Su testimonio fortalecía y alentaba a apostar por la vida, la solidaridad, el compromiso con los que sufren.

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Sociedad e Interés General - 06-10-2020 / 18:10
EL 07 DE OCTUBRE DE 1930 NACE MUGICA

El sacerdote Carlos Mugica, un verdadero profeta urbano del siglo XX

El sacerdote Carlos Mugica, un verdadero profeta urbano del siglo XX
Carlos Mugica fue un cura vinculado al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM) y a las luchas populares de la Argentina de las décadas de 1960 y 70. La mayor parte de su labor tomó lugar en la Villa 31, que lleva su nombre. Fue el fundador de la parroquia Cristo Obrero. Mugica fue un ejemplo de coherencia entre las ideas y la acción, y de fortaleza en una fe para la que trabajaba tenazmente.
 
El 07 de Octubre de 1930 en el seno de una muy acomodada familia, en la ciudad de Buenos Aires, nació el tercero de los siete hijos del matrimonio formado por Adolfo Mugica (ex-diputado conservador del período 1938-42, y ex-ministro de Relaciones exteriores del presidente Arturo Frondizi en 1961) y Carmen Echagüe, hija de terratenientes adinerados de Buenos Aires. 

Carlos Francisco Sergio Mugica Echagüe (el sacerdote Carlos Mugica) fue Profesor de teología en las facultades de Economía, Ciencias Políticas y Derecho de la Universidad del Salvador y capellán de la parroquia San Francisco Solano, en Villa Luro. Era un cura vinculado al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM) y a las luchas populares de la Argentina de las décadas de 1960 y 1970. La mayor parte de su labor comunitaria tomó lugar en la Villa 31, que extraoficialmente lleva su nombre. Fue el fundador de la parroquia Cristo Obrero.

Símbolo de una generación, y primer mártir del MSTM, 'una imagen transparente, una suerte de provocador de conciencias, que en nombre del Evangelio no dudaba en enfrentar a los poderosos desde la perspectiva de los pobres'. Su testimonio fortalecía y alentaba a apostar por la vida, la solidaridad, el compromiso con los que sufren.

De la redacción de La Opinión Popular



El sacerdote Carlos Mugica, un verdadero profeta urbano del siglo XX

Carlos Francisco Sergio Mugica Echagüe nació en Buenos Aires el 7 de octubre de 1930. Fue hijo de Adolfo Mugica -fundador del Partido Conservador por el cual fue diputado durante el período 1938-1942 y Ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno de Arturo Frondizi en 1961- y de Carmen Echagüe -hija de terratenientes adinerados de Buenos Aires- era uno de los siete hijos que tuvo el matrimonio.

En 1954 comenzó a trabajar fervientemente en la asistencia de familias empobrecidas desde la parroquia de Santa Rosa de Lima, en la ciudad de Buenos Aires, sintiéndose progresivamente cercano al movimiento político denominado peronismo y algunas ideas de Ernesto Che Guevara y de Mao Tse Tung.


Militancia

Además de su tarea pastoral en la entonces llamada Villa del Puerto que entonces ocupaba los terrenos linderos al ferrocarril que rodeaban el edifico de depósito del Correo, en la década del 60 Mugica era asesor espiritual de la Juventud Estudiantil Católica del Colegio Nacional de Buenos Aires y de la Juventud Universitaria Católica de la Facultad de Medicina.

En 1964 la JEC del Buenos Aires tomó fuerza con el ingreso de Carlos Gustavo Ramus, que llegó a ser su Presidente, incorporando a Mario Eduardo Firmenich entre otros.

Años más tarde, bajo la dirección de Fernando Abal Medina, éstos fundarían la célula primigenia de la organización armada Montoneros. Estos, a su vez, integraron a compañeros de la que luego sería promoción 1967, el "Tala" Ventura y Miguel Talento, que ya en la Universidad conducirían la Juventud Universitaria Peronista, rama universitaria de la Tendencia Revolucionaria de la Juventud Peronista, y la conducción de Montoneros.

Mugica formó a esos jóvenes en la cosmovisión de Pierre Teilhard de Chardin y en la doctrina del compromiso con el mundo de Emmanuel Mounier, Yves Congar y Michel Quoist, teólogos de cabecera de las nuevas generaciones.

