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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 10-10-2020 / 09:10
LAS DOS CARAS DE LA TORMENTA

El macrismo en campaña electoral violenta, el Gobierno enfrentado a la herencia económica y la pandemia

El macrismo en campaña electoral violenta, el Gobierno enfrentado a la herencia económica y la pandemia
Aunque los grandes medios porteños se concentran en los choques judiciales, la sociedad volcó su interés en la economía arruinada por el macrismo y el coronavirus. Convencido de la importancia de la unidad del oficialismo, Alberto Fernández se ocupó de llamar a varios protagonistas del Frente de Todos para calmar tensiones.
Aunque los medios se concentran en los choques judiciales, la sociedad volcó su interés en la economía estragada por el macrismo y el coronavirus. Convencido de la importancia de la unidad del oficialismo, Alberto Fernández se ocupó de llamar a varios protagonistas del Frente de Todos para calmar tensiones.
 
"La idea es ganar el Congreso en 2012 para sacarle la mayoría al Kirchnerismo en senadores y en diputados y que no utilicen el Congreso como una escribanía y no puedan reformar la Constitución para perpetuarse". "Jueces de la CSJN, ¡garanticen la independencia del Poder Judicial!, solo así seremos libres. Son ustedes nuestra última garantía de vivir en democracia republicana".
 
Son textos que el macrismo está haciendo circular profusamente por las redes y que dan una idea del nivel de locura, antagonismo y violencia hacia sus adversarios políticos. Al mismo tiempo aparecen las elecciones legislativas de medio término, lo que indica que están en campaña.
 
Esos textos forman parte del clima previo al enésimo acto en pandemia que la oposición realizará el lunes. Los temas judiciales fueron fogoneados por el macrismo que ve amenazada su influencia en el Poder Judicial. Pero el interés más fuerte en este plano está acotado a su núcleo duro, porque la mayoría de la sociedad está más inquieta por la situación económica, una preocupación que sobrepasó incluso a los temores por la pandemia.
 
La epidemia se ha prolongado mucho más de lo que se creía, lo cual sorprendió a todo el planeta y tuvo como efecto agravar los problemas en las economías. En la Argentina ese proceso se multiplicó por el legado ruinoso de la gestión de Mauricio Macri
 

 
Los pagos de la deuda privada en dólares sacudieron el mercado cambiario y bombardearon las reservas. Al mismo tiempo, las medidas paliativas del gobierno son sostenibles en un tiempo limitado. En las barriadas populares cada vez se les hace más difícil a los movimientos sociales mantener los comedores.
 
Mientras la oposición se lanzó a la carrera electoral, el gobierno enfrenta la madre de las tormentas, entre la pandemia y la situación económica. Lo más probable es que muchos de los comercios y talleres que empiezan a cerrar ahora, no puedan reabrir en el mediano plazo. Para reactivar la producción y el consumo, el gobierno tendrá que calmar las aguas e inyectar grandes sumas.
 
Las encuestas muestran que a pesar de la violenta ofensiva de la oposición, de la crisis y de la pandemia, Alberto Fernández mantiene la preferencia de la mayoría. La encuesta de Opina Argentina, dice que si se votara mañana, la fórmula del Frente de Todos, obtendría 42 puntos y la de Juntos por el Cambio, 31. Pero tercero estaría el partido de Espert, con 9 puntos, con lo cual el resultado no es tan claro.
 
Faltan tres años para una elección presidencial por lo que estas encuestas sólo sirven para una fotografía del momento. Los sondeos que realizaron consultoras más afines a la oposición le dieron 41 por ciento de imagen positiva al presidente que, en tendencia de voto sería menor.
 
Pero el debate central en los medios macristas más ultras y los menos ultras, hace pasar la cuestión por la temática de la Justicia. En general dicen que la "ofensiva" judicial está impulsada por Cristina Kirchner. Y que al mismo tiempo esta ofensiva del "cristinismo" fue la causa principal en la caída de la imagen presidencial.
 
Todas las encuestas coinciden en que el tema central de preocupación casi excluyente de la mayoría es la situación económica y el desempleo, con lo cual la cuestión judicial apenas movió el amperímetro.
 
El jueves, en la Asociación de Cámaras Americanas de Comercio de América Latina y el Caribe, Alberto Fernández recordó que cuando asumió "el país estaba en terapia intensiva" y que "luego le cayó el coronavirus" con el consecuente impacto en la economía.
 
Son metáforas para representar una situación grave, más aún que cuando asumió Néstor Kirchner, y reflejan una situación muy delicada con alto impacto social, de la que el país demorará en recuperarse.
 
