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Nacionales - 15-09-2020 / 10:09
EL CÍRCULO ROJO ANTE UN RELATO CARENTE DE AUTOCRÍTICA

Reacciones en el establishment a la carta panfletaria de Macri

Reacciones en el establishment a la carta panfletaria de Macri
Los núcleos de poder vieron en la nota publicada el domingo la construcción de un relato ajeno a los hechos, que se condice con sus últimos dos años de gobierno y la fuerte derrota en la que terminó su gobierno. Es el aislamiento de Macri a apenas nueve meses de dejar el poder.
Sensaciones encontradas y aroma a deja vu generó la carta del ex presidente Mauricio Macri en el establishment. "No es su momento y empaña al resto", escribió un hombre de la Unión Industrial (UIA) a uno de sus pares. Los dos lo bancaron, incluso cuando la mayor parte del sector le había soltado la mano, en la elección del 2019.
 
El espejo de los CEOs es el que mejor expone los hilos del discurso del ex presidente. Su misiva resonó como una construcción de un relato ajeno a los números y a la realidad, carente de autocrítica, en el que vieron la pluma de los escribas del ex jefe de Gabinete, Marcos Peña.
 
Los que averiguaron, se enteraron que la redactó el ex titular de Medios, Hernán Lombardi. En esas líneas, el Círculo Rojo observó, salvo contadas excepciones, un retorno a la retórica que lo llevó a Macri a la derrota: sobreactuación, discurso ultra y ocultamiento de errores. Todo a menos de un año de dejar el poder.
 
Diferentes fuentes del poder económico recordaron que el ex presidente tiene en su haber algunos antecedentes de negación a sus errores y de rechazo a las lecturas de las urnas. Citaron aquella salida al balcón de la Casa Rosada un día sábado, cuando un grupo de acólitos alimentados por líneas internas de Cambiemos se acercaron a la Plaza de Mayo a darle un respaldo al jefe de Estado luego de la derrota fuerte de las PASO.
 
Un viejo hombre de Techint, que leyó el texto de La Nación, se sonrió cuando vio la parte en la que Macri apeló a la construcción de una república con institucionalidad. Meses antes de las PASO, Tecpetrol, la petrolera del holding de Paolo Rocca quedó en una guerra legal con el ex ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.
 
La firma había sido casi el único brote verde de la era Macri con 2000 millones de dólares de inversión en Vaca Muerta, a cambio de mayores subsidios para gas no convencional. Pero de un día a otro le bajaron el beneficio y entraron en conflicto. Fue el divorcio de Rocca con Macri.
 

 
En el agro pasó algo similar. Hay un puñado defraudado, precisamente, por el cambio de reglas de la economía de manera constante. El ejemplo más claro, la promesa fallida de bajar retenciones, que terminaron con un ex Sociedad Rural, Luis Miguel Etchevehere, aumentándolas. La parte de la institucionalidad fue lo más rechazado de la carta.
 
En otros chats que incluyen a banqueros, recordaron la inclusión de jueces por decreto y hasta las aventuras que solía contar el ex presidente del Banco Central (BCRA), Federico Sturzenneger, cada vez que caminaba desde la calle Reconquista hasta la Rosada, para hablar con el presidente y pautar las condiciones de la política cambiaria e inflacionaria. La intervención del BCRA fue clave en la crisis económica.
 
"¿Me explicas cómo es esto?", le preguntó un directivo de IDEA a un dirigente de la línea menos conservadora de Cambiemos en las últimas horas. Hasta la disruptiva carta de Macri, el establishment tallaba la sepultura política del ex presidente pensando en una renovación con impulsores claros. Los empresarios más jóvenes nucleados en el chat Nuestra Voz, que fundó el jefe de Mercado Libre, Marcos Galperín; y algunos históricos como el propio jefe de Clarín, Héctor Magnetto.
 
Los sectores que quedaron atados ideológicamente a Cambiemos, que son los menos, no se explican hoy por qué Macri dinamitó lo que el alcalde Horacio Rodríguez Larreta trató de edificar. En el PRO lo explican como "algo incomprensible, el mismo discurso que nos hizo ganar en 2015 y que nos hizo perder en 2019. No suma nada, no tiene autocrítica e interpela sólo a los convencidos".
 
La abstracción del ex presidente es el gesto del mandatario que más padeció el establishment, que apostó por él para, por primera vez en muchos años, conseguir del Estado beneficios y políticas sin contiendas ni resistencias. Por eso, entre el domingo y el lunes, los que ya se quemaron con leche avisaron que "tengamos cuidado con la caja de resonancia de lo que dice Macri y su lectura social".
 
