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El clima en Paraná
"El día que la pandemia termine va a haber un banderazo de los argentinos de bien". Alberto Fernández
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Nacionales - 12-09-2020 / 09:09
PANORAMA SEMANAL

Grietas profundas y alertas selectivas en la mesa del poder

Grietas profundas y alertas selectivas en la mesa del poder
Kicillof y Larreta y un encono que crece desde hace 15 días. Tras la revuelta policial, las sanciones no se van a anunciar formalmente como el aumento. Van a llegar con el correr de las semanas a quienes ya están identificados como instigadores de la insubordinación.
Aquellos llamados cordiales del inicio de la cuarentena y el whatsappeo casi diario entre Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta ya se habían interrumpido el viernes 28 de agosto, cuando se vieron por última vez.
 
Tras esas dos horas en Olivos a solas con Alberto Fernández, mientras el auto oficial porteño volvía por Libertador y a la mesa larga se habían sentado a picar algo Sergio Massa y otros funcionarios, el gobernador no pudo contener la indignación.
 
-¡Este tipo está loco! ¡Es un pelado asesino!
 
El intendente había llegado a la quinta presidencial con Diego Santilli y una lista de una docena de actividades que proponía exceptuar del aislamiento social preventivo y obligatorio. Se había ido con la venia presidencial para solo dos: los restaurantes en la calle y las reuniones al aire libre de hasta diez personas.
 
Fernández pidió esperar para todo lo demás, especialmente el regreso a los hogares de las empleadas domésticas. Habría implicado habilitar un flujo humano entre Capital y Provincia de consecuencias sanitarias imprevisibles.
 
Una ira simétrica se olfateaba anteanoche en el despacho de Rodríguez Larreta. Cinco minutos antes del anuncio del cambio en la coparticipación que redirigió de Parque Patricios hacia La Plata unos 45.000 millones de pesos anuales y después de cortar con Wado De Pedro, el portavoz de las malas noticias, el jefe de gobierno también se dejó llevar.
 
-¡El enano nos manoteó el bolso!
 
Como si la administración de la pandemia y de la peor crisis económica en 20 años se hubiera convertido en una rencilla entre bullies de colegio secundario, el "enano" y el "pelado" ya no se quieren cruzar ni en el patio del recreo. 
 

 
En la sede comunal de la calle Uspallata sospecharon inmediatamente que la movida que le dio aire a Kicillof para equiparar los sueldos de la Bonaerense con la Federal llevaba su firma. Y no se equivocan.
 
Si bien Fernández advirtió apenas asumió que revertiría el cambio que había dispuesto Mauricio Macri en sentido contrario, también por decreto, por más del doble de los fondos que ahora vuelven a las arcas bonaerenses, el martes fue el gobernador quien lo propuso como solución para "salir por arriba" del laberinto en que a esa altura ya se habían metido ambos.
 
Minutos antes, Kicillof lo habló con Cristina Kirchner. Ya tenía los cálculos hechos desde poco después del mediodía, cuando vio que el anuncio sin detalles de un "aumento importante" por parte de su jefe de Gabinete, Carlos Bianco, solo había multiplicado las protestas de los uniformados.
 
Sin ayuda de la Nación quizás alcanzaba para una recomposición mayor a la prevista, pero de ninguna manera para la equiparación con la Federal. Mucho menos para la paritaria que, admiten en La Plata, ahora deberán reabrir para el resto de los estatales con sueldos pulverizados.
 
"Lo que no pueden es hacerse los sorprendidos, porque Máximo (Kirchner) y Massa se lo venían avisando a todos, incluso a (Cristian) Ritondo", dicen cerca del gobernador. Si el mensaje no llegó a Uspallata, agregan con picardía en la bancada oficialista de Diputados, "habrá algún ruido en la línea".
 
 
Crimen y castigo
  
El triunfo de los herederos de Pedro Klodczyk en su paritaria exprés se debió en gran medida a la impericia del teniente coronel Sergio Berni, quien el lunes al mediodía le volvió a jurar a Kicillof que los que protestaban eran "marginales" y que no pasaría nada. Ya le había bajado el precio el domingo, cuando Sabina Frederic avisó que empezarían las movilizaciones.
 
A las 2 de la madrugada del martes, las sirenas en la puerta de la residencia del gobernador en La Plata sugerían lo contrario. La noche siguiente ya era un motín en 10 localidades y 24 horas después estaba sitiada la Quinta de Olivos.
 
"Quedó claro que el personaje es solo un personaje y no una realidad. Tanto él como García (Daniel, el todavía jefe de la Bonaerense) nos expusieron a un daño político innecesario. Va a haber una autocrítica y va a empezar por ahí. Y después va a seguir", aseguró a BAE Negocios uno de los incondicionales de Kicillof.
 
