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"El día que la pandemia termine va a haber un banderazo de los argentinos de bien". Alberto Fernández
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Nacionales - 06-09-2020 / 11:09
LAS ASPIRACIONES PRESIDENCIALES DE LARRETA LO OBLIGAN A ADOPTAR LAS POLÍTICAS QUE RECLAMAN SUS ELECTORES MÁS ANTIDEMOCRÁTICOS

El cuento de halcones y palomas en la interna de Juntos por el Cambio

El cuento de halcones y palomas en la interna de Juntos por el Cambio
La historia de los halcones y las palomas se desdibuja si cada vez que hay que tomar una decisión la bola cae para el mismo lado, se trate de cuestiones vinculadas a estrategias parlamentarias, comunicación institucional, convocatoria a protestas o la (no) imposición de medidas para restringir los riesgos de contagio de coronavirus.
El lamentable espectáculo montado por la oposición en la cámara de Diputados esta semana dejó en evidencia que hay cada vez menos margen para la convivencia de dos oposiciones diferentes.
 
La historia de los halcones y las palomas se desdibuja si cada vez que hay que tomar una decisión la bola cae para el mismo lado, se trate de cuestiones vinculadas a estrategias parlamentarias, comunicación institucional, convocatoria a protestas o la (no) imposición de medidas para restringir los riesgos de contagio de coronavirus.
 
Si Horacio Rodríguez Larreta alguna vez quiso dar, efectivamente, una oferta política diferente, ese tiempo parece haber quedado atrás; el alcalde porteño se adaptó o claudicó para no perder, por derecha, una parte del 40 por ciento que imagina como un piso para sus aspiraciones presidenciales.
 
"Horacio va a hacer todo lo necesario para que Juntos por el Cambio siga unido", lo describe un colaborador muy cercano. El problema es que, a juzgar por las evidencias, todo lo necesario puede terminar siendo demasiado.
 
Desde la oposición insistirán en llevar el asunto a dos canchas donde evidentemente se sienten más a gusto que en el recinto legislativo: el Poder Judicial y los estudios de televisión. A veces, el modus operandi de algunos se parece demasiado a una confesión de partes.
 
Las expresiones antidemocráticas o violentas están avaladas por un sector importante del electorado que Juntos por el Cambio necesita para ser competitivo. El peronismo va a requerir inteligencia, decisión, coraje y creatividad para estar a la altura de semejante desafío.
 

 
Pocos pero abroquelados
 
A diferencia de lo que sucedió en 2010, cuando la oposición al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner juntó el Grupo A con 129 votos para bloquear al oficialismo, despojarlo de la presidencia de todas las comisiones y evitar que se sancione el presupuesto, entre otras leyes, ahora JxC no tiene mayoría por su cuenta.
 
El intento por bloquear el funcionamiento del Congreso en nombre de la República se hizo con menos de cien diputados en el recinto.
 
Ese número resulta a todas luces insuficiente para bloquear cualquier iniciativa del oficialismo, sobre quien recaerá la tarea de negociar con otras fuerzas para juntar el número necesario para avanzar con sus proyectos.
 
Hubo algunos intentos, sobre finales de la semana, de reconstruir el diálogo entre las partes para buscar un mecanismo que permita sesionar en condiciones pactadas pero se chocaron siempre con el obstáculo de que JxC se niega a debatir la reforma judicial, la contribución extraordinaria de los principales patrimonios del país y la nueva fórmula de movilidad jubilatoria salvo que sea con sesiones presenciales, que hoy son virtualmente imposibles. En eso tampoco hay ninguna diferencia entre halcones y palomas.
 
 
Lejos del centro
 
El carácter antiperonista rabioso (léase: antidemocrático) de la parte más visible del electorado de Juntos por el Cambio limita la autonomía de los dirigentes que intentan alejarse de las costas de ese archipiélago.
 
Resulta evidente cuando se observa el carácter de las manifestaciones que animan dirigentes como Mauricio Macri y Patricia Bullrich y cuyo objetivo pasa tanto por desgastar al gobierno como por marcarle la cancha a los que, dentro del mismo espacio, exhiben una faceta más moderada.
 
Las amenazas de muerte contra el presidente de la cámara de diputados, Sergio Massa, y su familia, dejaron en evidencia esos límites.
 
Cuando varios dirigentes opositores (entre ellos el propio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Mario Negri y Cristian Ritondo) manifestaron su solidaridad a través de las redes sociales, en la mayoría de las respuestas que recibieron fueron tildados de "tibios", "traidores", "kirchneristas", "caretas" y hasta "mencheviques". La moderación no paga y ellos están en este negocio para ganar.
 
