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Sociedad e Interés General - 10-10-2020 / 21:10
EL 11/10/1904, NACE LAURA ANA MERELLO

Tita Merello: La Morocha argentina

Tita Merello: La Morocha argentina
Laura Ana Merello.
 
El 11 de octubre de 1904, en Buenos Aires, nace Tita Merello. Fue una actriz y cantante argentina de tango y milonga. Encabezó filmes como Los isleros, considerada su mejor interpretación, Guacho y Mercado de Abasto. Otros de sus trabajos más recordados son los de Arrabalera, Para vestir santos y El amor nunca muere. Tras el derrocamiento de Juan Perón, se generaron listas negras de artistas prohibidos. En 1956 Tita viajó a México.
 
El 11 de octubre de 1904, en Buenos Aires, nace Laura Ana Merello, mejor conocida en el mundo artístico por su seudónimo Tita Merello. Fue una actriz y cantante argentina de tango y milonga.
 
Nacida en un sitio precario, sus inicios profesionales sucedieron en el teatro. Su primer papel en cine fue en ¡Tango! -el primer filme sonoro argentino-, junto a Libertad Lamarque. Luego de realizar una serie de películas a lo largo de la década de 1930, se consagró como actriz dramática en La fuga (1937), dirigida por Luis Saslavsky.
 
A mediados de los años 1940, se radicó en México, donde filmó Cinco rostros de mujer, por la cual obtuvo el premio Ariel, el más relevante a nivel local; al regresar, protagonizó Don Juan Tenorio y Filomena Marturano, que posteriormente fue llevada al teatro.
 
Su período de mayor popularidad sucedió en la década siguiente, cuando encabezó filmes como Los isleros, considerada su mejor interpretación, Guacho y Mercado de Abasto. Otros de sus trabajos más recordados son los de Arrabalera, Para vestir santos y El amor nunca muere.
 
Fue una de las cantantes surgidas en la década de 1920 que, junto con Azucena Maizani, Libertad Lamarque, Ada Falcón, Mercedes Simone y Rosita Quiroga, crearon la modalidad vocal femenina en el tango.
 
Principalmente, fue recordada por los temas musicales «Se dice de mí» y «La milonga y yo». Si bien nunca se casó ni tuvo hijos, mantuvo una apasionada relación sentimental con el actor Luis Sandrini, de quien se separó en 1948.
 
Tras el derrocamiento de Juan Perón, se generaron listas negras de artistas prohibidos. En 1956 Tita viajó a México. A partir de los años de 1960, la mayoría de sus trabajos estarían dirigidos por Enrique Carreras. Fue una asidua partícipe del ciclo Sábados Circulares; mientras tanto, continuó haciendo cine, con películas como Amorina. Su papel en 1974 como la Madre María, dirigida por Lucas Demare, fue muy elogiado al igual que su colaboración con Alejandro Doria en Los miedos (1980).
 
Si bien Merello nunca se declaró peronista, luego de la muerte de Perón en 1974, expresó públicamente: "Ha muerto una gran esperanza, especialmente de los trabajadores, pero también del país entero. La muerte de una esperanza es un gran dolor".
 
Se retiró del cine en 1985, pero continuó actuando en teatro, TV y radio; incluso, fue distinguida como «Ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires» en 1990. Sin embargo, sus cuadros depresivos, agravados por su avanzada edad, la alejaron casi totalmente del espectáculo aunque continuaba, mediante vía telefónica, con sus charlas radiales y televisivas.
 
Falleció a los 98 años en la Nochebuena de 2002, en la Fundación Favaloro.
 
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Tita Merello: La Morocha argentina
El legendario Hugo del Carril, Tita Merello y Ricardo Alfieri en 1972.
26-10-2020 / 20:10
El 27 de octubre de 2010, en El Calafate, muere Néstor Carlos Kirchner. Fue una figura política decisiva en la Argentina de los últimos tiempos. Su muerte llegó en forma sorpresiva y además de generar intensos efectos emotivos, también provocó un fuerte impacto político.
 
Su Gobierno, el mejor desde el retorno de la democracia, generó un estilo que rescató la política del descrédito en que había caído, privilegió una decidida militancia social y juvenil, jerarquizó la figura presidencial y su autoridad, amplió el poder del Estado, reconstruyó la autonomía nacional. Significó un cambio total respecto al nefasto modelo neoliberal que se implantó con el golpe militar de 1976, se profundizó en la década de los '90 con el menemismo, explotó con la crisis de 2001 y terminó con el nefasto gobierno radical de la Alianza. 
 
