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Nacionales - 09-09-2020 / 09:09
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El macrismo solivianta a la Policía Bonaerense y convoca a un cacerolazo de apoyo

El macrismo solivianta a la Policía Bonaerense y convoca a un cacerolazo de apoyo
En medio de toda la vorágine, aparecieron los oportunistas de siempre. Como si algo le faltaba al tenso momento que se vive en las fuerzas de seguridad bonaerense, ahora se le suma la militancia 2.0 por parte de los dirigentes Juntos por el Cambio y los trolls rentados del macrismo, pidiendo un cacerolazo de apoyo.
Numerosos fantasmas recorren las manifestaciones de sestores de la Policía Bonaerense. El Gobierno de Axel Kicillof anunció que habrá subas ya previstas, mientras los grandes medios porteños y el sector más gorila del macrismo se lanzaron desaforadamente a erosionar la gestión del gobierno provincial, y legisladores y dirigentes de Juntos Por el Cambio salieron en respaldo de la desobediencia policial.
 
En el gobierno de la Provincia entienden que la situación es compleja en varios niveles y reconocen que los salarios policiales acumularon un retroceso del 30 por ciento de su poder adquisitivo durante los cuatro años de gestión de María Eugenia Vidal.
 
Desde hace tiempo está claro que los ingresos policiales se vienen deteriorando fuertemente. Siempre estuvieron por debajo de la Policía Federal y la Policía de la CABA, pero los "negocios" ilegales completaban los sueldos. La pandemia produjo un cambio total en esa situación:
 
* No hay partidos de fútbol, que no sólo implican horas extras, sino "negocios" con las barras bravas. Estacionamientos, puestos de comidas y hasta cobertura en distintos delitos.
* El coronavirus terminó con otros peajes, como el de la prostitución, los curanderos o las ferias de productos falsos.
* La actividad de los desarmaderos -y por lo tanto el robo de autos- bajó al caer la demanda de repuestos. También el juego clandestino.
* Al no haber atención masiva en los bancos -solo con turnos- se redujo la tajada por permitir estacionamientos o hacer viajes de custodia.
 

 
Por otra parte, un sector de Policía Bonaerense está utilizando la decadente situación en la que siempre se encontró la fuerza para doblarle el brazo al ministro de Seguridad Sergio Berni, quien llegó a un acuerdo con los intendentes para que ellos formen parte de las policías departamentales.
 
A su vez, el desembarco de las fuerzas federales en el conurbano encendió las alertas de más de un comisario corrupto. Alberto Fernández encabezó el lanzamiento del plan de seguridad que tiene como punto central el desembarco de 4.000 efectivos de las fuerzas federales en el conurbano bonaerense. "Ellos llegan, no tienen idea de los acuerdos de los efectivos de la zona y muchas veces descubren casos de corrupción que comprometen a los policías bonaerenses", confesaron.

 
La protesta no es política, es un reclamo económico justo. Pero en medio de toda la vorágine, aparecieron los oportunistas de siempre. Como si algo le faltaba al tenso momento que se vive en las fuerzas de seguridad bonaerense, ahora se le suma la militancia 2.0 por parte de los dirigentes Juntos por el Cambio y los trolls rentados del macrismo, pidiendo un cacerolazo de apoyo.

Las operaciones opositoras buscan profundizar el conflicto. El macrismo alienta la desobediencia de la mano de los retirados y exonerados. Los manifestantes no consiguen unificar una representación que facilite el diálogo, por lo que el gobierno provincial mantiene su plan de anunciar el jueves los aumentos prometidos.
 
La Opinión Popular
 
 
UN RECLAMO FOGONEADO POR MÚLTIPLES VIENTOS
 
Policía bonaerense: ¿de dónde sale la protesta?
 
Numerosos fantasmas recorren la protesta de los policías bonaerenses. Se sabe que un suboficial o un oficial, por más que tenga bajos ingresos, no se lanza a la calle sin tener un guiño "de arriba" y hay acusaciones cruzadas sobre ese visto bueno. El primero que aparece apuntado es el jefe de la Bonaerense Daniel Alberto "El Fino" García, porque es su tropa la que rompió la disciplina.
 
En Puente 12, en La Matanza, estuvo García reunido con los congregados y les dijo: "yo estoy con ustedes. ¿Qué problema tienen?". Detrás de él operaron una serie retirados, exonerados y funcionarios de algunos municipios que alentaron las protestas, muy en línea con dirigentes de Cambiemos. No es casual que Florencia Arietto, la exfuncionaria de Patricia Bullrich, haya hablado hasta de "protesta general" el domingo pasado.
 