Las disputas internas en la oposición, que las hay, pasan más por dirimir los liderazgos que por diferencias de fondo. No es casual que en pocos días hayan reingresado en escena los tres socios fundadores de Juntos por el Cambio: Macri, Elisa Carrió, que pasó en una semana de pedir racionalidad a denunciar un golpe de Estado, y Ernesto Sanz, otro que pronostica estallidos.
 
La vieja guardia reaparece para custodiar su legado de antiperonismo furioso y tapiar cualquier camino que implique un giro al centro.
 
Pero ellos no tienen, por sí solos, caudal electoral para amenazar al gobierno. A Macri le gusta medirse en el espejo de CFK, por eso sus alcahuetes echaron a andar eso de que "con Mauricio no alcanza pero sin Mauricio no se puede".
 
Sin embargo pasa por alto un detalle: la vicepresidenta siempre mantuvo un núcleo de apoyo del 30%, que le daba la acción de oro en la interna del peronismo. Hoy, las consultoras más entusiastas le dan apenas la mitad de eso en imagen positiva.
 
 
El plan de Larreta
 
Todos los caminos conducen a que Juntos por el Cambio llegue unificado por lo menos hasta las elecciones del año que viene. Otros factores, como las investigaciones judiciales que sobrevuelan a figuras centrales del último gobierno, con Macri a la cabeza, otorgan los incentivos que faltan para priorizar un armado que permita mantener (para sí pero sobre todo para otros) la ilusión de un regreso al poder antes que las aventuras en solitario. La agenda del gobierno también ayuda a cimentar la sociedad opositora.
 
Rodríguez Larreta corre hasta ahora en pole position dentro de ese aglomerado. A diferencia de sus rivales, ya está en campaña (nunca dejó de estarlo). La mesa donde dibuja el tablero nacional sumó un refuerzo de lujo con la reaparición de Marcos Peña hace alrededor de un mes.
 
Aunque no trabaja directamente bajo el ala del alcalde y mantiene un vínculo cotidiano con Macri, su rol es fortalecer una estructura donde todos mantengan los pies dentro del plato. Ya llegará el momento en el que se disputarán ese capital.
 
Mientras tanto, el alcalde se acerca a Margarita Stolbizer, que continúa su camino constante hacia la intrascendencia política, ahora de la mano del médico mediático Facundo Manes.
 
En un chivo publicado el lunes por el diario La Nación para anunciar la sociedad, un dirigente de GEN en off the record comete sincericidio: el plan es "alcanzar un 20 por ciento de los votos" en 2021 "y negociar con Juntos por el Cambio para los comicios de 2023", según publica el matutino de los Mitre. "Cerca de Stolbizer, Manes apuesta a la avenida del medio", titula el diario, con un envidiable sentido del humor.
 
Otros movimientos del larretismo quedaron plasmados en el nuevo organigrama del PRO porteño, que renovó autoridades esta semana con la consigna que funciona como leit motiv del alcalde, "Todos adentro".
 
El partido seguirá encabezado por Diego Santilli, que además desplazó recientemente al jefe de gabinete porteño Felipe Miguel de otro lugar clave en el equipo que trabaja en la campaña presidencial de Rodríguez Larreta: el de recaudador. A Miguel, que soñaba con ser el sucesor, se le está acabando la nafta.
 
 
El desafío radical
 
No es Macri, sin embargo, el rival que más preocupa a Rodríguez Larreta en su camino a la presidencia; más desconfía de Martín Lousteau, que en su perspectiva representa un doble desafío.
 
Las aspiraciones del senador de gobernar la ciudad son, en sí mismas, una amenaza a la hegemonía que tiene el PRO desde hace una década y media en el distrito. Pero cerca del alcalde aseguran que en realidad su candidatura porteña es sólo una tapadera mientras trabaja para ser candidato presidencial.
 
Ahora el campo de batalla es la interna radical en la provincia de Buenos Aires. Allí, Lousteau, junto a su jefe político Enrique Nosiglia, apoyan la candidatura del intendente de San Isidro, Gustavo Posse, contra el candidato oficial, Maximiliano Abad, respaldado por Rodríguez Larreta vía Vidal.
 
El acuerdo entre el senador y el intendente se formalizó este viernes con un zoom en el que Posse dejó en claro cuál es la manzana de la discordia al plantear "una UCR que sea socia plena de Juntos Por el Cambio en pie de igualdad".
 
Posse fue un pionero en implementar lo que ahora llaman "take away plus", pero que en realidad se trata de habilitar bares y restaurantes para que funcionen con mesas al aire libre, una actividad que todos los expertos coinciden se encuentra entre las de alto riesgo de contagio de Covid.
 
La medida fue imitada por Rodríguez Larreta en la ciudad, a pesar de encontrarse en el pico de los casos. Implementada sin ningún tipo de control, privilegia el lucro de los comerciantes a la salud pública. En eso tampoco se observan diferencias de fondo.
 
