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Sociedad e Interés General - 03-09-2020 / 19:09

Juan A. Bramuglia: El Canciller de Perón que presidio el Consejo de Seguridad de la ONU

Juan A. Bramuglia: El Canciller de Perón que presidio el Consejo de Seguridad de la ONU
Juan Atilio Bramuglia.
 
El 04 de septiembre de 1962, en Buenos Aires, muere Juan Atilio Bramuglia. Fue un abogado, político y diplomático argentino. Como abogado sindical de la Unión Ferroviaria, el sindicato más importante de la Argentina; de ideas socialistas, influyó decisivamente en la creación del Peronismo. Raanan Rein lo califica como "el más eminente y talentoso de los ministros de la primera presidencia de Juan Perón".
 
Fue ministro de Relaciones Exteriores de Juan Perón y asumió la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU ante el primer conflicto fuerte a ese organismo en la posguerra: el bloqueo soviético de Berlín.

 

El 04 de septiembre de 1962, en Buenos Aires, muere Juan Atilio Bramuglia. Fue un abogado, político y diplomático argentino. Como abogado sindical de la Unión Ferroviaria, el sindicato más importante de la Argentina; de ideas socialistas, influyó decisivamente en la creación del Peronismo. Raanan Rein lo califica como "el más eminente y talentoso de los ministros de la primera presidencia de Juan Perón".
 
No se puede explicar el éxito del peronismo hablando nada más que de Perón. Hay otros dirigentes como Bramuglia que era un socialista, hijo de inmigrantes italianos, que se acercó a Perón cuando era abogado del gremio ferroviario y terminó siendo su ministro de Relaciones Exteriores. Por orden de su Líder, asumió la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU ante el primer conflicto elevado a ese organismo en la posguerra: el bloqueo soviético de Berlín.
 
En el cargo de Canciller llevó adelante la política llamada de Tercera Posición, de equilibrio y no alineación con el capitalismo de Estados Unidos y el comunismo de la Unión Soviética, enfrentados en la Guerra Fría. Un David entre dos Goliat.
 
La Opinión Popular


En 1925 se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires. Entre 1929-1949 se desempeñó como abogado en jefe de la Unión Ferroviaria, el sindicato más poderoso de Argentina en ese tiempo.
 
Bramuglia, junto con Ángel Borlenghi y Francisco Capozzi, formó el grupo inicial vinculado al sindicalismo que en 1943 decidieron establecer contacto con jóvenes militares participantes de la llamada Revolución del 43 con el fin de formar una alianza de tipo laborista que originó el peronismo.
 
Las gestiones de Borlenghi y Bramuglia y las necesidades de Perón de contar con una base propia fueron claves para llegar al decreto del 2 de octubre de 1945, de plenos derechos para los sindicatos. Uno de esos derechos era el de participar en política.
 
En 1944 fue Director del Departamento de Previsión Social de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social. En 1945 fue interventor de la Provincia de Buenos Aires.
 
Entre 1946-1949 fue Ministro de Relaciones Exteriores, durante la primera presidencia de Juan Perón. En este cargo llevó adelante una política llamada de tercera posición, de equilibrio entre Estados Unidos y la Unión Soviética enfrentadas en la Guerra Fría.
 
El 15 de agosto de 1947 en Petrópolis, Brasil, se inaugura la Conferencia Interamericana para el Mantenimiento de la Paz y la Seguridad del Continente, como canciller tendrá un papel destacado para sentar las bases para el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca.​ Presidió provisionalmente la III Asamblea de las Naciones Unidas reunida en París (1948). Tras su renuncia en 1949 retornó a su cátedra de Derecho del Trabajo en la Universidad de Buenos Aires.
 
Tras el golpe de estado militar que derrocó e ilegalizó al peronismo, en 1955, Bramuglia fue fundador del partido Unión Popular, un fallido intento de desarrollar un partido político alternativo al peronismo proscripto, el neoperonismo.
 
Fuente: Wikipedia

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Juan A. Bramuglia: El Canciller de Perón que presidio el Consejo de Seguridad de la ONU
Ministro de Relaciones Exteriores, Juan Atilio Bramuglia, jurando la Constitución de 1949 ante el Presidente Perón.
Juan A. Bramuglia: El Canciller de Perón que presidio el Consejo de Seguridad de la ONU
El profesor R. Raanan Rein, de la Universidad de Tel Aviv, escribió un libro sobre los líderes políticos de la segunda línea de poder del histórico peronismo argentino.
16-09-2020 / 19:09
 
El 17 de septiembre de 1861 tuvo lugar la batalla de Pavón entre las fuerzas porteñas, comandadas por el general Bartolomé Mitre, y las tropas federales de la Confederación Argentina, al mando del general Justo José de Urquiza.
 
Cuando estaba ganando la batalla, Urquiza retira sus tropas, aun teniendo superioridad numérica. La victoria fue para los porteños, que extenderían así su dominio unitario a todo el país. Y Urquiza  se convierte en el jefe traidor del Partido Federal, lo que luego le costaría la vida.
 
La batalla de Pavón suscitó polémicas que aún perduran, pero al margen de las interpretaciones sobre los entretelones de la batalla, lo cierto es que el resultado de este combate abre el camino para que los liberales porteños permitan la penetración del neocolonialismo británico en nuestra Patria.
 
