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El clima en Paraná
“No logramos lograr ese logro”. Mauricio Macri
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Nacionales - 26-09-2020 / 08:09
LÍMITES DEMOCRÁTICOS Y AÑO ELECTORAL

Las marchas piruchas de la oposición son piantavotos

Las marchas piruchas de la oposición son piantavotos
En contra de lo que opinan kirchneristas y macristas, las marchas anticuarentena son piantavotos. El ciudadano entre conservador y moderado, que oscila con su voto, rechaza el negacionismo de la enfermedad mezclado con el odio político. El riesgo para la oposición es fabricar una burbuja con la avalancha de columnistas indignados y creer que es un clima extendido.
La repetición de marchas de Juntos por el Cambio, como la del miércoles en Tribunales, con el cardumen estrafalario y agresivo que convocan, se ha vuelto cada vez menos influyente. La sociedad se acostumbró a esos discursos exaltados y fuera de caja y los colocó en el estante de la rutina.
 
Cuando el abuso ya produjo acostumbramiento, el peligro es creer que esas performances del grotesco equivalen a ganar la calle en un sentido político. En particular, el riesgo para la oposición es fabricar una burbuja con la avalancha de columnistas indignados y creer que es un clima extendido. Por otro lado, la sobredosis de marchas y periodistas inflamados muestra el lanzamiento de la oposición al año electoral.
 
"La estrepitosa caída de la imagen presidencial", fue el título de una columna en La Nación esta semana. Dice que el fenómeno se relaciona con la confirmación del poder de Cristina en el gobierno (que no demuestra) y despliegan una encuesta de Synopsis que marca 41 por ciento de imagen positiva para Alberto Fernández. La semana pasada distribuyeron otra de Management & Fit que daba la misma cifra.
 
La frase de Patricia Bullrich donde les dice a sus correligionarios que la sociedad ya los visualiza como el reemplazo del actual gobierno forma parte de esta estrategia que busca disipar el derrotismo que se extendió en las filas de Juntos por el Cambio, donde muchos decían que se iban del país. La idea de irse después de la derrota fue una expresión de despecho y derrotismo como la del novio abandonado en plena boda.
 
La derecha intenta capitalizar un clima raro en la sociedad que está más relacionado con la pandemia que con las marchas piruchas de los anticuarentena. 
 

 
Después de haber acompañado en forma masiva las decisiones del gobierno resulta evidente el agotamiento por una larga cuarentena que prácticamente ya no se respeta. No es una cuestión de razonamiento. Es el cansancio por un lado y al mismo tiempo el miedo a contagiarse. Es la mezcla que se produce en la calle. A los que se suman los que tienen la necesidad de trabajar.
 
Al principio de la cuarentena, transgredirla era una cuestión ideológica. Ahora es más por cansancio. Muchos de los que salen a la calle, en su fuero interno piensan que no tendrían que hacerlo. En esas escenas de bares con parroquianos sin barbijos ni distanciamiento social se reproducen comportamientos por imitación más que por convicción.
 
Son mundos opuestos y esquizos: el de estas actitudes sociales, el de las marchas de los anticuarentena, el de la población de riesgo que mantiene las precauciones contra el contagio y el mundo de los trabajadores de la salud desquiciado por el nivel de contagio y muerte. Son universos diferentes, que tienen poco contacto entre sí pero que se contraponen en muchos aspectos.
 
En contra de lo que opinan kirchneristas y macristas, las marchas anticuarentena son piantavotos. El ciudadano entre conservador y moderado, que oscila con su voto, rechaza el negacionismo de la enfermedad mezclado con el odio político.
 
Pero ese escenario de mundos tan separados y opuestos da una resultante mayoritaria de confusión y temor, ya sea por la enfermedad, como por la situación laboral y económica. No es un panorama cómodo para el gobierno, cuando las cifras de contagios y muerte se han disparado en todo el país.
 
Cada uno de esos mundos tiene su reclamo. Resulta enervante escuchar a algún dirigente de la oposición decir estupideces como "recuperar la libertad" cuando se refieren a la cuarentena. Pero hay allí un reclamo.
 
Otros que reclaman trabajar o recuperar una rutina con sus seres queridos. Y el mundo de la salud, el de los enfermos y el de la población de riesgo, a su vez exige lo contrario. Si se satisface uno, se perjudica al otro, cualquiera sea la elección.
 
La contradicción estimula una decisión perversa a favor de la inercia de la mayoría hacia el levantamiento de las precauciones, como de alguna manera hace el gobierno de CABA.
 
Esta decisión tiene un núcleo de crueldad que lleva implícito el consejo que le dio Mauricio Macri al presidente Alberto Fernández: "que se mueran los que tengan que morirse": mayores de 60 años, o menores de esa edad con diabetes, obesidad, cardíacos, asmáticos, inmunodeprimidos o con otras enfermedades, trabajadores de la salud e incluso algunos jóvenes y niños que han sido víctimas de la pandemia.
 
Hay una tensión muy fuerte entre el instinto social y el de sobrevivencia, necesidades primarias, que van más allá de la conciencia individual. Y no existe una respuesta contundente como fue la cuarentena al principio de la peste.
 
