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Nacionales - 06-09-2020 / 11:09
LAS ASPIRACIONES PRESIDENCIALES DE LARRETA LO OBLIGAN A ADOPTAR LAS POLÍTICAS QUE RECLAMAN SUS ELECTORES MÁS ANTIDEMOCRÁTICOS

El cuento de halcones y palomas en la interna de Juntos por el Cambio

El cuento de halcones y palomas en la interna de Juntos por el Cambio
La historia de los halcones y las palomas se desdibuja si cada vez que hay que tomar una decisión la bola cae para el mismo lado, se trate de cuestiones vinculadas a estrategias parlamentarias, comunicación institucional, convocatoria a protestas o la (no) imposición de medidas para restringir los riesgos de contagio de coronavirus.
El lamentable espectáculo montado por la oposición en la cámara de Diputados esta semana dejó en evidencia que hay cada vez menos margen para la convivencia de dos oposiciones diferentes.
 
La historia de los halcones y las palomas se desdibuja si cada vez que hay que tomar una decisión la bola cae para el mismo lado, se trate de cuestiones vinculadas a estrategias parlamentarias, comunicación institucional, convocatoria a protestas o la (no) imposición de medidas para restringir los riesgos de contagio de coronavirus.
 
Si Horacio Rodríguez Larreta alguna vez quiso dar, efectivamente, una oferta política diferente, ese tiempo parece haber quedado atrás; el alcalde porteño se adaptó o claudicó para no perder, por derecha, una parte del 40 por ciento que imagina como un piso para sus aspiraciones presidenciales.
 
"Horacio va a hacer todo lo necesario para que Juntos por el Cambio siga unido", lo describe un colaborador muy cercano. El problema es que, a juzgar por las evidencias, todo lo necesario puede terminar siendo demasiado.
 
Desde la oposición insistirán en llevar el asunto a dos canchas donde evidentemente se sienten más a gusto que en el recinto legislativo: el Poder Judicial y los estudios de televisión. A veces, el modus operandi de algunos se parece demasiado a una confesión de partes.
 
Las expresiones antidemocráticas o violentas están avaladas por un sector importante del electorado que Juntos por el Cambio necesita para ser competitivo. El peronismo va a requerir inteligencia, decisión, coraje y creatividad para estar a la altura de semejante desafío.
 

 
Pocos pero abroquelados
 
A diferencia de lo que sucedió en 2010, cuando la oposición al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner juntó el Grupo A con 129 votos para bloquear al oficialismo, despojarlo de la presidencia de todas las comisiones y evitar que se sancione el presupuesto, entre otras leyes, ahora JxC no tiene mayoría por su cuenta.
 
El intento por bloquear el funcionamiento del Congreso en nombre de la República se hizo con menos de cien diputados en el recinto.
 
Ese número resulta a todas luces insuficiente para bloquear cualquier iniciativa del oficialismo, sobre quien recaerá la tarea de negociar con otras fuerzas para juntar el número necesario para avanzar con sus proyectos.
 
Hubo algunos intentos, sobre finales de la semana, de reconstruir el diálogo entre las partes para buscar un mecanismo que permita sesionar en condiciones pactadas pero se chocaron siempre con el obstáculo de que JxC se niega a debatir la reforma judicial, la contribución extraordinaria de los principales patrimonios del país y la nueva fórmula de movilidad jubilatoria salvo que sea con sesiones presenciales, que hoy son virtualmente imposibles. En eso tampoco hay ninguna diferencia entre halcones y palomas.
 
 
Lejos del centro
 
El carácter antiperonista rabioso (léase: antidemocrático) de la parte más visible del electorado de Juntos por el Cambio limita la autonomía de los dirigentes que intentan alejarse de las costas de ese archipiélago.
 