Fiel a su concepción evangélica, Mugica jamás apoyó la lucha armada y siempre sostuvo arduas discusiones sobre ese punto con los jóvenes que orientaba. A diferencia de otros sacerdotes tercermundistas que dejaron la sotana por aquellos años y esbozaron una justificación teológica de la violencia revolucionaria pretendiendo asimilarla a un fenómeno natural e inevitable, Mugica quedó como una de las pocas voces que no se sumaron al coro de la guerrilla, entre ellos, el padre Carbone, asesor nacional de la JEC.

Prácticamente solo y consecuente con su militancia no violenta, Mugica acompañó a la gente de la villa del puerto en su éxodo a los complejos habitacionales que les cedieron para continuar con su tarea.


Su asesinato

Debido a su "opción por los pobres" concretada en una activa militancia social y por su independencia política recibió críticas de todos los sectores y varias amenazas de muerte y diversos ataques e intentos de matarlo.

El 11 de mayo de 1974 fue emboscado cuando se disponía a subir a su automóvil Renault 4 azul estacionado en la puerta de la iglesia de San Francisco Solano de la calle Zelada 4771 en el barrio porteño de Villa Luro donde acababa de celebrar misa.

Según algunas versiones de testigos, se le acercó un individuo con bigotes, quien se cree que era Rodolfo Eduardo Almirón, cabecilla de la Alianza Anticomunista Argentina (La Triple A), baleándolo con varios disparos con una ametralladora Ingram M-10 que le afectaron seriamente el abdomen y el tórax, falleciendo a los pocos minutos al ser trasladado a un hospital cercano. Ya moribundo, las últimas palabras que se le escucharon decir fueron: "¡Ahora más que nunca tenemos que estar junto al pueblo!".

Fue un ejemplo de coherencia entre las ideas y la acción, y de fortaleza en una fe que trabajaba constantemente instando a quienes le rodeaban a no claudicar e insistir en la oración y la entrega a Dios. Actualmente la tumba del Padre Mugica se encuentra en la capilla Cristo Obrero de la Villa 31 de Retiro.

De la redacción de La Opinión Popular

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El sacerdote Carlos Mugica, un verdadero profeta urbano del siglo XX
Carlos Mugica junto al entonces Presidente Juan D. Perón.
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Carlos Mugica, un cura del pueblo, asesinado por las AAA.
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La derrota de Malvinas, en junio de 1982, marcó el comienzo del fin de la dictadura militar, iniciada el 24 de marzo de 1976. Las fuerzas políticas y sindicales que habían comenzado a salir del letargo antes de Malvinas se lanzaron decididamente a la calle, con un reclamo de libertad y justicia.
 
Una vez abierto el proceso de transición a la democracia bajo la presidencia de facto del general Reynaldo Bignone, el radical Raúl Alfonsín era uno de los dos principales candidatos presidenciales, mientras que el otro era el peronista Ítalo Lúder por el Partido Justicialista (PJ). Existía entonces una generalizada impresión de que el peronismo sería un claro ganador, incluso entre los propios dirigentes radicales.
 
Pero, la campaña electoral de Alfonsín se caracterizó por renovar los canales de la comunicación política en Argentina. Ocho meses antes de la elección, Alfonsín contrató al publicista David Ratto para dirigir su campaña. La campaña de Alfonsín buscó sobre todo transmitir una imagen de paz, evitando cuidadosamente todo conflicto, gestos de violencia en los actos o discursos agresivos.
 
En cambio, el cierre de campaña del PJ se destacó por la quema de un ataúd con las siglas de la UCR, que vino a ahondar aun más la repercusión negativa que tuvo la denuncia de un pacto entre la cúpula de las fuerzas armadas y la dirigencia sindical para no juzgar los crímenes cometidos por estos.
 
Las elecciones se realizaron el 30 de octubre de 1983 y, para sorpresa general, Alfonsín triunfó obteniendo el 51,7% de los votos frente al 40,1% del peronismo. Asumió en el cargo el 10 de diciembre. Después de más de siete años de dictadura, la más dura y violenta que vivió el país, todos los argentinos habían ganado, y se inició el ciclo democrático más largo de nuestra historia.
 
Por Blas García



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