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Sociedad e Interés General - 13-10-2020 / 19:10

En los comicios legislativos de 2001, el voto bronca logra porcentajes destacados

En los comicios legislativos de 2001, el voto bronca logra porcentajes destacados
Clarín y el voto bronca de 2001.
 
El 14 de octubre de 2001 se realizaron en nuestro país elecciones legislativas para renovar las Cámaras de Senadores y de Diputados de la Nación. Sin embargo, no había entusiasmo en la sociedad. La crisis económica arreciaba y el riesgo país se elevaba por las nubes. Nuevamente al frente de la economía, Domingo Cavallo confirmaba que sus políticas sólo servían para prohijar operaciones de saqueo, y que en su arcón de los milagros no guardaba la fórmula mágica para evitar el inminente default de una deuda externa que por entonces parecía impagable.
 
Las provincias recurrían a la Justicia para obtener el pago de la coparticipación atrasada. Hacía rato que la Alianza se había fracturado y el presidente Fernando De la Rúa en cada participación mediática se afanaba por consumir los últimos residuos de confianza que guardaba una sociedad que había despertado de golpe de la fantasía menemista de la pizza con champagne, el dólar barato y las relaciones carnales con EE.UU.
 
Aunque las elecciones ofrecían la oportunidad de recambiar el funcionariado político, de modificar la composición de del Senado condenado por la opinión pública entre las denuncias de Moyano, la tarjeta Banelco del ministro Flamarique y la renuncia del vicepresidente Chacho Álvarez, los grandes medios habían adoptado una estrategia que instigaba al ejercicio del denominado "voto bronca", la abstención o la anulación del voto.
 
El oligopolio Clarín había definido la agenda e impuesto la clave; y la mayoría de los medios le sirvieron como caja de resonancia y competían entre sí para ver quién sugería la leyenda más ingeniosa para introducir en los sobres electorales: "Todos prometen. Nadie cumple. Vote a Nadie"; "Vote a Clemente: a lo mejor no roba porque no tiene manos"; "Vote a las prostitutas: votar a sus hijos no dio resultado". 
 
Ante tanta creatividad, la feta de salame sugerida por Eduardo Feinmann desde la pantalla de América TV se destacaba. ONG, asociaciones, partidos políticos ubicados en los extremos del mapa electoral, a derecha y a izquierda, celebraban el colapso de las instituciones republicanas. Dos meses después, el 19 y 20 de diciembre, ese planteo anti político dejaba paso a la represión y la muerte.
 
La Opinión Popular



El domingo 14 de octubre del año 2001 se celebraron elecciones legislativas en Argentina. Tuvieron lugar durante el gobierno de Fernando de la Rúa. En dichas elecciones se renovaba la cámara de senadores completa, por lo que entre los senadores electos se sortearon la duración de sus mandatos en períodos de 2, 4 y 6 años, para proseguir cada dos años con renovaciones parciales de la cámara.
 
Dichas elecciones se destacaron por un amplio uso del voto en blanco y del voto nulo (representando el 25.86% del total de votos emitidos en la provincia de Buenos Aires) como medio de manifestar disconformidad con la dirigencia política en general; dicho descontento social se manifestaría dos meses después en la Crisis de diciembre de 2001 en Argentina.
 
En las elecciones a senadores el Partido Justicialista obtuvo un total de 40 senadores, mientras que la Alianza obtuvo 19 senadores, a los que se les suman 6 de la Unión Cívica Radical que se presentó en forma separada en Chubut, Córdoba, Formosa, Santiago del Estero y Tierra del Fuego. Finalmente, se eligieron otros 7 senadores por partidos distritales.
 
Fuente: Wikipedia

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02-04-2026 / 12:04
El 02 de abril de 1982, cumpliendo con una reivindicación nacional, de tenaces y profundas raíces, la Argentina recupera las Malvinas por la fuerza, usurpadas por Gran Bretaña desde 1833. Así, los argentinos emprendimos una guerra justa por nuestra soberanía en las islas, más allá del pésimo manejo y de la oscura motivación de los jerarcas militares que proyectaron el conflicto.

Los soldados, marinos y aviadores que participaron de la guerra libraron distintas batallas al mismo tiempo: contra los británicos, asistidos por los yanquis y el dictador chileno Pinochet, pero también contra la incapacidad y la inoperancia del propio gobierno del dictador militar Leopoldo Galtieri, que "acompañó" la lucha aportando desinformación, manipulación y triunfalismo.

Nuestros soldados pelearon con coraje y valentía, en actos de verdadero heroísmo, a pesar de haber protagonizado un conflicto perdido de antemano, declarado por un gobierno militar tambaleante, que inició una guerra en condiciones militarmente absurdas, buscando una legitimación popular que no tenían para mantenerse en el poder, y que no entendió nunca la dimensión de las potencias enemigas contra las que se plantaba.
 
La suerte de los combates impusieron la fuerza de la OTAN y nuestras islas volvieron al dominio británico. Como resultado, el gobierno militar cayó en desgracia con los EE.UU., que cambió su estrategia de apoyo para con las dictaduras de América Latina, que eran mayoría y se derrumbaron una a una. Así, una de las consecuencias de la guerra fue la retirada del gobierno militar y la vuelta a la democracia en la Argentina, en 1983.

 
Hoy, lamentablemente, el Presidente Javier Milei, fanático admirador de Margaret Thatcher, no defiende la Causa Malvinas y abrió la puerta a que los habitantes de las islas decidan sobre la soberanía, algo que contradice el histórico reclamo argentino. Y además es un cipayo incondicional de EE.UU., el gran aliado de Inglaterra en la OTAN.
 
Cuarenta y tres años después, la guerra de Malvinas es, todavía, un episodio no saldado que sigue vigente. Hoy, la lucha por la soberanía argentina sobre las Malvinas pasa por mantener firme el reclamo y por un debate permanente para fortalecer el consenso internacional, entre nuestros aliados latinoamericanos y de otros continentes, sobre la legitimidad del reclamo argentino respecto a las islas del Atlántico sur. 
 
Hay deudas que siguen vigentes y un reclamo soberano que no cesa. La recuperación y valoración de la gesta es una obligación con nuestra conciencia histórica como Nación, con nuestros compatriotas muertos en estas islas argentinas, con los veteranos combatientes que sobrevivieron y con nuestros derechos a la imprescriptible soberanía en Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur.

 
Escribe: Blas García

03-03-2026 / 20:03
03-03-2026 / 18:03
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