Resulta evidente cuando se observa el carácter de las manifestaciones que animan dirigentes como Mauricio Macri y Patricia Bullrich y cuyo objetivo pasa tanto por desgastar al gobierno como por marcarle la cancha a los que, dentro del mismo espacio, exhiben una faceta más moderada.
 
Las amenazas de muerte contra el presidente de la cámara de diputados, Sergio Massa, y su familia, dejaron en evidencia esos límites.
 
Cuando varios dirigentes opositores (entre ellos el propio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Mario Negri y Cristian Ritondo) manifestaron su solidaridad a través de las redes sociales, en la mayoría de las respuestas que recibieron fueron tildados de "tibios", "traidores", "kirchneristas", "caretas" y hasta "mencheviques". La moderación no paga y ellos están en este negocio para ganar.
 
Las disputas internas en la oposición, que las hay, pasan más por dirimir los liderazgos que por diferencias de fondo. No es casual que en pocos días hayan reingresado en escena los tres socios fundadores de Juntos por el Cambio: Macri, Elisa Carrió, que pasó en una semana de pedir racionalidad a denunciar un golpe de Estado, y Ernesto Sanz, otro que pronostica estallidos.
 
La vieja guardia reaparece para custodiar su legado de antiperonismo furioso y tapiar cualquier camino que implique un giro al centro.
 
Pero ellos no tienen, por sí solos, caudal electoral para amenazar al gobierno. A Macri le gusta medirse en el espejo de CFK, por eso sus alcahuetes echaron a andar eso de que "con Mauricio no alcanza pero sin Mauricio no se puede".
 
Sin embargo pasa por alto un detalle: la vicepresidenta siempre mantuvo un núcleo de apoyo del 30%, que le daba la acción de oro en la interna del peronismo. Hoy, las consultoras más entusiastas le dan apenas la mitad de eso en imagen positiva.
 
 
El plan de Larreta
 
Todos los caminos conducen a que Juntos por el Cambio llegue unificado por lo menos hasta las elecciones del año que viene. Otros factores, como las investigaciones judiciales que sobrevuelan a figuras centrales del último gobierno, con Macri a la cabeza, otorgan los incentivos que faltan para priorizar un armado que permita mantener (para sí pero sobre todo para otros) la ilusión de un regreso al poder antes que las aventuras en solitario. La agenda del gobierno también ayuda a cimentar la sociedad opositora.
 
Rodríguez Larreta corre hasta ahora en pole position dentro de ese aglomerado. A diferencia de sus rivales, ya está en campaña (nunca dejó de estarlo). La mesa donde dibuja el tablero nacional sumó un refuerzo de lujo con la reaparición de Marcos Peña hace alrededor de un mes.
 
Aunque no trabaja directamente bajo el ala del alcalde y mantiene un vínculo cotidiano con Macri, su rol es fortalecer una estructura donde todos mantengan los pies dentro del plato. Ya llegará el momento en el que se disputarán ese capital.
 
Mientras tanto, el alcalde se acerca a Margarita Stolbizer, que continúa su camino constante hacia la intrascendencia política, ahora de la mano del médico mediático Facundo Manes.
 
En un chivo publicado el lunes por el diario La Nación para anunciar la sociedad, un dirigente de GEN en off the record comete sincericidio: el plan es "alcanzar un 20 por ciento de los votos" en 2021 "y negociar con Juntos por el Cambio para los comicios de 2023", según publica el matutino de los Mitre. "Cerca de Stolbizer, Manes apuesta a la avenida del medio", titula el diario, con un envidiable sentido del humor.
 
Otros movimientos del larretismo quedaron plasmados en el nuevo organigrama del PRO porteño, que renovó autoridades esta semana con la consigna que funciona como leit motiv del alcalde, "Todos adentro".
 
El partido seguirá encabezado por Diego Santilli, que además desplazó recientemente al jefe de gabinete porteño Felipe Miguel de otro lugar clave en el equipo que trabaja en la campaña presidencial de Rodríguez Larreta: el de recaudador. A Miguel, que soñaba con ser el sucesor, se le está acabando la nafta.
 
