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Nacionales - 05-09-2020 / 08:09
PANORAMA POLÍTICO NACIONAL

El intento macrista de cerrar el Congreso es una nueva forma de golpismo

El intento macrista de cerrar el Congreso es una nueva forma de golpismo
El escándalo que protagonizaron en el Congreso los diputados macristas coincidió con las marchitas insalubres y desopilantes que ellos convocaron para contagiarse, más una campaña de medios macristas y de sus intelectuales orgánicos, más la aparición destemplada del ex presidente Duhalde.
El intento del macrismo de impedir el funcionamiento del Congreso tiene una gravedad institucional inusitada, que no produjo mayores consecuencias porque los bloques opositores más chicos no se sumaron al boicot.
 
La Justicia rechazó el recurso que plantearon para anular la sesión del martes y concedió una prórroga para el funcionamiento virtual. A pesar de su fracaso, la actitud de la oposición reavivó presagios destituyentes con el intento de utilizar al Congreso como plataforma para un golpe institucional.
 
Puede parecer paranoico hablar de golpes, al estilo del ex presidente Eduardo Duhalde, quien no por casualidad apareció meneando la amenaza de una interrupción golpista. El golpe militar como lo imaginó Duhalde no es posible. Seguramente que el golpe institucional parlamentario, al estilo del que funcionó en Brasil para destituir a Dilma Rousseff, tampoco.
 
Pero el hecho de que al cumplirse apenas los primeros ocho meses del Gobierno, el macrismo busque el cierre del Congreso, plantea un llamado de alerta. Al que se sumó ayer el desconocimiento inédito de los jueces Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi al derecho del Senado a convocarlos como estipula la Constitución.
 
El oficialismo, con 119 diputados, es la primera minoría y necesita diez más para tener mayoría. Esas matemáticas lo ubican en una situación vulnerable porque depende, como en este caso, de los bloques más pequeños para mantener la actividad parlamentaria que el macrismo busca boicotear.
 
El escándalo que protagonizaron en el Congreso los diputados macristas coincidió con las marchitas insalubres y desopilantes que ellos convocaron para contagiarse, más una campaña de medios macristas y de sus intelectuales orgánicos, más la aparición destemplada del ex presidente Duhalde.
 

 
En diciembre de 2015, gran parte del electorado venezolano se abstuvo en las elecciones en protesta por la crisis económica. Nicolás Maduro, al que la oposición acusa de no ser democrático, reconoció su derrota, con lo cual la oposición pasó a controlar el Congreso. Entonces, el Congreso desconoció la autoridad de Maduro y eligió un presidente que fue reconocido por Washington.
 
El golpe fracasó porque Maduro retuvo el respaldo popular y el de las Fuerzas Armadas. En las elecciones siguientes movilizó a sus militantes para convocar al electorado y sacó una amplia ventaja sobre la oposición en una votación súper controlada y transparente. Pero el gobierno venezolano tiene propiedades en Estados Unidos y 31 toneladas en barras de oro en Gran Bretaña.
 
Obvio: los gobiernos de Estados Unidos y el de Gran Bretaña no quieren entregar las propiedades ni el oro, porque reconocieron como presidente de Venezuela a Juan Guaidó, un político que si se presentara a elecciones ni llegaría al diez por ciento de los votos. En este momento ni siquiera lo reconoce la mayoría de la oposición, porque Henrique Capriles dio señales de volver a candidatearse.
 
Hablar de Venezuela pone los pelos de punta a medio planeta porque tiene mala prensa. Pero viene al caso porque allí se intentó usar el Congreso, como lo está haciendo ahora el macrismo en Argentina, y porque el gobierno de Mauricio Macri depositó en Inglaterra once toneladas de barras de oro que se habían atesorado en el Banco Central durante los gobiernos kirchneristas.
 
Es para tenerlo en cuenta cuando se producen turbulencias como las del Congreso que en apariencia no tienen explicación racional. No existen situaciones límite por parte del Gobierno que justifiquen contramedidas extremas del macrismo. Esas digresiones alimentan sospechas razonables.
 
No puede haber gobiernos menos legítimos y con menos respaldo ciudadano que los de Jeanine Añez en Bolivia o la ilusión de Juan Guaidó en Venezuela. Sin embargo, fueron instalados (o intentaron hacerlo) y reconocidos por el gobierno norteamericano, que aparece otra vez en el continente como un jugador brutal sin la sutileza de la diplomacia ni la zanahoria de los tratados de libre comercio.
 
