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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 11-10-2020 / 11:10
GOBERNAR Y PERSUADIR: EL DESAFÍO DE ENCONTRAR UNA NARRATIVA PARA ESTA ÉPOCA

Lucha popular contra la concentración de la riqueza

Lucha popular contra la concentración de la riqueza
Hay algo más que caracteriza a esta microclase de súpericos argentinos: en la inmensa mayoría de los casos, sus papás son supericos y sus abuelos también. Y además lo tienen todo afuera. Un relevamiento muestra que esos multimillonarios tienen el 83 por ciento de su dinero en el exterior.
En Argentina, unas pocas manos concentran una cantidad enorme de riqueza, con el agravante de que esa riqueza la sacan del sistema para dolarizarse y fugarla, de manera tal que sus fortunas quedaron desenganchadas del destino del país.
 
Si al país le va bien, a ellos les va bien, como sucedió durante los doce años de gobiernos peronistas, en los que amasaron ganancias récord. Si al país le va mal, en cambio, a ellos les va mejor, como pasó recientemente en el gobierno de Mauricio Macri. No tienen ningún incentivo para apostar por el desarrollo; más bien todo lo contrario.
 
Hay algo más que caracteriza a esta microclase de súpericos argentinos: en la inmensa mayoría de los casos, sus papás son supericos y sus abuelos también. Y además lo tienen todo afuera. Un relevamiento muestra que esos multimillonarios tienen el 83 por ciento de su dinero en el exterior.
 
La resistencia cerrada de la oposición al impuesto a esos millonarios, desnuda el problema que paraliza a la política argentina desde hace una década, y es que existe un formidable aparato mediático y cultural cuyo fin último es convencer al 99,9 por ciento de la sociedad de que sus intereses coinciden con los del 0,1 más rico. Que todos van a verse beneficiados por sus ganancias. Que las regulaciones son malas. Que los sueldos argentinos estaban caros. 
 
Spoiler: ese 0,1 por ciento es la misma élite que ha tomado siempre las decisiones importantes sobre el rumbo del país, con escasas excepciones, a mediados del siglo pasado y comienzos de este, que coinciden con los momentos de mayor crecimiento con redistribución de la historia.
 
Fueron las políticas adoptadas por esa casta las que causaron cada una de las grandes crisis que mancaron la economía argentina desde la década del 70, desviando al país de la senda del desarrollo. De cada una de esas crisis, ellos salieron más ricos y el resto salimos más pobres.
 

 
El lunes, el dólar negro comenzará la semana alrededor de los 170 pesos, 20 pesos más que un lunes antes y casi 50 pesos más que hace un mes. El Banco Central no controla el precio de la moneda ni puede contener la sangría de reservas.
 
Las respuestas erráticas del gobierno se demuestran insuficientes para doblar la muñeca de los especuladores que inflan artificialmente el valor local de la divisa norteamericana (que en el mundo real, por el contrario, está devaluándose) con la doble intención de desestabilizar al peronismo en el poder y en el interín embolsar pingües ganancias.
 
La corrida no es contra el peso, es contra el valor del trabajo de (casi) todos los argentinos, perpetrada por unos pocos, que tienen su patrimonio dolarizado y se vuelven más ricos con cada salto de esa moneda.
 
Son los mismos que ganaron durante los cuatro años de macrismo apostando a la bicicleta, mientras la economía real se convertía en tierra arrasada. El resultado en ambos casos es igual: ricos que se vuelven cada vez más ricos y el resto de la sociedad que se desliza de manera inexorable hacia la base de una pirámide cada vez más ancha y puntiaguda.
 
Esa parece ser la fórmula global de esta etapa tardía del capitalismo del siglo XXI. Esta semana se conoció un estudio publicado por la consultora PwC y el banco suizo UBC que reporta que el patrimonio acumulado de las personas con una fortuna superior a los mil millones de dólares creció un 27,5 por ciento durante la pandemia.
 
En simultáneo, el Banco Mundial daba a conocer un informe en el que estiman que en el mismo período hubo 150 millones de personas en el mundo que cayeron en la pobreza extrema. El coronavirus acelera cambios que son más profundos y ya estaban en marcha.
 