Será un castigo "quirúrgico" para evitar nuevos alzamientos, pero que saben indispensable para no contagiar a otras provincias ni envalentonar al cuerpo civil armado más numeroso del país.
 
Las sanciones no se van a anunciar formalmente como el aumento. Van a llegar con el correr de las semanas a quienes ya están identificados como instigadores de la insubordinación. Se tomarán, según las fuentes, de algunos de los casi 30 mil sumarios que ya tiene abiertos Asuntos Internos.
 
Casi todos los portavoces de la protesta, de todos modos, son exonerados, familiares o efectivos que igual iban a retirarse.
 
La estrella del piquete en Puente 12, el oficial mayor Mariano Alderete, quien adujo como uno de los motivos del motín la "injusticia" de que le hubieran concedido prisión domiciliaria a Lázaro Báez, reveló ayer por ejemplo que ya había pedido la baja del servicio antes de las protestas.
 
¿Hubo guiños de la oposición a los uniformados para que llegaran hasta el extremo inédito en democracia de sitiar Olivos? ¿Pudo haberse coordinado tamaña protesta sin un aval al menos implícito de los caciques territoriales bonaerenses? ¿Cómo dispusieron de patrulleros y hasta de un helicóptero sin la venia al menos de un puñado de comisarios?
 
¿Es casual que se haya producido mientras se cierra el cerco sobre los efectivos que detuvieron a Facundo Castro antes que desapareciera? Son todos interrogantes que Kicillof espera que alguien le responda pronto. Tanto él como la vicepresidenta ya concluyeron que no será Berni quien lo haga.
 
 
Palomalcones
  
El senador Martín Lousteau, acaso quien más seriamente logró jaquear en las urnas a Rodríguez Larreta en la Ciudad, fue también quien más airadamente atacó la decisión presidencial sobre la coparticipación. "Es el mejor momento de la relación", aseguran desde Parque Patricios.
 
El miércoles a la noche, inmediatamente después del anuncio, Larreta habló con él. También con Elisa Carrió, con Alfredo Cornejo y con Mario Negri. A María Eugenia Vidal le prodigó un trato más preferencial: la invitó a celebrar su cumpleaños a su casa de Barrio Parque. Cuando la exgobernadora se fue, la decisión de acudir a la Corte Suprema ya estaba tomada.
 
La semana pasada, Lousteau fue hasta la sede comunal de la calle Uspallata con Emiliano Yacobitti, su mecenas y principal promotor, para un almuerzo donde relató con pelos y señales el encuentro que había mantenido en Olivos con Fernández, adonde lo había acompañado el jefe político de ambos, el empresario y exministro del Interior alfonsinista Enrique "Coti" Nosiglia.
 
"Me sorprendió lo mal que lo vi a Alberto. Mal emocionalmente, muy cansado, muy dubitativo, muy deteriorado", le confió Lousteau a Larreta en ese almuerzo secreto. Los puentes ya estaban rotos, si bien Fernández lo había convocado justamente para reabrir un canal de diálogo con los moderados de Juntos por el Cambio. Para entonces todavía no había vuelto de Europa Macri, hoy alineado con Patricia Bullrich en la estrategia del "cuanto peor, mejor".
 
Un viejo amigo del "Coti", el diputado Eduardo Valdés, le preguntó desde Olivos en plena asonada bonaerense a José de Mendiguren si los empresarios dirían algo sobre el asunto. Siempre preocupados por la institucionalidad, resultaba llamativo su silencio.
 
A esa hora, en el chat corporativo "Nuestra Voz" no había mucha inquietud por la división de poderes ni por la presencia de un centenar de hombres armados frente a la residencia presidencial. Solo circulaba un petitorio para que se reglamente pronto la ley de economía del conocimiento.
 
El presidente de la Unión Industrial, Miguel Acevedo, opinó ayer ante BAE Negocios que "fue grave porque son fuerzas de seguridad" y agregó que "el problema de los bajos ingresos está en todos los sectores, pero estas actitudes amenazantes son peligrosas". También admitió que podría haber habido un pronunciamiento de alguna de las cámaras del G-6 en defensa de la democracia. "No llegamos ni a hablar entre nosotros. La política fue más rápida", explicó.
 
Son alertas selectivas que pueden volverse en contra, como le advirtió el mismo Mendiguren a un colega empresario que festejaba que los vecinos del country Ayres del Pilar no dejaran entrar a Lázaro Báez a su mansión. "Mirá que las negras también juegan, eh. ¿Y si mañana va Juan Grabois a la puerta de tu country y te dice 'no entran hasta que nosotros no morfemos', vos qué vas a decir? ¿Y si mañana hay una manifestación a lo de Macri?".
 
Son terrores atávicos de los que se saben superados en número por otros con necesidades más acuciantes. No siempre los inquietos llevan uniforme.
 