 
El desafío radical
 
No es Macri, sin embargo, el rival que más preocupa a Rodríguez Larreta en su camino a la presidencia; más desconfía de Martín Lousteau, que en su perspectiva representa un doble desafío.
 
Las aspiraciones del senador de gobernar la ciudad son, en sí mismas, una amenaza a la hegemonía que tiene el PRO desde hace una década y media en el distrito. Pero cerca del alcalde aseguran que en realidad su candidatura porteña es sólo una tapadera mientras trabaja para ser candidato presidencial.
 
Ahora el campo de batalla es la interna radical en la provincia de Buenos Aires. Allí, Lousteau, junto a su jefe político Enrique Nosiglia, apoyan la candidatura del intendente de San Isidro, Gustavo Posse, contra el candidato oficial, Maximiliano Abad, respaldado por Rodríguez Larreta vía Vidal.
 
El acuerdo entre el senador y el intendente se formalizó este viernes con un zoom en el que Posse dejó en claro cuál es la manzana de la discordia al plantear "una UCR que sea socia plena de Juntos Por el Cambio en pie de igualdad".
 
Posse fue un pionero en implementar lo que ahora llaman "take away plus", pero que en realidad se trata de habilitar bares y restaurantes para que funcionen con mesas al aire libre, una actividad que todos los expertos coinciden se encuentra entre las de alto riesgo de contagio de Covid.
 
La medida fue imitada por Rodríguez Larreta en la ciudad, a pesar de encontrarse en el pico de los casos. Implementada sin ningún tipo de control, privilegia el lucro de los comerciantes a la salud pública. En eso tampoco se observan diferencias de fondo.
 
Queda claro que las fisuras al interior de la oposición residen en la (razonable y válida) disputa de poder intestina más que en desacuerdos políticos respecto a cuestiones centrales del debate público, lo que aleja un escenario de ruptura.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuente: El Destape
 

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06-02-2026 / 09:02
Con un comunicado insólito el gobierno autoritario de Javier "el Loco" Milei anunció la creación de una cuenta de X que será la Oficina de Respuesta Oficial que tendrá como objetivo "desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política". Asociaciones como Adepa (que agrupa a más de 180 empresas periodísticas) y Fopea (que nuclea a cientos de periodistas) expresaron su rechazo. El Gobierno anarco capitalista se autopercibe como dueño de la verdad y busca atacar la libertad de expresión con fondos públicos para imponer sus dogmas y su relato libertario.
 
"La Oficina de Respuesta Oficial fue creada para desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas", anunció el Gobierno al crear esta página que funcionará como el oscuro "Ministerio de la Verdad" que Orwell anunció en su novela de ciencia ficción "1984". Del odio periodístico a la patrulla digital: el cipayo Milei copia a Trump y crea quilombo anti-fake news.
 
Este esfuerzo por esclarecer lo verdadero en la era de la posverdad que representa este gobierno, seguramente destruirá la mentira de la inflación. Milei dijo que no cambiará el método para establecer la medición de este flagelo. O sea, reconoció que es necesario cambiar el sistema que usó hasta ahora porque no arrojó resultados reales. La Oficina de Respuesta Oficial deberá aclarar porqué si reconoce que el Indec mintió cada mes, igual anunció que seguirá mintiendo hasta que desaparezca la inflación sobre la cual está mintiendo.
 
Hay falsedades concretas por todos lados. Que la Oficina de Respuesta Oficial desmienta entonces a su inventor. En un canal de cable, la "psiquiatra pediátrica" Lilia Lemoine diagnosticó al chico autista Ian Moche como un chico sin autismo que simulaba su condición. El pibe recorrió los medios de comunicación para defender los derechos de la discapacidad, que el Gobierno abolió. Y la "psiquiatra" Lemoine diagnosticó que eso demostraba que no era autista. Al parecer Lemoine no es pediatra ni psiquiatra y, aunque lo fuera, nunca tuvo contacto con Ian como para diagnosticarlo. Mintió la terraplanista. Pero a Ian le hizo bien defender su dignidad, porque además lo hizo de manera inteligente, a diferencia de la señora mentirosa Lemoine que cree en la Tierra plana.
 