Otros reportes muestran escenarios aún más complejos: la ONG yanqui Oxfam, de lucha contra el hambre, habla de 500 millones de nuevos pobres mientras las 32 corporaciones más grandes del planeta acumularon beneficios por 109 mil millones de dólares en 2020.
 
Un ejercicio creativo ayuda a ilustrar el estado de la situación. Si Jeff Bezos, el hombre más rico de la Tierra, le otorgara a cada uno de los 875 mil empleados que tiene su firma Amazon un bono por única vez de 100 mil dólares, el balance de su cuenta todavía tendría más dinero que el que tenía antes de marzo.
 
Es difícil predecir hasta dónde se puede estirar esa brecha sin que las cosas empiecen a ponerse (más) violentas, pero es más difícil aún imaginarse un desenlace diferente.
 
La víctima colateral, que corre un riesgo mayúsculo en esta época, es la democracia tal como la conocimos en el final del siglo XX, que ya no es la herramienta ideal para proteger los intereses de la élite y tampoco sirve para garantizar los derechos básicos de la abrumadora mayoría.
 
Gestionar ese conflicto es el desafío de la política en estos años que nos toca vivir. Si fracasa, vendrá algo nuevo; cuesta imaginar que sea mejor.
 
 
Las crisis de los meritócratas de papá
 
El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) está preparando un estudio completo sobre la evolución de las principales fortunas del país durante la pandemia.
 
Algunos datos preliminares sobre la situación previa a la llegada del virus dan cuenta del grado de concentración: "En la Argentina hay 440 personas, un 0,001 por ciento de la población, que acumulan un patrimonio que representa entre el 6,5 y el 9 por ciento del total la riqueza", explica su director Hernán Lechter.
 
"Y además lo tienen todo afuera". El mismo relevamiento muestra que esos multimillonarios tienen el 83 por ciento de su dinero en el exterior.
 
El estudio que realizó el diputado Carlos Heller como paso previo al tratamiento del proyecto de ley de impuesto extraordinario a las principales fortunas del país muestra un escenario similar. 9 mil personas, con más de 200 millones de pesos declarados en blanco, están alcanzadas.
 
Entre ellas, sólo 253 caen en la alícuota más alta (más de 3 mil millones de pesos de patrimonio) y su aporte representa la mitad de los 300 mil millones de pesos que el gobierno espera recaudar en total. Es un paso en el camino correcto, que debe pavimentarse con una reforma tributaria progresiva y que simplifique el babélico sistema fiscal argentino.
 
Hay algo más que caracteriza a esta microclase de super ricos argentinos: en la inmensa mayoría de los casos, sus papás son super ricos y sus abuelos también.
 
Según un estudio realizado en el año 2017 por el Instituto Peterson de Economía Internacional, con sede en Washington e insospechado de kukismo, la herencia es el origen del 80 por ciento de las fortunas del país que superan los mil millones de dólares, una marca altísima comparada con Brasil (47,7%), México (37,5%), España (53,8%), Italia (37,1%) o los Estados Unidos (28,9%). El 20 por ciento que se hizo a sí mismo, lo hizo en el sector financiero. Méritos.
 
 
Un Presidente en búsqueda de una narrativa propia
 
Esta semana, todos recordaremos a Perón. De todas las citas que van a poder leer, hay una que adquiere relevancia en este contexto histórico: "Mandar es obligar, gobernar es persuadir. Y al hombre es mejor persuadirlo que obligarlo. Esa es nuestra tarea: ir persuadiendo a todos los argentinos para que comencemos a patear todos para el mismo arco; es decir, hacia los objetivos de nuestro país, hacia las necesidades de nuestro pueblo".
 
Descuento que cuando hablaba de "todos", Perón estaba haciendo un redondeo grosero. Hay quienes no se dejarán persuadir nunca. El 0,1%. Pero son muy pocos.
 
Lo interesante de esa premisa, "gobernar es persuadir", es que ahorra un montón de discusiones estériles entre la diferencia de los problemas políticos y los problemas de comunicación. Si gobernar es persuadir, gestionar y comunicar la gestión son una misma cosa, indivisible.
 