La reacción destemplada del macrismo se activó cuando el oficialismo comenzó a hablar de la ley de organización y competencia de la Justicia Federal. Una fuerza que instaló un organismo paraestatal como la "mesa judicial" para manipular desplazamientos y designaciones en la Justicia no reacciona por interés republicano, sino para defender los espacios de influencia que logró en la Justicia a través de mecanismos no republicanos.
 
Si se cuadruplican los tribunales en la Justicia Federal, será más difícil controlarla a través de un puñado de funcionarios como hizo el macrismo para aplicar el lawfare contra la oposición. De la misma forma reaccionó cuando el Consejo de la Magistratura decidió revisar la situación de los jueces que fueron designados de manera irregular durante el macrismo.
 
Hay dos, Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, que fueron puestos en la Cámara Federal sin la aprobación del Senado exigida por la Constitución. La negativa de ambos a asistir a la reunión de ayer en la Comisión de Acuerdos implicará el voto contrario a su permanencia en la Cámara y el pedido de juicio político en la Magistratura.
 
Y está el procurador interino, Eduardo Casal, que fue designado por Macri y que protegió al fiscal Carlos Stornelli de las numerosas citaciones del juzgado de Dolores, donde fue procesado en una causa por asociación ilícita.
 
Son apenas tres situaciones irregulares de las muchas que produjo la "mesa judicial". Ahora los periodistas macristas descubrieron la teoría del contrapoder y el valor de la independencia de los jueces. Pero si no abrieron la boca cuando el macrismo avanzaba sobre el Poder Judicial, no tienen autoridad moral para hacerlo ahora.
 
En Brasil, en toda América Latina, han denunciado que el lawfare fue diseñado por Estados Unidos y difundido en seminarios que organizaba el Departamento de Justicia de ese país con funcionarios judiciales latinoamericanos. Es sabido que el fallecido juez Claudio Bonadio, encargado de la persecución a Cristina Kirchner, era recibido como un héroe en la embajada norteamericana.
 
El escándalo que protagonizaron los diputados macristas tuvo un antecedente llamativo además de la campaña mediática y las marchitas del contagio: fue la participación estelar del embajador de Donald Trump en Argentina, el ex juez Edward Prado, en un Foro organizado el lunes por el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires.
 
No se trata de un organismo gremial, sino de una agrupación de ex funcionarios macristas, defensores de genocidas y abogados de grandes empresas que, en documentos públicos, justificó el accionar de la dictadura.
 
Las intervenciones públicas de los embajadores extranjeros son pensadas al detalle, no son inocentes. El ex juez conservador de Texas fue designado por Trump en pleno lawfare y el mismo Prado afirmó que venía a colaborar con el "mejoramiento de la Justicia". Fue la época en que Bonadio disponía de un poder que para muchos excedía a la Casa Rosada.
 
El foro fue el lunes, Clarín lo publicó el martes, el mismo día de la sesión en Diputados. El embajador de Trump hizo un discurso para defender la independencia de los jueces y otros oradores se dedicaron a criticar las propuestas del Gobierno para la Justicia.
 
Oscar Parrilli pidió una cuestión de privilegio en el Senado para criticar lo que consideró una intervención en los asuntos internos del país: "Este embajador de Trump en la Argentina hizo mucho daño --señaló--, lo mejor que debería hacer es callarse la boca".
 
Por Luis Bruschtein
 
Fuente: Página12
 

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17-09-2020 / 10:09
En las últimas horas se acaban de destapar otras dos grandes mentiras que divulgaron los grandes medios porteños en complicidad con oscuros personajes del Poder Judicial.
 
Marcos Córdoba, el maquinista del tren que en febrero de 2012 se estrelló en la estación de Once y provocó la muerte de 51 personas acaba de admitir que fue él quien desconectó deliberadamente el freno de emergencia. La confesión fue realizada en nombre de un presunto "arrepentimiento" y para solicitar un pedido de libertad condicional.
 
Recordemos que sobre la premisa de la "falla en el sistema de frenos" se armó toda la causa judicial tendiente a demostrar que el tren funcionaba mal y que la culpa era atribuible a funcionarios y empresarios.
 
Durante el juicio, cinco peritos demostraron que los frenos funcionaban correctamente y solo uno afirmó lo contrario. El juez Claudio Bonadío decidió creerle a este último y desestimar el informe de los restantes a quienes llegó a acusar por "falso testimonio". Este solo episodio muestra a las claras cómo se construyó una causa para atacar al gobierno de Cristina Fernández.
 