O sea, la terraplanista estaba mintiendo con el único objetivo de hacerle daño al pibe con autismo que lucha por sus derechos, que es lo mismo que luchar por dignidad. La Justicia le dio la razón a Ian y a su madre porque obligó al gobierno que integra Lemoine a reponer los derechos de la discapacidad que intentó retirarle. O sea, la señora Lemoine, mintió para hacer daño desde un lugar de poder y contra personas especialmente vulnerables. Como si un médico se ensañara con su paciente atado a la camilla. O sea que, además de mentirosa, es cruel y poco inteligente si se tiene en cuenta que era una mentira repugnante y de patas cortas.
 
Señores de la Oficina de la Respuesta Oficial de la República Argentina, ya tienen dos grandes mentiras para desmentir: la de una inflación de mentira que le ha comido el salario y la jubilación a los argentinos y una diputada que miente para atacar a un pibe de doce años para defender las mentiras del gobierno. Pero la Oficina Tal por Cual solo desmentirá y perseguirá a la verdad. Como siempre, el ladrón se rasga las vestiduras con el discurso de la honradez y ataca con mentiras a los demás. Y el mentiroso sobreactúa el discurso de la verdad para ocultar sus mentiras.
 
En ese contexto, la "Oficina de Respuesta Oficial" no parece solo una herramienta comunicacional. Es la institucionalización de una lógica: responder siempre, atacar primero y convertir cada crítica en un enemigo. Una versión local de un libreto yanqui importado, aplicada con fanatismo y sin demasiados matices. La libertad de expresión y el derecho a la información están bajo ataque autoritario.
 
La Opinión Popular
 

05-02-2026 / 11:02
Sacar un adelanto de sueldo con el banco, tarjetear, tomar un préstamo se volvieron cosas habituales bajo el desastroso gobierno de Javier Milei. No poder pagar toda la tarjeta, refinanciar con intereses elevados o no pagar la cuota del préstamo genera mora y eso está aumentando mes a mes. El endeudamiento de los hogares argentinos entró en una zona crítica. Los últimos datos del Banco Central, analizados por el Instituto Argentina Grande, muestran un salto alarmante en la morosidad: el 11 por ciento de los créditos personales y el 9,2 por ciento de las tarjetas de crédito registran irregularidades en los pagos. Hace apenas 2 años, a fines de 2023, esos números eran muy distintos: 4,2 por ciento en préstamos personales y 1,7 por ciento en tarjetas.
 
Se trata de los niveles más altos desde que el organismo tiene registros, es decir, desde 2010. El fenómeno refleja una realidad concreta: los ingresos ya no alcanzan para cubrir gastos cotidianos como alimentos, tarifas o medicina privada. Frente a ese escenario, el desahorro y el endeudamiento dejaron de ser excepciones y pasaron a formar parte de la rutina de millones de familias. Cada vez más hogares recurren al pago mínimo de la tarjeta de crédito como estrategia para estirar el ingreso mensual. Esa práctica, que puede dar aire en el corto plazo, termina convirtiéndose en una trampa por las altas tasas de interés, que aceleran el deterioro de la capacidad de pago.
 
El problema no se limita al consumo diario. También crece la morosidad en los préstamos prendarios, generalmente destinados a la compra de autos, motos o maquinaria. En noviembre de 2025 alcanzó el 5,2 por ciento, cuando 2 años antes era del 2,7. Esto evidencia que el estrés financiero ya impacta en decisiones de mayor plazo y compromete el patrimonio familiar. El deterioro de estos indicadores expone un cuadro social cada vez más frágil. El crédito dejó de ser una herramienta para mejorar la calidad de vida y pasó a convertirse en un recurso de supervivencia que oculta la pérdida del poder adquisitivo.
 
