora de recibir más solidaridad del radicalismo o el massismo que de sus pares macristas.
 
Tales fidelidades electorales dependen de la agudización de la polarización que Macri, y la jefa de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, prefieren para Cambiemos. Las espinas que lanzó el expresidente por ahora no desembocarán en la ruptura que quiere provocar, ni en la salida que amasan los "monzoístas" con un año de amagues en su contra. Antes de diciembre del año pasado fueron en nombre de "la institucionalidad". Y desde entonces van endosados en nombre de la supervivencia política, pero siempre signados por un silencio directamente proporcional al largo camino que tienen por delante para mantenerse lejos de Macri y también del peronismo.
 
Por Claudio Mardones
 
Fuente: Tiempo Argentino
 

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20-02-2026 / 10:02
La bronca desde abajo le impuso a la CGT el paro nacional. Fue contundente a pesar de los límites de la conducción y mostró que la reforma laboral esclavista de Javier "el Loco" Milei es socialmente ilegítima. Casi ningún colectivo, nada de trenes, nada de industria, el centro de la ciudad vacía, muchos comercios cerrados y en el conurbano la misma inactividad. La convocatoria al paro lanzada por la CGT y las dos CTA y militada por el Frente de Sindicatos Unidos tuvo un enorme respaldo. Pasada la medianoche se aprobó en Diputados con modificaciones. Ahora vuele al Senado.
 
El movimiento obrero no tiene la fuerza de los años del capitalismo industrial o de la sustitución de importaciones. Sin embargo, el acatamiento al paro fue de una masividad que debería llamar a la reflexión al Gobierno y a los miserables diputados que votaron la reforma laboral. Más que el movimiento obrero, el paro fue representativo de la mayoría de la sociedad. Hay rechazo al despojo de reivindicaciones históricas. Pero muchos de los que acataron el paro conocen poco la letra completa del proyecto de ley, pero interpretaron y rechazaron el sustrato de desprecio y discriminación a los trabajadores que conlleva la propuesta.
 
La carga de desprecio, el volumen de humillación y maltrato que sobrevuelan a toda la norma consolida la idea que quieren instalar de un país con ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. El personaje profundamente mediocre y ofensivo de Federico Sturzenegger expresa un fanatismo tan vulgar, tan gris, que no alcanza a percibir el rechazo profundo que produjo en la mayoría de la sociedad. El economista que fracasó en los gobiernos de Fernando de la Rúa y de Mauricio Macri ha sido la cara visible de esta propuesta y al que todos acusan de haber intercalado la miserable iniciativa de pagarles la mitad del salario a los trabajadores enfermos.
 
Hay una narrativa antiderechos, antipolítica y antisindical que se construyó sobre defectos que existen pero que son excepcionales si se los compara con los beneficios, a los que esa narrativa desprecia o, al menos no valora. Todo lo que sea derechos constituye un robo. Los discapacitados mienten su discapacidad, los trabajadores mienten cuando dicen que están enfermos, los trabajadores nunca van a la universidad, los científicos son diletantes, la política y el sindicalismo solo sirven para robar.
 
Pero se les fue la mano y tuvieron que retirar la monstruosidad de pagarle la mitad a un trabajador enfermo. Eso no ocurría ni con los esclavos. Esa burrada es Sturzenegger puro. Esa narrativa tomó cuerpo en un sector de la sociedad y mucha gente votó esta gestión. Pero cuando empiezan a sacar derechos y obligaciones que buscaban asegurar a todos los ciudadanos como sujetos de derecho, la mayoría se siente afectada, incluso muchos de los que votaron al Loco Milei. Puede ser que haya otra explicación para este paro contundente, pero sería importante que el masivo acatamiento a esta convocatoria sirva para la reflexión de muchos de los diputados y senadores que aprueban esta norma que los marcará a fuego.
 
Pero toda la norma está concebida desde ese lugar donde se considera al trabajador poco menos que como un estafador con el que los autores de la norma están obligados a convivir. Por eso, los radicales, los gobernadores traidores de Catamarca, Tucumán y Salta, que se dicen peronistas, y los diputados misioneros, todos ellos que colaboraron en habilitar esta ley, quedaron muy lejos de la expectativa de sus votantes. El punto crítico para este gobierno será cuando ese enorme porcentaje que rechaza estas políticas se convierta también en rechazo a los que las impulsan.
 
Para impedir que se apruebe hay que multiplicar fuerzas, peleando por imponer un verdadero paro activo de 36 horas, que garantice una movilización masiva para impedir el retroceso en protección laboral.
 