En ese panorama de riesgo y confusión, al gobierno sólo le queda una actitud muy contenedora que proteja y resguarde al máximo a los trabajadores de la salud, que mantenga la cuarentena de la población de riesgo y que permita que la población que sale de la cuarentena para socializar o trabajar, mantenga las medidas de precaución y no las abandone por imitación o comodidad.
 
La sociedad está más enfocada en esa problemática que en los incidentes de la política. Esta semana se produjo el hallazgo de más evidencias sobre la red de espionaje usada en forma sistemática durante la gestión de Mauricio Macri. Fue una herramienta antidemocrática de su gobierno que llegó a vigilar a los familiares de las víctimas del hundimiento del ARA San Juan.
 
En vez de abrazar y dar consuelo, el gobierno mandaba espiar a los familiares de las víctimas del submarino que se hundió en el cumplimiento de una misión ordenada por ese mismo gobierno. Además de antidemocrática, tiene ribetes perversos y paranoicos.
 
Los familiares vigilados confirmaron que tenían esa sospecha. Macri nunca se reunió oficialmente con ellos, pero los hacía vigilar como si se tratara de enemigos de la patria. El espionaje es una herramienta de gobierno sólo en las dictaduras.
 
No es una denuncia que inicia una causa. Es la confirmación de un hecho. Lo que se difundió no fueron las denuncias, sino las evidencias. Esos familiares fueron espiados.
 
Desde la recuperación de la democracia no existen antecedentes tan categóricos de un gobierno que haya utilizado esta herramienta ilegal en forma sistemática y permanente como durante el gobierno de Macri. No es un problema del actual oficialismo, también lo es de la oposición macrista. Hay legislación que viene de los gobiernos de Raúl Alfonsín y de Cristina Kirchner que prohíben esta práctica propia de las dictaduras.
 
El espionaje a los familiares de las víctimas del ARA San Juan es una acción tan canallesca como en su momento lo fue con los familiares de las víctimas de la AMIA, en la que también estuvo involucrado Mauricio Macri. Juntos por el Cambio ha preferido mirar para otro lado. Si no son capaces de repudiar esta metodología, la sociedad puede esperar que la repitan si vuelven a ganar las elecciones.
 
Se crea así una democracia desigual donde un sector puede designar jueces por decreto y el otro ni siquiera lo puede hacer por la vía institucional y donde el mismo sector espía a mansalva a la oposición y hasta a sus disidentes, y el otro le saca a los espías los gastos reservados.
 
Las conductas políticas de Juntos por el Cambio se alejan cada vez más de la convivencia democrática. Demonizaron al adversario y lo presentaron como delincuente para promover un discurso de odio hacia los que no piensan como ellos. De esa manera justifican una línea de actitudes antidemocráticas, como la designación irregular de jueces adictos o un esquema de espionaje sistemático sobre la sociedad.
 
Si no están dispuestos a convivir en forma democrática y eliminan esas prácticas, esa estrategia solamente puede desembocar en violencia o en situaciones golpistas.
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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19-10-2020 / 10:10
18-10-2020 / 09:10
Fue como si se abrieran las compuertas del enorme dique de la epidemia. Decenas de miles de personas, cientos de miles que inundaron en camiones, colectivos, a pie y en automóviles, en utilitarios y chatas en larguísimas caravanas que circularon por las ciudades del país en una nueva edición del 17 de octubre.
 
Una fecha que se reinventa para resurgir a través del tiempo en la voz del pueblo, enorme gesta en la que el viejo grito de "¡Viva Perón!" atravesó 75 años de historia, se resignificó y resonó en los oídos de todo el país, de oficialistas y opositores. El mensaje de respaldo masivo al gobierno y de advertencia a las ilusiones destituyentes fue alto y claro.
 
Si la derecha creyó en algún momento el relato de crisis y desastre del gobierno que fue tejiendo en los últimos meses, ayer se dio un portazo en la nariz. La ciudad de Buenos Aires, el Conurbano y otras ciudades del país fueron el escenario de un enorme espectáculo de ejercicio democrático de las mayorías que votaron a este gobierno.
 
El Presidente que habló en la CGT no era el mismo que el del viernes. Habló impulsado por la inmensa marea que desbordó la ciudad de Buenos Aires y las principales ciudades del país para respaldarlo en medio de la epidemia, en medio de una fuerte ofensiva de los medios opositores, en medio de una campaña de la oposición de derecha, y tras una seguidilla de pequeños actos para esmerilar su gobierno.
 
El contraste con los actos que hizo la derecha desde el comienzo de la pandemia no sólo se puso en evidencia en las cantidades. Mientras el tono en las declaraciones de los manifestantes de Juntos por el Cambio fue de un antiperonismo acérrimo, violento. En las caravanas peronistas no predominaban los gritos contra sus adversarios políticos, sino los de respaldo a Cristina y al presidente Alberto.
 