Todo gobierno necesita un relato, una narración que explique de manera sencilla y contundente quiénes son y hacia dónde van y cuáles son las herramientas que vale usar en la búsqueda de ese objetivo. Este es un gobierno que se deja relatar por otros, que no se narra a sí mismo, y que cuando lo intentó no pudo sostenerlo.
 
El relato inicial prometía dejar atrás la grieta, pero fue bombardeado desde el primer día por la oposición, que no está interesada en consensos sino en capitulaciones. La pandemia dejó en offside el relato de volver a poner de pie la economía del país y una floja gestión de política sanitaria después de los primeros cien días echó por tierra el relato de cuidar las vidas antes que la economía.
 
Hoy tenemos 25 mil muertos y la economía no termina de arrancar. Consecuencias políticas, concretas, de problemas de comunicación. Hacer, cuidar y persuadir. Las tres tareas irrenunciables de cualquier gobierno.
 
El período más virtuoso del ciclo kirchnerista tuvo lugar entre 2009 y 2011. Un gobierno con minoría en el Congreso, una oposición saboteadora, saliendo de una crisis financiera brutal y en guerra abierta con los grupos empresarios y mediáticos, tuvo sus mejores años, logrando avanzar en iniciativas clave que expandían su base de apoyo electoral, metían cuña en la unidad opositora, tomaban la agenda por asalto y repercutían en una mejora concreta en la vida de los argentinos.
 
El resultado de eso fue un plebiscito en primera vuelta con más del 54 por ciento de aprobación del electorado, un caudal histórico.
 
El relato que sirvió como guía para esa formidable resurrección del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner era "democracia contra corporaciones". Fue tan potente que la única forma que encontró la oposición de derrotarla en las urnas era proyectar, a través de su dispositivo mediático y cultural, un escenario en el que la corporación más poderosa y la que mayor peligro representaba para la democracia era el propio kirchnerismo.
 
Es hora de que Alberto Fernández encuentre su propia narrativa, que no puede ser la de Alfonsín, ni la de los Kirchner, si quiere tener un final diferente.
 
Y ahí están estos super ricos que no se rigen por las mismas leyes que nos controlan a nosotros, que no caminan por las mismas calles, ni viajan en los mismos vehículos, una auténtica casta que se coloca más allá del principio mismo de ciudadanía, que guarda para sí recursos capaces de solucionar buena parte de los problemas de los 50 millones de argentinos, en cuentas secretas en guaridas fiscales, inertes, sin producir otra cosa que no sea intereses.
 
El adversario perfecto para una saga de proporciones épicas. Una gesta a la altura de aquella que esta semana cumple 75 octubres.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuente: El Destape
 

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24-02-2026 / 09:02
Por decisión unánime, el Comité Ejecutivo de la AFA suspendió la fecha 9 de La Liga Profesional, que va del 5 al 8 de marzo, en repudio a la denuncia de ARCA contra los dirigentes de la institución. La AFA sostiene que "está todo pago" y que, en realidad, el Gobierno del Loco Milei "le está declarando la guerra al fútbol para imponer las Sociedades Anónimas Deportivas que los clubes no quieren", y de la que el Gato Macri se quiere beneficiar. La Asociación refutó las acusaciones contra sus principales dirigentes y votó suspender las fechas que se iban a jugar entre el jueves 5 y el domingo 8. "Se está declarando una guerra contra el fútbol", expresó el presidente de Vélez.
 
El enfrentamiento entre el Gobierno libertario y la alta dirigencia del fútbol argentino se recalentó este lunes a partir de la decisión del Comité Ejecutivo de la AFA de suspender toda la actividad del fútbol local entre el jueves 5 y el domingo 8 de marzo en protesta por la acusación de evasión impositiva hacia las máximas autoridades de la casa madre del fútbol. El parate, de características inéditas en la historia del fútbol argentino, abarcará a la novena fecha del Torneo Apertura de la Liga Profesional y a todas las restantes categorías, incluso formativas, que deberán ser reprogramadas oportunamente.
 