Queda claro que las fisuras al interior de la oposición residen en la (razonable y válida) disputa de poder intestina más que en desacuerdos políticos respecto a cuestiones centrales del debate público, lo que aleja un escenario de ruptura.
 
Por Nicolás Lantos
 
Fuente: El Destape
 

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27-09-2020 / 10:09
La protesta de la Policía Bonaerense que llegó hasta Olivos y la columna de Macri en La Nación que apuntó a romper todo diálogo entre Gobierno y oposición convencieron al Presidente y a su entorno de que era necesario salir a dar pelea y retomar la iniciativa de la agenda política.
 
De hecho, ya aquella respuesta que tuvo el reclamo policial, más allá de que el Presidente la anunció en su tono habitual calmo, mostró una nueva actitud: la decisión de transferir a la provincia de Buenos Aires buena parte de los recursos que hasta entonces se enviaban a la Ciudad tomó a la oposición por sorpresa.
 
Aunque a partir de entonces hubo algunos cortocircuitos con el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, la mira de la Casa Rosada está puesta en el sector ultra que encabezan Macri y Patricia Bullrich, con declaraciones ya abiertamente desestabilizadoras como cuando hablan de "sustitución" del Gobierno o del "fraude" con el que supuestamente ganó Fernández al que hizo referencia el senador Esteban Bullrich.
 
"Culpar de la crisis a la pandemia es algo abstracto, está claro que el Gobierno tiene que personalizar las críticas en alguien y Macri es el indicado. Dejó el país hace unos meses incendiado, se fue de vacaciones al exterior mientras la gente padecía y en las encuestas es el dirigente de peor imagen", detallaba un funcionario que trabaja en el mensaje oficial. Eso explica que en las últimas apariciones desde Fernández para abajo se acentuaran las referencias al ex presidente. 
 

26-09-2020 / 10:09
El presidente Alberto Fernández mostró su fastidio por las actitudes del presidente del Tribunal, Carlos Rosenkrantz, y lo criticó en dos ocasiones. Por su actitud frente a la política de género y, fundamentalmente, por su activa participación en defensa de los jueces trasladados a dedo por el macrismo.
 
"¿Cuál es la disyuntiva que tiene el presidente de la Corte de con tanto ahínco impulsar esto? ¿Qué es lo que está buscando?", se preguntó Alberto respecto a la decisión de Rosenkrantz de convocar a un acuerdo extraordinario en el máximo tribunal para tratar los recursos presentados por los jueces macristas Pablo Bertuzzi, Leopoldo Bruglia y Germán Castelli, quienes buscan impedir sus traslados.
 
Para entender mejor las palabras de Fernández hay que saber que había trascendido la información de un encuentro reservado entre Rosenkrantz y Mauricio Macri para decidir una estrategia para tratar de mantener en sus puestos a estos jueces movidos a dedo por el ex presidente.
 
"Me llama mucho la atención por los comentarios que me llegan, por cosas que se ven dentro de la Corte, porque, la verdad, lo único que estamos haciendo es establecer un orden perdido por el gobierno anterior", expresó el Presidente complementando otras críticas al Tribunal por las demoras en la aplicación de la ley Micaela en el Poder Judicial. La Corte emitió luego un comunicado respondiendo sólo a este último punto.
 
En las dos intervenciones del Presidente, los cuestionamientos estuvieron dirigidos principalmente a Rosenkrantz, ex abogado del Grupo Clarín, a quien en Gobierno ya ven actuando en sintonía con la estrategia del macrismo y de los grandes medios porteños afines. 
 

26-09-2020 / 08:09
La repetición de marchas de Juntos por el Cambio, como la del miércoles en Tribunales, con el cardumen estrafalario y agresivo que convocan, se ha vuelto cada vez menos influyente. La sociedad se acostumbró a esos discursos exaltados y fuera de caja y los colocó en el estante de la rutina.
 
Cuando el abuso ya produjo acostumbramiento, el peligro es creer que esas performances del grotesco equivalen a ganar la calle en un sentido político. En particular, el riesgo para la oposición es fabricar una burbuja con la avalancha de columnistas indignados y creer que es un clima extendido. Por otro lado, la sobredosis de marchas y periodistas inflamados muestra el lanzamiento de la oposición al año electoral.
 
"La estrepitosa caída de la imagen presidencial", fue el título de una columna en La Nación esta semana. Dice que el fenómeno se relaciona con la confirmación del poder de Cristina en el gobierno (que no demuestra) y despliegan una encuesta de Synopsis que marca 41 por ciento de imagen positiva para Alberto Fernández. La semana pasada distribuyeron otra de Management & Fit que daba la misma cifra.
 
La frase de Patricia Bullrich donde les dice a sus correligionarios que la sociedad ya los visualiza como el reemplazo del actual gobierno forma parte de esta estrategia que busca disipar el derrotismo que se extendió en las filas de Juntos por el Cambio, donde muchos decían que se iban del país. La idea de irse después de la derrota fue una expresión de despecho y derrotismo como la del novio abandonado en plena boda.
 