Esta relación consistía en la coincidencia de los sectores ganaderos y comerciales porteños con los importadores de productos industriales ingleses, que trabajaban mancomunados con los inversores británicos. Argentina pasó a ser la granja y Gran Bretaña, la fábrica. Dejamos de ser una Patria libre y pasamos a ser un país semicolonial y dependiente.
 
En las guerras civiles argentinas del siglo XIX se definió la identidad de nuestra Patria y su lugar en el mundo. Caseros, Pavón, Cepeda y la guerra de genocidio que el mitrismo llevó al Paraguay, consolidaron el triunfo de quienes se identificaban con la "civilización", de acuerdo a la definición de Sarmiento, en perjuicio de quienes representarían a la "barbarie", el interior federal.
 
A continuación, transcribimos un artículo del maestro José María Rosa sobre esta batalla, sus interpretaciones y consecuencias.
 
Gustavo Rearte, fundador y líder de la JP, héroe de la Resistencia Peronista
Por Blas García



16-09-2020 / 19:09
15-09-2020 / 20:09
15-09-2020 / 20:09
 
El 16 de septiembre de 1976 un grupo de jóvenes de la ciudad de La Plata fueron secuestrados, torturados y desaparecidos a raíz de sus luchas por el boleto estudiantil secundario, en una operación represiva conocida como la "Noche de los lápices".
 
Todos ellos tenían entre catorce y dieciocho años; estaban comprometidos con el momento histórico que vivían, se daban cuenta de que los tiempos habían virado definitivamente hacia la represión ilegal, pero eligieron seguir en la lucha por una sociedad más justa y solidaria, enfrentando a la alianza entre la patria financiera y sus personeros militares. Hoy forman parte de los 238 adolescentes argentinos, que fueron secuestrados durante la dictadura y aún siguen desaparecidos.
 
De aquella noche, los seis que no volvieron jamás, de la decena de adolescentes detenidos en ese septiembre, fueron: Claudio de Acha 16 años, Horacio Ungaro 16 años, María Clara Ciocchini 17 años, María Claudia Falcone 16 años, Francisco López Muntaner 17 años, Daniel A. Racero 18 años, todos jóvenes, militantes y peronistas que fueron brutalmente secuestrados y torturados durante meses en un campo clandestino de detención.
 
Hace casi una década, y a modo de homenaje, desde el gobierno nacional junto con organizaciones políticas y reparticiones provinciales de políticas de Juventud impulsamos que se designe el 16 de septiembre como el "Día de la Juventud".
 
Se lo planteamos al entonces presidente Néstor Kirchner que de inmediato tomó la propuesta e impulsó la iniciativa. En nuestra provincia, el primer acto de homenaje a esta fecha lo hizo Gustavo Bordet en el 2006 en el PJ de Concordia.
 
Fue una excelente manera de rendir siempre homenaje a una generación que participó políticamente, persiguió una transformación en la Argentina, se sacrificó y militó para cambiar un país dependiente, sometido económica y culturalmente, evidentemente injusto en la distribución de la riqueza y el poder.
 

San Martín en un panteón junto a Rosas y Perón
Escribe: Alejandro Gonzalo García Garro



15-09-2020 / 20:09
 
Sostiene Norberto Galasso, en su libro "Los Malditos", Volumen I que, El "Negro" Atilio López, como muchos peronistas, sufre su primera prisión, con el golpe gorila en 1955, y no bien recupera la libertad, se suma a la Resistencia Peronista, brindándose entero en la lucha contra los usurpadores.
 
Se ganó así el respeto de los trabajadores durante la Resistencia, a poco de la caída de Juan Perón, cuando dirigió la primera huelga durante la "Revolución Fusiladora", enarbolando los programas obreros revolucionarios aprobados por los representantes de la clase trabajadora en Huerta Grande y La Falda.
 
Histórico dirigente de la UTA y de la combativa CGT Córdoba, lideró en 1969 junto a Agustín Tosco y Elpidio Torres la gesta del Cordobazo que provocó la caída del dictador militar Juan Carlos Onganía. En 1973 el voto popular lo consagró vicegobernador de la provincia, como compañero de fórmula del legendario dirigente peronista Ricardo Obregón Cano.
 
El 27 de febrero de 1974 se produce el "Navarrazo" o el anticordobazo, cuando un grupo de más de cincuenta policías, vestidos de civil, y al mando del Teniente Coronel Navarro, jefe de policía de la provincia, ingresó a la Casa de Gobierno y depuso al gobernador peronista Obregón Cano y a su vice, Atilio López. Junto a los mandatarios, los sediciosos detuvieron a setenta personas, entre las que se encontraba el autor de esta nota.
 
Atilio es secuestrado junto a Juan José Varas y ambos son asesinados, el 16 de septiembre de 1974, por un grupo comando de las Tres A. Más de 130 balazos, calibre 9 mm., fueron descargados sobre sus cuerpos por los esbirros, en un crimen político que preanunciaba una política de terrorismo de Estado basada en el exterminio de militantes políticos, sindicales y sociales que luchaban por la causa nacional y popular.
 
En esos años, Córdoba fue un laboratorio donde, los militares que perpetrarían el golpe de 1976, ensayaron las técnicas represivas de secuestros y asesinatos, y la transformaron en una muestra de lo que iba a convertirse la Argentina poco tiempo después.
 
Escribe Blas García



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