La Opinión Popular
 

18-02-2026 / 10:02
Comenzó la reforma laboral y la empresa de neumáticos Fate resolvió el cierre definitivo de su planta en San Fernando tras 80 años. No hubo ninguna notificación ni aviso por parte de la empresa. La Policía ocupó la planta, demoró a Alejandro Crespo, secretario general del Sutna, e hirió con balas de goma a trabajadores, quienes ingresaron pacíficamente a la planta y desde ahí llaman a solidarizarse con su pelea contra el cierre. Los dueños culparon a la política de apertura de importaciones indiscriminadas del gobierno libertario de Javier "el Loco" Milei, que destruye cada vez más la industria nacional.
 
Con una cruda declaración pública que demuestra los daños del modelo económico del gobierno anarco capitalista en la producción nacional, la compañía propiedad de la familia Madanes Quintanilla aclaró que el anuncio no se trata de un concurso preventivo de acreedores y descartó una reestructuración o un plan de salvataje. Se trata del cierre total con liquidación de activos y pago de indemnizaciones conforme a la ley vigente. "Se liquida todo y se baja la persiana", sentenciaron.
  
En un comunicado, la firma dejó claro que la principal consecuencia de la decisión que deja en la calle a casi mil familias se debe a la política de apertura de importaciones impulsada por la administración de La Libertad Avanza (LLA). Fate estaba produciendo 150 mil neumáticos mensuales, el 25 por ciento de su capacidad. Hoy, el 75 por ciento de las ruedas del mercado son chinas. Los otros grandes jugadores del sector, Pirelli y Bridgestone, enfrentan situaciones similares.
 
"Los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente, sin dejar de valorar la vocación industrial que nos ha definido siempre", dice el comunicado emitido a primeras horas de hoy por FATE. "Las indemnizaciones de ley y haberes pendientes se depositarán dentro del plazo legal", aseguró el texto.
  
La planta de San Fernando es una de las más grandes del país y tenía una capacidad productiva que superó los 5 millones de neumáticos por año. Sin embargo, esa eficiencia se vio sacudida por el ingreso de 860.000 cubiertas de origen chino importadas en un solo mes. La imposibilidad de competir con los precios obligó a Fate a rebajar sus productos y, consecuentemente, a dejar por el piso sus márgenes de ganancia.
 
Su cierre se trata de un evento anunciado. Desde 2024, la empresa había advertido sobre los golpes en su competitividad producto de la apertura económica indiscriminada que afecta la producción nacional. Durante los últimos dos años, la crisis comercial y productiva que hundió a la empresa fue erosionando la relación con los empleados, que a través de la representación gremial reclamó permanentemente sobre los daños al costo laboral, sueldos atrasados y reducción de jornadas de trabajo.
 
En su declaración, la compañía recordó que "a lo largo de más de ocho décadas Fate construyó un liderazgo industrial sustentado en la inversión permanente, el desarrollo tecnológico de avanzada y un compromiso inquebrantable con la calidad".
 
"Fuimos la primera empresa en abastecer neumáticos radiales a la plataforma automotriz local y el único productor nacional de neumáticos radiales para transporte, consolidando además una fuerte presencia exportadora en mercados como Europa, Estados Unidos y América Latina", destacó. Milei los liquidó.
 
La Opinión Popular
 

17-02-2026 / 10:02
El ministro de Economía, el endeudador serial Luis "Toto" Caputo, salió este domingo a interpelar públicamente al empresariado por la falta de respaldo explícito a la reforma laboral retrograda y esclavista impulsada por el Gobierno anarco capitalista. A través de un mensaje directo en redes sociales, el funcionario expresó su "asombro" ante lo que consideró una reacción tibia -o directamente nula- de las cámaras empresarias frente a los beneficios fiscales incluidos en el proyecto.
 
El reclamo de Caputo se produjo en un momento de alta tensión política y sindical, con la Confederación General del Trabajo convocando a un paro en rechazo al proyecto, que ya cuenta con media sanción del Senado y aguarda su tratamiento en la Cámara de Diputados. En ese contexto, el ministro buscó correr el foco del conflicto y presionar al sector privado para que se pronuncie en favor de una reforma que el Ejecutivo presenta como anti trabajadores.
 
El eje del planteo oficial es el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL) y el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), dos herramientas que apuntan a reducir significativamente el costo laboral. La reforma permitiría bajar las contribuciones patronales por cada nuevo trabajador desde el 27 actual al 15 por ciento durante un período de 48 meses. En términos más amplios, la cuña laboral promedio se reduciría del 44 al 32 por ciento del salario bruto.
 