El jueves 5 de marzo, primero del cese de actividades futbolísticas, es el día en el que está prevista la declaración del presidente de la AFA, Claudio "Chiqui" Tapia ante la Cámara Nacional en lo Penal Económico en la causa abierta el 12 de diciembre pasado, a partir de una denuncia del ARCA, el ente recaudador a nivel nacional, por una presunta omisión sistemática en el pago de tributos y la retención de aportes previsionales entre marzo de 2024 y septiembre de 2025. El monto estimado superaría los 19 mil millones de pesos.
 
El cronograma de audiencias indagatorias comenzará el jueves 5 con la declaración de Tapia y proseguirá un día más tarde con las de Toviggino y Gustavo Lorenzo, director general de la AFA. Mientras que el lunes 9 deberán presentarse Víctor Blanco Rodríguez, expresidente de Racing y anterior secretario general de la entidad, y Cristian Malaspina, actual titular de Argentinos Juniors. La pelota estará parada mientras duren estas audiencias.
 
La decisión de la alta dirigencia del fútbol argentino se disparó en la reunión de Comité Ejecutivo desarrollada en la mañana de este lunes en el predio Lionel Messi de Ezeiza. En ese encuentro, Gustavo Lorenzo, director general de la AFA y uno de los acusados, presentó una captura de la página oficial de ARCA que, de acuerdo con sus palabras, demostraba que la AFA no registra deudas ni tiene declaraciones juradas pendientes.
 
A partir de este documento, los dirigentes sostuvieron que la deuda que motivó la causa judicial no existe. Por lo cual, los representantes de la Primera División resolvieron impulsar el paro como señal de respaldo institucional e iniciar una ronda de consultas con las mesas de las diferentes divisionales para que adhieran a la medida.
 
La Opinión Popular
 

23-02-2026 / 09:02
Como era de prever, el debate y votación por la reforma laboral ratificaron al Congreso en un rol de actor secundario frente a las ambiciones del gobierno de Javier "el Loco" Milei. Los tránsfugas del peronismo, sin siquiera sonrojarse, lo consiguieron nuevamente. Los cómplices -los que llegaron a la banca con discursos y valores opuestos- fueron claves para lograr el quórum que La Libertad Avanza no hubiera conseguido con el aporte de sus aliados tradicionales y, luego, para la media sanción.
 
La política, entre traidores y canallas, tras la votación de la reforma laboral libertaria. Fueron claves, primero, para lograr el quórum que La Libertad Avanza no hubiera conseguido con el aporte de sus aliados tradicionales. Diputados santacruceños, tucumanos, salteños, catamarqueños, misioneros, llegados a sus bancas en 2023 y 2025 gracias a pertenencias partidarias y/o discursos inversos a lo que sostuvieron, deberían acentuar el señalamiento acerca de la facilidad con que pasan de manos.
 
Myriam Bregman lo resaltó en su también destacada exposición, pero aportó cierto aditamento al remarcar que "cuando la conducta política se repite, cuando los de Tucumán y otras provincias estaban con Milei antes de las elecciones de octubre y vuelven a estar después, ¿no se aplica la reiterancia y reincidencia para la conducta política? ¿Por qué son traidores? Son canallas". Se preguntó qué pasaría "si a la clase política, a la casta política, les aplicaran lo mismo; a los que dicen que la vienen a combatir, y a los que les votan las leyes y la retroalimentan".
 
Traidores y canallas son términos complementarios, pero ese apunte de Bregman sirve para reforzar el cinismo "corporativo" (quizás sin comillas) de esos adefesios. Las bancas les pertenecen en su individualidad. Eso es correcto y debe quedar claro. Pero tal cosa no implica que la alianza o partido que les facilitó su acceso parlamentario no deba expulsarlos, sin más ni más.
 
¿Por qué no puede hacerlo? Porque, sin entrar a la discusión sobre cómo se conformaron Unión por la Patria y Fuerza Patria, ni tampoco a la de las contradicciones que surcan al peronismo, es objetivo que esa fuerza carece hoy de, casi, cualquier atisbo de conducción. Está virtualmente a la deriva y, como bien reconoció y advirtió Axel Kicillof una vez que se le ¿despejó? el camino de la interna bonaerense, lo que se (le) viene no es un año de campaña, sino de construcción. Pueden ir de la mano, pero no son lo mismo.
 