Por Alejandro Bercovich
 
Fuente: BAE Negocios
 

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27-09-2020 / 10:09
La protesta de la Policía Bonaerense que llegó hasta Olivos y la columna de Macri en La Nación que apuntó a romper todo diálogo entre Gobierno y oposición convencieron al Presidente y a su entorno de que era necesario salir a dar pelea y retomar la iniciativa de la agenda política.
 
De hecho, ya aquella respuesta que tuvo el reclamo policial, más allá de que el Presidente la anunció en su tono habitual calmo, mostró una nueva actitud: la decisión de transferir a la provincia de Buenos Aires buena parte de los recursos que hasta entonces se enviaban a la Ciudad tomó a la oposición por sorpresa.
 
Aunque a partir de entonces hubo algunos cortocircuitos con el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, la mira de la Casa Rosada está puesta en el sector ultra que encabezan Macri y Patricia Bullrich, con declaraciones ya abiertamente desestabilizadoras como cuando hablan de "sustitución" del Gobierno o del "fraude" con el que supuestamente ganó Fernández al que hizo referencia el senador Esteban Bullrich.
 
"Culpar de la crisis a la pandemia es algo abstracto, está claro que el Gobierno tiene que personalizar las críticas en alguien y Macri es el indicado. Dejó el país hace unos meses incendiado, se fue de vacaciones al exterior mientras la gente padecía y en las encuestas es el dirigente de peor imagen", detallaba un funcionario que trabaja en el mensaje oficial. Eso explica que en las últimas apariciones desde Fernández para abajo se acentuaran las referencias al ex presidente. 
 

26-09-2020 / 10:09
El presidente Alberto Fernández mostró su fastidio por las actitudes del presidente del Tribunal, Carlos Rosenkrantz, y lo criticó en dos ocasiones. Por su actitud frente a la política de género y, fundamentalmente, por su activa participación en defensa de los jueces trasladados a dedo por el macrismo.
 
"¿Cuál es la disyuntiva que tiene el presidente de la Corte de con tanto ahínco impulsar esto? ¿Qué es lo que está buscando?", se preguntó Alberto respecto a la decisión de Rosenkrantz de convocar a un acuerdo extraordinario en el máximo tribunal para tratar los recursos presentados por los jueces macristas Pablo Bertuzzi, Leopoldo Bruglia y Germán Castelli, quienes buscan impedir sus traslados.
 
Para entender mejor las palabras de Fernández hay que saber que había trascendido la información de un encuentro reservado entre Rosenkrantz y Mauricio Macri para decidir una estrategia para tratar de mantener en sus puestos a estos jueces movidos a dedo por el ex presidente.
 
"Me llama mucho la atención por los comentarios que me llegan, por cosas que se ven dentro de la Corte, porque, la verdad, lo único que estamos haciendo es establecer un orden perdido por el gobierno anterior", expresó el Presidente complementando otras críticas al Tribunal por las demoras en la aplicación de la ley Micaela en el Poder Judicial. La Corte emitió luego un comunicado respondiendo sólo a este último punto.
 
En las dos intervenciones del Presidente, los cuestionamientos estuvieron dirigidos principalmente a Rosenkrantz, ex abogado del Grupo Clarín, a quien en Gobierno ya ven actuando en sintonía con la estrategia del macrismo y de los grandes medios porteños afines. 
 

26-09-2020 / 08:09
La repetición de marchas de Juntos por el Cambio, como la del miércoles en Tribunales, con el cardumen estrafalario y agresivo que convocan, se ha vuelto cada vez menos influyente. La sociedad se acostumbró a esos discursos exaltados y fuera de caja y los colocó en el estante de la rutina.
 
Cuando el abuso ya produjo acostumbramiento, el peligro es creer que esas performances del grotesco equivalen a ganar la calle en un sentido político. En particular, el riesgo para la oposición es fabricar una burbuja con la avalancha de columnistas indignados y creer que es un clima extendido. Por otro lado, la sobredosis de marchas y periodistas inflamados muestra el lanzamiento de la oposición al año electoral.
 
"La estrepitosa caída de la imagen presidencial", fue el título de una columna en La Nación esta semana. Dice que el fenómeno se relaciona con la confirmación del poder de Cristina en el gobierno (que no demuestra) y despliegan una encuesta de Synopsis que marca 41 por ciento de imagen positiva para Alberto Fernández. La semana pasada distribuyeron otra de Management & Fit que daba la misma cifra.
 
La frase de Patricia Bullrich donde les dice a sus correligionarios que la sociedad ya los visualiza como el reemplazo del actual gobierno forma parte de esta estrategia que busca disipar el derrotismo que se extendió en las filas de Juntos por el Cambio, donde muchos decían que se iban del país. La idea de irse después de la derrota fue una expresión de despecho y derrotismo como la del novio abandonado en plena boda.
 