Néstor Kirchner estableció un tipo de cambio alto para favorecer las exportaciones, dispuso tasas de interés bajas para promover la industria y aumentos reales de salarios para impulsar el mercado interno. Todas esa medidas, que conformaron el "modelo K" y dieron buenos resultados, no existen más.  
 
Hoy todos debemos reconocer de Néstor los logros concretos de su gestión, como: el crecimiento económico; el desarrollo de la industria nacional y la importante contracción de la tasa del desempleo; las mejoras salariales en la mayoría de las actividades, que superaron las proyecciones inflacionarias; el auge del consumo y el crédito; la ampliación de los beneficios jubilatorios para personas que no habían hecho aportes; la función activa del Estado desplazando al "mercado".
 
Además, el discurso reivindicativo, nacional y popular, frente a las grandes corporaciones empresariales y a organismos internacionales como el FMI; la renovación de la Corte Suprema; el desendeudamiento con el Fondo Monetario Internacional; la política de Derechos Humanos y la nulidad de las leyes de obediencia debida: la integración regional... Por todo esto, ya tiene un lugar en la historia, con toda justicia.
 
El día que murió Kirchner nació el cristinismo, que no sumó más sectores en la construcción política heredada. En el marco del cambio de aliados, Cristina Fernández desplazó a peronistas y sindicalistas, dándole protagonismo a sectores de izquierda, encerrándose en su círculo íntimo, en el cual Máximo y La Cámpora pasaron a tener una influencia decisiva en asuntos de gobierno.

Cristina no pudo continuar el modelo kirchnerista. Prueba de ello son la pérdida de los superávit gemelos, el aumento de la pobreza, la persistente inflación, la recesión económica, la baja en el consumo y la pérdida de puestos de trabajo, durante los últimos años de su administración. El resultado fue la derrota de 2015.

A pesar que en este proceso se colaron nichos de corrupción política, como consecuencia de una dilatada permanencia en el poder, el descuido en el reclutamiento de colaboradores y el escaso control de su irregular cuadro de funcionarios, que contravino objetivos y rumbo, la derecha gorila argentina utiliza esto para evitar la discusión política de fondo y negar la historia.
 
Jamás, hechos de corrupción de funcionarios puede ser la referencia esencial para juzgar gobiernos o etapas políticas. Siempre es más importante lo que hicieron y porque hicieron. La Privatización de YPF por Menem, la Reforma Laboral de De la rua o el endeudamiento de Macri son más dañinos que las coimas a algunos funcionarios. Los escándalos personales impactan en la gente común pero las grandes decisiones económicas y políticas gravitan mucho más.
 
El móvil actual de la operación cultural, política y mediática anti-kirchnerista es tapiar la discusión sobre las políticas públicas de Kirchner. Los medios lo ponen en manifiesto en todo momento para cubrir o conceder espacios secundarios a los terribles daños que causaron las medidas neoliberales del gobierno de Macri. Se concentran en aspecto del pasado para no hablar del presente. Pretenden ocultar los derechos populares alcanzados y la presente anulación de esos derechos.
 
Que siempre haya existido corrupción no exculpa a nadie, pero es gorila, despectivo y discriminador reducir un ciclo riquísimo como el kirchnerismo  a un conjunto de episodios de corrupción. Lo que se denuncia no invalida las realizaciones populares ni la clara orientación justicialista de su gobierno. El peronismo provoca adhesiones racionales y genera pasiones. Quienes no las comparten tienen dificultades serias para entenderlas, ni qué decir admitirlas.

Hoy, cuando se pretende minimizar o anular las realizaciones de Néstor Kirchner, lo cierto es que ha marcado un antes y un después. Es parte fundamental en la realidad argentina, vive en el corazón de su pueblo, porque puso nuevamente en marcha un proyecto político peronista transformador que forjó nuevos derechos, en la pelea por la igualdad y la equidad social, en la lucha permanente de la causa nacional y popular por: la Soberanía Política, la Independencia Económica y la Justicia Social, contra el neoliberalismo antipopular.
 
Por Blas García



26-10-2020 / 20:10
26-10-2020 / 09:10
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24-10-2020 / 18:10
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