La otra gran mentira que recién ahora acaba de reconocer indirectamente el diario Clarín es que "la Morsa", vinculada al triple crimen de la efedrina, no es Aníbal Fernández sino Julio César Pose, un ex agente de la SIDE vinculado a la DEA. La imputación contra el entonces candidato a gobernador a la Provincia de Buenos Aires fue lanzada por Canal 13 en el programa de Jorge Lanata, periodista estrella del Grupo Clarín.
 
A partir de esa acusación infundada y nunca chequeada por Lanata ni por ningún otro periodista del Grupo, se montó una gigantesca campaña de desprestigio contra Aníbal Fernández semanas antes de las elecciones de octubre de 2015. 
 

17-09-2020 / 10:09
16-09-2020 / 10:09
Alberto Fernández envió el proyecto de Presupuesto al Congreso, en tiempo y forma. Se empezó a tratar el apodado impuesto a las grandes fortunas. Es necesario prever y también recaudar. Algo así como 12.000 multimillonarios alzan la guardia clamando que no pasarán. Juntos por el Cambio se dispone a defenderlos... es un partido de clase alta, como demostró cuando gobernaba.

Los presidentes de fuerzas nacionales y populares compartieron o comparten un ideario industrialista, con epicentro en las PyMEs; Raúl Alfonsín, Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner, Cristina Fernández...


Alberto Fernández se entusiasma y trata de irradiar optimismo viajando, reabriendo. Días atrás, acompañado por el ministro de  Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, bendijo un nuevo modelo de Peugeot con una proporción elevada de autopartes de producción nacional. Usualmente es el 15 por ciento; en este caso se elevó al 40 por ciento. Nuevos productos para un mercado que quizá se dinamice tras un parate mayúsculo. Y un avance en la sustitución de importaciones, en bienes que se coproducen con Brasil.
 
La industria mejora de modo paulatino y heterogéneo, miden en la Casa Rosada. Con protocolos que en promedio se cumplen, por el cuidado mutuo en la comunidad de trabajo. Con una estructura sindical, que aún con sus fallas, vela por la salud de los laburantes. No hay azar sino pura lógica: el peligro y la muerte rondan donde la explotación es mayor: el Ingenio Ledesma funciona como prueba palpable.
 

16-09-2020 / 09:09
La Corte Suprema les dio una pésima noticia a los jueces macristas Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi: en una resolución de cinco líneas les dijo que no opinará por ahora sobre su situación, lo que implica que el tribunal dejará que el Senado avance con la decisión, prevista para hoy, de rechazar sus designaciones por el mecanismo que utilizó el gobierno de Mauricio Macri para trasladarlos "a dedo" desde el Tribunal Oral Federal 4 a la estratégica Cámara Federal de Comodoro Py sin que pasaran por un concurso ni por el Congreso para obtener el "acuerdo" que prevé la Constitución.
 
Cuando se debe cubrir una vacante de juez de cualquier instancia, se presentan solamente para ese cargo los candidatos, los que son sometidos a distintas pruebas (escrita, oral, entrevista) por el Consejo de la Magistratura que elige una terna. De los tres el Ejecutivo elige uno y lo manda al Senado y si este lo aprueba recién accede la persona al cargo. Estos jueces no participaron de concurso alguno ni fueron aprobados por el Senado, los puso Macri "a dedo".
 
Bruglia y Bertuzzi habían presentado un "per saltum" en un intento de obtener el respaldo supremo para frenar la revisión de sus nombramientos, y el lunes por la noche le pidieron a la Corte su "inmediata intervención". La respuesta fue "téngase presente", algo que en la jerga judicial se traduce como un desaire que, además, significa que los supremos avisan que se quedarán con la última palabra sobre esta polémica que envuelve a los nombramientos de jueces "a dedo".
 
Hasta ahora ambos camaristas cosecharon todas sentencias en contra, en primera instancia la jueza Ana María Biotti les rechazó el amparo y la Cámara les negó un pedido de medida cautelar para frenar el procedimiento del Senado. Por la misma senda va el juez macrista Germán Castelli, trasladado desde un tribunal de San Martín al Tribunal Oral Federal 7, donde tramita la causa de los cuadernos: la jueza Macarena Marra Giménez rechazó una medida cautelar para impedir la revisión de su nombramiento. 
 

15-09-2020 / 10:09
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