Mientras sus adversarios están en plena campaña electoral, el gobierno está enfocado en la lucha contra la pandemia que se ha extendido a las provincias y en una reactivación de la economía para la que necesita terminar una negociación que ya tiene más o menos encaminada con el Fondo Monetario Internacional.
 
Gracias a las medidas iniciales contra la pandemia, Argentina aún tiene un índice de letalidad más bajo en relación con otros países en el planeta y más en la región. Pero el gobierno necesita reactivar la economía cuando los índices de contagio se mantienen muy altos al igual que la cantidad de muertos.
 
La negociación con el Fondo y la reactivación se dan en ese marco embrollado. Al que se le sumó la votación sobre Venezuela en la ONU cuando no quería interferencias con el FMI porque necesita un resultado que no implique ajuste ni reforma laboral y plazos que le den oxígeno.
 
Aunque el argumento han sido los derechos humanos, se trató de un voto político porque, varios de los que votaron contra Venezuela, empezando por los gobiernos de Estados Unidos, Colombia, Chile y Brasil, entre otros, deberían recibir ese apercibimiento.
 
El voto argentino no definió el resultado y se trató de una sola votación. Pero la decisión pragmática resultó injusta para un país que está siendo bloqueado por una potencia cuyo objetivo es recuperar el control sobre el petróleo venezolano, de mejor calidad y más barato que el shale y el saudita.
 
El momento más importante para Venezuela este año no será esa votación en la ONU sino las elecciones legislativas del 6 de diciembre. Washington rechaza las elecciones porque supone con razón que Nicolás Maduro tiene más posibilidades de ganar y arrebatarle a la oposición la presidencia de la Asamblea. El gobierno argentino, en cambio, respalda la realización de las elecciones y fue invitado como observador.
 
El debate sobre Venezuela tiene otro contexto en Argentina que en el plano internacional. Si el gobierno llega a elecciones de medio término sin un rebote de la economía, el panorama que se presenta es sombrío.
 
Una mayoría de la oposición en el Congreso abriría las puertas a un escenario en el que no se puede descartar el de la consigna "todo el poder a la Corte" que se ha escuchado en analistas del macrismo y en algunas de las marchas opositoras. El discurso salvaje de la oposición, justifica esta previsión que en otro contexto se podría considerar alarmista.
 
Para el gobierno, la otra pata de la reactivación es un Pacto Social que acuerde precios y salarios, hacia el que ya avanzó en reuniones con la CGT, la CTA y CTEP, junto con representantes de las centrales empresarias de la pequeña y mediana empresa, pero también varios de los grandes. La heterogeneidad de los participantes levantó polémica en las propias filas del oficialismo.
 
La crítica involucró al acto masivo y virtual que se prepara para el 17 de octubre. La seguidilla de pequeños actos de la oposición fue amplificada por las corporaciones mediáticas para dar la imagen de un repudio extendido contra el gobierno. El Frente de Todos necesita visibilizar el respaldo con que cuenta sin transgredir las precauciones sanitarias por la pandemia. El acto está en plena fase de organización y ya están circulando en las redes los enganches virtuales para participar.
 
En una situación de extrema complejidad, las respuestas necesariamente están fuera de lo tradicional, lo que genera turbulencias en el frente interno del oficialismo. Varios de los focos de cuestionamiento recibieron llamados personales de Alberto Fernández para explicar problemas y calmar ánimos.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
La Opinión Popular
 

02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
La Opinión Popular
 

01-02-2026 / 10:02
Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier "Pinocho" Milei construyó un relato épico de gestión que, al ser contrastado con datos verificables, empieza a mostrar fisuras cada vez más profundas. Promesas infladas, cifras manipuladas, logros magnificados y afirmaciones directamente falsas forman parte de un patrón comunicacional que ya no puede explicarse como simples errores.
 
Se trata, cada vez más claramente, de una estrategia política basada en la distorsión sistemática de la realidad. Organizaciones especializadas en verificación de datos, como Chequeado, desmintieron en reiteradas oportunidades afirmaciones centrales del discurso presidencial. Uno de los ejemplos más notorios fue la declaración en la que Milei aseguró haber sacado a diez millones de argentinos de la pobreza.
 
El número, ampliamente difundido por el oficialismo, resultó ser metodológicamente incorrecto, engañoso y sin respaldo estadístico sólido. Si bien algunos indicadores mostraron leves mejoras, la magnitud del cambio real está muy lejos del relato triunfalista que el prescindente intenta instalar. Algo similar ocurrió con su afirmación de haber eliminado los piquetes en todo el país. Lejos de desaparecer, los cortes de calles continuaron registrándose, aunque con menor visibilidad y mayor intervención de las fuerzas de seguridad.
 