18-10-2020 / 09:10
Alberto Fernández y el ministro de Economía Martín Guzmán expusieron en el Coloquio de IDEA emitiendo una señal de diálogo y tolerancia. Le contestaron con soberbia, en el límite mismo de faltarles el respeto. Una patota de CEOs macristas corrobora cuán difícil es articular o hasta conversar con el establishment. Y siembra dudas acerca de la conveniencia de ir al pie, a sus cónclaves.
 
La dirigencia sindical le dio una idea a Fernández: el acto de ayer. Resultó muy bien. Las conducciones gremiales aportaron a la movilización. La coalición de gobierno no se cuartea en una coyuntura espantosa. Sentido común, desde ya. La unidad fue clave para volver, es esencial para sostenerse.
 
Sería presuntuoso y prematuro formular un balance de un hecho colectivo tan extraño y sin precedentes como este 17 de octubre. La mezcla de virtualidad y cuerpos dificulta cualquier síntesis. A primera vista, fortaleció al oficialismo en un trance difícil. Siempre suma reencontrarse, auto celebrarse.
 
Las competencias políticas a veces se asemejan a las futboleras. Habrá macristas felices porque a los peronistas se les aguó parte de la fiesta. Un masivo ciberataque derribó los servidores de 75octubres.ar, mientras cientos de miles de compañeros intentaban ingresar para participar del acto por el Día de la Lealtad. Hasta entonces, 7 millones habían visitado el sitio.
 
Brotarán discusiones clásicas, sobre el número de participantes. Las hay cuando son presenciales y se puede estimar cantidad de personas por metro cuadrado. Cuando los participantes van en auto se puede sanatear más, casi hasta el absurdo. Pero fueron miles y miles los vehículos que recorrieron las principales ciudades del país.
 
En todo caso, el oficialismo concretó una primera salida, festiva y no violenta, que fue in crescendo durante todo el día. Con el ensayo general de ayer a la vista nadie duda de que el peronismo congregará multitudes presenciales cuando las circunstancias lo permitan. 
 

17-10-2020 / 18:10
El Presidente Alberto Fernández fue el único orador en el acto de la CGT y planteó que si se dejan de lado los rencores es posible hacer otro país. Remarcó que el 17 de octubre de 1945 se manifestó un pueblo invisible que reclamaba un lugar en la sociedad y que a partir de allí "la historia cambió para siempre".
 
El Presidente planteó que si se dejan de lado los rencores es posible hacer otro país. Remarcó que el 17 de octubre de 1945 se manifestó un pueblo invisible que reclamaba un lugar en la sociedad y que a partir de allí "la historia cambió para siempre". También destacó que "el peronismo siempre mantuvo la regla de ser leal a su pueblo".
 
Por otro lado, se refirió a aquellos sectores que buscaron presentar el acto del 17 de octubre como respuesta de los banderazos contra el Gobierno: "Todo el día me la pasé leyendo cosas que se publicaban. Sepan todos, nacimos del amor de Perón y Evita, vivimos el amor de Néstor y Cristina. Acá no hay odios ni rencores, acá lo que hay es ganas de poner de pie a la Argentina de una vez y para siempre".
 
El Presidente lamentó que "una y mil veces quisieron matar al peronismo", y explicó que los ataques son en respuesta a que "habíamos llegado a las entrañas mismas del pueblo y le habíamos dado los derechos que el pueblo había reclamado".
 
"El peronismo ha querido que hoy me toque a mi ser quien conduzca este presente", destacó Alberto, y añadió: "Sergio Ziliotto me dijo 'menos mal que el peronismo está gobernando en este momento'". Y en el marco de la pandemia, anunció: "Empezamos hoy el tiempo de la reconstrucción argentino. Me toca a mí ponerme al frente y estoy orgulloso de poder hacerlo".
 
La Opinión Popular
 

17-10-2020 / 10:10
A 75 años del 17 de octubre de 1945, la pandemia obligó al peronismo a pensar en un Día de la Lealtad diferente para cumplir con el aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO). Este año, la jornada se festejará de manera virtual, con una acto que promete ser multitudinario.
 
¿Cómo acceder a la marcha virtual? Si bien hay distintas actividades planteadas para la fecha, el acto oficial será de manera virtual y se podrá acceder a través de la página 75octubres.ar. El ingreso estará habilitado después de las 13 de este sábado 17 de octubre y allí, las y los usuarios, podrán participar al clickear el botón entrar.
 
Una vez que se ingresa en la movilización, se deberá completar un campo virtual que solicita un nombre o apodo, además de la posibilidad de seleccionar la provincia desde la cual cada persona participa. No hay que dejar ninguna información personal para ser parte de la actividad.
 
Una vez ingresados los datos, se podrá elegir una ubicación dentro de la movilización virtual. Los escenarios disponibles serán el Obelisco, la Plaza de Mayo, el Congreso, Avenida de Mayo o la Avenida 9 de Julio.
 
Por último, se podrá elegir un avatar, que es la identidad virtual de cada participante. Entre las opciones se encuentran Evita, Perón, Evita y Perón juntos, la fórmula presidencial Alberto Fernández y Cristina o el ex presidente Néstor Kirchner.
 
También se podrán elegir elementos simbólicos como el escudo del Partido Justicialista (PJ), un choripán, un bombo, entre otros. 
 

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