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“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
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Nacionales - 10-10-2020 / 09:10
LAS DOS CARAS DE LA TORMENTA

El macrismo en campaña electoral violenta, el Gobierno enfrentado a la herencia económica y la pandemia

El macrismo en campaña electoral violenta, el Gobierno enfrentado a la herencia económica y la pandemia
Aunque los grandes medios porteños se concentran en los choques judiciales, la sociedad volcó su interés en la economía arruinada por el macrismo y el coronavirus. Convencido de la importancia de la unidad del oficialismo, Alberto Fernández se ocupó de llamar a varios protagonistas del Frente de Todos para calmar tensiones.
Aunque los medios se concentran en los choques judiciales, la sociedad volcó su interés en la economía estragada por el macrismo y el coronavirus. Convencido de la importancia de la unidad del oficialismo, Alberto Fernández se ocupó de llamar a varios protagonistas del Frente de Todos para calmar tensiones.
 
"La idea es ganar el Congreso en 2012 para sacarle la mayoría al Kirchnerismo en senadores y en diputados y que no utilicen el Congreso como una escribanía y no puedan reformar la Constitución para perpetuarse". "Jueces de la CSJN, ¡garanticen la independencia del Poder Judicial!, solo así seremos libres. Son ustedes nuestra última garantía de vivir en democracia republicana".
 
Son textos que el macrismo está haciendo circular profusamente por las redes y que dan una idea del nivel de locura, antagonismo y violencia hacia sus adversarios políticos. Al mismo tiempo aparecen las elecciones legislativas de medio término, lo que indica que están en campaña.
 
Esos textos forman parte del clima previo al enésimo acto en pandemia que la oposición realizará el lunes. Los temas judiciales fueron fogoneados por el macrismo que ve amenazada su influencia en el Poder Judicial. Pero el interés más fuerte en este plano está acotado a su núcleo duro, porque la mayoría de la sociedad está más inquieta por la situación económica, una preocupación que sobrepasó incluso a los temores por la pandemia.
 
La epidemia se ha prolongado mucho más de lo que se creía, lo cual sorprendió a todo el planeta y tuvo como efecto agravar los problemas en las economías. En la Argentina ese proceso se multiplicó por el legado ruinoso de la gestión de Mauricio Macri
 

 
Los pagos de la deuda privada en dólares sacudieron el mercado cambiario y bombardearon las reservas. Al mismo tiempo, las medidas paliativas del gobierno son sostenibles en un tiempo limitado. En las barriadas populares cada vez se les hace más difícil a los movimientos sociales mantener los comedores.
 
Mientras la oposición se lanzó a la carrera electoral, el gobierno enfrenta la madre de las tormentas, entre la pandemia y la situación económica. Lo más probable es que muchos de los comercios y talleres que empiezan a cerrar ahora, no puedan reabrir en el mediano plazo. Para reactivar la producción y el consumo, el gobierno tendrá que calmar las aguas e inyectar grandes sumas.
 
Las encuestas muestran que a pesar de la violenta ofensiva de la oposición, de la crisis y de la pandemia, Alberto Fernández mantiene la preferencia de la mayoría. La encuesta de Opina Argentina, dice que si se votara mañana, la fórmula del Frente de Todos, obtendría 42 puntos y la de Juntos por el Cambio, 31. Pero tercero estaría el partido de Espert, con 9 puntos, con lo cual el resultado no es tan claro.
 
Faltan tres años para una elección presidencial por lo que estas encuestas sólo sirven para una fotografía del momento. Los sondeos que realizaron consultoras más afines a la oposición le dieron 41 por ciento de imagen positiva al presidente que, en tendencia de voto sería menor.
 
Pero el debate central en los medios macristas más ultras y los menos ultras, hace pasar la cuestión por la temática de la Justicia. En general dicen que la "ofensiva" judicial está impulsada por Cristina Kirchner. Y que al mismo tiempo esta ofensiva del "cristinismo" fue la causa principal en la caída de la imagen presidencial.
 
Todas las encuestas coinciden en que el tema central de preocupación casi excluyente de la mayoría es la situación económica y el desempleo, con lo cual la cuestión judicial apenas movió el amperímetro.
 
El jueves, en la Asociación de Cámaras Americanas de Comercio de América Latina y el Caribe, Alberto Fernández recordó que cuando asumió "el país estaba en terapia intensiva" y que "luego le cayó el coronavirus" con el consecuente impacto en la economía.
 
Son metáforas para representar una situación grave, más aún que cuando asumió Néstor Kirchner, y reflejan una situación muy delicada con alto impacto social, de la que el país demorará en recuperarse.
 
Mientras sus adversarios están en plena campaña electoral, el gobierno está enfocado en la lucha contra la pandemia que se ha extendido a las provincias y en una reactivación de la economía para la que necesita terminar una negociación que ya tiene más o menos encaminada con el Fondo Monetario Internacional.
 
Gracias a las medidas iniciales contra la pandemia, Argentina aún tiene un índice de letalidad más bajo en relación con otros países en el planeta y más en la región. Pero el gobierno necesita reactivar la economía cuando los índices de contagio se mantienen muy altos al igual que la cantidad de muertos.
 
La negociación con el Fondo y la reactivación se dan en ese marco embrollado. Al que se le sumó la votación sobre Venezuela en la ONU cuando no quería interferencias con el FMI porque necesita un resultado que no implique ajuste ni reforma laboral y plazos que le den oxígeno.
 