La reducción de protestas no equivale a su erradicación, pero Milei optó por presentar una victoria absoluta que los datos desmienten. La manipulación también alcanza el terreno histórico. En reiteradas ocasiones, el mandatario afirmó que la Argentina fue uno de los 3 países más ricos del mundo, una afirmación que no resiste el menor análisis serio de los registros económicos internacionales.
 
Esta construcción mítica, repetida hasta el cansancio, busca reforzar la narrativa del "paraíso perdido" arruinado por la política tradicional, aun cuando carece de sustento empírico. El uso irresponsable de información falsa no se limita a discursos oficiales. En redes sociales, Milei llegó a difundir encuestas inexistentes, atribuidas falsamente a la Fundación FOPEA, con el objetivo de desacreditar al periodismo.
 
La propia organización salió a desmentir públicamente la información, dejando al descubierto una práctica preocupante: la utilización deliberada de datos falsos para atacar a la prensa crítica. Este comportamiento no es aislado. Forma parte de una lógica de comunicación basada en la confrontación permanente, la exageración de logros, la victimización y la construcción de enemigos internos.
 
La distorsión de cifras y hechos se convierte así en una herramienta política para sostener un relato épico que muchas veces choca contra la realidad cotidiana de millones de argentinos. Mientras la inflación continúa afectando el poder adquisitivo, la recesión golpea al consumo y el ajuste impacta con fuerza en jubilados, trabajadores y sectores medios, el discurso presidencial insiste en mostrar una Argentina idealizada que pocos logran reconocer en su vida diaria.
 
En este contexto, la manipulación informativa no solo erosiona la credibilidad del Gobierno, sino que también debilita el debate democrático y el derecho ciudadano a estar informado con veracidad. Gobernar a base de datos falsos puede rendir frutos comunicacionales de corto plazo, pero tiene costos profundos. Cuando la mentira se convierte en política de Estado, la confianza pública se deteriora, la institucionalidad se debilita y el vínculo entre gobernantes y sociedad se vuelve cada vez más frágil. En definitiva, más que errores ocasionales, las distorsiones discursivas de Milei parecen responder a una estrategia clara: imponer un relato antes que explicar la realidad. Una apuesta peligrosa que, tarde o temprano, termina chocando contra los hechos.
 
La Opinión Popular
 

31-01-2026 / 09:01
Décadas de globalización con la lógica del mercado se desplomaron sobre los argentinos con Javier Milei gritando el Rock del Gato mientras cinco provincias se incendiaban fuera de control y la mayoría de los gobernadores se sometían a ser extorsionados para aprobar la reforma laboral.
 
Décadas de erosión de la democracia y el medio ambiente cayeron sobre los argentinos con el florecimiento del libertarismo autoritario, que es como decir silencio atronador o fuego helado. Las dos cosas no van juntas. El resultado es libertad para pocos y autoritarismo para los demás.
 
Rocca, Magnetto y Galperín fueron algunos de los creadores del Golem esquizofrénico. Lo construyeron para que los proteja, financiaron sus campañas, le dieron letra con leyes para proteger sus intereses y publicaron loas en los medios que controlan. Pero en este momento parte de sus intereses entraron en colisión con el rumbo aperturista total del gobierno y sus alianzas.
 
Las elecciones de medio término en una sociedad que perdió el sentido, fragmentada, extenuada por la inflación y la pandemia, le dieron un impulso que se multiplicó con el respaldo de la Casa Blanca.
 
Ese paralelismo crispado de un imperio en decadencia encontró un aliado incondicional en la subordinación total de Milei. No hay término medio en las Casas Blanca y Rosada. Una decisión absoluta de dominio se complementó con una decisión absoluta de sumisión.
 
Con la apertura que impulsaron los grandes empresarios, y que implementó este Gobierno, entró una avalancha de productos chinos. El capital concentrado creyó que tenía espalda para sobrevivir al exterminio de sus competidores de la pequeña y mediana industria y comercio y que podría deglutir esos espacios que quedaban libres.
 
Pero el ímpetu del comercio chino, ultra tecnológico, con cadenas de suministro ultra coordinadas y eficientes, se llevó puestos hasta los tubos de Techint y metió en problemas a la gran aplicación comercial de Marcos Galperín, el hombre más rico del país.
 
Galperín reside en Uruguay para no pagar impuestos en Argentina, donde creció su empresa, Mercado Libre. Impulsó con entusiasmo el discurso libertario contra los subsidios estatales y contra la regulación de los mercados.
 
Desde la pandemia, el campeón antisubsidios recibió subsidios por 370 millones de dólares. Y ahora, el también campeón de la apertura de las importaciones, le exigió al gobierno que regule a Temu, la aplicación de comercio china que le arrebató una porción de la torta.
 