Para muchas familias, especialmente jóvenes sin ingresos formales, el financiamiento no proviene de los bancos sino de cadenas comerciales, prestadores directos y, cada vez más, billeteras virtuales y fintech, que ofrecen créditos rápidos y de acceso inmediato. En ese terreno, la situación también es preocupante. La morosidad en compras de electrodomésticos alcanzó el 27 por ciento en julio de 2025, el valor más alto en más de 4 años. En el caso de los préstamos otorgados por fintech, el 18 por ciento presentaba incumplimientos en julio, pero estimaciones privadas indican que esa cifra ya ronda el 21 por ciento.
 
Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares confirman el deterioro de las economías domésticas. En el segundo trimestre de 2025, el 48 por ciento de los hogares no logró cubrir sus gastos y debió recurrir a ahorros, venta de bienes o endeudamiento, tanto formal como informal. La clase media aparece como uno de los sectores más afectados: el 53 por ciento de sus hogares no logra llegar a fin de mes. Según datos del Indec publicados este viernes, el 60% de los asalariados gana menos de $950.000 en el tercer trimestre del año. Es decir, que la mayoría de los trabajadores viven con ingresos por debajo de la canasta de consumos mínimos que realiza la Junta Interna de ATE Indec (el promedio del tercer trimestre del año fue $1.941.853). Esta canasta no es un ideal ni un óptimo, pero se acerca a lo que se necesita para llegar a fin de mes.
 
Mientras el Gobierno libertario insiste en mentir con indicadores de estabilidad y crecimiento, la realidad que se vive puertas adentro de los hogares argentinos es otra: deuda creciente, ingresos que no alcanzan y una morosidad que ya funciona como termómetro del deterioro económico y social. Los hogares están endeudados porque los ingresos no alcanzan. Es urgente un aumento de emergencia de salarios, jubilaciones y programas sociales.
 
La Opinión Popular
 

04-02-2026 / 11:02
A través de la práctica de demorar la puesta en vigencia del cambio de ponderaciones que resulta de una encuesta de gastos de hogares más actualizada que la de 2004, que todavía se aplica, se verán afectados los ingresos reales de todos aquellos sectores que ajustan sus remuneraciones siguiendo el Índice de precios al consumidor (IPC), como jubilaciones, pensiones y asignaciones de la previsión social como la AUH, y se estará alterando el cálculo de variables fundamentales para la economía, como el producto bruto (que en el futuro va a ser recalculado a la baja) o la pobreza (en sentido inverso, en el futuro se demostrará que es mayor a la que actualmente se informe).
 
Así lo han puesto de manifiesto especialistas en el tema, entre ellos Alejandro Barrios, ex director del Indec, quien explicó que las ponderaciones resultantes de la Encuesta de Gastos de Hogares de 2017/18 "ya está disponible hace años, incluso la Ciudad de Buenos Aires ya la está aplicando; la demora en aplicarla a nivel nacional es que hay un gobierno que iba a implementar un cambio en los precios relativos, con subas importantes en los servicios regulados por el Estado (por quita de subsidios). La decisión fue parar la aplicación de los nuevos índices hasta que se completen esos cambios; y se considere que ya no van a seguir aumentando, mes a mes, el teléfono, la luz, el transporte, las prepagas, etc. Rubros que en el índice actualizado tienen un peso mucho mayor que en el de la canasta de gastos de hace 20 años".
 
En consecuencia, el índice que se seguirá aplicando "hasta que se complete el proceso de desinflación", en palabras de Luis Caputo, da como resultado un aumento de precios al consumidor inferior al que surge del cálculo con el nuevo índice. "Esto va a provocar en el futuro un recálculo de variables de los años anteriores, como pasó otras veces, pero esta vez con el agravante de que las autoridades actuales son conscientes de que demoran el cambio de fórmula para subestimar la inflación", agregó Barrios.
 