Este martes al mediodía, el ministro Sergio Berni les propuso a los 500 reunidos en Puente 12 que formaran una comisión para mantener un diálogo y evaluar los reclamos. Pero los policías, ex policías, exonerados y familiares reunidos allí no se pusieron de acuerdo y en todo el día no pudieron designar un grupo representativo ni entregar un petitorio.
 
El sistema que rige es que el que quiere toma el micrófono de los medios principalmente opositores, habla, lo aplauden y termina yéndose. En muchísimos casos, los integrantes de los Comandos de Patrulla no se conocen entre sí, de manera que resulta complicado elegir alguien que los represente.
 
De acuerdo a la información oficial, pese a la protesta, los servicios se siguen prestando y el 911 responde en forma normal. En conferencia de prensa el martes por la mañana, Berni y el jefe de Gabinete Carlos Bianco evaluaron "un retraso del treinta por ciento" en el salario policial y recordaron que el Gobierno provincial tenía subas previstas en un Plan Integral de Seguridad que se anunciará en unos días.
 
 
¿Negociaciones?
  
Al atardecer ya quedaba claro que sectores de la oposición buscaban ponerle aún más fuego al conflicto salarial, con alientos más o menos explícitos. Cambiemos dejó la marca en el orillo con un comunicado en que le reclamó al gobernador Axel Kicillof que "atienda los reclamos salariales" en lugar de instar a los efectivos a que depongan su actitud.
 
Exoficiales de la Bonaerense intentaron convencer a los efectivos en cada una de las zonas, a veces con éxito y otras con rechazos, y los referentes que aparecían eran oficiales o suboficiales que tuvieron peso durante la gestión de María Eugenia Vidal.
 
Este diario pudo constatar que el 911 sigue funcionando, que los patrullajes se estaban haciendo --aunque en unos pocos distritos se disminuyó la intensidad--, y que en las concentraciones participaban esencialmente familiares de policías o efectivos que no estaban en turno.
 
Eso no significa que los uniformados en servicio discreparan con los reclamos: hay unanimidad en que existe un notorio atraso salarial. También se pide, por ejemplo, que los servicios de Policía Adicional, que son las horas extras, no se demoren 120 días, que se aumente el valor de las horas Cores (Compensación de Riesgo de Servicio), que haya atención en materia de medicamentos y que se les suministren los elementos necesarios frente a la pandemia.
 
Hay reclamos que no son explícitos pero son tradicionales en las fuerzas. No hubo un cambio significativo en la conducción de la Bonaerense, con lo que muchos oficiales que esperaban ascensos quedaron a la espera y eso produce malestar en todos los niveles. Además, no hay una cúpula que sea del riñón del nuevo gobierno.
 
Según una estimación oficial, este martes hubo concentraciones en el Gran Buenos Aires y en el interior provincial: en total fueron 25. En la mayoría de los casos no se trató de presencias masivas, pero sin dudas es una ruptura de la disciplina y un hecho de trascendencia.
 
La cuestión no es fácil de resolver porque no hay referentes ni líderes globales con los que establecer un diálogo. No existe un sindicato -prohibido por ley- y en las redes aparecen pliegos de condiciones que supuestamente sintetizan los pedidos de los policías, pero que no tienen real representatividad y en algunos casos carecen de toda lógica.
 
La responsabilidad inicial de encauzar la situación le corresponde al jefe de la Bonaerense, El Fino García, un hombre que fue el número 2 del anterior titular de la fuerza, Fabián Perroni, quien apareció en su momento en los timbreos de Cambiemos.
 
Berni mantuvo a García en el cargo pese a ser un hombre de directa relación con el anterior ministro, Cristian Ritondo. Desde un punto de vista objetivo, un jefe es el responsable de la ruptura de la disciplina de sus subalternos, más en fuerzas verticales como son las policías.
 
Como es obvio, el que debe manejar la situación es el ministro del área, Berni, para lo que envió a un delegado a la concentración de Puente 12. Dado que no hay una comisión de los policías, al cierre de esta edición se barajaba directamente hacer un anuncio con los aumentos y las mejoras en las condiciones de trabajo.
 
Como viene sucediendo con casi todos los hechos, la oposición y los medios alineados se lanzaron desaforadamente a alentar el conflicto y la ruptura de la disciplina. El objetivo -como ocurrió con las tomas de tierras, el coronavirus y con casi todos los temas- es erosionar al gobernador Kicillof. Cerca del mandatario señalaron: " Es un reclamo genuino, lo reconocemos y por eso estábamos trabajando en la recomposición salarial en el marco del plan integral".
 