Paolo Rocca, que colocó a su ex empleado Horacio Marín como CEO de YPF, recurrió a la Justicia por la licitación de tubos para un gasoducto que perdió ante una firma india que fabrica tubos con acero chino. Galperín hizo lo mismo con Temu. Y Magnetto afronta problemas parecidos con la compra de Telefónica por el Grupo Clarín.
 
Son contradicciones fuertes en el capital hegemónico, que el gobierno sobrelleva con enormes ofrendas, como la reforma laboral. El triunfalismo que invadió a la Casa Rosada por el resultado electoral se enfocó en su primera cosecha. La ley de trabajo propuesta incluyó un artículo sobre el impuesto a las ganancias que saca coparticipación a las provincias.
 
El Gobierno mandó a Diego Santilli a discutir con los gobernadores, pero le advirtió que no hará ninguna concesión. Y Santilli les prometió que los premios llegarían después de la aprobación en el Congreso. 
 

30-01-2026 / 09:01
Se ve que Javier "Nerón" Milei suelta la mosca solamente a las piñas: fondos tardíos para el sur que ya se chamuscó como chorizo en la parrilla. Con incendios forestales activos en distintas zonas de la Patagonia y tras reiterados reclamos de gobernadores y dirigentes opositores, el irresponsable Milei, que al igual que el emperador Nerón se dedicó a cantar mientras se incendiaba su país, finalmente destrabó fondos para el sistema de Bomberos Voluntarios y confirmó que declarará la Emergencia Ígnea mediante un DNU. 50 días y 230 mil hectáreas quemadas después.
 
Desde los primeros días de enero la Patagonia arde por los incendios forestales; después de que el fuego arrasara -hasta ahora- más de 230 mil hectáreas; después de la pérdida irrecuperable en parques nacionales, que son patrimonio de la humanidad, y con la población en serio riesgo de perder lo poco que les queda, Milei evaluó hacer algo. La decisión llega luego de semanas marcadas por cuestionamientos sobre la ausencia total en la respuesta estatal nacional frente a una crisis ambiental que ya afectó miles de hectáreas, provocó evacuaciones y generó pérdidas materiales y económicas en distintas localidades del sur argentino.
 
La medida quedó formalizada a través de la resolución 91/2026 publicada en el Boletín Oficial y firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, que autoriza un desembolso de 100.810.319.998 pesos destinados a organizaciones de bomberos voluntarios en todo el país. A ello se suman transferencias por 7.754.639.995 pesos para entidades provinciales de segundo grado y un monto equivalente para programas de capacitación y fortalecimiento operativo.
 
Los recursos estarán dirigidos a la compra de equipamiento, vehículos, herramientas, vestimenta ignífuga, insumos técnicos y materiales necesarios para enfrentar incendios forestales, una demanda histórica de los cuarteles voluntarios que, en muchos casos, operan con equipamiento limitado y dependen de aportes locales para sostener su funcionamiento cotidiano.
 
En paralelo, el Gobierno libertario confirmó que declarará la Emergencia Ígnea a través de un DNU, evitando así el paso por el Congreso. El argumento oficial sostiene que se trata de un mecanismo para acelerar la asistencia y evitar demoras administrativas, aunque desde distintos sectores políticos remarcaron que la declaración fue exigida por los gobernadores patagónicos días atrás y que el Ejecutivo resistía avanzar en esa dirección hasta que el costo político se volvió evidente e insostenible.
 
La tensión se profundizó cuando mandatarios provinciales del sur reclamaron públicamente una ley específica contra incendios mientras el anarco capitalista participaba de actividades de fiesta y joda en Mar del Plata, situación que fue interpretada por la oposición como una señal de desconexión total frente a la emergencia. Recién después de esa presión se anunció el plan denominado oficialmente "histórica lucha contra el fuego", que incluye la ampliación presupuestaria y la activación de herramientas administrativas para coordinar recursos federales. Esos recursos, sin embargo, no son suficientes y llegan tarde. El daño causado, según argumentan distintas agrupaciones ambientales y los propios pobladores, ya es irreparable.
 
El episodio vuelve a abrir el debate sobre la capacidad de reacción de Milei frente a emergencias ambientales y el rol del Estado en la prevención y combate de incendios forestales, especialmente en regiones donde cada temporada seca incrementa el riesgo de desastres. Para los bomberos y brigadistas, el financiamiento llega en un momento crítico y permitirá mejorar condiciones operativas, aunque queda la discusión política sobre por qué la respuesta oficial demoró tanto mientras el fuego avanzaba.
 
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