Así, por ejemplo, el cálculo del PBI tendrá probablemente una revisión, porque al desindexar los precios a una tasa más alta que la que se usa actualmente, resultará un PBI real (descontada la inflación) menor al que hoy se informa. En consecuencia, se recalculará a la baja el PBI de todos estos años (aumentos inferiores a los que ahora se informan, caídas superiores, e incluso subas leves que se transformarán en bajas).
 
Lo contrario sucederá con los índices de pobreza, ya que cuando en el futuro se recalculen los ingresos deflactados por un índice no subestimado como el actual, van a ser menores en términos reales, mientras que las canastas de precios al ser reajustados van a ser más altas. En consecuencia los índices de pobreza así recalculados resultarán más altos que los que ahora se informen.
 
Este manoseo de los índices en el corto plazo también podrá ser motivo de controversias, de parte por ejemplo de tenedores de bonos con variable CER (ajuste por inflación) o títulos con cláusula de ajuste UVA (también tiene un componente que varía según el IPC). Además, el cálculo del valor de las jubilaciones y pensiones se hace, mensualmente, de acuerdo al aumento del IPC en meses anteriores, por lo cual la sub estimación del índice va en desmedro de los perceptores de esos ingresos. Lo mismo vale para los que reciben la AUH y otras asignaciones que se ajustan periódicamente por la inflación.
 
Otro ingreso que se verá afectado es el salario, en la medida en que las paritarias se negocien en función de un índice de inflación que luego se demuestre que no era el real. "La decisión de que tendremos un índice de fantasía abre las puertas del infierno", advirtió el ex diputado nacional y ex dirigente de ATE Claudio Lozano. "De manera desembozada e impune decretan que ellos decidirán lo que debe dar la estadística pública sobre inflación. Lo ocurrido no hace más que explicitar lo que se venía observando en el funcionamiento del Indec, porque hace rato que debería haberse incorporado la Encuesta de Gastos de los Hogares del 2016/17 y se lo demoró sin ninguna razón estadísticamente válida".
 
La Opinión Popular
 

03-02-2026 / 11:02
Tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec, porque Javier Milei se niega a medir bien la inflación, Luis "Toto" Caputo decidió postergar la publicación de la nueva canasta de medición de precios, que daría una inflación mucho mayor. "Con el Presidente siempre pensamos que había que cambiarlo una vez que el proceso de desinflación estuviera consolidado", afirmó. O sea, nunca. El Gobierno libertario oculta así el fracaso económico mientras los trabajadores del organismo alertan por intervención.
 
La decisión de Milei y Caputo de suspender sin límites la actualización del IPC solo una semana antes de su puesta en marcha fue demasiado hasta para Lavagna, que había aceptado retrasarla hasta ahora, además de hacer magia con los índices de la inflación y la pobreza. Presentó la renuncia al Indec y fue reemplazado por su segundo, incondicional de Caputo.
 
No hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque Milei y el ministro de Economía, Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna.
 
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004.
 
Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
 
Lo que eran sospechas terminaron siendo confirmadas por el propio gobierno. El viernes pasado el Banco Central difundió el Informe de Política Monetaria donde se admite abiertamente que si se hubiese utilizado el nuevo IPC la inflación hubiese sido más alta en los últimos dos años por la suba de los servicios públicos, que recién a partir de ahora tendrán más peso en la canasta del Indec. El propio Banco Central confirmó la manipulación del índice de inflación.
 
Mientras la población siente que los salarios se pulverizan y el pluriempleo crece, los datos oficiales truchos muestran un aumento inflacionario "moderado", utilizado por el Gobierno anarco capitalista también para planchar paritarias y jubilaciones. Esta brecha entre la realidad social y las estadísticas alimenta la desconfianza generalizada, incluso entre especialistas.
 