Por Raúl Kollmann
 
Fuente: Página12
 

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28-03-2026 / 07:03
La historia, caprichosa pero justa, suele poner las cosas en su lugar. El reciente fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York, que rechaza de plano la demanda de los fondos buitres contra la República Argentina por la recuperación de YPF, no es solo un alivio para las cuentas públicas; es la partida de nacimiento de una verdad que el relato libertario intentó asfixiar: la soberanía nacional no fue un error, sino el acierto estratégico más importante del siglo XXI.


Este veredicto no constituye únicamente una victoria jurídica, sino que representa una reivindicación política total para Axel Kicillof. En 2012, el entonces ministro de Economía comprendió que un país sin el control de su propia energía es un país sin destino. El tiempo, ese juez implacable, terminó por darle la razón: hoy, Vaca Muerta no es una entelequia, sino una realidad que bate récords de producción y sostiene el andamiaje de una Argentina que, de otro modo, estaría de rodillas.

 
En este escenario, es imperativo apelar a la memoria y desenmascarar el cinismo. El hoy presidente no fue un observador neutral en esta disputa; fue un militante activo y un lobbista desfachatado del bando buitre. Javier Milei, el mismo hombre que ahora intenta "caranchear" miserablemente un triunfo judicial ajeno, construyó su carrera mediática descalificando sistemáticamente la recuperación de YPF como un "robo" y un "atropello a la propiedad privada". Su alineamiento con el capital especulativo fue tan obsceno que llegó a proponer la creación de un humillante "Impuesto Kicillof": una tasa destinada a esquilmar al pueblo argentino para pagarle a los fondos buitres una deuda que, hoy lo sabemos, era ilegítima. Como bien señaló el gobernador bonaerense ante la contundencia del fallo: "Es lamentable que el presidente de la Nación haya defendido a los fondos buitres en lugar de defender los intereses del país".

 
La contundencia de la sentencia dictada en Nueva York se traduce en una victoria multidimensional. En el plano fiscal, la Argentina logra un alivio monumental al evitar el desembolso de una cifra astronómica fabricada por la voracidad especuladora. En lo estratégico, el fallo ratifica la legalidad internacional de la expropiación, blindando la soberanía sobre nuestros recursos naturales. Finalmente, en el terreno político, el veredicto desmantela el relato de la "mala praxis" esgrimido por Milei, validando la solvencia técnica y el coraje de una defensa que priorizó el patrimonio nacional por sobre los dictados de los mercados financieros internacionales.


De la redacción de La Opinión Popular
27-03-2026 / 19:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 13:03
24-03-2026 / 12:03
Mientras la mayor parte de los argentinos dormían, en la madrugada del miércoles 24 de marzo de 1976, me desperté sobresaltado por los golpes en la puerta de mi casa. El "Chueco", un viejo compañero de militancia, me vino a comunicar que las Fuerzas Armadas habían derrocado al gobierno constitucional del peronismo.
 
Me vestí apresuradamente, me cambié el peinado, me afeite los bigotes y salí inmediatamente a alertar a otros compañeros. La primera casa a la que llegué, la de Rodolfo "Rody" Vittar, no existía más. Horas antes un comando paramilitar había llegado para detenerlo, y como no lo encontró, instaló explosivos y voló la vivienda hasta los cimientos.
 
La represión en Córdoba fue muy dura, igual que en muchos otros lugares del país. Este proceso desembocó en una sangrienta y larga noche de males, que dejó como saldo miles desaparecidos, una guerra perdida a manos de Gran Bretaña y un país económicamente quebrado, entre otras cosas.
 
Por eso, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y Justicia, en este nuevo aniversario del golpe militar genocida, quiero recordar y rendir un recóndito homenaje a tres queridos compañeros y amigos, asesinados ese siniestro 24 de marzo.

Ellos son: Víctor Lorenzo, Concejal en Córdoba Capital por la Juventud Revolucionaria Peronista, quien fuera ejecutado, el día del golpe, de un tiro en la cabeza en la cárcel local; don Luis Carnevale, Senador Nacional por la misma provincia, secuestrado y desaparecido ese mismo día; y el mayor Bernardo Alberte, ex Delegado Personal de Juan Perón, quien fuera arrojado a través de la ventana de su departamento, en un sexto piso, por una patrulla militar, la madrugada del siniestro Golpe de Estado.

Hay muertes, que por ser las primeras, son todo un símbolo. Los militares asesinos los eligieron primero porque eran peronistas. Y no se lo perdonaron. Pero, a pesar de las cárceles y los fusilamientos, de los compañeros muertos y los desaparecidos, nunca fuimos vencidos. Continuamos invariablemente las luchas que emprendieron Eva y Juan Perón.

Compañeros Víctor Lorenzo, Luis Carnevale y Bernardo Alberte, Presentes. Hasta la victoria, siempre.

Por Blas García para La Opinión Popular 

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