Aunque el argumento han sido los derechos humanos, se trató de un voto político porque, varios de los que votaron contra Venezuela, empezando por los gobiernos de Estados Unidos, Colombia, Chile y Brasil, entre otros, deberían recibir ese apercibimiento.
 
El voto argentino no definió el resultado y se trató de una sola votación. Pero la decisión pragmática resultó injusta para un país que está siendo bloqueado por una potencia cuyo objetivo es recuperar el control sobre el petróleo venezolano, de mejor calidad y más barato que el shale y el saudita.
 
El momento más importante para Venezuela este año no será esa votación en la ONU sino las elecciones legislativas del 6 de diciembre. Washington rechaza las elecciones porque supone con razón que Nicolás Maduro tiene más posibilidades de ganar y arrebatarle a la oposición la presidencia de la Asamblea. El gobierno argentino, en cambio, respalda la realización de las elecciones y fue invitado como observador.
 
El debate sobre Venezuela tiene otro contexto en Argentina que en el plano internacional. Si el gobierno llega a elecciones de medio término sin un rebote de la economía, el panorama que se presenta es sombrío.
 
Una mayoría de la oposición en el Congreso abriría las puertas a un escenario en el que no se puede descartar el de la consigna "todo el poder a la Corte" que se ha escuchado en analistas del macrismo y en algunas de las marchas opositoras. El discurso salvaje de la oposición, justifica esta previsión que en otro contexto se podría considerar alarmista.
 
Para el gobierno, la otra pata de la reactivación es un Pacto Social que acuerde precios y salarios, hacia el que ya avanzó en reuniones con la CGT, la CTA y CTEP, junto con representantes de las centrales empresarias de la pequeña y mediana empresa, pero también varios de los grandes. La heterogeneidad de los participantes levantó polémica en las propias filas del oficialismo.
 
La crítica involucró al acto masivo y virtual que se prepara para el 17 de octubre. La seguidilla de pequeños actos de la oposición fue amplificada por las corporaciones mediáticas para dar la imagen de un repudio extendido contra el gobierno. El Frente de Todos necesita visibilizar el respaldo con que cuenta sin transgredir las precauciones sanitarias por la pandemia. El acto está en plena fase de organización y ya están circulando en las redes los enganches virtuales para participar.
 
En una situación de extrema complejidad, las respuestas necesariamente están fuera de lo tradicional, lo que genera turbulencias en el frente interno del oficialismo. Varios de los focos de cuestionamiento recibieron llamados personales de Alberto Fernández para explicar problemas y calmar ánimos.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

24-03-2026 / 12:03
El 24 de marzo de 1976 una sublevación cívico-militar derrocó a la presidenta constitucional, María Estela Martínez, instalando una dictadura de tipo permanente autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", gobernada por una Junta Militar integrada por tres jerarcas militares, uno por cada fuerza. La junta designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla.
 
El gobierno militar suprimió los derechos civiles de los ciudadanos y las libertades públicas, anuló las garantías constitucionales, suspendió la actividad política, vedó los derechos de los trabajadores, intervino los sindicatos y la CGT, prohibió las huelgas, disolvió el Congreso y los partidos políticos, y destituyó la Corte Suprema de Justicia.

 
La dictadura impuso el terrorismo de Estado como método sistemático, un régimen de represión ilegal, violencia indiscriminada, persecuciones, tortura sistematizada y desaparición forzada de personas, en el que se violaron masivamente los derechos humanos y se produjeron, en un verdadero genocidio, decenas de miles de desaparecidos.

 
Pero la dictadura no se instaló sólo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los núcleos más concentrados de la economía, quienes se apropiaron además de buena parte de los negocios públicos. Durante el proceso militar, por ejemplo, el grupo Macri pasó de tener 7 a 47 empresas, mostrando que el golpe no fue solo accionar de fuerzas represivas. Y los empresarios que mandaban en 1976, siguen mandando.

 
Para imponer un régimen alejado de los intereses nacionales y populares, el golpe militar fue ejecutado en contra del Pueblo y del peronismo en su conjunto, institucional, política e individualmente. Pensado en función del molde agro exportador de fines del siglo XIX que, dados los cambios internacionales, derivó en el programa pro financiero y desindustrializador, el modelo neoliberal. Hoy Javier Milei y Victoria Villaruel expresan muchos de esos ideales de Videla y Martínez de Hoz, pero también de los grandes empresarios, eternos dueños del país.

 
El Terrorismo de Estado produjo miles de desaparecidos. Hubo 30.000 luchadores sociales barridos por la represión, de todos los sectores políticos populares y revolucionarios. La inmensa mayoría de las víctimas fueron jóvenes, la inmensa mayoría fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayoría fueron peronistas.


El Proceso puso fin al "Estado de Bienestar" fundado por Juan Perón y al Proyecto Nacional y Popular concebido por el justicialismo desde la década del 40, dejando en lamentable estado la convivencia democrática, la economía, la sociedad y las instituciones, abriendo profundas grietas que recién después de más de cuatro décadas empiezan a ser curadas.


A 50 años de aquel infausto 24 de marzo, en el contexto de un gobierno anarco capitalista que niega, justifica o exalta los crímenes cometidos por las fuerzas represivas, convocamos a mantener viva la memoria del Pueblo en apoyo a la continuidad de la búsqueda de memoria, verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos y en defensa de los Derechos Constitucionales, los Derechos Humanos y las Libertades individuales de ayer, de hoy y de siempre.


Carlos Morales para La Opinión Popular 

23-03-2026 / 10:03
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