Pese a estos números, Caputo se mostró molesto por la falta de entusiasmo empresario. "Les bajamos un 85 por ciento las cargas patronales para los nuevos empleos y no se habla del tema. Ninguna cámara festeja, nada. ¡No salgo de mi asombro!", escribió en la red social X.
 
Sin embargo, el silencio por parte del empresariado expone una incomodidad que el Gobierno subestima. Voces del sector privado reconocen que la baja de cargas es un incentivo relevante, pero advierten que persisten dudas sobre la implementación del nuevo esquema, la estabilidad macroeconómica y la falta de políticas complementarias para reactivar la producción y el crédito. En sectores industriales, incluso, señalan que la reducción de costos laborales no alcanza si no hay demanda ni financiamiento.
 
Mientras el Gobierno ultra derechista exhibe el recorte de cargas patronales como una concesión histórica al empresariado, las principales cámaras evitan celebrarlo abiertamente, atrapadas entre el conflicto sindical, la incertidumbre económica y un modelo laboral que todavía genera más interrogantes que certezas.
 
Muchos empresarios están sensibilizados por los juicios laborales, pero hay que tener cuidado con la degradación de los derechos de los trabajadores, afecta la masa salarial, reduce el poder adquisitivo y por lo tanto achica aún más el mercado interno, con lo que a las Pymes les pega de lleno.
 
Los empresarios ni fu ni fa con la medida. En tanto, la CGT resolvió realizar un paro nacional para este jueves o el día en que se trate el proyecto oficial que destruye los derechos laborales de los trabajadores. El Gobierno libertario quiere que la Cámara de Diputados lo transforme urgente en ley, aunque si le hacen cambios volvería al Senado. La masividad de la medida está asegurada porque ya se sumaron los decisivos gremios del transporte.
 
La Opinión Popular
 

17-02-2026 / 08:02
El gobierno del anarco capitalista Javier "el Loco" Milei volvió a quedar en el centro del escándalo por un vergonzoso contrato estatal que cuestiona su prédica contra la "casta" y las prácticas de su gestión. La controversia gira en torno a una adjudicación millonaria del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto a la Asociación Argentina de Cultura Inglesa (AACI), entidad cuya directora ejecutiva es María Josefina Rouillet, esposa del ministro Federico "Pelado" Sturzenegger, el de la motosierra y el "achicamiento del Estado" para todos, menos para su esposa.
 
La contratación, formalizada mediante una disposición oficial publicada en el sistema COMPR.AR, asciende a 114.044.133 de pesos y contempla la capacitación en inglés de 132 empleados durante 2026. El procedimiento utilizado fue una "Adjudicación Simple por Especialidad", justificada en el expediente bajo el argumento de que la AACI era el único proveedor capaz de garantizar la continuidad del programa formativo. Sin embargo, el dato de que se registró una sola oferta -la de la propia entidad adjudicada- alimentó cuestionamientos sobre la competencia real del proceso.
 
El vínculo matrimonial entre Rouillet y Sturzenegger obligó a activar el mecanismo de integridad previsto por el Decreto 202/2017. En ese marco intervinieron la Oficina Anticorrupción y la Sindicatura General de la Nación, que confirmaron en dictamen la existencia de un vínculo familiar directo con un ministro nacional. Como respuesta, el área de Compras recomendó la firma de un Pacto de Integridad para prevenir conflictos de interés.
 
Aunque ese procedimiento se presentó como garantía de transparencia, especialistas en administración pública suelen advertir que estos mecanismos son correctivos y no sustituyen el principio básico de evitar situaciones que puedan generar sospechas de favoritismo. El hecho de que el Estado contrate a una organización dirigida por un familiar directo de un funcionario de alto rango, aun con controles formales, expone una zona gris difícil de conciliar con el discurso oficial contra los privilegios políticos de casta.
 
El caso no es aislado. Registros del mismo portal oficial muestran que Cancillería ya había contratado a la AACI en 2024 por 55.388.180 pesos para un servicio similar. En esa ocasión, la documentación pública no incluía un Pacto de Integridad ni permitía descargar el pliego completo, lo que suma interrogantes sobre la consistencia de los estándares de transparencia aplicados.

Desde su campaña presidencial, Milei construyó su identidad política en torno a la denuncia de la "casta" y la promesa de terminar con los beneficios para funcionarios y allegados. Sin embargo, episodios como este niegan esa narrativa. Si bien la contratación no fue declarada ilegal y siguió los pasos administrativos exigidos, el problema radica en el plano político: la percepción de que ciertos vínculos personales siguen teniendo acceso privilegiado a recursos públicos.