No son la mayoría, pero hay algunos que miran la política como un conjunto y se quejaron de la amplificación que le dan algunos medios grandes a una situación de agitación peligrosa que, además, induce a errores y malas lecturas sobre el pulso social.
 
A mediados del 2019, un pope de los medios y un alto funcionario de Cambiemos se reunieron con directivos de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) y les garantizaron la victoria bonaerense de María Eugenia Vidal. Salieron de la comida confiados en que, aún perdiendo Macri, el PRO se sostendría en el distrito más importante del país. Contaron que la imagen de Vidal era tan alta como la consideración de su gestión.
 
La dama fuerte que los medios habían contado como invencible, perdió a manos de un ex ministro de Economía activo en la militancia, que hizo campaña en un Clio usado y con resistencia mediática, pero en una provincia devastada.
 
Les habían contado otra historia, escindida de los hechos. Por todo esto, el empresariado cree que la de Macri es una experiencia fallida que no debe repetirse, aún en aquellos que cuestionan a la gestión de Alberto Fernández. No hubo ganancias, ni seguridad jurídica.
 
Por Leandro Renou
 
Fuente: Página12
 

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24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

24-03-2026 / 12:03
El 24 de marzo de 1976 una sublevación cívico-militar derrocó a la presidenta constitucional, María Estela Martínez, instalando una dictadura de tipo permanente autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", gobernada por una Junta Militar integrada por tres jerarcas militares, uno por cada fuerza. La junta designó como presidente de facto a Jorge Rafael Videla.
 
El gobierno militar suprimió los derechos civiles de los ciudadanos y las libertades públicas, anuló las garantías constitucionales, suspendió la actividad política, vedó los derechos de los trabajadores, intervino los sindicatos y la CGT, prohibió las huelgas, disolvió el Congreso y los partidos políticos, y destituyó la Corte Suprema de Justicia.

 
La dictadura impuso el terrorismo de Estado como método sistemático, un régimen de represión ilegal, violencia indiscriminada, persecuciones, tortura sistematizada y desaparición forzada de personas, en el que se violaron masivamente los derechos humanos y se produjeron, en un verdadero genocidio, decenas de miles de desaparecidos.

 
Pero la dictadura no se instaló sólo para torturar y matar gente, sino para posibilitar una transferencia masiva de riquezas hacia los núcleos más concentrados de la economía, quienes se apropiaron además de buena parte de los negocios públicos. Durante el proceso militar, por ejemplo, el grupo Macri pasó de tener 7 a 47 empresas, mostrando que el golpe no fue solo accionar de fuerzas represivas. Y los empresarios que mandaban en 1976, siguen mandando.

 
Para imponer un régimen alejado de los intereses nacionales y populares, el golpe militar fue ejecutado en contra del Pueblo y del peronismo en su conjunto, institucional, política e individualmente. Pensado en función del molde agro exportador de fines del siglo XIX que, dados los cambios internacionales, derivó en el programa pro financiero y desindustrializador, el modelo neoliberal. Hoy Javier Milei y Victoria Villaruel expresan muchos de esos ideales de Videla y Martínez de Hoz, pero también de los grandes empresarios, eternos dueños del país.

 
El Terrorismo de Estado produjo miles de desaparecidos. Hubo 30.000 luchadores sociales barridos por la represión, de todos los sectores políticos populares y revolucionarios. La inmensa mayoría de las víctimas fueron jóvenes, la inmensa mayoría fueron cuadros y militantes de la clase trabajadora, la inmensa mayoría fueron peronistas.


El Proceso puso fin al "Estado de Bienestar" fundado por Juan Perón y al Proyecto Nacional y Popular concebido por el justicialismo desde la década del 40, dejando en lamentable estado la convivencia democrática, la economía, la sociedad y las instituciones, abriendo profundas grietas que recién después de más de cuatro décadas empiezan a ser curadas.


A 50 años de aquel infausto 24 de marzo, en el contexto de un gobierno anarco capitalista que niega, justifica o exalta los crímenes cometidos por las fuerzas represivas, convocamos a mantener viva la memoria del Pueblo en apoyo a la continuidad de la búsqueda de memoria, verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos y en defensa de los Derechos Constitucionales, los Derechos Humanos y las Libertades individuales de ayer, de hoy y de siempre.


Carlos Morales para La Opinión Popular 

23-03-2026 / 10:03
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