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02-02-2026 / 11:02
El secuestro de Nicolás Maduro se transmitió en tiempo real por televisión y redes sociales, en una estudiada coreografía que hacía parecer toda la escena como parte de la última mega producción de Hollywood. A eso se sumó luego una campaña virtual de Donald Trump en la que se presentaba al mandatario como una especie de dueño del continente entero, incluyendo -sobre todo- a Groenlandia. El spin-off local de Trump no se queda atrás. Javier Milei, otra figura nacida en un set de TV, mezcla su presidencia con recitales masivos, romances fogosos y una cultura memética permanente en redes sociales. En todo el planeta es el momento de la política comic show, un juego que, a la vez, es mucho más que eso.
 
Milei construyó su llegada al poder desde los paneles de televisión. Allí mezcló gritos violentos, peleas salvajes y un aporte original: la capacidad de discutir autores económicos en prime time desde una matriz libertaria extrema. Su figura se nutrió además de otros condimentos: obras de teatro durante los veranos, noviazgos mediáticos -en 2018 salió con Daniela Mori, exintegrante de la banda de cumbia Las Primas-, revelaciones perturbadoras sobre su sexualidad tántrica, covers de temas de rock y clásicos, apariciones disfrazado como superhéroe y, por supuesto, su marca registrada: su extraña cabellera.
 
Mientras por un lado agita la violencia con invitaciones permanentes a "odiar más" y compara a sus rivales con monos o cucarachas, por el otro ofrece circo: el recital en el Movistar Arena, su show en el festival de Jesús María, una aparición en un canal de streaming oficialista junto a su perro clonado, un beso fogoso con su entonces pareja en un teatro costero, cuadros en la Quinta de Olivos donde se compara con Wolverine y con un león, una bizarra cuenta en inglés presentada mediante un cómic donde aparece volando sobre Buenos Aires como superhéroe.
 
A esta lista se suma su escasa preocupación por la higiene y el recambio de vestuario -con el mameluco de YPF como emblema, incluso en Davos- y su llanto desconsolado en el Muro de los Lamentos, una postal inédita para un presidente argentino. Con matices, todos estos episodios -los extravagantes y los violentos- comparten algo en común: arrastran la atención popular, dominan redes sociales y colonizan la agenda mediática y política, mientras corren los límites de lo decible en la sociedad argentina. "La primera estrategia de esta derecha es polarizar a la sociedad", explica el historiador Steven Forti en Extrema derecha 2.0. "No se trata de excentricidades, sino de una estrategia bien pensada."
 
Ese manual fue adoptado por la administración libertaria desde su llegada al poder. Cuando no fue el cierre del INADI o de Télam, fue un ataque a la comunidad homosexual, al periodismo o a alguna artista musical. Y cuando no había escándalo político, lo había estético: cuatro camperas en pleno verano, intentos de ocultar la papada o defensas públicas de películas de Guillermo Francella. De una u otra forma, siempre provocaba bronca, perplejidad o fascinación, emociones ideales que premian lo ruidoso.
 
Lo explica Giuliano da Empoli en Los ingenieros del caos, libro de cabecera del asesor presidencial Santiago Caputo: "El megáfono de Trump era la indignación de los medios." Con Trump y Milei ocurre lo mismo: se los puede amar o detestar, pero no ignorar.  Richard Nixon lo llamaba "la teoría del loco". Fingir irracionalidad para volverse imprevisible y, por eso mismo, temible. Trump lo dijo sin rodeos: "Xi Jinping sabe que estoy totalmente loco."
 
La pregunta es inevitable: ¿estamos ante líderes desbordados o ante personajes cuidadosamente construidos? "La banalidad de la locura", la llama el politólogo Brian Klaas: una saturación de exabruptos que termina anestesiando a la sociedad.
 
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