Hasta que eso no comience a suceder, es de una ingenuidad supina imaginar que pueda haber alguna decisión, unificada, así sea respecto de cuestiones estratégicas. Para reiterar, lo subrayó que el bloque de Fuerza Patria se partió casi exactamente al medio en la votación sobre el acuerdo Mercosur-Unión Europea. Esa ausencia conductiva, de lo que aspiraría a ser una oposición auténtica, se revela también en la facilidad con que los Milei imponen la agenda de su desorden hasta ahora bien ordenado. O bien ejecutivo.
 
Desde ya que tienen sus "fugas" o sobregiros, como los del coloso Sturzenegger mandado por las suyas a elogiar el voto sobre las licencias por enfermedad. Despertó la reacción de opositores ¡y oficialistas!, a quienes en el Senado no se les ocurrió leer lo que votaban. Este aspecto, el de quedar presos de la ofensiva gubernamental en todas las direcciones sin saber privilegiar cuáles son los ítems principales, abarca al debate sobre la reforma laboral.
 
Hubo firmeza y muy buenas intervenciones desde el bloque de Fuerza Patria (Germán Martínez, Julia Strada, Vanesa Siley, Máximo Kirchner, entre otros), pero no alcanzó ante los cómplices gubernamentales.
 

22-02-2026 / 09:02
Todavía falta para que el desastroso gobierno de Javier "el Loco" Milei haga todo el daño que su restauración conservadora pretende. Ni siquiera se ha llegado a la mitad del camino. La reforma laboral que sancionó la Cámara de Diputados esta semana y que volverá a debatirse en el Senado es un punto central, pero todavía falta.
 
Hay un encadenamiento en la demolición. Se van derribando uno por uno los pilares civilizatorios de la sociedad argentina y la justificación para hacerlo se repite en todos los casos. Las universidades públicas, se argumentó en su momento, se financian con el IVA que pagan los sectores populares al comprar un kilo de pan. Y a estudiar asisten sectores de clase media. El razonamiento es que los pobres financian a sectores más pudientes. Entonces hay desfinanciar las universidades. Para el INCA, motor de la industria del cine nacional, se utilizó un argumento similar.
 
Luego llegó el turno de los industriales. El sector textil está siendo arrasado por el combo de la política económica de Milei, dólar barato en base al endeudamiento, aumento de los servicios públicos, apertura de las importaciones. Es la tormenta perfecta. Ya se sabe. Ya se hizo. Ya fracasó. El argumento para justificar la situación crítica del sector es que no se puede sacrificar a 50 millones de argentinos a comprar ropa más cara para sostener una industria en la que trabajan 500 mil personas. Lo dijo, entre otros fundamentalistas del neoliberalismo, el economista Miguel Boggiano.
 
En los próximos días se aplicará la misma excusa para el sector del neumático, la industria automotriz, la del calzado, y la lista sigue. La pregunta es: ¿dónde van a trabajar los argentinos? Si el razonamiento es que se está defendiendo a los consumidores, ¿cómo van a consumir los que pierden el empleo? Es tan obvio que parece absurdo decirlo. Pero la argentina mileísta tiene una buena dosis de delirio así que hay que explicar lo obvio. Quieren destruir la clase media y latinoamericanizar la Argentina. 
 
Un breve desvío del tema: es habitual que entre los fundamentalistas del supuesto libre mercado haya muchos nenes de papás que fueron funcionarios de los lugares más privilegiados del sector público. En el caso de Boggiano su padre fue ministro de la Corte Suprema, el lugar más selecto de la casta estatal. Puede agregarse el ejemplo del exmarido de la modelo Pampita, Roberto García Moritán. Su padre tiene el mismo nombre y tuvo una larga carrera como diplomático. Fue embajador en Suiza hasta 1987. Se ve que es fácil jugar al neoliberalismo habiendo crecido en una casa donde papá recibía en su cuenta un sueldo de miles de dólares todos los meses pagado por los contribuyentes.
 
Volviendo al tema, todavía falta para que Milei alcance sus objetivos de destrucción, si se toma en cuenta los modelos de país que sus funcionarios tienen como ejemplo. El actual presidente del Banco Central, Santiago Bausili, dijo en el streaming Carajo que su modelo era Perú. El ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, estaba sentado al lado de Bausili y asentía con risa cómplice.
 