La derecha intenta capitalizar un clima raro en la sociedad que está más relacionado con la pandemia que con las marchas piruchas de los anticuarentena. 
 

25-09-2020 / 10:09
El diputado Carlos Heller viene de enfrentar el lobby más poderoso y simultáneo que se haya ejercido este año sobre los tres poderes del estado. El resultado de esas gestiones corporativas terminará de conocerse hoy, cuando la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara baja finalmente emita su dictamen sobre el proyecto con su firma y la de Máximo Kirchner para establecer un impuesto por única vez sobre las grandes fortunas de más de $200 millones.
 
Pero la trama secreta del cabildeo está a punto de cumplir seis meses e incluye a banqueros, industriales, supermercadistas, contratistas, barones de la energía, jueces, fiscales, diputados y senadores. Y por supuesto, también al binomio presidencial.
 
El episodio más tenso se vivió en un almuerzo en la City dos semanas atrás, cuando Heller recibió en su oficina del Credicoop al dueño del Macro, Jorge Brito, con quien compitió durante casi 40 años y con quien discutió en ese lapso decenas de leyes, decretos y resoluciones de distintos gobiernos.
 
Brito expuso su plan A: quería que el oficialismo retirara el proyecto y lo cambiara por una sobrealícuota de Ganancias por única vez para hacer frente a los gastos derivados de la pandemia. Aseguró que con ese instrumento el Estado podría cosechar la misma recaudación y no ahuyentar inversiones ni darle a la oposición elementos para agitar fantasmas de expropiaciones masivas.
 
Ante la negativa de Heller, Brito acudió a Máximo Kirchner con otra impugnación al proyecto teñida de un súbito orgullo nacionalista: que pretende gravar a los dueños de grandes fortunas argentinos pero no a los dueños extranjeros de empresas radicadas en el país. Puso como ejemplo a Alfredo Coto, quien debería oblar la alícuota máxima del 3,5% en caso de aprobarse el tributo, pero cuyos competidores extranjeros -los dueños de Carrefour o Walmart, por caso- no estarían alcanzados.
 
La misma "injusticia" que podría interpretarse que hay entre él y a Ana Botín, la heredera del imperio Santander, si se analizara solamente el DNI de cada uno y no un proyecto de emergencia para cubrir una cuarta parte del costo que tuvo para el fisco el paquete de medidas para sostener a la economía durante el peor cimbronazo desde el crac de 2001-2002.
 
Quien planteó la misma objeción pero por interpósita persona fue Marcos Marcelo Mindlin, factótum del grupo Pampa Energía y discreto comprador de IECSA, la constructora insignia del grupo Macri que comandó hasta 2017 el primo hermano de Mauricio, Ángelo Calcaterra.
 
"Marcelo", como lo llamó afectuosamente Alberto Fernández cuando inauguraron juntos su última usina eléctrica a fines de junio, hizo llegar su inquietud directamente a Olivos. Tampoco obtuvo respuesta inmediata.
 

25-09-2020 / 10:09
El Gobierno de Alberto Fernández rescindió este jueves los contratos denominados de Participación Público Privada (PPP) para construir autopistas, en acuerdo con las empresas concesionarias. El PPP fue una fracasada iniciativa del ex ministro macrista de Transporte, Guillermo Dietrich, que dedicó más de un año y millonarios recursos a un sistema muy polémico por los costos financieros astronómicos que genera, al punto que en el Reino Unido, su país de creación, recibió críticas demoledoras del Parlamento británico.
 
El esquema público-privado del macrismo fue un fracaso y era ruinoso para el Estado. El costo de las obras iba a ser el triple del que correspondía y esos contratos en dólares representaban un gigantesco negocio para unos pocos. Al hacer el anuncio, el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, dijo que el "esquema público-privado del macrismo fue un fracaso y era ruinoso para el Estado, ya que beneficiaba al sector financiero y las obras prometidas no se hicieron".
 
"El costo de las obras iba a ser el triple del que correspondía y esos contratos en dólares representaban un gigantesco negocio para unos pocos", agregó Katopodis. De esa forma, el Ministerio de Obras Públicas llegó a un acuerdo con la contratista a cargo de los corredores E y F, en el marco de un proceso de extinción de los contratos que comenzó en mayo con la intimación a las empresas concesionarias de seis corredores viales.
 
Así, a dos años de la fallida implementación del esquema de PPP, diseñado en la gestión del ex presidente Mauricio Macri, el Gobierno actual inició un proceso de rescisión de los leoninos contratos con las empresas que están a cargo de las concesiones de seis corredores viales, frente a la detección de "irregularidades e incumplimientos por parte de las concesionarias en sus obligaciones".
 

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