La defensa oficial se apoya en la legalidad de los procedimientos. Pero la discusión pública se mueve en otro terreno: el de la legitimidad ética y simbólica. En un gobierno que hizo de la austeridad y la lucha contra los privilegios su principal bandera, cada contratación que involucra familiares directos de altos cargos se convierte en una prueba de inconsistencia. Ya denunciaron penalmente a Sturzenegger.

 
El caso, lejos de cerrarse con la firma de un supuesto pacto administrativo, reabre el debate sobre hasta qué punto la promesa de terminar con la "casta" queda limitada al terreno discursivo. Porque, cuando los beneficiarios de contratos estatales están vinculados a la cúpula del poder, la distancia entre relato y realidad es indisimulable.
 
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16-02-2026 / 09:02
Si algo faltaba para completar la foto de una ofensiva gubernamental a todo trapo, llegó con las medias sanciones de reforma laboral y baja en la edad de punibilidad. Triunfo político del Gobierno, sin dudas, con paliza para la oposición. Sin embargo, resta constatar si esa foto es parte de una película rumbo a ser concluida o si, al cabo, no es más que un recuadro.
 
Lo que el oficialismo se anima a denominar como "modernización" de las condiciones laborales se vio impregnado por el despliegue represivo en los alrededores del Congreso. Hay que detenerse en este punto, porque algunos de sus rasgos son sustantivos para entender fondos de la cuestión.
 
Hubo una marcha de protesta -no impactante, sí muy numerosa- que se dispersó apenas diseminado el impresionante operativo policial. Esos manifestantes fueron ignorados por la prensa oficialista, desde ya. Pero resulta que los medios opositores, con escasas excepciones, también ningunearon a los manifestantes. Prefirieron centrarse en lo burdo de infiltrados y/o marginales que fueron a pudrirla, casi sin registro de quiénes, cuántos, con qué composición, habían ganado la calle.
 
Todo fue de manual. Cuando una manifestación es imponente y bien organizada, no hay services ni ocho cuartos capaces de empiojar. Hacía falta -y esto no se dice con el diario de lunes, sino con repetida evidencia- que los organizadores tomaran precauciones ante lo obvio. No lo hicieron, y lo obvio sucedió.
 
Primeros apuntes, entonces: una marcha justificadísima pero convocada sin mayor convicción, empezando por la otrora "central obrera", y unos marchantes que quedaron al arbitrio de ser operados en forma infantil.
 
Luego, adentro del Congreso ya estaba cocinado que la cúpula cegetista -no hablamos de toda la CGT- había conseguido retener sus cuotas de privilegios burocráticos en materia de aportes sindicales y empresariales. Ellos y los tránsfugas del peronismo "del interior" o "dialoguista", en reemplazo de otras definiciones que hoy resuman de qué se trata el peronismo por fuera de consignas clásicas.
 
Lo objetivo es que se medio-sancionó una reforma de la que, en primer término, una mayoría de la población no tiene o parece no tener ni la menor idea informativa. "Porque son todos iguales". "Porque gracias si me dedico a arreglarme como puedo". "Porque la política no me interesa" y, con sus variantes, sigue la lista de respuestas similares.
 
Viene la votación en Diputados. No debiera arriesgarse una sentencia concluyente porque, en un país político como éste que para bien y mal siempre depara sorpresas, habrá de verse si no falla alguna transa en el propio oficialismo. Por caso, es incierto que el ítem espeluznante de las licencias por enfermedad atraviese el filtro de la Cámara Baja.
 
Como fuere y de hecho, el gobierno de los Milei se metió sus denuncias retóricas contra "las ratas de los senadores" allí donde la espalda pierde su buen nombre y honor. Negoció cuanto era necesario y dos de los grandes bloques de intereses, el del empresariado sin un mínimo rasgo de burguesía inteligente y el de los dirigentes sindicales entregados, obtuvieron lo que querían.
 
Nadie en su sano juicio supone que esta reforma significará potenciar el mercado laboral, ni oportunidades de empleo, ni cosa que se le asemeje. Lo aceptan ellos mismos, los voceros del establishment, en sus diálogos reservados. Reconocen que se da trabajo cuando crece la economía y la gente tiene un mango en el bolsillo. No cuando se profundizan las condiciones contractuales entre el zorro y las gallinas.
 

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