Perú tiene 70,1% de trabajadores informales según las últimas estadísticas del INEI (el INDEC peruano). La Argentina tiene 43%. Creció desde que asumió Milei. Todavía faltan 27 puntos para llegar a la meta, unos 4 millones de trabajadores más deben pasar a la informalidad. Desde el punto de vista político la situación de Perú es caótica. Del 2016 a febrero de 2026 hubo 9 presidentes. Al último, José Jerí, lo removieron del cargo el martes de la semana pasada.
 
¿Qué es lo bueno? Desde la óptica clásica de la derecha argentina lo positivo es que la economía está centrada en los productos de exportación, principalmente la minería, que no hay desarrollo industrial y por lo tanto no hay sindicalismo que pueda generar una puja distributiva potente. Además, se cumplen las instrucciones del sistema financiero internacional. ¿Podría Perú disminuir ese 70% de informalidad? Con ese modelo parece imposible. Lo están aplicando los últimos 30 años y los resultados están a la vista.
 
Por Demián Verduga
 

21-02-2026 / 10:02
Mundo desequilibrado. Discuten el futuro de Palestina para convertirla en una Miami del Medio Oriente, pero no consultan a los palestinos. En Argentina, el gobierno de Javier "el Loco" Milei organiza el trabajo como una Disneylandia para empresarios, y no consulta a los trabajadores. A diferente escala, porque en el primer caso se oculta un genocidio. Pero los argentinos trajinan sus propias tragedias con el cierre brutal de empresas y miles de trabajadores lanzados a la calle.
 
El jueves, cuando en Buenos Aires Diputados aprobaba la reforma laboral, en el marco de un paro nacional muy masivo, en Washington el cipayo Milei, se deshacía en elogios al mandatario estadounidense Donald Trump, que se autoproclamó presidente vitalicio del Consejo de la Paz. Trump habló de sus proyectos inmobiliarios de pacificación en Gaza, sin hablar de desmilitarizarla primero, al mismo tiempo que amenazaba, pacíficamente, con bombardear a Irán.
 
En este Occidente en decadencia y tan desigual y desequilibrado suceden cosas insólitas. En medio de su relajado discurso, en el que insistió que "no me interesa el premio Nobel de la Paz, me importa salvar vidas, que quede claro", Trump detuvo su alocución para piropear al presidente paraguayo, Santiago Peña: "un joven hermoso y apuesto, pero a mí no me gustan los hombres jóvenes y apuestos, a mí me gustan las mujeres".
 
Al Consejo de la Paz se unieron 27 países, aunque a la reunión del jueves asistieron también representantes de la mayoría de los latinoamericanos y europeos, que prefirieron mantenerse en calidad de observadores.
 
El martes, cuando Milei abandonó el país, la empresa FATE anunció que cerraba las puertas de su fábrica de neumáticos y dejaba en la calle a 920 obreros. La mayoría de ellos tenía varias décadas de antigüedad en una empresa que se fundó hace 80 años y ha exportado neumáticos a Estados Unidos y Europa, pero no pudo resistir la apertura de las importaciones.
 
La destrucción de la Argentina productiva avanzó a velocidad de la luz con Milei. Primero fue la industria textil, después la de electrodomésticos, y ahora tocó el turno a industrias más consolidadas, como Techint de Paolo Rocca, o Fate de los Madanes.
 
Techint se trasnacionalizó, pero el sesgo progresista distinguió el crecimiento de Fate, con Aluar. El ministro de Economía de Perón, José Ber Gelbard fue socio de los Madanes en Aluar, cuando la empresa acogió a científicos que habían sido expulsados de Ciencias Exactas e Ingeniería por la dictadura de Onganía, como Manuel Sadovsky, Carlos Varsavsky y el ingeniero Humberto Ciancaglini.
 
En ese momento los titulares de la empresa eran Adolfo y Manuel Madanes, quien impulsó la participación de Gelbard y después las de Sadovsky y Varsavsky. Adolfo se resistía a las implicancias políticas que tenía el proyecto de su hermano. El actual dueño, Javier Madanes, es hijo de Adolfo y sobrino de Manuel.
 
