La Opinión Popular
                  11:23  |  Sabado 28 de Marzo de 2013  |  Entre Ríos
El clima en Paraná

Por
“Que ningún ciudadano sea lo suficientemente opulento como para poder comprar a otro, ni ninguno lo bastante pobre como para verse obligado a venderse”. Jean-Jacques Rousseau
Recomendar Imprimir
Nacionales - 17-09-2020 / 10:09
HASTA LA VISTA OPERETAS

La mentira como arma política del macrismo

La mentira como arma política del macrismo
La imputación contra el entonces candidato a gobernador a la Provincia de Buenos Aires fue lanzada por Canal 13 en el programa de Jorge Lanata, periodista estrella del Grupo Clarín.
En las últimas horas se acaban de destapar otras dos grandes mentiras que divulgaron los grandes medios porteños en complicidad con oscuros personajes del Poder Judicial.
 
Marcos Córdoba, el maquinista del tren que en febrero de 2012 se estrelló en la estación de Once y provocó la muerte de 51 personas acaba de admitir que fue él quien desconectó deliberadamente el freno de emergencia. La confesión fue realizada en nombre de un presunto "arrepentimiento" y para solicitar un pedido de libertad condicional.
 
Recordemos que sobre la premisa de la "falla en el sistema de frenos" se armó toda la causa judicial tendiente a demostrar que el tren funcionaba mal y que la culpa era atribuible a funcionarios y empresarios.
 
Durante el juicio, cinco peritos demostraron que los frenos funcionaban correctamente y solo uno afirmó lo contrario. El juez Claudio Bonadío decidió creerle a este último y desestimar el informe de los restantes a quienes llegó a acusar por "falso testimonio". Este solo episodio muestra a las claras cómo se construyó una causa para atacar al gobierno de Cristina Fernández.
 
La otra gran mentira que recién ahora acaba de reconocer indirectamente el diario Clarín es que "la Morsa", vinculada al triple crimen de la efedrina, no es Aníbal Fernández sino Julio César Pose, un ex agente de la SIDE vinculado a la DEA. La imputación contra el entonces candidato a gobernador a la Provincia de Buenos Aires fue lanzada por Canal 13 en el programa de Jorge Lanata, periodista estrella del Grupo Clarín.
 
A partir de esa acusación infundada y nunca chequeada por Lanata ni por ningún otro periodista del Grupo, se montó una gigantesca campaña de desprestigio contra Aníbal Fernández semanas antes de las elecciones de octubre de 2015. 
 

 
Con la inestimable ayuda del aparato mediático porteño repitiendo hasta el hartazgo esta mentira el candidato peronista cayó derrotado ante María Eugenia Vidal en las elecciones bonaerenses luego de ir liderando las encuestas. El objetivo se cumplió y la mentira como arma política demostró su eficacia electoral.
 
En verdad ya no sorprenden tanto estas revelaciones. Demasiados casos similares se acumularon en los últimos tiempos.
 
Por citar solo los más resonantes ahí está el "asesinato" de Nisman, nunca probado pero tan útil para erosionar al entonces gobierno de CFK; las inexistentes cuentas en el extranjero de Máximo Kirchner; la famosa y nunca acreditada "ruta del dinero K" o la "obra pública de Santa Cruz" en cuyo juicio no pocos peritos y testigos están desmontando el entramado de mentiras armado por los medios de la derecha en complicidad con algunas piezas clave del aparato judicial.
 
Estos casos -y tantos otros- muestran cómo procede el "periodismo de guerra" a la hora de embestir contra un dirigente o un funcionario. Sin embargo este modo avieso de digitar operaciones disfrazadas de noticias no es gratuito para sus autores.
 
Estudios recientes, realizados por investigadores reconocidos, indican que la credibilidad de los grandes grupos mediáticos porteños viene cayendo en picada. En lugar de la conocida sentencia: "el crimen no paga", en este caso bien podría decirse: "la mentira no paga".
 
Fuente: La Arena
 

Agreganos como amigo a Facebook
28-03-2026 / 07:03
La historia, caprichosa pero justa, suele poner las cosas en su lugar. El reciente fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que rechaza de plano la demanda de los fondos buitres contra la República Argentina por la recuperación de YPF, no es solo un alivio para las cuentas públicas; es la partida de nacimiento de una verdad que el relato libertario intentó asfixiar: la soberanía nacional no fue un error, sino el acierto estratégico más importante del siglo XXI.


Este veredicto no constituye únicamente una victoria jurídica, sino que representa una reivindicación política total para Axel Kicillof. En 2012, el entonces ministro de Economía comprendió que un país sin el control de su propia energía es un país sin destino. El tiempo, ese juez implacable, terminó por darle la razón: hoy, Vaca Muerta no es una entelequia, sino una realidad que bate récords de producción y sostiene el andamiaje de una Argentina que, de otro modo, estaría de rodillas.

 
En este escenario, es imperativo apelar a la memoria y desenmascarar el cinismo. El hoy presidente no fue un observador neutral en esta disputa; fue un militante activo y un lobbista desfachatado del bando buitre. Javier Milei, el mismo hombre que ahora intenta "caranchear" miserablemente un triunfo judicial ajeno, construyó su carrera mediática descalificando sistemáticamente la recuperación de YPF como un "robo" y un "atropello a la propiedad privada". Su alineamiento con el capital especulativo fue tan obsceno que llegó a proponer la creación de un humillante "Impuesto Kicillof": una tasa destinada a esquilmar al pueblo argentino para pagarle a los fondos buitres una deuda que, hoy lo sabemos, era ilegítima. Como bien señaló el gobernador bonaerense ante la contundencia del fallo: "Es lamentable que el presidente de la Nación haya defendido a los fondos buitres en lugar de defender los intereses del país".

 
La contundencia de la sentencia dictada en Nueva York se traduce en una victoria multidimensional. En el plano fiscal, la Argentina logra un alivio monumental al evitar el desembolso de una cifra astronómica fabricada por la voracidad especuladora. En lo estratégico, el fallo ratifica la legalidad internacional de la expropiación, blindando la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Finalmente, en el terreno político, el veredicto desmantela el relato de la "mala praxis" esgrimido por Milei, validando la solvencia técnica y el coraje de una defensa que priorizó el patrimonio nacional por sobre los dictados de los mercados financieros internacionales.


De la redacción de La Opinión Popular
27-03-2026 / 19:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

NicoSal soluciones web

© Copyright 2009 LA OPINIÓN POPULAR – www.laopinionpopular.com.ar - Todos los derechos reservados.

E-mail: contacto@laopinionpopular.com.ar