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Nacionales - 17-09-2020 / 10:09
HASTA LA VISTA OPERETAS

La mentira como arma política del macrismo

La mentira como arma política del macrismo
La imputación contra el entonces candidato a gobernador a la Provincia de Buenos Aires fue lanzada por Canal 13 en el programa de Jorge Lanata, periodista estrella del Grupo Clarín.
En las últimas horas se acaban de destapar otras dos grandes mentiras que divulgaron los grandes medios porteños en complicidad con oscuros personajes del Poder Judicial.
 
Marcos Córdoba, el maquinista del tren que en febrero de 2012 se estrelló en la estación de Once y provocó la muerte de 51 personas acaba de admitir que fue él quien desconectó deliberadamente el freno de emergencia. La confesión fue realizada en nombre de un presunto "arrepentimiento" y para solicitar un pedido de libertad condicional.
 
Recordemos que sobre la premisa de la "falla en el sistema de frenos" se armó toda la causa judicial tendiente a demostrar que el tren funcionaba mal y que la culpa era atribuible a funcionarios y empresarios.
 
Durante el juicio, cinco peritos demostraron que los frenos funcionaban correctamente y solo uno afirmó lo contrario. El juez Claudio Bonadío decidió creerle a este último y desestimar el informe de los restantes a quienes llegó a acusar por "falso testimonio". Este solo episodio muestra a las claras cómo se construyó una causa para atacar al gobierno de Cristina Fernández.
 
La otra gran mentira que recién ahora acaba de reconocer indirectamente el diario Clarín es que "la Morsa", vinculada al triple crimen de la efedrina, no es Aníbal Fernández sino Julio César Pose, un ex agente de la SIDE vinculado a la DEA. La imputación contra el entonces candidato a gobernador a la Provincia de Buenos Aires fue lanzada por Canal 13 en el programa de Jorge Lanata, periodista estrella del Grupo Clarín.
 
A partir de esa acusación infundada y nunca chequeada por Lanata ni por ningún otro periodista del Grupo, se montó una gigantesca campaña de desprestigio contra Aníbal Fernández semanas antes de las elecciones de octubre de 2015. 
 

 
Con la inestimable ayuda del aparato mediático porteño repitiendo hasta el hartazgo esta mentira el candidato peronista cayó derrotado ante María Eugenia Vidal en las elecciones bonaerenses luego de ir liderando las encuestas. El objetivo se cumplió y la mentira como arma política demostró su eficacia electoral.
 
En verdad ya no sorprenden tanto estas revelaciones. Demasiados casos similares se acumularon en los últimos tiempos.
 
Por citar solo los más resonantes ahí está el "asesinato" de Nisman, nunca probado pero tan útil para erosionar al entonces gobierno de CFK; las inexistentes cuentas en el extranjero de Máximo Kirchner; la famosa y nunca acreditada "ruta del dinero K" o la "obra pública de Santa Cruz" en cuyo juicio no pocos peritos y testigos están desmontando el entramado de mentiras armado por los medios de la derecha en complicidad con algunas piezas clave del aparato judicial.
 
Estos casos -y tantos otros- muestran cómo procede el "periodismo de guerra" a la hora de embestir contra un dirigente o un funcionario. Sin embargo este modo avieso de digitar operaciones disfrazadas de noticias no es gratuito para sus autores.
 
Estudios recientes, realizados por investigadores reconocidos, indican que la credibilidad de los grandes grupos mediáticos porteños viene cayendo en picada. En lugar de la conocida sentencia: "el crimen no paga", en este caso bien podría decirse: "la mentira no paga".
 
Fuente: La Arena
 

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26-04-2026 / 09:04
El experimento económico de Javier Milei ha dejado de ser una promesa de libertad para convertirse en una maquinaria de demolición que está dejando a la Argentina en ruinas. No es solo la caída vertical del consumo o el cierre masivo de persianas; es la degradación deliberada de un país que se hunde en la informalidad y el desamparo. Mientras el relato oficial se jacta de un equilibrio fiscal sostenido sobre el hambre de los jubilados y la parálisis productiva, la realidad en la calle es la de un "derrape" sistémico que empuja a los trabajadores al abismo de la economía en negro y el sálvese quien pueda.
 
Lo que estamos presenciando es la mutación de una nación soberana en una colonia precarizada, donde el Estado abdica de sus funciones básicas para entregarle el territorio a los peores actores. Al destruir la industria y asfixiar al comercio formal, el gobierno no solo borra el futuro de la clase media, sino que pavimenta el camino para que el crédito narco y la marginalidad llenen el vacío estatal. La "Argentina rota" que está pariendo este modelo no es un daño colateral, es el objetivo final de un plan de miseria planificada que busca una sociedad sin derechos, sin red y sin dignidad.
 
En definitiva, la economía de Milei no solo está achicando el país, sino que lo está desarticulando, dejando tras de sí un tendal de comercios cerrados, trabajadores precarizados y una estructura productiva que, de no mediar un cambio de rumbo urgente, dejará marcas imborrables en el tejido social argentino.


De la redacción de La Opinión Popular
22-04-2026 / 21:04
22-04-2026 / 21:04
17-04-2026 / 16:04
16-04-2026 / 20:04
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