Desde la gerencia de Investigación y Desarrollo impulsada por Sadovsky y Varsavsky se crearon mecanismos propios para la producción de aluminio, y se convocó a un grupo de ingenieros que décadas más tarde formaría parte del que fue el emprendimiento privado más estratégico de innovación tecnológica.
 

20-02-2026 / 10:02
La bronca desde abajo le impuso a la CGT el paro nacional. Fue contundente a pesar de los límites de la conducción y mostró que la reforma laboral esclavista de Javier "el Loco" Milei es socialmente ilegítima. Casi ningún colectivo, nada de trenes, nada de industria, el centro de la ciudad vacía, muchos comercios cerrados y en el conurbano la misma inactividad. La convocatoria al paro lanzada por la CGT y las dos CTA y militada por el Frente de Sindicatos Unidos tuvo un enorme respaldo. Pasada la medianoche se aprobó en Diputados con modificaciones. Ahora vuele al Senado.
 
El movimiento obrero no tiene la fuerza de los años del capitalismo industrial o de la sustitución de importaciones. Sin embargo, el acatamiento al paro fue de una masividad que debería llamar a la reflexión al Gobierno y a los miserables diputados que votaron la reforma laboral. Más que el movimiento obrero, el paro fue representativo de la mayoría de la sociedad. Hay rechazo al despojo de reivindicaciones históricas. Pero muchos de los que acataron el paro conocen poco la letra completa del proyecto de ley, pero interpretaron y rechazaron el sustrato de desprecio y discriminación a los trabajadores que conlleva la propuesta.
 
La carga de desprecio, el volumen de humillación y maltrato que sobrevuelan a toda la norma consolida la idea que quieren instalar de un país con ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. El personaje profundamente mediocre y ofensivo de Federico Sturzenegger expresa un fanatismo tan vulgar, tan gris, que no alcanza a percibir el rechazo profundo que produjo en la mayoría de la sociedad. El economista que fracasó en los gobiernos de Fernando de la Rúa y de Mauricio Macri ha sido la cara visible de esta propuesta y al que todos acusan de haber intercalado la miserable iniciativa de pagarles la mitad del salario a los trabajadores enfermos.
 
Hay una narrativa antiderechos, antipolítica y antisindical que se construyó sobre defectos que existen pero que son excepcionales si se los compara con los beneficios, a los que esa narrativa desprecia o, al menos no valora. Todo lo que sea derechos constituye un robo. Los discapacitados mienten su discapacidad, los trabajadores mienten cuando dicen que están enfermos, los trabajadores nunca van a la universidad, los científicos son diletantes, la política y el sindicalismo solo sirven para robar.
 
Pero se les fue la mano y tuvieron que retirar la monstruosidad de pagarle la mitad a un trabajador enfermo. Eso no ocurría ni con los esclavos. Esa burrada es Sturzenegger puro. Esa narrativa tomó cuerpo en un sector de la sociedad y mucha gente votó esta gestión. Pero cuando empiezan a sacar derechos y obligaciones que buscaban asegurar a todos los ciudadanos como sujetos de derecho, la mayoría se siente afectada, incluso muchos de los que votaron al Loco Milei. Puede ser que haya otra explicación para este paro contundente, pero sería importante que el masivo acatamiento a esta convocatoria sirva para la reflexión de muchos de los diputados y senadores que aprueban esta norma que los marcará a fuego.
 
Pero toda la norma está concebida desde ese lugar donde se considera al trabajador poco menos que como un estafador con el que los autores de la norma están obligados a convivir. Por eso, los radicales, los gobernadores traidores de Catamarca, Tucumán y Salta, que se dicen peronistas, y los diputados misioneros, todos ellos que colaboraron en habilitar esta ley, quedaron muy lejos de la expectativa de sus votantes. El punto crítico para este gobierno será cuando ese enorme porcentaje que rechaza estas políticas se convierta también en rechazo a los que las impulsan.
 
Para impedir que se apruebe hay que multiplicar fuerzas, peleando por imponer un verdadero paro activo de 36 horas, que garantice una movilización masiva para impedir el retroceso en protección laboral.
 
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