La derecha intenta capitalizar un clima raro en la sociedad que está más relacionado con la pandemia que con las marchas piruchas de los anticuarentena. 
 

25-09-2020 / 10:09
El diputado Carlos Heller viene de enfrentar el lobby más poderoso y simultáneo que se haya ejercido este año sobre los tres poderes del estado. El resultado de esas gestiones corporativas terminará de conocerse hoy, cuando la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara baja finalmente emita su dictamen sobre el proyecto con su firma y la de Máximo Kirchner para establecer un impuesto por única vez sobre las grandes fortunas de más de $200 millones.
 
Pero la trama secreta del cabildeo está a punto de cumplir seis meses e incluye a banqueros, industriales, supermercadistas, contratistas, barones de la energía, jueces, fiscales, diputados y senadores. Y por supuesto, también al binomio presidencial.
 
El episodio más tenso se vivió en un almuerzo en la City dos semanas atrás, cuando Heller recibió en su oficina del Credicoop al dueño del Macro, Jorge Brito, con quien compitió durante casi 40 años y con quien discutió en ese lapso decenas de leyes, decretos y resoluciones de distintos gobiernos.
 
Brito expuso su plan A: quería que el oficialismo retirara el proyecto y lo cambiara por una sobrealícuota de Ganancias por única vez para hacer frente a los gastos derivados de la pandemia. Aseguró que con ese instrumento el Estado podría cosechar la misma recaudación y no ahuyentar inversiones ni darle a la oposición elementos para agitar fantasmas de expropiaciones masivas.
 
Ante la negativa de Heller, Brito acudió a Máximo Kirchner con otra impugnación al proyecto teñida de un súbito orgullo nacionalista: que pretende gravar a los dueños de grandes fortunas argentinos pero no a los dueños extranjeros de empresas radicadas en el país. Puso como ejemplo a Alfredo Coto, quien debería oblar la alícuota máxima del 3,5% en caso de aprobarse el tributo, pero cuyos competidores extranjeros -los dueños de Carrefour o Walmart, por caso- no estarían alcanzados.
 
La misma "injusticia" que podría interpretarse que hay entre él y a Ana Botín, la heredera del imperio Santander, si se analizara solamente el DNI de cada uno y no un proyecto de emergencia para cubrir una cuarta parte del costo que tuvo para el fisco el paquete de medidas para sostener a la economía durante el peor cimbronazo desde el crac de 2001-2002.
 
Quien planteó la misma objeción pero por interpósita persona fue Marcos Marcelo Mindlin, factótum del grupo Pampa Energía y discreto comprador de IECSA, la constructora insignia del grupo Macri que comandó hasta 2017 el primo hermano de Mauricio, Ángelo Calcaterra.
 
"Marcelo", como lo llamó afectuosamente Alberto Fernández cuando inauguraron juntos su última usina eléctrica a fines de junio, hizo llegar su inquietud directamente a Olivos. Tampoco obtuvo respuesta inmediata.
 

25-09-2020 / 10:09
El Gobierno de Alberto Fernández rescindió este jueves los contratos denominados de Participación Público Privada (PPP) para construir autopistas, en acuerdo con las empresas concesionarias. El PPP fue una fracasada iniciativa del ex ministro macrista de Transporte, Guillermo Dietrich, que dedicó más de un año y millonarios recursos a un sistema muy polémico por los costos financieros astronómicos que genera, al punto que en el Reino Unido, su país de creación, recibió críticas demoledoras del Parlamento británico.
 
El esquema público-privado del macrismo fue un fracaso y era ruinoso para el Estado. El costo de las obras iba a ser el triple del que correspondía y esos contratos en dólares representaban un gigantesco negocio para unos pocos. Al hacer el anuncio, el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, dijo que el "esquema público-privado del macrismo fue un fracaso y era ruinoso para el Estado, ya que beneficiaba al sector financiero y las obras prometidas no se hicieron".
 
"El costo de las obras iba a ser el triple del que correspondía y esos contratos en dólares representaban un gigantesco negocio para unos pocos", agregó Katopodis. De esa forma, el Ministerio de Obras Públicas llegó a un acuerdo con la contratista a cargo de los corredores E y F, en el marco de un proceso de extinción de los contratos que comenzó en mayo con la intimación a las empresas concesionarias de seis corredores viales.
 
Así, a dos años de la fallida implementación del esquema de PPP, diseñado en la gestión del ex presidente Mauricio Macri, el Gobierno actual inició un proceso de rescisión de los leoninos contratos con las empresas que están a cargo de las concesiones de seis corredores viales, frente a la detección de "irregularidades e incumplimientos por parte de las concesionarias en sus obligaciones".
 

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